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Acciones políticas y electorales dentro de la campaña anticoronavirus

Editorial de Aquí 312

Acciones políticas y electorales dentro de la campaña anticoronavirus

Basta leer bien la realidad para establecer que los más conocidos partidos, frentes y organizaciones ciudadanas, del llamado sistema político boliviano, impulsan acciones políticas y electorales, más o menos visibles, dentro y a veces como parte de la campaña para vencer al coronavirus en Bolivia, como una extensión de la gesta universal contra la pandemia que, las últimas semanas, asola a varios países de Nuestra América.

Esas acciones políticas y electorales se manifiestan, por acción y por omisión respecto del acuerdo y de la sugerencia de la fecha de las elecciones, para que se realicen el primer domingo de septiembre próximo.

De las consultas virtuales entre delegados del Tribunal Supremo Electoral (TSE), con representantes de partidos políticos para celebrar ese acuerdo sobre la realización de aquellos comicios, no participaron voceros de Juntos (de la Presidenta interina) y de Creemos (de Luis Fernando Camacho). Sin embargo, esa ausencia, en política algo sugiere, aunque sea sin palabras.

Los de Juntos han dicho que aceptan las elecciones en septiembre, pero no se descarta que agreguen, aunque sea en voz baja o como explicación posterior, que ese frente no participó de las consultas para establecer ese pacto acerca de las elecciones porque, como otras agrupaciones dicen, ese frente oficialista quizá considera desacertada la fecha de esa convocatoria.

Los gobernantes son los que cada momento afirman que ellos tienen como tarea prioritaria la defensa de la salud y de la vida de los bolivianos, en un momento como el actual en el que aumentan los infectados y los muertos por el coronavirus.

Pero los gobernantes, incluso con esa declaración reiterada, hacen campaña política y electoral.

Un analista político, entrevistado con frecuencia por periodistas porque estaría en moda, no obstante de que es candidato a senador por La Paz, en las listas de Juntos, ha dicho que fijar fecha para las elecciones, sin consultar criterios técnicos y científicos respecto de la pandemia, es una precipitación.

Y quizá para que aparezca creíble su opinión (dudamos de que sea un análisis el suyo) ha señalado que las elecciones por sí mismas no resolverán los problemas que nos aquejan: pandemia, crisis económica, crisis política. Y sobre el gobierno, al que por supuesto apoya ese analista-candidato, agregó que el gobierno en funciones, no es legítimo. Ojalá que ése fuera un intento de autocrítica, pero también dudamos de que sea verdad que él cree que no es legítimo el gobierno interino.

Es que se advierte que el gobierno interino pierde el apoyo que recibió de los alzados en octubre y noviembre del año pasado y de los que creíamos (nos incluimos) que los gobernantes y casi todos los bolivianos, convergentes, debíamos vencer al coronavirus.

Para una evaluación y como un adelanto, reiteramos que la casi totalidad de los bolivianos, con los médicos y enfermeras, hasta el momento en el que empezaron las cuarentenas flexibles, conseguimos que haya menos infectados y que sean menos los decesos por el virus moral.

Los gobernantes, al parecer, siguen convencidos de que mientras dirigen la campaña anticoronavirus acumulan votos y suman rédito político.

Sin embargo, estos gobernantes tendrían corto su entendimiento si acaso no constatan que ante visibles deficiencias y errores suyos, en la campaña antipandemia, sufren un desgaste evidente, como dicen mujeres analistas, entre otros bolivianos, criterio que compartimos en esta publicación virtual.

A este último parecer añadimos que los gobernantes, como parte de su accionar político, quieren enmendar los errores que admiten que han cometido y prometen superar las deficiencias en la campaña para vencer al coronavirus.

Los gobernantes, para conseguir lo último que apuntamos, requieren todo el tiempo que les conceda la campaña antipandemia. Se diría que es una contradicción, pero lo verificable es que Jeanine Añez y sus amigos políticos quieren ganar en esta guerra contra el coronavirus, pero si se prolonga ese accionar, sería mejor para los inquilinos del Palacio Quemado y de la Casa Grande del Pueblo, pues, por esa vía consideran que acrecentarían sus acciones políticas y electorales.

Reiteramos que la Presidenta-Candidata es una actora que saca ventaja política y electoral sólo por estar ubicada en el centro de la campaña para contener el coronavirus.

Otras medidas ya tomadas por los gobernantes, como el decreto supremo para apurar los cultivos transgénicos de soya, caña de azúcar, maíz y algodón, en Bolivia, para que los agroindustriales agiganten su poder económico y político, es un servicio de Añez a sus partidarios y a los empresarios, cruceños y benianos, en especial.

En el tiempo que tiene todavía la Presidenta-Candidata, de acuerdo a lo anunciado, pretende siquiera iniciar la ejecución de un plan para dar trabajo a la gente, dicen sus operadores políticos.

Los gobernantes podrían apurar otras medidas, económicas, para salvar al capitalismo, dependiente y atrasado, y modernizar a este sistema hasta donde lo consienta la llamada nueva normalidad. Que esas medidas también buscarían preservar las fuentes de trabajo de los de abajo, es dudoso, porque los fabriles sobre todo han denunciado despidos. Y algo como los despidos es que un número indeterminado de trabajadores no reciben salarios los últimos tres meses y lo más probable es que muchos de esos asalariados sigan en paro obligado. Esto se confirma con lo dicho por empresarios ligados al turismo, los que han confesado que los despidos serían ilegales, pero que serían impuestos por la realidad, porque los empresarios no arriesgarán sus inversiones ni se prestarán dinero de los bancos para empresas imposibles en este momento, subrayan.

Los gobernantes, alegan que las alcaldías tienen presupuesto que no ejecutan y que por tanto no necesitan los desembolsos que reclaman, con bloqueos de caminos en Santa Cruz.

Los gobernantes deben entender que política y electoralmente les conviene llegar a compromisos con los gobiernos subnacionales.

La contradicción entre las alcaldías de Santa Cruz y los gobernantes, la semana próxima crecería y alcanzaría a todo el país, con una huelga de hambre de los municipales que también exigen recursos del Estado, a los que alegan que tienen derecho, para continuar la lucha anticoronavirus.

Aunque dirigentes de ese movimiento dicen que ellos no tienen motivaciones políticas, no debe descartarse que los masistas tengan algo o mucho que ver en ese conflicto en curso, porque en la mayoría de las alcaldías hay militantes y aliados de los masistas.

La fusión de los ministerios de Culturas y Deportes al de Educación y el ministerio de Comunicación al de la Presidencia, así como el cierre de las embajadas de Bolivia en Nicaragua e Irán, son medidas administrativas, que contienen mensajes políticos y electorales de los gobernantes, antes que cambios para ahorrar dinero que se necesita en la campaña anticoronavirus.

No es seguro, empero, que los gobernantes tengan el respaldo ciudadano a la fusión de esos tres ministerios y al cierre de dos embajadas bolivianas.

Los artistas exigen la reposición del ministerio de Culturas, porque consideran un logro suyo su existencia y anunciaron acciones que, aunque no sean expresamente políticas y electorales, los resultados podrían ser política y electoralmente adversos a la Presidenta-Candidata y a Juntos.

Ciertos analistas políticos dicen que los desaciertos de los gobernantes les sirven política y electoralmente a los candidatos del MAS a la Presidencia y a la Vicepresidencia de Bolivia. Esos analistas añaden que si Jeanine Añez Chávez retirara su candidatura, podría continuar sin perturbaciones en la campaña antipandemia. Nosotros señalamos que fue y que es un desacierto la candidatura de la Presidenta interina, candidatura que tendría que retirarla.

Los masistas y sus candidatos confían en los votos de la tercera parte de los electores bolivianos, la votación dura de ellos, como la llamaba el refugiado en Argentina.

Los masistas quizá confían que conseguirán más votos en las próximas elecciones, con la campaña electoral que hacen, aunque con un filo poco político o impolítico, como los llamados suyos, abiertos o encubiertos, para desbaratar o desobedecer la cuarentena.

Sin embargo, en este periódico creemos que los masistas deben esperar más votos en su favor: por la compra de votos; con la votación de los comunarios sólo para los candidatos de Morales, allí donde no haya control de otras candidaturas y no se debe descartar los votos repetidos de los masistas y/o de sus amigos que tienen carnet de identidad duplicados o triplicados.

Es imposible que los masistas protagonicen un acto electoral democrático y, por tanto, limpio.

Además, desde Aquí sospechamos que los masistas no aceptarán un resultado electoral que les sea contrario a sus candidatos.

Cuando los masistas aseguran que ganarán las elecciones, en la primera vuelta, así sea con la suma de los votos en blanco, hacen propaganda electoral y política, en primer lugar destinada a fortalecer a sus militantes y a la vez para causar cuando menos malos momentos a sus contendores políticos.

Los masistas se apoyan en la propaganda política mentirosa que hacen, en la que algunos creen o sobre la que otros dudan.

Que los masistas apoyan la campaña anticoronavirus, con Áñez como dirigente, es una media verdad o una mentira comprobable.

Los masistas mienten como aconsejaba Goebbels, el ministro de la Propaganda de Hitler.

Asimismo, los masistas se parecen a los fascistas italianos, en lo que Mussolini dijo: Los fascistas somos aristócratas y demócratas, revolucionarios y reaccionarios, proletarios y antiproletarios, pacifistas y antipacifistas…

Además, cuando Evo Morales ejercía el poder en Bolivia, ordenaba que se haga lo que advirtió el cura Camilo Torres Restrepo, caído en una guerrilla de su natal Colombia: el que escruta (recuenta) los votos gana las elecciones.

Los miembros de la Comunidad Ciudadana (CC), de sus escasas apariciones

 

en los medios de difusión, se deduce que protagonizan la política con las reglas de la democracia actual y se observa que ese accionar busca ser medido.

La CC pidió a la Presidenta-Candidata que convoque a un diálogo para definir actividades de la campaña anticoronavirus, sobre las elecciones y medidas para enfrentar la crisis económica pospandemia, No hubo ni hay respuesta de Áñez y lo más probable es que siga ese silencio. Se supone que Áñez no quiere compartir la conducción de la campaña antipandemia, así se cocina en su propia salsa.

Los de la CC acordaron, asimismo, las elecciones para el primer domingo de septiembre, pero señalaron que la campaña por la salud y la vida de los bolivianos es la tarea número uno y las otras se subordinan.

Los de la CC critican a Jeanine Áñez y a los gobernantes: señalan de éstos el desempeño deficiente y poco eficaz en la campaña para vencer al coronavirus. Pero esas críticas son respondidas con el estímulo del hígado, en vez de que broten responsablemente del cerebro.

Mientras tanto, los de la CC se suman a la campaña anticoronavirus, tanto que el líder de la CC dijo que debía irle bien a Jeanine Áñez para que nos vaya bien a los bolivianos; los de Juntos, además de lo dicho en este editorial, distribuyen bonos con una propaganda política y electoral sin imaginación, así como los de Juntos y los masistas, en unos lugares más que en otros, distribuyen alimentos con miras electorales, incluso cuando niegan que esos regalos, con dinero de los bolivianos, esperan respaldo electoral.

Los vocales del TSE saben que las próximas elecciones, que están a su cargo, deben ser organizadas en aquellos aspectos que siguen inconclusos: un ejemplo es la inscripción, en los registros electorales de jóvenes que tienen derecho al voto, pero que no están inscritos.

Asimismo, algo esencial debe hacer el TSE: generar y/o proveer a los electores de los elementos de bioseguridad para evitar ausentismo en las urnas.

Los vocales del TSE dijeron que consultarán a expertos para recomendar el momento adecuado para las elecciones.

Por esta consideración, podrían sentirse confirmados los que dicen que las elecciones deben realizarse cuando la pandemia amaine, es decir, cuando haya garantías de que el contagio con coronavirus deje de ser la amenaza que es ahora, especialmente en Santa Cruz y el Beni, con su epicentro en Trinidad.

Algunas voces, respetables todas ellas, han dicho que las elecciones deben postergarse hasta el próximo año.

Ese planteamiento no lee bien nuestra realidad, pareciera que sus autores esperan, sin decirlo, que los electores bolivianos concurramos a las urnas con certificado de vacunación anticoronavirus.

Resumimos las acciones políticas y electorales de los actores principales:

Los de Juntos quieren todo el tiempo que les conceda la campaña anticoronavirus, para impulsar ese quehacer, corregir errores y adelantar medidas anticrisis, pero favorables a los empresarios.

Sin embargo, los de Juntos, aparentemente, no tienen la fuerza electoral ni el crédito político, en este momento, como para ganar las elecciones, salvo que cambie sustancialmente el comportamiento de los que impulsaron el alzamiento contra Morales y su régimen.

Los masistas tratarán que su retorno a la Casa Grande del Pueblo sea un “sueño realizado”, con elecciones o más allá de éstas.

Los de la CC parece que confían que acumularán fuerza electoral y más prestigio político, como para que una mayoría ciudadana vote por la doble C.

Estamos ante un despliegue evidente de acciones políticas y electorales de los principales actores de partidos, frentes y organizaciones ciudadanas en medio de la campaña anticoronavirus.

Constatamos acciones políticas y electorales, incluso de los que niegan que ejercen ese oficio.

Dejarían de ser actores de la política y del proceso electoral, los que durante la campaña anticoronavirus se impusieran una cuarentena rígida y asumieran un inmovilismo político y electoral absoluto.

Esto último no ocurre en la tierra, con o sin pandemia.

Mienten los que dicen que “no hacen política” en la campaña anticoronavirus

Editorial de Aquí 311

Mienten los que dicen que “no hacen política” en la campaña anticoronavirus

Es urgente redoblar la guardia frente a los que dicen que “no hacen política” y que sólo defienden la salud y la vida de los bolivianos, dentro de la campaña para vencer al coronavirus en Bolivia, una parte de la gesta universal contra la pandemia que infecta a más de cinco millones y medio de ciudadanos y acaba con la vida de más de 550.000 personas, en países de los cinco continentes, hasta hoy 30 de mayo de 2020.

Especialmente miembros del gobierno interino, casi todos los días y en diversos escenarios, aseguran que ellos “no hacen política” y que en este momento están ocupados en la defensa de la salud y de la vida de los bolivianos.

Si fuera verdad que, dentro de la campaña para vencer al coronavirus, aquellos actores de la política sólo defienden la salud y la vida de la gente, estaríamos ante ciudadanos que ejercen la política como oficio ciudadano destacable, por lo que se tendría que manifestar gratitud, pero esas personas no existen en esta tierra.

En esta publicación virtual hemos opinado sobre ese quehacer político que se pretende ocultar, lo cual es imposible ante los que están o estamos atentos respecto del movimiento, particularmente, de los gobernantes actuales.

Desde las primeras acciones de los gobernantes, para enfrentar al coronavirus, casi todas fueron acciones políticas y luego acciones políticas y electorales a la vez.

La decisión de los gobernantes, al declarar la cuarentena, fue un acto no sólo administrativo, fue una acción política, sin duda alguna.

Aquella fue y es una acción política que se despliega desde el gobierno y desde el Estado. Por ello, los ministros de la Presidenta interina, además de sus tareas específicas, establecidas en las normas, se desempeñan como actores de primera línea, dentro de la campaña anticoronavirus.

Desde el Estado se emprenden actividades convergentes para garantizar la ejecución de la cuarentena, por eso policías y militares recorren las calles y otros lugares de las ciudades para aprehender a los que abandonaban y abandonan el encierro.

Es verdad que una minoría de los bolivianos desobedecieron la resolución que dispuso la cuarentena. Esos desobedientes, entre otras cosas, dijeron y dicen aún que tuvieron que salir de sus casas para trabajar y para llevar alimentos para su familia. Ese argumento, vigoroso en las palabras y en la práctica, utilizaron y lo utilizan los que aún resisten a la cuarentena, incluidos los comerciantes que no están entre los empobrecidos, por ejemplo, los de la feria “16 de Julio” de El Alto.

Esa minoría de los desobedientes, de la cuarentena, no consiguió impedir que la inmensa mayoría de los bolivianos protagonicen la cuarentena; medida que consiguió que los infestados y muertos, con coronavirus, no sean muchos más, como pronosticaban incluso expertos estadísticos, varios de ellos competentes y con vocación de servicio gratuito a la sociedad, lo que no se debe menospreciar.

Voceros distintos dijeron, y dicen todavía, que la cuarentena sirvió y sirve para que los gobernantes y funcionarios del Estado organicen o reorganicen el servicio de salud para asistir y recuperar a los infectados con el virus mortal, objetivos que han sido conseguidos sólo en parte y en algunos lugares.

A esta altura de lo acontecido es posible afirmar que los protagonistas de la cuarentena, casi todos los bolivianos, entregaron y entregamos todo nuestro aporte decisivo, el que fue efectivo y eficiente, como no ha sido ni es el desempeño de gobernantes y de otros funcionarios del Estado.

En ese rumbo, señalamos algunas de las deficiencias más visibles de los que prometen implementos de bioseguridad y éstos llegaron demorados o no llegaron a Trinidad sino después de la propagación descontrolada del coronavirus, el que también cegó la vida de médicos y enfermeras. Hablamos, asimismo, de los reactivos para los análisis clínicos que no llegan, por ejemplo a Potosí, después de postergaciones, las que ni siquiera se explican de manera convincente, a destinatarios que esperan en vano.

Nos referimos a medidas que asumen o que no asumen autoridades gubernamentales: que no contratan más médicos y más enfermeras que se requieren, en Santa Cruz y en La Paz, lo que reclama el personal en salud, y por lo que marchan o se declaran en huelga de hambre, como en Santa Cruz y en La Paz.

A esos desatinos, se suma la compra, al parecer fraudulenta, de los respiradores mecánicos, en España, quizá la nota mayor entre los “errores” cometidos por funcionarios del actual gobierno. Decimos errores porque la Presidenta interina prefiere definir como error esa compra de respiradores españoles y a los otros hechos que señalamos, por los que se disculpó la mandataria y los que prometió evitarlos, no interferir ninguna investigación y castigarlos, según los procesos que se sigue a los presuntos culpables.

Médicos y enfermeras, todo el personal del servicio de la salud pública y de miembros del servicio de la salud privada que participan de la campaña antipandemia, son los que se llevan la flor.

A pesar de las limitaciones del sistema de salud y de las insuficiencias de médicos y de enfermeras, éstos sí que son los abanderados en la campaña en defensa de la salud y de la vida de los bolivianos, para decirlo en un lenguaje que, creemos. refleja la verdad.

Volvamos al tema que es el propósito de esta nota editorial:

Los políticos que ocupan el Palacio Quemado y la Casa Grande del Pueblo, con su participación en la campaña anticoronavirus, sea buena, regular o mala, ejercen la política o hacen política, asumen el rol que lo niegan con palabras, las que, sin embargo, no consiguen “abrogar” la realidad.

La Presidenta interina, Presidenta-Candidata, mejor dicho, está en el centro de los acontecimientos en Bolivia, incluso por las astucias de la vida o las casualidades, por las que ocupa el principal cargo público en nuestro país.

La primera ciudadana del país no necesita mostrarse como candidata a una especie de “reelección”, para demostrar que hace política y al mismo tiempo que hace campaña electoral, con los recursos del gobierno y del Estado.

Quizá algunos pretendan subinformar o desinformar o decir que la Presidenta-Candidata no hace campaña electoral ni hace política y que a toda hora e íntegramente sólo defiende la vida y la salud de los bolivianos, en la campaña anticoronavirus.

Jeanine Áñez Chávez, empero, es actora de la política y hace campaña electoral, por acción (y hasta por omisión), dentro de la lucha anticoronavirus.

Bolivianos, cada vez más, dicen y decimos que la Presidenta interina ejerce la política y hace campaña electoral, antes de los plazos, y con los recursos del gobierno y del Estado, es decir, con parte del patrimonio de los bolivianos.

No debemos olvidar que cuando decidió su candidatura presidencial, la Presidenta interina, sus ministros y otros corifeos afirmaron que ella y sus seguidores no utilizarían bienes y/o recursos públicos para esa campaña.

Sin embargo, desde el primer día ocurrió lo contrario de lo que dijeron esos voceros.

La Presidenta interina ejerce el cargo y por tanto se desempeña como política. Como Presidenta y a la vez candidata a la “reelección”, hace campaña electoral en su beneficio, la que a veces es una campaña silenciosa.

Desde estas líneas dijimos que la Presidenta-candidata ejercería la política y haría campaña electoral, antes y durante la campaña anticoronavirus.

Jeanine Áñez es terrenal, por lo que desde estas páginas no esperamos que no ejerza la política y que no haga campaña electoral por sí misma.

Lo que ahora hacemos es ratificar el convencimiento de que la Presidenta interina, sus ministros y otros operadores, empeñosos o no, hacen política y hacen campaña electoral durante las tareas anticoronavirus,

Ese comportamiento real de los gobernantes debe ser visto, bien y muy bien, por los bolivianos para que algunos dejen de creer en los que afirman que no hacen política, a pesar de que ejercen la política, incluso cuando aquéllos niegan que ejecutan ese oficio.

La Presidenta interina, los demócratas, los del frente Juntos, con aliento de los yanquis, buscan un régimen político que, en las condiciones actuales, asegure la continuidad de la democracia vigente, para la dominación y la opresión por el sistema capitalista, dependiente y atrasado, con las remociones propias de este tiempo de pandemia y postpandemia.

El gobierno de Añez, reproducido, desde la realidad actual, y en alianza o sintonía con los bloques políticos, económicos, sociales y culturales predominantes en el mundo, tomaría medidas económicas para reorganizar el capitalismo y para salvarlo de la crisis postcoronavirus. Una medida en esa dirección es el decreto supremo, firmado por la Presidenta interina, que autoriza acelerar los trámites para que en Santa Cruz y en Bolivia se cultiven semillas transgénicas de soya, caña de azúcar, maíz y algodón, con lo que ganarían los grupos económicos de Santa Cruz, mucho más de lo que ganaron antes de la pandemia.

En materia social, con Áñez elegida en las urnas, serían reforzadas la explotación y la opresión de la gente del pueblo.

Con Áñez, las culturas de los pueblos indígenas y del pueblo boliviano seguirían sometidas, aunque se diga que no serán vendidas.

En la cuarentena, casi todos los bolivianos, hemos aportado para vencer al coronavirus.

La propuesta, ahora, es que la inmensa mayoría de los bolivianos, con la cuarentena, y médicos y enfermeras en la vanguardia, venzamos al virus mortal, aunque en el momento de la evaluación, los voceros oficiales y oficiosos, dirían que la Presidente interina dirigió y ganó en la campaña antipandemia. Samuel Daria Medida, candidato a la Vicepresidencia con Añez, para la red Erbol, anticipó que la Presidenta interina recoge los mejores resultados en la campaña anticoronavirus. Pero esa evaluación no la realizarán sólo los gobernantes y sus amigos. La gente del pueblo tiene la palabra, creíble como es, dirá si la Presidenta interina merece premio o castigo, y éste, podría manifestarme en las elecciones, con una votación disminuida para Jeanine Áñez Chávez.

Soya transgénica con Evo, caña de azúcar, trigo y algodón transgénicos con Jeanine

Editorial de Aquí 309

Soya transgénica con Evo, caña de azúcar, trigo y algodón transgénicos con Jeanine

La presidenta interina, Jeanine Áñez Chávez, mediante el Decreto Supremo (DS) 4232, dispone un trámite abreviado para que, especialmente en Santa Cruz, se siembren semillas transgénicas de soya, caña de azúcar, maíz y algodón.

El entonces presidente, Evo Morales, autorizó los cultivos de soya transgénica, también en Santa Cruz.Asimismo, el otrora Presidente toleró cultivos ilegales de maíz y algodón transgénicos en esos predios de dicho departamento.

La presidenta interina, firmó aquel DS que autoriza los cultivos de los transgénicos citados, más allá del mandato que se le encomendó: pacificar Bolivia y asegurar la convocatoria a nuevas elecciones, porque las del 20 de octubre del año pasado fueron anuladas, por manipulación informática dolosa de sus resultados, con los que se buscó favorecer a Evo Morales y Álvaro García.

El DS firmado por Áñez, contradice el artículo 409 de la Constitución Política, pero favorece sobre todo a los empresarios agroindustriales cruceños, a los empresarios brasileños que cultivan soya en grandes extensiones de parte de las mejores tierras agrícolas del oriente boliviano y, a mucha distancia, sirve también a los colonizadores de San Julián y Cuatro Cañadas, entre otros.

La producción de soya de estos últimos llega a países europeos, por intermedio de los empresarios que tienen espacio en esos mercados.

Esa norma firmada por Áñez, además, contradice protocolos internacionales y determina un procedimiento abreviado para cultivar las semillas genéticamente modificadas, con el argumento de que luego de contener al coronavirus, con aquella producción, a una escala imposible en este momento en Bolivia, se superaría la escasez de alimentos en nuestro país.

Sin embargo, debe estar claro para los bolivianos que esos nuevos cultivos transgénicos cubrirán mayores extensiones de tierras para lo que será ampliada la frontera agrícola, es decir, que habrá más desmontes, chaqueos y riesgo de incendios.

Un gobierno, en el que predominan los demócratas (del Movimiento Demócrata Social del gobernador cruceño Rubén Costas Aguilera), mejor dicho, los empresarios cruceños y los representantes de éstos, facilitará lo que en el campo popular se denomina el agronegocio, sin más limitaciones que la capacidad de los capitalistas y del tiempo requerido para esas siembras de semillas genéticamente modificadas.

Los empresarios celebran la firma de ese DS que satisface una aspiración suya que fue atendida parcialmente por el expresidente Morales.

Resumimos los antecedentes:

Evo Morales, en ese momento con un poder incuestionado, instruyó que la mayoría de los constituyentes incorporen a la nueva Constitución las 5.000 hectáreas como extensión máxima de los predios agropecuarios en Bolivia. Esa extensión abarcaba un crecido número de pertenencias de latifundistas cruceños y de otros lugares, incluidos militantes y amigos del MAS, tales como la exministra Nemesia Achacollo.

Otro momento estelar para los empresarios cruceños, agrupados en la Cámara Agropecuaria del Oriente (CAO), fue el acuerdo en el que se refrendó la siembra de soya transgénica y un plazo mayor para la verificación de que los predios agropecuarios cumplen una función económica y social.

En aquella ocasión y ante un pedido de los empresarios agroindustriales, éstos consiguieron que el gobierno de Morales se comprometa a considerar, en plazo breve, la introducción de cultivos de maíz transgénico.

En esos acuerdos, confirmados por normas comprometidas y aprobadas por Morales y su gobierno, no tomaron en cuenta ni siquiera a los colonizadores de San Julián y de Cuatro Cañadas, a pesar de que delegados de éstos estuvieron en las reuniones en las que se establecieron aquellos acuerdos.

En la Constitución Política, aprobada por los constituyentes, en Sucre, se prohíben los cultivos, importación y comercialización de semillas transgénicas en Bolivia. Sin embargo, el texto de la Ley Fundamental, modificada en Oruro por operadores políticos y que está vigente (artículo 409), dispone que la importación, comercialización y siembra de transgénicos, en Bolivia, serán realizados mediante una ley, aprobada por la Asamblea Legislativa Plurinacional y no por un DS, como lo hizo la Presidenta interina.

Empero, tal DS que establece un trámite abreviado para la siembra de soya, caña de azúcar, maíz y algodón, podría ser demandado, ante el Tribunal Constitucional Plurinacional porque contradice la Constitución Política.

Entendidos en la materia, además, han recordado que el otrora presidente Morales, autorizó la siembra de la soya transgénica, para lo que se siguió un trámite abreviado.

Un experto en comercio internacional, asimismo, ha rememorado que, con Morales en el Palacio Quemado, en Santa Cruz, ilegalmente, se cultivó maíz y algodón transgénicos. Ahora masistas, incluido Juan Evo Morales Ayma, en la tribuna que se les concede, critican e incluso condenan el DS de Áñez, no obstante de que el caudillo depuesto, es el precursor de la autorización de los cultivos de soya transgénica en Bolivia.

Asimismo, vale recordar que durante los 14 años del gobierno de Morales, éste ha sostenido una alianza con los empresarios agroindustriales cruceños.

Estos empresarios dicen, a su vez, que con los cultivos transgénicos que esperan, que sean autorizados en breve, aumentarían hasta en tres veces o más las cosechas, cultivos que no necesitarán grandes extensiones de tierra, que generarán 500 millones de dólares en dos años y que emplearán a 300 mil personas (directa e indirectamente), siembras que, además, asegurarán la alimentación de los bolivianos, agregan los voceros de empresarios que defienden un DS que abre el paso a las siembras transgénicas señaladas.

Sin embargo, esos empresarios callan que la soya se producirá para exportarla, que la caña de azúcar se destinará a la elaboración de biocombustible, que el maíz transgénico reemplazará a la semilla de maíz orgánico que siembran los agricultores medianos y pequeños del país y que el trigo transgénico se cultivaría en Bolivia, lo que no ha sucedido, hasta este momento, en ningún lugar del mundo, de acuerdo a lo dicho por el actual Director de la Fundación Tierra.

Aquellos empresarios callan, asimismo, que los cultivos transgénicos emplearán herbicidas tóxicos y abonos que empobrecerán en poco tiempo los suelos; que además ocasionarán desbosques, lo que facilitaría incendios, los que nos recuerdan el desastre ocasionado el pasado año en no menos de cinco millones de hectáreas de bosque seco de la Chiquitanía en llamas y la mortandad de animales, de los cuales muchas especies han desaparecido.

No debemos olvidar que mientras ardía aquel bosque seco, empresarios cruceños, con declaraciones, trataron de mermar o de encubrir la responsabilidad del entonces presidente Morales en aquel desastre ecológico, cuyas consecuencias, se ha dicho, será muy difícil revertir.

Sobre los transgénicos hay tres posiciones que cabe resumir:

La mayoría de los bolivianos está convencida de que los productos transgénicos hacen daño a la salud y que, por tanto, no se los debe sembrar en el país.

Otros afirman que al consumir pollos de granja, alimentados con maíz transgénico, se consumen productos transgénicos, así sea indirectamente. Esa corriente cita a los premios Nobel que en un comunicado, hace tiempo, afirman que no está demostrado que los productos transgénicos daña la salud de las personas.

Entre nosotros, un investigador de la UMSA afirma que no está científicamente demostrado que los alimentos transgénicos enferman a los consumidores, pero se conoce que las verduras y las legumbres que se producen en Río Abajo de La Paz, regadas con agua del Río La Paz, están contaminadas, y hacen daño a la salud de los consumidores, de lo que hay ejemplos que se deben anotar.

Una tercera posición de gente que sugiere procesar semillas, incluso las transgénicas, para cultivarse en nuestros suelos, tan variados como son, según los pisos ecológicos que existen aquí.

Esta tercera posición también alega que no está suficientemente demostrado que los productos transgénicos sean inevitablemente dañinos a la salud. Además, que la introducción de cultivos transgénicos tiene que llevar un tiempo de discusión para establecer un consenso y sobre todo para determinar si se acogen o se rechazan esas semillas transgénicas para la producción agrícola. Graficamos lo dicho con la respuesta de los guaraníes quienes, al enterarse de que empresarios cruceños le plantearon a Morales considerar el cultivo de maíz transgénico en suelos bolivianos, dijeron que ellos iban a preservar las semillas del maíz, vernacular si se acepta el término, que se produce en el chaco boliviano, lugar en el que ese cereal es el principal alimento.

A pesar de las diferencias, la mayoría de los bolivianos rechazamos los cultivos transgénicos, incluidos los que se pretende cultivar mediante el procedimiento abreviado que dispone el DS firmado por la Presidenta interina.

Asimismo, se confía en que la mayoría de los bolivianos tenemos la razón y la fuerza para conseguir que Áñez derogue aquel DS que está destinado a facilitar los cultivos transgénicos en beneficio de los empresarios agropecuarios de Santa Cruz, especialmente.

Ahora, ojalá que los gobernantes adviertan que el rechazo a ese DS protransgénicos le podría restar apoyo electoral a la Presidenta-Candidata.

Sin embargo y si pese al rechazo a ese DS, Áñez mantiene aquella norma, la mayoría de los bolivianos, sin contar a los masistas, constataremos que la Presidenta, al sostener su apoyo a los cultivos de transgénicos de soya, caña de azúcar, maíz y algodón, continúa y continuará al lado de los empresarios agroindustriales cruceños y en contra de la mayoría de los bolivianos que creemos en la necesidad de que nuestras siembras sean sobre todo de semillas orgánicas, sin cerrar la posibilidad de que los bolivianos decidamos, en libertad, la siembra de semillas que no degraden los suelos y que aumenten la producción para conseguir una verdadera soberanía alimentaria.

Como una conclusión reproducimos un razonamiento de una bióloga que sabe de qué habla. Nosotros, dice la profesional de la UMSA, debemos fortalecer la semilla de nuestra papa, para evitar que se agusane.

Esa semilla fortalecida debe ser una búsqueda y un hallazgo que concentre lo que conviene a la mayoría de los bolivianos para lo que, necesariamente, debemos rechazar los intereses excluyentes de los agroindustriales cruceños porque lesionan los derechos de la inmensa mayoría de los bolivianos.

Otra conclusión es que Evo Morales, desde el Palacio de Gobierno, concedió licencia para los cultivos transgénicos de soya y que consintió la siembra ilegal de semillas transgénicas de maíz y de algodón.

Y la tercera conclusión es que la Presidenta-Candidata, si mantiene el DS procultivos rápidos de transgénicos de soya, caña de azúcar, maíz y algodón mostrará que representa y que defiende los intereses de los empresarios agropecuarios millonarios de Santa Cruz, especialmente, en perjuicio de la mayoría de los bolivianos.

Masistas: Odio quiero más que indiferencia…

Editorial de Aquí 310

Masistas: Odio quiero más que indiferencia…

Los masistas, por sus acciones políticas, prefieren que los odien a que se los mire con indiferencia, como se canta en el vals peruano.

Dicho de otro modo: Los masistas, con sus variadas y constantes acciones, tratan de ubicarse o que los sitúen en el centro de la coyuntura, entendida ésta como el momento de la lucha de clases, según Antonio Gramsci, el teórico de la política y dirigente del Partido Comunista de Italia.

Con frecuencia, ocurre que en Bolivia, las acciones de los masistas, incluidas las que parecen políticamente desacertadas, son difundidas, comentadas y respondidas, desde distintas posiciones de gobernantes, opositores y ciudadanos.

Creemos que, también, con frecuencia, cualquier masista o el jefe de los masistas, como que nos enviaran algún mensaje, el que suele ser recogido con prontitud.

También sucede que a los masistas se los culpa incluso de lo que, probablemente, no hacen. Por esa vía a los masistas se los presenta, sin que ese sea el propósito, como protagonistas de todo el quehacer político, social, económico y cultural en la actual emergencia sanitaria o desastre sanitario, como el de Trinidad (Beni).

Los últimos días, los masistas impulsan acciones, distintas pero convergentes, por instrucciones enviadas desde Argentina o desde la casa de campaña de Luis Arce Catacora y David Choquehuanca Céspedes, las que tuvieron lugar o que están en desarrollo, mientras escribimos este editorial, y que han sido organizadas, propuestas o estimuladas por masistas.

Las evidencias son tales que, aunque voceros del MAS lo niegan, esas acciones tienen la autoría suya.

Resumimos las últimas acciones que tienen las huellas de los masistas:

—Las agresiones de alteños o de llegados a esa ciudad (El Alto), contra trabajadores en salud (incluidos médicos).

—El accionar de grupos de activistas, también en El Alto, que pidieron que acabe la cuarentena porque necesitan trabajar, dijeron por sí mismos o por cuentapropistas, los que además gritaron, otra vez, “ahora sí, guerra civil”, como lo hicieron, los mismos u otros, durante el alzamiento popular que acabó con el gobierno de Juan Evo Morales Ayma.

—Los grupos sobre todo de jóvenes que entraron a la fuerza a un cuartel policial en Yapacaní y, entre otras pertenencias, sustrajeron motocicletas. El discurso de esos movilizados fue esencialmente el mismo: que acaben la cuarentena y los abusos de policías.

—Al revés de la cuarentena, que la sostiene la inmensa mayoría de los bolivianos, en El Alto (Villa 16 de Julio y otros lugares) se han realizado ferias, como se acostumbra, aunque con menos vendedores y menos compradores. El argumento es el conocido: Los que trabajan para comer ya no pueden mantenerse en cuarentena. En respuesta sólo basta recordar que los feriantes de la Villa 16 de Julio no están entre los empobrecidos de El Alto; esos comerciantes son prósperos y pertenecen a la feria (o mercado) más grande del país.

—La actual Gobernadora de Cochabamba, militante del MAS, hace poco, planteó elecciones inmediatas para acabar con el gobierno de Jeanine Añez.

—En Eucaliptus (Oruro), pobladores que se enfrentan con el Alcalde del lugar, cercaron a médicos y trabajadores en salud en su ambiente laboral y le exigieron que digan que allí no hay enfermos con coronavirus, a pesar de que en ese municipio han muerto tres personas de la misma familia, y no obstante de que integrantes de ese grupo familiar también decían que la pandemia mundial era un invento de la Presidenta interina.

El personal que trabajaba en el hospital de Eucaliptus ha salido del lugar, con la venia del Ministerio de Salud-Delegación con asiento en Oruro, hasta que los pobladores de la capital de provincia garanticen que allí no hostilizarán a médicos y a enfermeras cuando éstos vuelvan a trabajar en esa ciudad intermedia.

Los policías, que también fueron amenazados con agresiones, han sido replegados a Oruro. Policías, así como el personal de salud, aguardaron varios días las garantías que el Alcalde de Eucaliptus y los pobladores hicieron llegar a los agredidos, por intermedio del Gobernador de Oruro.

Sin embargo, esas garantías no son creíbles, para los agredidos, por lo que ni el personal de la salud pública ni policías han retornado a Eucaliptus, de inmediato, porque además se sabe que continúan los desencuentros entre el Alcalde de Eucaliptus y comunarios.

Luego de que fueron ratificadas aquellas garantías, el personal del servicio público de salud y los policías retornaron a Eucaliptus. Sin embargo, el compromiso adicional de las autoridades de la salud de Oruro es cambiar a médicos que trabajaban en aquella capital de provincia.

—Pobladores de la zona sud de la ciudad de Cochabamba bloquearon el ingreso al basurero municipal de Kara Kara. Además, los bloqueadores exigieron distribución de agua gratis (distribución que se lo hace desde cisternas). Asimismo, los bloqueadores demandaron el fin de la cuarentena o que ésta se flexibilice, para reiniciar el trabajo que asegure la subsistencia de los pobladores.

Expresamente, los movilizados, luego de negarse a firmar un acuerdo y tras desconocer a sus dirigentes que dialogaron con autoridades y delegados de organizaciones, como Derechos Humanos, plantearon dialogar con ministros para negociar la flexibilización de la cuarentena y, a la vez, dieron horas para que renuncie la presidenta Añez y el Ministro de Gobierno.

Entre los bloqueadores citados, algunos reclamaron elecciones inmediatas. Uno de los movilizados, cerca del bloqueo señalado, fue detenido en posesión de una “bazuca casera”, ciudadano que, según señalaron, conducía un vehículo cuya circulación fue autorizada por la Gobernadora de Cochabamba, que es militante del MAS.

Después de 10 días de bloqueo, éste fue suspendido, por lo que los movilizados abrieron el paso a los carros que trasladan la basura de Cochabamba hacia el botadero de Kara Kara y los pobladores de la zona sud de Cochabamba ya reciben agua potable gratis, la que es llevada a los usuarios hasta sus casas, en carros cisternas. Sin embargo, aquel movimiento, presentado como de pobladores sin compromisos políticos, no consiguió ni que se decrete la flexibilización de la cuarentena ni la renuncia de las autoridades señaladas: la Presidenta interina y el Ministro de Gobierno.

—El jueves de la semana anterior, 150 personas, según un jefe policial, bloquearon la carretera Potosí-Oruro, medida con la que pidieron que las elecciones se realicen dentro del plazo establecido en la ley de postergación de aquéllas, es decir, el primer domingo de agosto próximo.

—En el camino La Paz-Copacabana, comunarios bloquearon esa vía, medida con la que demandaron elecciones inmediatas.

—En El Alto ciudadanos, igualmente, pidieron elecciones de inmediato.

—David Choquehuanca Céspedes, candidato del MAS a la Presidencia de Bolivia, en un video afirma que debe acabar la cuarentena. Sin embargo, ese candidato aclaró que él no quiso decir lo que realmente dijo: que el rechazo a la cuarentena debe ser radical.

—En Yapacaní, pobladores sostuvieron un bloqueo que impidió el tránsito de carros que trasladaban alimentos y otras mercancías a Cochabamba y a otros lugares. Esa medida, suspendida luego de cinco días, reclamó elecciones ya y el punto final de la cuarentena, para normalizar las actividades económicas.

—En Caranavi movilizados de esa capital de provincia, exigieron que el personal de la salud pública, en horas de la madrugada, abandonen su alojamiento y se cobijen en el hospital de esa ciudad intermedia.

Ocho personas, conocidas según la Secretaria de Salud de la Alcaldía de Caranavi, fueron las cabecillas de ese accionar y las que señalaron que el personal del hospital de la capital de provincia está infectado con coronavirus y que por eso debía abandonar Caranavi. Médicos y enfermeras en Caranavi, por decisión de autoridades del servicio de salud, retornaron a La Paz y sólo volverán a Caranavi cuando los pobladores de aquella localidad les aseguren que allí trabajarán sin enfrentar agresiones.

Se informó que al hospital de Caranavi concurren habitantes de varios lugares como Alto Beni, Palos Blancos, Guanay, entre otros.

Caravaneños despidieron al personal del hospital de Caranavi con el estribillo: Médico, amigo, Caranavi está contigo.

Autoridades y pobladores de Caranavi, en una reunión con el Gobernador de La Paz, ratificaron las garantías para que médicos y enfermeras vuelvan a Caranavi. Ese retorno será el próximo lunes 25.

—Una vocera de las llamadas “bartolinas” (mujeres campesinas del MAS o amigas de esta organización) demandó elecciones sin más postergaciones. Amenazó, asimismo, con una movilización en todo el país para que sea atendida esa demanda.

—Miembros de un ayllu del norte de Potosí, manifestaron en Uncía; allí destrozaron dos puestos para la descontaminación de los vecinos y pidieron el fin de la cuarentena.

Pobladores de Uncía, en las calles, reclamaron respeto, de aquellos manifestantes, para esa capital de provincia.

El gobernador de Potosí, vinculado al MAS, dijo que los pobladores de aquel ayllu tienen razón al pedir que acabe la cuarentena, porque es necesario que la gente retorne a sus actividades con las que se ganará el sustento.

Frente a los dichos y a los hechos narrados, sirven cuatro declaraciones de dos parlamentarios, de un dirigente campesino y de un dirigente de los cocaleros del Chapare. para constatar otra vez las razones y/o sin razones del comportamiento de los masistas de los últimos días.

El senador Efraín Chambi, dirigente de las juntas de vecinos del país, ha llamado a los movilizados, especialmente de Cochabamba, para que se replieguen y los convocó a esos movilizados a continuar en la cuarentena que busca vencer al coronavirus.

Víctor Borda, expresidente de la Cámara de Diputados y diputado en ejercicio, ante un periodista de radio Fides, afirmó que los movilizados necesitan volver al trabajo, luego de tantos días de cuarentena; que los bonos no sirven ni para aliviar las carencias alimentarias de tantos bolivianos que trabajan por cuenta propia; que debe haber masistas entre los movilizados, pero que la gente tiene derecho de manifestarse como lo hace, ante tantas deficiencias de gobernantes que no asumen como debieran la campaña anticoronavirus, a pesar de los créditos y de las donaciones de países amigos; ayuda que no se estaría utilizando con transparencia ni eficacia en la campaña antipandemia. Borda, asimismo, rechazó la represión de policías y de militares contra bolivianos que salen de sus casas a trabajar porque carecen de alimentos.

Un dirigente campesino de Cochabamba afirmó que los masistas nada tienen que ver con los bloqueadores de Kara Kara. Andrónico Rodríguez, vicepresidente de las federaciones de los cocaleros del Chapare, para medios de difusión, afirmó que el coronavirus llegó a Bolivia para quedarse y que debemos aprender a convivir con ese virus y que las elecciones deben realizarse en el plazo decidido por la mayoría de los miembros de la Asamblea Legislativa Plurinacional.

Los masistas no se dejan llevar por la inacción política.

A pesar de que el MAS y sus militantes y amigos no son ni miembros de un partido clásico, ni de un movimiento con una estructura consolidada ni de un instrumento con alguna autodeterminación son, a pesar de todo, una masa electoral que podría sumar una tercera parte del electorado boliviano, el voto duro del MAS, del que sacaba pecho Evo Morales.

Especialmente hacia esa masa electoral, dirigentes y operadores políticos del MAS, dirigen su propaganda con una crecida dosis de mentiras.

Leamos esas mentiras:

Que el MAS es la única fuerza política organizada que ha cambiado Bolivia, tanto que ubicó al país como el más fuerte de la región.

Otro mensaje propagandístico es que el MAS va a ganar las próximas elecciones, en la primera vuelta.

Otra falacia: Que en Bolivia no hay mejores candidatos a la Presidencia y a la Vicepresidencia que Luis Arce Catacora y David Choquehuanca Céspedes.

Otra falsedad de los masistas: Que el binomio Arce-Choquehuanca es el único que defiende los intereses del pueblo boliviano.

Una mentira más de la lista inconclusa que resumimos aquí: Que después de la cuarentena, que no sirve para nada, y luego de ser elegidos Arce y Choquehuanca, éstos tomarán medidas acertadas para sacar a Bolivia del pozo en el que lo dejará el gobierno de facto de Añez.

Otra mentira de yapa: Que el proceso de cambios en Bolivia va a seguir con el binomio, triunfante se entiende, Arce-Choquehuanca.

En esta publicación virtual no creemos que los masistas son los políticos más listos de este tiempo, ni que hay masistas que se comportan mucho mejor cuando desoyen a su jefe, exiliado en Argentina, pero tampoco consideramos que los masistas sólo apuestan a la espontaneidad de las masas, es decir, que aquí en Bolivia y en este tiempo todo accionar de los masistas es no organizado, que todo está librado a la espontaneidad, a la no organización, a la escasa o ninguna conciencia.

Asimismo, estamos convencidos de que los masistas, aunque son agrupamientos diversos, votan por sus candidatos, pese a que algunos de éstos no sean de su confianza.

Esa masa de electores, en innumerables casos, votaron a cambio de plata y ahora votarían con la promesa de que con Arce y Choquehuanca volverán los días en los que campesinos del altiplano venían a La Paz a jalear a su jefe Morales, con todo pagado y con el cambio para meterse al bolsillo. Esas movilizaciones de esos campesinos eran más rentables que sembrar papa, porque debido a las pocas lluvias y al empobrecimiento de los suelos, allí se produce cada vez menos.

Algo más les debe quitar el sueño o quizá ya es una pesadilla de los masistas. Temen que Jeanine Añez consiga más electores, como consecuencia de los buenos resultados obtenidos en la campaña anticoronavirus, lo que podría olvidar o menos valorar el aporte decisivo de casi todos los bolivianos, en la cuarentena, por la que han dado más los que menos tienen.

Los masistas hacen lo que hacen o dejan de hacer lo que dejan de hacer para ganar las elecciones.

Y la mayoría de los bolivianos debemos ayudar para que a los masistas se los conozca como son en realidad.

Ese conocimiento, posiblemente, ayude para que los que todavía piensan con cabeza propia y siguen al lado de Morales y de los masistas, asuman un comportamiento que los lleve a defender, también en las próximas elecciones, los intereses de la mayoría de los bolivianos y los del país.

Los masistas, mientras sean sobre todo masa electoral, seguirán como dice el vals peruano respecto de sus acciones: prefieren odio a la indiferencia, porque el odio les hiere menos que el olvido.

Yo hago política, tú también y él por supuesto que sí… durante la campaña anticoronavirus

Editorial de Aquí 308

Yo hago política, tú también y él por supuesto que sí… durante la campaña anticoronavirus

Antes y durante el coronavirus y de la campaña para vencerlo, los políticos ejercen y ejercerán su actividad, de manera abierta o encubierta, aunque pocas veces en beneficio de los ciudadanos.

La que todos los días ejerce la política, junto al despliegue antipandemia. es la presidenta interina, Jeanine Añez Chávez. Todos los movimientos suyos son políticos y electoralistas. Un sordo total y un no vidente pleno, no deja de escuchar y de ver, aunque sea con oídos ajenos y con otros ojos, la acción política y electoral de la Presidenta, sobre todo desde que decidió buscar esa especie de reelección, aunque al principio hizo creer que no sería candidata.

Ese accionar político de Añez, se nota, que preocupa a los masistas porque, aunque no esté comprobado, lo más probable es que la que encabeza la campaña anticoronavirus en nuestro país, suma respaldo electoral, por lo que también posiblemente les resta votos a los candidatos a la Presidencia de Bolivia: a Mesa, de la Comunidad Ciudadana, y a Arce, postulante del MAS.

Añez, también, quizá le merma preferencias electorales a Luis Fernando Camacho, en Santa Cruz, la principal plaza electoral del exPresidente del Comité Pro-Santa Cruz.

La Presidenta interina no tiene necesidad de proclamar que hace política y por tanto que está en campaña para continuar en el cargo presidencial. Esa es una ventaja adicional, más que su condición de mujer, la que acaso le sirva como parcial carta de presentación y nada más.

Las insuficiencias de los gobernantes, en la campaña antipandemia, quizá le perjudiquen electoralmente a la Presidenta-Candidata, pero eso está por verse.

Los masistas no dejan la política, son “animales políticos”, y por favor no se los compara con los cuadrúpedos.

Quizá muchos actos de los masistas parezcan antipolíticos o impolíticos, pero ellos niegan sus equivocados pasos políticos y/o politiqueros, aunque ellos son autores de esa política muy criolla, por la que reservadamente inflaman el pecho, y porque por ella quizá tienen desvergüenza.

El accionar de los masistas, que incluso contradice el sentido común, es negado por voceros suyos, con más desvergüenza aún.

El último ejemplo de una movida masista: La mayoría de los asambleístas del MAS, aprobó la ley de postergación de las elecciones y a la vez decidió que éstas se realicen en 90 días, en coincidencia con uno de los criterios del Tribunal Supremo Electoral (TSE). Los masistas trataron de hacer creer que ellos incluso le ayudaron a los miembros del TSE a contar con una norma con la que desplegarán su labor, dentro de plazos y todo conforme a la Constitución Política.

Simultáneamente otros masistas señalan que ellos son parte de la lucha anticoronavirus, por la salud y la vida de los bolivianos.

El momento en el que hay tres demandas de inconstitucionalidad de la ley de postergación de las elecciones y luego de protestas de instituciones, políticos, personas y gobernantes, la Presidenta del Senado —que promulgó aquella ley sin ser presidenta de la Asamblea Legislativa Plurinacional— señaló que sería posible un cambio del plazo para la consulta electoral, sin sugerir fecha posible, pero añadió que ese cambio de fecha para las elecciones, se redefinirá en atención de la salud y la vida de los electores bolivianos.

Esa actitud de apertura de la senadora Copa, como la denominaron algunos, es un gesto político electoral, sin duda.

Vista con atención el comportamiento de los masistas, no se debe creer que sus discrepancias se manifiestan en ese proceder formalmente diferenciado de los miembros de ese movimiento-partido-instrumento que aplaudió a Morales durante 14 años, sin jugar un rol de servicio real al pueblo, porque fue de servidumbre política al caudillo autoritario, con variaciones aparentes y no reales.

Dicho de otro modo: los masistas ejercen la política, así como aparece, a luz y a sombra. Los objetivos masistas son conocidos: actualmente esperan ganar las elecciones, aunque sea con los votos en blanco, que les favorecerían o con algún fraude que podrían consumar, allí donde haya cero vigilancia ciudadana y en mesas electorales en las que los masistas sean los únicos delegados, votantes y jueces electorales.

Una declaración de la actual Gobernadora de Cochabamba, del MAS, muestra a los masistas tal cual son: Hace días esa Gobernadora dijo que deben realizarse las elecciones de inmediato, para acabar con la presidencia interina de Áñez. Otros masistas callan lo que quiere la mayoría o todos ellos, bajo vigilancia distante, pero efectiva y desde Argentina, del que continúa como jefe suyo.

Todo eso es política masista. No se debe esperar otro discurso y otra práctica de esos ciudadanos.

De las agresiones a médicos y trabajadores en salud, en El Alto, además del grito: “Ahora guerra civil” y el bloqueo de los caminos de acceso a Ivirgarzama (Chapare) son marca registrada masista.

Esos gritos y esos actos cuando menos parecen de los masistas, así éstos lo nieguen el resto de sus días.

Electores dicen que Carlos D. Mesa Gisbert, líder de la Comunidad Ciudadana (CC) y candidato a la Presidencia de Bolivia, parece que fuera un candidato suizo.

Entre paréntesis recordamos que Ernest Hemingway, Premio Nobel de Literatura (1954), en su novela: Adiós a las armas, dice que los suizos se comportaron neutrales, especialmente durante la Segunda Guerra Mundial y que ayudaron a los miembros de la resistencia antinazi, pero que otros suizos al mismo tiempo apoyaron a los guerreristas nazis y pronazis. Ciudadanos suizos admiten que el Premio Nobel de Literatura citado, tiene razón en definir aquella dualidad en la conducta de sus antepasados suizos.

Cerrado el paréntesis. Los que tienen decidido votar por Mesa lo dirán mejor que nosotros, por supuesto.

El candidato de la CC, mediante una carta, le pide a la Presidenta interina que convoque a un diálogo nacional a dirigentes políticos, parlamentarios, vocales del TSE, empresarios y dirigentes sindicales, para buscar un acuerdo referido a lo que se debe hacer en la campaña antipandemia; respecto de las medidas económicas para enfrentar la crisis económica, que es como la otra cara de la lucha por la salud y la vida de los bolivianos y acerca de las elecciones.

A la CC le parece un comportamiento electoral el plan de reactivación económica del gobierno provisional para refaccionar hospitales, empedrar calles, arreglar jardines y emprender otras obras en el campo.

No hay por qué extraviarse: ese plan de reactivación de Añez es típicamente electoralista. Incluso el anuncio del plan de los actuales gobernantes es propagandístico y es para sumar votos en favor de Añez, para lo que requieren todo el tiempo que les sea posible, antes de las elecciones.

Mesa advierte que Añez sigue su campaña para quedarse en el Palacio Quemado y la Casa Grande del Pueblo.

El también candidato de la CC, se muestra políticamente decente, sin que otros actores de la política se hubieran elevado a la comprensión de que se debe ejercer la política con decoro, como planteó Martí, en ese tiempo en el que luchó con sus compatriotas por la primera independencia de Cuba.

El líder de la CC no ha recibido respuesta pública y que se conozca a su propuesta de diálogo para buscar aquel acuerdo.

Este dirigente político añadió a su discurso, dentro de la cuarentena sostenida por la casi totalidad de los bolivianos, que esta medida no debe pasar a ninguna cuarentena dinámica, ahora, como quiere el Gobernador de La Paz.

Quizá sobre este asunto a Mesa le respondan con el silencio.

Desde este espacio, en la entrega de la anterior semana, sugerimos que Mesa proponga la organización de un gobierno de convergencia nacional o plurinacional, encabezado por Añez, para que asuma la dirección política de la campaña anticoronavirus, convocatoria que tendría que hacerla la Presidenta interina y que ante el silencio de Añez, Mesa debe hacer la propuesta.

Aunque se considere demorado, tendría que haber tiempo para articular ese gobierno para seguir la lucha por la salud y la vida de los bolivianos y, por tanto, para aportar a la campaña universal antipandemia.

La propuesta para organizar un gobierno anticoronavirus en Bolivia, con Añez en el centro, tendría que proponerlo Mesa, reiteramos, aunque otra vez la respuesta sea el silencio de la Presidenta-Candidata que parece que no quiere compartir, con otros dirigentes políticos, la dirección de la campaña anticoronavirus.

La propuesta para organizar aquel gobierno de convergencia, así como la propuesta de diálogo nacional para el acuerdo que reitera Mesa, sería y es un ejercicio de la política.

Al fin de cuentas la acción, representada por el verbo, se sigue conjugando con pronombres: yo ejerzo la política, tú también, él por supuesto que sí.

No hay dónde perderse.

En este tiempo de anticoronavirus para vencerlo, se ejerce la política o la politiquería, ante la vista y la paciencia de los bolivianos.

Sin embargo, sería especialmente importante ahora, la unidad y/o la convergencia de los políticos, como la unidad de los bolivianos en la actual cuarentena para vencer al coronavirus.

Casi todos los bolivianos aportamos con lo mejor de sí a la campaña antipandemia.

Los dirigentes políticos tendrían que convertirse en gigantes y dar pasos de siete leguas para abarcar un espacio colosal en la lucha por la salud y la vida en Bolivia y en la tierra, para lo que deben dialogar y acordar salidas a la crisis sanitaria, a la crisis económica y a las elecciones, para lo que deben celebrar un acuerdo que urge o constituir un gobierno de convergencia. Los políticos bolivianos tendrían que volverse sabios, como quería un filósofo griego, el que decía que cuando los pueblos padecen crisis, como la que nos agobia, se vuelven sabios.

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