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Contra el coronavirus y acción política en Bolivia

Editorial de Aquí 302

Contra el coronavirus y acción política en Bolivia

En el curso de la semana que concluye han sido ampliadas las medidas aprobadas por el gobierno interino de Bolivia destinadas a mantener y a fortalecer la cuarentena con la que se busca contener y vencer al coronavirus, en nuestro país, como parte de la lucha universal contra la pandemia

Esas nuevas medidas configuran la “Situación de emergencia sanitaria” en desarrollo.

La cuarentena se ejecuta en los países en los que se enfrenta aquella “peste”, medida sugerida, básicamente, por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

En Bolivia los contaminados con aquel virus son más de 90, hasta el cierre de esta edición, aunque aquí no se registró ninguna muerte ocasionada por la pandemia, lo que se acoge con esperanza.

La cuarentena, como accionar principal en contra de aquélla en Bolivia, se la impulsa con dificultades.

El factor principal que dificulta la realización plena de la cuarentena la enfrenta la mayoría de los pobladores de nuestro país, porque ellos no perciben salarios, es decir, son trabajadores por cuenta propia, que constituyen entre el 70 y el 80 por ciento, los que si no trabajan no perciben ingresos para mantener a los que dependen de esa labor cuentapropista,

Ese elevado porcentaje de trabajadores por cuenta propia configura, asimismo, el atraso económico de Bolivia,

Para aliviar las penurias socioeconómicas de la mayoría de los bolivianos, los gobernantes han dispuesto que se preserven los servicios de agua, luz, internet, por los que los usuarios no paguen, por falta de capacidad material para hacerlo; el Estado pagará las tarifas de energía eléctrica que sumen hasta Bs120 y sean de uso no comercial; el Estado, también, cancelará la mitad de las tarifas por el consumo domiciliario de agua por abril, mayo y junio; los deudores a bancos están autorizados a diferir sus deudas por el tiempo que abarque la emergencia sanitaria; a cada estudiante del ciclo primario, de las escuelas públicas, se les entregará un bono de Bs500; a 1.600.000 familias del país se les repartirá una canasta con víveres equivalentes a Bs400, distribuibles en el campo y en las ciudades.

Como destacada anticipación, a las disposiciones compensatorias del gobierno, vecinos de Cobija, Trinidad y Riberalta regalan alimentos a personas desposeídas

Asimismo, integra el estado de emergencia sanitaria, la prohibición de ingresos y salidas de personas hacia y de nuestro país; la compra de alimentos y medicamentos, que se la debe hacer en días y horarios específicos, menos los sábados y domingos; así como se establece multas, de Bs1.000 y Bs2.000, a pasajeros y choferes que transiten sin autorización; el movimiento de personas, por las calles, será por necesidades sanitarias y de seguridad.

Aquella compensación comprometida por el gobierno, sin embargo, demora en materializarse por lo que los destinatarios las aguardan con ansiedad; incluso, choferes deudores a los bancos amenazan con romper la cuarentena ante la exigencia de los acreedores que piden que se peguen esas deudas, las que no se las desconoce ni se espera ni se demanda una mora, porque el pago de esas deudas serán reprogramadas, pero los intereses serían condonados, lo que estará sujeto a una ley y a una reglamentación.

Respecto de la reprogramación para el pago de las deudas a bancos, un vocero de los empresarios ha dicho que ellos han pedido a la presidenta Áñez conversar sobre un plan de más largo alcance sobre ese asunto. Como dicen economistas críticos, en momentos en los que se vive, empresarios en países como el nuestro no pierden, sólo dejan de ganar y casi siempre consiguen que los gobernantes de turno protejan sus intereses. Por ello, la flexibilización de los empresarios hacia los deudores de los bancos, durante esta campaña anticoronavirus no irá muy lejos y, los empresarios, en el mejor de los casos ayudarían a los deudores de bancos, pero los banqueros lo más probable es que no pondrán en riesgo a esos grupos económicos.

Los que reciben la renta dignidad de Bs350 plantean que se les duplique aquel monto mientras se desarrolle la emergencia sanitaria.

Los discapacitados, aunque en voz casi inaudible, también reclaman aumento de un bono que perciben una vez al año.

Esas solicitudes ayudan a entender el drama de los trabajadores por cuenta propia sobre todo, así como la de los jubilados, cuya mayoría cuenta con rentas rebajadas, la de los discapacitados postergados permanentes y la de los desocupados. En esa realidad que la grafican los afectados cuando dicen que prefieren morir, eventualmente con coronavirus, antes que de hambre, parece que cabalgan especialmente los exgobernantes dirigidos por Evo Morales, aunque éste calla estos días de la pandemia.

Masistas, cada vez que usan algún micrófono despotrican contra la Presidenta interina y hasta sugieren que el mandato de ésta tendría que concluir el día que debieron realizarse las elecciones del 3 de mayo para elegir a los principales mandatarios y a los miembros de la Asamblea Legislativa Plurinacional.  

Otros ejemplos: En lugares en los que los masistas tienen o tenían influencia decisiva, como el Chapare, El Alto, San Julián, barrio sud de la ciudad de Cochabamba, se resiste, de manera encubierta, la cuarentena para enfrentar a la pandemia en Bolivia.

En ese cauce, resulta revelador, en medio de la campaña anticoronavirus en Bolivia, lo dicho por una diputada cocalera, a la que citamos: Que la pandemia es un pretexto de la derecha, que aquélla ha sido provocada por el imperio y que en Bolivia esa enfermedad sirve para que los gobernantes persigan a los cocaleros del Chapare.

Entre la gente vinculada al MAS o no, hay compatriotas que subestiman a la pandemia y sus consecuencias. Entre ellos no faltan los que afirman que la alimentación y/o las defensas de los bolivianos evitarían la contaminación, con coronavirus, entre esos pobladores.

Como una especie de contrapunto, asimismo, el Ministro de Gobierno, en funciones, amenazó con estado de sitio o con detenciones a los que se nieguen a ejecutar la cuarentena.

Examinadas así las cosas, se advierte que preocupa a los masistas el rédito político que conseguiría la Presidenta interina y a la vez candidata a la “reelección”.

Aunque está por verse, no se debe desechar que si los resultados de la cuarentena son satisfactorios, Añez podría ganar apoyo electoral, más que los otros candidatos y, por tanto, escalaría posiciones de modo que, aunque fuera en una segunda vuelta, derrote a los candidatos masistas Arce-Choquehuanca.

Como una señal a tomarse en cuenta, se ha informado que partidarios de los gobernantes hacen campaña (rayados murales) por la Presidenta y al menos un vocero de Sol-Bo, ya que todas las realizaciones de la campaña contra la coronavirus, entre otras acciones gubernamentales, las atribuye a la Presidenta interina, de manera que los que no se distraen con tanta verborragia se dan cuenta de que desde distintos flancos se hace propaganda en favor de Áñez-Presidenta.

A la vez, en cualquiera de los mensajes antipandemia de la Presidenta beniana es posible descubrir posturas electorales suyas, lo que a los editores de Aquí no se nos escapa.

Sin embargo, en este momento, con los gobernantes —y sin olvidar lo que ideológica y políticamente nos separa de ellos— es más fuerte lo que nos une en las acciones destinadas a ganarle a la pandemia.

En este período, vencer a la pandemia en Bolivia es el objetivo supremo y no hay tarea más importante que esa para los bolivianos.

Y los que pretenden sumar votos, incluso en tiempos de la pandemia universal, con ese su proceder podrían perder apoyo incluso de algunos de los que creen que con Juan Evo Morales Ayma, en el poder, todo sería mejor aquí.

Empero, la pandemia que enfrentamos tiene una colosal fuerza que, asimismo, nos cambia y por ello seremos distintos luego de vencerla, e incluso ya somos diferentes en el empeño de ganar la gigantesca batalla anticoronavirus.

Además, es cierto que ese aprendizaje es y será dispar, pero aprenderemos todos de la pandemia universal.

Entre otras cosas, aprendemos por quiénes debemos votar o por quiénes no debemos hacerlo.

Masistas pretenden ganar elecciones del 3 de mayo con votos de la tercera parte de los bolivianos

Editorial de Aquí 301

Masistas pretenden ganar elecciones del 3 de mayo con votos de la tercera parte de los bolivianos

Los masistas están seguros de que ganarían las elecciones del 3 de mayo próximo, en la primera vuelta y cuando menos con 10 puntos porcentuales respecto del segundo candidato o de la segunda candidata más votado/da. Los más optimistas que apoyan al binomio Arce-Choquehuanca creen que conseguirían más del 50 por ciento de los votos en aquella consulta.

Las normas electorales, herencia del régimen derrotado el año pasado por un alzamiento popular, favorecen a los candidatos masistas.

Una de esas normas se la señala en el párrafo precedente: que Arce-Choquehuanca serían elegidos si logran aquella diferencia en su favor, es decir, con 10 puntos porcentuales, ante el oponente o la oponente, reiteramos.

Según la encuesta de la empresa Mori (la última conocida en el país), con el 33 por ciento de las preferencias, triunfarían los masistas, sumados los votos en blanco, los que también les beneficiarían, por mandato de la legislación que regula el proceso electoral en curso.

Aquella legislación incluso ayudaría a los candidatos masistas, aunque los que sufraguen en blanco, con esos votos rechacen a las elecciones y a los candidatos.

Esa misma ley de elecciones facilita la nominación de más candidatos campesinos a la Asamblea Legislativa Plurinacional y con menos votos que los candidatos a diputados que postulen en las ciudades. Esa norma ayudaría al MAS porque este partido contaría con mayor respaldo en el agro, a pesar de que allí (en el campo) son menos los electores respecto de los votantes que viven en las ciudades.

En otras palabras: en el campo se necesitan menos votos, que en las ciudades, para elegir diputados. Esa es otra ventaja para los masistas.

A esas gangas para el masismo se tendrían que añadir las formas de fraude electoral que podrían intentar los que, durante 14 años, lo que más han hecho ha sido votar, aplaudir-halagar a Morales y hacer fraude electoral o encubrirlo.

En una nota anterior nos hemos referido a esas formas de fraude, las que ahora las reiteramos sin detalles:

—Quizá con los carnets de identidad (doble) regalados por los masistas, electores no depurados, votarían más de una vez por Arce-Choquehuanca.

—En los lugares sin control, los masistas y/o sus amigos anotarían los votos de otros candidatos, para los nombrados Arce-Choquehuanca.

—Los masistas antes compraron votos directa o indirectamente, con plata o con regalos. Lo uno y lo otro lo harían de nuevo o ya lo están haciendo. Tienen plata para esa compra-venta tramposa.

—El miedo que infunde el masismo entre ciertos electores es verificable: aquéllos aseguran que lo que alcanzaron con Evo Morales, aunque sólo haya sido personalmente, lo perderían, así como acabaría lo que alcanzó Bolivia, aunque cada vez está más claro que lo que se sumó en esta tierra no es tal o que los llamados cambios costaron mucho al país o fueron ejecutados con dinero prestado, el que los bolivianos pagaremos.

Esas formas posibles del fraude que intentarían los masistas no sería fácil descubrir, pero se lo debe intentar.

—Es cierto que jamás se debe olvidar la manipulación dolosa de los resultados de las elecciones del 20 de octubre del año pasado, argumento central por el que fueron anulados esos comicios.

Actualmente, las encuestas más favorables para los masistas les dan a éstos la tercera parte de los electores bolivianos, es decir, se trata de lo que Morales llamó varias veces el voto duro con el que hizo lo que quiso durante sus mandatos constitucionales y anticonstitucionales.

De acuerdo a las encuestas citadas, ante tres candidaturas con apoyo de 18 por ciento, 16 por ciento y 8 por ciento (a Mesa, Áñez y Camacho), las posibilidades de victoria electoral de los masistas los lleva a ellos a cantar el éxito antes de obtenerlo.

Además, los masistas y, en primer lugar, su jefe Morales, si pierden el 3 de mayo, es probable que rechacen ese resultado para lo que denunciarían un fraude electoral inexistente, a lo que sobrevendría una demanda de auditoría, la que pedirían que la presida el Papa Francisco.

En este momento, los masistas se comportan como electoralistas o lo contrario.

Una señal de lo dicho es lo que han representado los parlamentarios masistas, cuando han dicho que ellos han viabilizado la convocatoria a nuevas elecciones y al frente de esa representación se inscribe la amenaza de Morales de tramar un golpe de estado, con sus amigos de uniforme, a los que definió como militares patriotas, al estilo de Kalimán, se podría anotar.

Otro comportamiento que a los masistas los muestra desnudos es lo dicho por una diputada cocalera: que la coronavirus ha sido provocada por los yanquis, que la pandemia de alcance mundial es un invento de la derecha y que aquélla, politizada, sirve para que los gobernantes bolivianos persigan a los masistas del Chapare.

A esas declaraciones se debe agregar la renuencia de aquellos cocaleros a ejecutar las medidas dispuestas por gobernantes de distintos niveles contra la coronavirus en el país.

Lo probable, también, es que hubo masistas, entre los pobladores de El Alto, que restaron su participación en la campaña contra la pandemia.

Asimismo, seguimos sospechando que hubo masistas entre los cruceños que se opusieron a que la hospitalicen a la compatriota infectada con coronavirus y que llegó desde Italia a San Carlos, norte de Santa Cruz.

Según el discurso público, los masistas se suman a la causa para derrotar a la pandemia, pero clandestinamente, otros masistas de manera encubierta, mienten o buscan desinformar respecto de la campaña anticoronavirus que ocupa a la humanidad. Los masistas, en realidad, se comportan electoralistas o golpistas.

Esa conducta se observa entre los exgobernantes estos días: a ocultas, algunos masistas son contrarios a las medidas para vencer a la coronavirus y la mayoría de ellos aparentan que son de la causa universal y boliviana que lucha para sepultar a la pandemia que enferma a muchos y que, hasta el cierre de esta edición, acabó con la vida de más de 10 mil personas y que desencadena una crisis económica cuya gravedad ya se la siente.

Y como si los masistas vivieran solos en el mundo y en Bolivia, quieren elecciones el 3 de mayo, porque están seguros de ganarlas.

Uso del poder por la candidatura de Áñez

Editorial de Aquí 298

Uso del poder por la candidatura de Áñez

La presidenta interina de nuestro país, Jeanine Áñez Chávez, asumió el cargo según la Constitución, de modo que no es el resultado de un golpe de estado, como parlotea Morales, depuesto por acción de masas insurreccionadas.

Sin embargo, la Presidenta, debió desempeñar las tareas que se le encomendaron: pacificar el país y garantizar la realización de nuevas elecciones, luego de que fueron anuladas las del 20 de octubre del año pasado, debido al fraude descomunal, cometido por el entonces oficialismo.

Además, la presidenta Áñez dijo, más de una vez, que no iba a postular a la Presidencia o a la “reelección”.

No obstante, después de semanas, aceptó el pedido de sus partidarios y de un grupo de políticos quienes descubrieron que con la beniana ganarían en mayo próximo.

En ese momento los que ahora se agrupan en Juntos, dijeron que la Presidenta realizaría campaña electoral sin entreverarla con su actividad gubernamental, lo que otros políticos y otros ciudadanos señalaron que eso es imposible.

Ahora, Áñez entrega obras, habla, visita lugares que enfrentan desastres, en vez de ir a la entrada del carnaval de Oruro; apoya la lucha contra el dengue, con un parecido al accionar de Morales presidente; comportamiento que es, básicamente, propaganda la que, como toda propaganda tiene una crecida dosis de mentira.

Los gobernantes actuales añadieron que en la campaña electoral de la Presidenta interina no se utilizaría dinero del Estado, lo que de veras se evidencia que no es posible, porque los días del Carnaval 2020, los funcionarios del gobierno que acompañaron a la mandataria, y ella, no gastaron dinero propio.

La Presidenta y candidata es una sola persona, por tanto, no se parte en dos.

Lo que ella hace o deja de hacer tiene las huellas de Jeanine Áñez Chávez, en consecuencia, no consigue separar su acción gubernamental de la movida propia de la candidata, por la que sus operadores aseguran que ganará el 3 de mayo, pues, uno de sus voceros agregó que, en semanas. las encuestas le dan el segundo lugar a la Presidenta-Candidata: se supone, después de los candidatos masistas.

Sobre preferencias electorales, un ayudante del candidato Luis Fernando Camacho, declaró que Áñez, que no debió aceptar la candidatura, según él, sería favorecida por la encuesta de la empresa Cies-Mori, gracias a una manipulación de los resultados.

Morales decía que él no creía en las encuestas, pero callaba cuando éstas le eran favorables, o agregaba que iba a ganar, el año pasado, con el 70 por ciento.

Áñez u otros por ella, sugieren o lo dicen expresamente, que la candidatura de la Presidenta es la que une a los bolivianos, lo que es discutible porque une y a la vez separa como ocurre, inevitablemente, en todo proceso electoral.

Más aún: hasta donde es posible advertir, la designación de ministros, como el de Educación (V. H. Cárdenas) es, asimismo, parte de la misma campaña de Áñez.

En similar dirección se inscribe la distribución de cargos públicos.

Las nominaciones de embajadores, encargados de negocios y otros puestos diplomáticos, integran la campaña electoral de la Presidenta interina. Es notorio el nombramiento como cónsul de Bolivia, en Miami, de una hermana del actual ministro de Gobierno; nombramiento que se defiende como un acto humanitario.

La ruptura de relaciones diplomáticas de Bolivia con Cuba y Venezuela, y la llamada política internacional del gobierno de Áñez, se ajusta a los requerimientos de los yanquis y de los gobernantes latinoamericanos y caribeños que, como en otro tiempo, se alinean con el imperio o ejecutan los dictados suyos.

A propósito de los yanquis, éstos en nuestro país (1965) modelaron, como candidato a la Presidencia de Bolivia, al entonces Gral. René Barrientos Ortuño, al que lo presentaron, por ejemplo, como quien “sobrevivió” de un atentado del que “milagrosamente” salvó la vida, se divulgó esos días.

Quizá similar técnica y manipulación trató de ensayar el ministro Murillo, a los días de que Áñez asumió la Presidencia de Bolivia. Recordemos que el Ministro de Gobierno declaró que la primera mandataria no fue a Trinidad a las celebraciones del 18 de noviembre, porque los gobernantes descubrieron que los narcotraficantes tramaban asesinar a la primera Presidenta baniana. Nada más se explicó sobre el supuesto o real plan magnicida.

A la Presidenta se la presenta, actualmente, como nueva en las lides electorales y no faltan adulones que hablan de la juventud de Áñez.

Sin embargo, está a la vista que la beniana Presideta ha pasado de los 50 años de edad y nada tiene de nueva en el ejercicio de la política, la que es esencialmente, la misma que la desplegada por otras y otros de su clase social o de organizaciones como los llamados demócratas. Áñez, además, habría pertenecido a más de una instancia y/o alianza política.

Además, a Jeanine Áñez Chávez, sus operadores de distinto pelaje, le descubren cualidades que, aparentemente, estuvieron guardadas bajo siete llaves.

A Jeanine, estos días, incluso se le atribuye todo lo obrado por ella o por sus colaboradores, tal cual ocurrió en el pasado inmediato.

Imágenes y palabras de la Presidenta aparecen por doquier y/o se escuchan cada vez más.

Los editores de esta publicación virtual, no esperábamos ni esperamos otro comportamiento de Áñez y de los que integran la alianza Juntos.

El proceder de la gobernante y de sus huestes era y es el que se esperaba y el que, posiblemente, ocurrirá hasta el 3 de mayo y/o después. Incluso la promesa de elecciones limpias e imparciales —otra oferta de la beniana Presidenta— parece otra promesa suya.

Está a la vista: El aparato gubernamental e instituciones estatales son utilizados, abierta o embozadamente para la campaña de Áñez, incluso su actividad gubernamental no tiene otro destino distinto al de la candidata.

Otro apunte necesario: La condición de mujer de la Presidenta-Candidata le ayuda electoralmente a Jeanine, afirman algunos. En verdad. Áñez no es conocida ahora porque se haya destacado como dirigente de algún movimiento femenino. Empero, en unas elecciones como las bolivianas ese elemento cuenta, pero falta saber de qué manera.

Jeanine Añez Chávez es una casualidad en la historia boliviana de este tiempo.

Al parecer ni ella se dio por enterada de que le correspondía la Presidencia Constitucional Interina, después de la renuncia y exilio del anterior Presidente y del Vicepresidente; así como luego de la renuncia de la Presidenta del Senado y la del Presidente de la Cámara de Diputados y, de yapa, la renuncia del Primer Vicepresidente de los senadores.

Antes no ocurrió un hecho como aquél, así como no sucedió que una Presidenta interina se aliste en días para postular a la “reelección”, para lo que al parecer no importan las formas, como esa de que la mujer del César no sólo que debe ser casta sino que tiene que aparentar que es realmente casta.

He ahí una de las formas de la lucha por el poder político en Bolivia, a lo demócrata burgués. Ni más ni menos.

¿Amenaza de otro fraude electoral?

Editorial de Aquí 300

¿Amenaza de otro fraude electoral?

El masismo y sus amigos tratan, y se supone que tratarán en lo sucesivo, de hacer creer que ganaron las elecciones del 20 de octubre del año pasado, y que en ellas no hubo fraude electoral o manipulación informática dolosa de esos resultados.

Entre otras, esa parece que fue y que es la intención del llamado estudio de los dos investigadores que publicaron una nota periodística en el diario Washignton Post, en el que se afirma que no hubo ese fraude o manipulación informática, como estableció la auditoría de la OEA, que confirmó la manipulación informática dolosa o fraude electoral. Lo que desmiente, asimismo, la supuesta victoria electoral de Morales y de García el año pasado.

Antes de aquel informe de auditoría, el gerente de la empresa supervisora del recuento de votos, Álvaro Andrade, desde Panamá, informó que en el trabajo para el que fue contratada su empresa, ésta constató que se cometió la manipulación informática dolosa y que por tanto los comicios del pasado 20 de octubre estaban viciados de nulidad.

Andrade, hace horas, por medios de difusión bolivianos, ratificó esa opinión y agregó que es político el criterio de los dos investigadores citados.

En Bolivia, la minoría o la tercera parte de la población que apoya al MAS, toma como verdades las mentiras de los exgobernantes, como aquella que al exPresidente autoritario de nuestro país, se le ha robado su fraudulenta victoria electoral del año pasado.

Esa mentira, además, da lugar a que los exoficialistas digan, ahora, que el triunfo electoral suyo, el próximo 3 de mayo, demostrará que el MAS sigue siendo la primera fuerza política-electoral en Bolivia.

En las páginas de este semanario virtual, hace más de un año, sostuvimos y sostenemos que hubo otras formas de fraude que favorecieron a Morales-García y que éstos sólo ganarían, con fraude, esas elecciones anuladas.

Esas formas del fraude electoral las resumimos aquí:

—El desconocimiento del resultado del referéndum del 21 de febrero (el F21) y la sentencia de los vocales del Tribunal Constitucional Plurinacional, en funciones entonces, que determinó la repostulación sin límites de Morales y de García. Esos fueron actos fraudulentos visibles, que violaron la Ley Fundamental de Bolivia.

—Los carnets de identidad (doble), regalados a militantes del MAS o simpatizantes suyos, con los que sus portadores se inscribieron y votaron no se sabe cuántas veces. Ese fraude es difícil de comprobar.

—El cambio de los destinatarios de los votos en la mesa electoral; esta falta se comete sin más testigos que sus autores, y no se registra el “delito” electoral cometido por masistas y sus cómplices, lo que sí ellos saben hacer.

—El llamado voto “comunitario” mediante el cual, todo poblador del campo y de lugares sin control de jueces y jurados electorales (o con la participación de los últimos), en reuniones o fuera de éstas, los dirigentes en esos sitios, impusieron votar por Evo Morales. Otra vez lo harían con vistas al 3 de mayo.

—El miedo que impusieron entre empleados públicos y otros ciudadanos, con la amenaza de pérdida del trabajo o que se acabaría la estabilidad política y económica sin el dirigente cocalero en la Casa Grande del Pueblo. Ese miedo se extendió hacia los compatriotas que en 14 años recibieron dinero sin merecerlo, es decir, fueron pagados para que se movilicen, aplaudan al otrora Presidente y voten sin consultar los intereses del pueblo y del país.

—La compra directa e indirecta de votos. La compra directa se la practicó, como cuando se adquiere una mercancía en el mercado y como si los votos fueran materia de compraventa. La compra indirecta, en cambio, se la realizó con los regalos diversos de Morales, con dinero de los bolivianos; así como cuando el principal gobernante ayudó a dirigentes del transporte, en La Paz, para que aquéllos ni siquiera rindan cuentas, por ejemplo, del dinero que se recaudó en la autopista de la sede de gobierno a El Alto, el que debió destinarse para el seguro de salud de ese sector empresarial-laboral.

—Evo Morales, en actos en los que entregaba obras, pedía el voto de los beneficiarios.

Algunas de esas formas del fraude electoral, consumadas por el oficialismo de ayer, podrían ser intentados por los masistas. Tienen experiencia en esa materia y casi nunca dejan huellas de esas faltas o delitos electorales.

Recordamos un dato: Morales, como para defender la candidatura a la Presidencia de Luis Arce Catacora, por el MAS, en Buenos Aires, afirmó que ese exMinistro-Candidato, según encuestas, tenía el 79 por ciento de las preferencias electorales.

Otra afirmación de los exoficialistas es que ganarán en la primera vuelta y expresan su temor respecto de una posible segunda vuelta electoral.

Si pierden los candidatos masistas, lo más probable es que cuando menos los masistas alegarían que hubo fraude electoral, que se nieguen a consentir los resultados del 3 de mayo y pidan auditoría por una comisión en la que estaría el Papa Francisco, como sugirió Morales antes de su renuncia y de su autoexilio.

Actualmente es más difícil que los masistas ejecuten fraude electoral, pero lo más probable es que lo estén armando y que lo intenten.

El fraude electoral, que no deja de ser un riesgo, no será tal cual ocurrió el año pasado. Sin embargo, no se lo debe descartar, especialmente, ante masistas y los electores que lo apoyan que, ahora está más claro, en todas las consultas electores de los últimos 14 años, hubo algún tipo de fraude.

Otra vez los masistas ponen en movimiento a sus electores cautivos, la tercera parte de los bolivianos, pero sus reservas se agotan.

Lo más probable, asimismo, es que el fraude electoral no sería lo principal en el comportamiento de los masistas en las elecciones del 3 de mayo, cuya campaña hasta podría desbordarse.

Ante esta situación, la vigilancia de los ciudadanos debe ser tan rigurosa como antes, incluso respecto de la campaña de la Presidenta interina y candidata a la “reelección”, a la que otra vez nos referiremos en este espacio, porque hizo y hace varias de las cosas por las que Morales-García fueron rechazados.

Además, la publicación a la que nos referimos en esta nota, internamente consigue aún sembrar dudas respecto de la auditoría de la OEA e implícitamente respalda las mentiras de Morales, como la referida a un aparente robo de la victoria electoral del dirigente cocalero, el año pasado, reiteramos.

Jamás tenemos que olvidar, asimismo, que el pueblo mayoritariamente se alzó contra Morales y su régimen, ante el descomunal fraude electoral o manipulación informática dolosa en las elecciones del 20 de octubre del año pasado.

Y, de nuevo, la vigía del pueblo no debe fallar en las elecciones cuya campaña está en marcha.

Una insurrección popular inconclusa derribó al gobierno de Morales

Editorial de Aquí 297

Una insurrección popular inconclusa derribó al gobierno de Morales

No hubo golpe de estado. Ocurrió, en cambio, una insurrección popular inconclusa que acabó con el gobierno de Juan Evo Morales Ayma.

Hubo acumulación de fuerzas en el campo popular, ante el otro bloque encabezado por el Presidente derrotado.

Una parte del pueblo, explotado y oprimido, capas medias y grupos de empresarios se aliaron especialmente los meses de octubre y noviembre del año pasado; fuerza que se impuso y sepultó al gobierno autoritario de 14 años, pero no terminó con el aparato que articuló el masismo, bajo el mando, sobre todo, de Morales.

Aquélla no fue una alianza de último momento y una conjunción social y política de tamaña en envergadura, tampoco podía ser químicamente pura.

Los agrupamientos sociales y políticos que se enfrentaron y derrotaron al caudillo y al masismo fueron afectados en sus intereses materiales y varias veces burlados por los gobernantes que decían una cosa y hacían otra.

Al despegue del gobierno masista, aquellos sectores populares creyeron que en Bolivia transitaba una revolución democrática y cultural que cambiaba nuestro país, a pesar de que pocos, sin dejar de apoyar a ese régimen, señalaban que aquí se impulsaban reformas burguesas de alguna profundidad y extensión; pero, el camino fue desandado por los mismos gobernantes y los aplaudidores que recibían favores políticos y plata cada vez en mayor cantidad.

Esos sectores populares debieron ser los que ganen la batalla de la producción, la que no existió ni como consigna; los cambios sociales, tan charlado al decir de los cruceños, en mucho fueron palabras y palabras, así como la inclusión de indígenas al proceso de cambios fue formalista, de levanta manos que nada sustancial decidieron.

Hubo asistencialismo, el Jefazo aparentemente todo lo hacía y todo lo regalaba: la emancipación de los trabajadores será obra de ellos mismos, incluso como consigna se olvidó entre los sindicatos, en los que debió ser una idea redentora y se convertía en idea-fuerza.

Al revés: el pago directo e indirecto para asegurar el apoyo de los más sencillos al principal gobernante, fue una práctica de todos los días.

Parecía que todo se regalaba por gestiones de Evo Morales.

Marta Harnecker, estudiosa de política, especialmente de la región latinoamericana y caribeña, dijo una vez en Bolivia: Le diré al compañero Evo que en la revolución no debe haber asistencialismo, mostrar que aquí todo se regala a los desvalidos del pueblo y a otros más con tal de que se comporten incondicionales del régimen depuesto.

Es pues verdad que todo lo que brilla no es oro. El crecimiento económico, sin desarrollo social, se debió a los precios favorables para las materias primas en el mercado internacional, como dijeron funcionarios de jerarquía de la CEPAL, preferentemente.

La exfuncionaria pública Patricia Ballivián Estenssoro, como si no hubiera dicho nada importante, a medios de difusión declaró que las empresas constituidas por el gobierno masista no tenían como meta ganar, pero que generaron trabajo para mermar la desocupación, a pesar de que la mano de obra no fue ni podía ser cuantiosa.

Ahora que se conocen mejor los desaciertos de los gobernantes en materia económica, lo menos que corresponde decir es que la espontaneidad (la no organización) fue lo dominante, en un renglón que debe asegurar el bienestar material de los bolivianos.

Es verdad que las multitudes asumen ideas y asimilan la política, en la acción, antes que en las lecturas de textos, sin los cuales es más difícil leer la realidad.

Asimismo, no hubo empeño alguno para conseguir la educación política de la gente del pueblo. El discurso del caudillo, con muy pocas ideas para la transformación, fueron insuficientes.

No exageramos al afirmar que el masismo fue bueno para votar por cualquier candidato y para promover fraudes electorales y ocultarlos.

El comportamiento contrario a la democracia de Morales, como el desconocimiento de los resultados del 21F, desfiguró más de lo que ya estaba a Morales.

El remate fue el fraude informático que marcaron a las elecciones del 20 de octubre marcadas por vicios de nulidad.

Morales, por su lado, creía que sus obras le habían deparado el apoyo de la inmensa mayoría de los bolivianos, el que sería invariable.

Morales no alcanzaba a leer la realidad, si de veras algún momento desarrollo esa cualidad.

Morales navegaba en burbujas, como dicen políticos, incluidos algunos que habían sido aliados suyos.

  

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