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¿Amenaza de otro fraude electoral?

Editorial de Aquí 300

¿Amenaza de otro fraude electoral?

El masismo y sus amigos tratan, y se supone que tratarán en lo sucesivo, de hacer creer que ganaron las elecciones del 20 de octubre del año pasado, y que en ellas no hubo fraude electoral o manipulación informática dolosa de esos resultados.

Entre otras, esa parece que fue y que es la intención del llamado estudio de los dos investigadores que publicaron una nota periodística en el diario Washignton Post, en el que se afirma que no hubo ese fraude o manipulación informática, como estableció la auditoría de la OEA, que confirmó la manipulación informática dolosa o fraude electoral. Lo que desmiente, asimismo, la supuesta victoria electoral de Morales y de García el año pasado.

Antes de aquel informe de auditoría, el gerente de la empresa supervisora del recuento de votos, Álvaro Andrade, desde Panamá, informó que en el trabajo para el que fue contratada su empresa, ésta constató que se cometió la manipulación informática dolosa y que por tanto los comicios del pasado 20 de octubre estaban viciados de nulidad.

Andrade, hace horas, por medios de difusión bolivianos, ratificó esa opinión y agregó que es político el criterio de los dos investigadores citados.

En Bolivia, la minoría o la tercera parte de la población que apoya al MAS, toma como verdades las mentiras de los exgobernantes, como aquella que al exPresidente autoritario de nuestro país, se le ha robado su fraudulenta victoria electoral del año pasado.

Esa mentira, además, da lugar a que los exoficialistas digan, ahora, que el triunfo electoral suyo, el próximo 3 de mayo, demostrará que el MAS sigue siendo la primera fuerza política-electoral en Bolivia.

En las páginas de este semanario virtual, hace más de un año, sostuvimos y sostenemos que hubo otras formas de fraude que favorecieron a Morales-García y que éstos sólo ganarían, con fraude, esas elecciones anuladas.

Esas formas del fraude electoral las resumimos aquí:

—El desconocimiento del resultado del referéndum del 21 de febrero (el F21) y la sentencia de los vocales del Tribunal Constitucional Plurinacional, en funciones entonces, que determinó la repostulación sin límites de Morales y de García. Esos fueron actos fraudulentos visibles, que violaron la Ley Fundamental de Bolivia.

—Los carnets de identidad (doble), regalados a militantes del MAS o simpatizantes suyos, con los que sus portadores se inscribieron y votaron no se sabe cuántas veces. Ese fraude es difícil de comprobar.

—El cambio de los destinatarios de los votos en la mesa electoral; esta falta se comete sin más testigos que sus autores, y no se registra el “delito” electoral cometido por masistas y sus cómplices, lo que sí ellos saben hacer.

—El llamado voto “comunitario” mediante el cual, todo poblador del campo y de lugares sin control de jueces y jurados electorales (o con la participación de los últimos), en reuniones o fuera de éstas, los dirigentes en esos sitios, impusieron votar por Evo Morales. Otra vez lo harían con vistas al 3 de mayo.

—El miedo que impusieron entre empleados públicos y otros ciudadanos, con la amenaza de pérdida del trabajo o que se acabaría la estabilidad política y económica sin el dirigente cocalero en la Casa Grande del Pueblo. Ese miedo se extendió hacia los compatriotas que en 14 años recibieron dinero sin merecerlo, es decir, fueron pagados para que se movilicen, aplaudan al otrora Presidente y voten sin consultar los intereses del pueblo y del país.

—La compra directa e indirecta de votos. La compra directa se la practicó, como cuando se adquiere una mercancía en el mercado y como si los votos fueran materia de compraventa. La compra indirecta, en cambio, se la realizó con los regalos diversos de Morales, con dinero de los bolivianos; así como cuando el principal gobernante ayudó a dirigentes del transporte, en La Paz, para que aquéllos ni siquiera rindan cuentas, por ejemplo, del dinero que se recaudó en la autopista de la sede de gobierno a El Alto, el que debió destinarse para el seguro de salud de ese sector empresarial-laboral.

—Evo Morales, en actos en los que entregaba obras, pedía el voto de los beneficiarios.

Algunas de esas formas del fraude electoral, consumadas por el oficialismo de ayer, podrían ser intentados por los masistas. Tienen experiencia en esa materia y casi nunca dejan huellas de esas faltas o delitos electorales.

Recordamos un dato: Morales, como para defender la candidatura a la Presidencia de Luis Arce Catacora, por el MAS, en Buenos Aires, afirmó que ese exMinistro-Candidato, según encuestas, tenía el 79 por ciento de las preferencias electorales.

Otra afirmación de los exoficialistas es que ganarán en la primera vuelta y expresan su temor respecto de una posible segunda vuelta electoral.

Si pierden los candidatos masistas, lo más probable es que cuando menos los masistas alegarían que hubo fraude electoral, que se nieguen a consentir los resultados del 3 de mayo y pidan auditoría por una comisión en la que estaría el Papa Francisco, como sugirió Morales antes de su renuncia y de su autoexilio.

Actualmente es más difícil que los masistas ejecuten fraude electoral, pero lo más probable es que lo estén armando y que lo intenten.

El fraude electoral, que no deja de ser un riesgo, no será tal cual ocurrió el año pasado. Sin embargo, no se lo debe descartar, especialmente, ante masistas y los electores que lo apoyan que, ahora está más claro, en todas las consultas electores de los últimos 14 años, hubo algún tipo de fraude.

Otra vez los masistas ponen en movimiento a sus electores cautivos, la tercera parte de los bolivianos, pero sus reservas se agotan.

Lo más probable, asimismo, es que el fraude electoral no sería lo principal en el comportamiento de los masistas en las elecciones del 3 de mayo, cuya campaña hasta podría desbordarse.

Ante esta situación, la vigilancia de los ciudadanos debe ser tan rigurosa como antes, incluso respecto de la campaña de la Presidenta interina y candidata a la “reelección”, a la que otra vez nos referiremos en este espacio, porque hizo y hace varias de las cosas por las que Morales-García fueron rechazados.

Además, la publicación a la que nos referimos en esta nota, internamente consigue aún sembrar dudas respecto de la auditoría de la OEA e implícitamente respalda las mentiras de Morales, como la referida a un aparente robo de la victoria electoral del dirigente cocalero, el año pasado, reiteramos.

Jamás tenemos que olvidar, asimismo, que el pueblo mayoritariamente se alzó contra Morales y su régimen, ante el descomunal fraude electoral o manipulación informática dolosa en las elecciones del 20 de octubre del año pasado.

Y, de nuevo, la vigía del pueblo no debe fallar en las elecciones cuya campaña está en marcha.

Uso del poder por la candidatura de Áñez

Editorial de Aquí 298

Uso del poder por la candidatura de Áñez

La presidenta interina de nuestro país, Jeanine Áñez Chávez, asumió el cargo según la Constitución, de modo que no es el resultado de un golpe de estado, como parlotea Morales, depuesto por acción de masas insurreccionadas.

Sin embargo, la Presidenta, debió desempeñar las tareas que se le encomendaron: pacificar el país y garantizar la realización de nuevas elecciones, luego de que fueron anuladas las del 20 de octubre del año pasado, debido al fraude descomunal, cometido por el entonces oficialismo.

Además, la presidenta Áñez dijo, más de una vez, que no iba a postular a la Presidencia o a la “reelección”.

No obstante, después de semanas, aceptó el pedido de sus partidarios y de un grupo de políticos quienes descubrieron que con la beniana ganarían en mayo próximo.

En ese momento los que ahora se agrupan en Juntos, dijeron que la Presidenta realizaría campaña electoral sin entreverarla con su actividad gubernamental, lo que otros políticos y otros ciudadanos señalaron que eso es imposible.

Ahora, Áñez entrega obras, habla, visita lugares que enfrentan desastres, en vez de ir a la entrada del carnaval de Oruro; apoya la lucha contra el dengue, con un parecido al accionar de Morales presidente; comportamiento que es, básicamente, propaganda la que, como toda propaganda tiene una crecida dosis de mentira.

Los gobernantes actuales añadieron que en la campaña electoral de la Presidenta interina no se utilizaría dinero del Estado, lo que de veras se evidencia que no es posible, porque los días del Carnaval 2020, los funcionarios del gobierno que acompañaron a la mandataria, y ella, no gastaron dinero propio.

La Presidenta y candidata es una sola persona, por tanto, no se parte en dos.

Lo que ella hace o deja de hacer tiene las huellas de Jeanine Áñez Chávez, en consecuencia, no consigue separar su acción gubernamental de la movida propia de la candidata, por la que sus operadores aseguran que ganará el 3 de mayo, pues, uno de sus voceros agregó que, en semanas. las encuestas le dan el segundo lugar a la Presidenta-Candidata: se supone, después de los candidatos masistas.

Sobre preferencias electorales, un ayudante del candidato Luis Fernando Camacho, declaró que Áñez, que no debió aceptar la candidatura, según él, sería favorecida por la encuesta de la empresa Cies-Mori, gracias a una manipulación de los resultados.

Morales decía que él no creía en las encuestas, pero callaba cuando éstas le eran favorables, o agregaba que iba a ganar, el año pasado, con el 70 por ciento.

Áñez u otros por ella, sugieren o lo dicen expresamente, que la candidatura de la Presidenta es la que une a los bolivianos, lo que es discutible porque une y a la vez separa como ocurre, inevitablemente, en todo proceso electoral.

Más aún: hasta donde es posible advertir, la designación de ministros, como el de Educación (V. H. Cárdenas) es, asimismo, parte de la misma campaña de Áñez.

En similar dirección se inscribe la distribución de cargos públicos.

Las nominaciones de embajadores, encargados de negocios y otros puestos diplomáticos, integran la campaña electoral de la Presidenta interina. Es notorio el nombramiento como cónsul de Bolivia, en Miami, de una hermana del actual ministro de Gobierno; nombramiento que se defiende como un acto humanitario.

La ruptura de relaciones diplomáticas de Bolivia con Cuba y Venezuela, y la llamada política internacional del gobierno de Áñez, se ajusta a los requerimientos de los yanquis y de los gobernantes latinoamericanos y caribeños que, como en otro tiempo, se alinean con el imperio o ejecutan los dictados suyos.

A propósito de los yanquis, éstos en nuestro país (1965) modelaron, como candidato a la Presidencia de Bolivia, al entonces Gral. René Barrientos Ortuño, al que lo presentaron, por ejemplo, como quien “sobrevivió” de un atentado del que “milagrosamente” salvó la vida, se divulgó esos días.

Quizá similar técnica y manipulación trató de ensayar el ministro Murillo, a los días de que Áñez asumió la Presidencia de Bolivia. Recordemos que el Ministro de Gobierno declaró que la primera mandataria no fue a Trinidad a las celebraciones del 18 de noviembre, porque los gobernantes descubrieron que los narcotraficantes tramaban asesinar a la primera Presidenta baniana. Nada más se explicó sobre el supuesto o real plan magnicida.

A la Presidenta se la presenta, actualmente, como nueva en las lides electorales y no faltan adulones que hablan de la juventud de Áñez.

Sin embargo, está a la vista que la beniana Presideta ha pasado de los 50 años de edad y nada tiene de nueva en el ejercicio de la política, la que es esencialmente, la misma que la desplegada por otras y otros de su clase social o de organizaciones como los llamados demócratas. Áñez, además, habría pertenecido a más de una instancia y/o alianza política.

Además, a Jeanine Áñez Chávez, sus operadores de distinto pelaje, le descubren cualidades que, aparentemente, estuvieron guardadas bajo siete llaves.

A Jeanine, estos días, incluso se le atribuye todo lo obrado por ella o por sus colaboradores, tal cual ocurrió en el pasado inmediato.

Imágenes y palabras de la Presidenta aparecen por doquier y/o se escuchan cada vez más.

Los editores de esta publicación virtual, no esperábamos ni esperamos otro comportamiento de Áñez y de los que integran la alianza Juntos.

El proceder de la gobernante y de sus huestes era y es el que se esperaba y el que, posiblemente, ocurrirá hasta el 3 de mayo y/o después. Incluso la promesa de elecciones limpias e imparciales —otra oferta de la beniana Presidenta— parece otra promesa suya.

Está a la vista: El aparato gubernamental e instituciones estatales son utilizados, abierta o embozadamente para la campaña de Áñez, incluso su actividad gubernamental no tiene otro destino distinto al de la candidata.

Otro apunte necesario: La condición de mujer de la Presidenta-Candidata le ayuda electoralmente a Jeanine, afirman algunos. En verdad. Áñez no es conocida ahora porque se haya destacado como dirigente de algún movimiento femenino. Empero, en unas elecciones como las bolivianas ese elemento cuenta, pero falta saber de qué manera.

Jeanine Añez Chávez es una casualidad en la historia boliviana de este tiempo.

Al parecer ni ella se dio por enterada de que le correspondía la Presidencia Constitucional Interina, después de la renuncia y exilio del anterior Presidente y del Vicepresidente; así como luego de la renuncia de la Presidenta del Senado y la del Presidente de la Cámara de Diputados y, de yapa, la renuncia del Primer Vicepresidente de los senadores.

Antes no ocurrió un hecho como aquél, así como no sucedió que una Presidenta interina se aliste en días para postular a la “reelección”, para lo que al parecer no importan las formas, como esa de que la mujer del César no sólo que debe ser casta sino que tiene que aparentar que es realmente casta.

He ahí una de las formas de la lucha por el poder político en Bolivia, a lo demócrata burgués. Ni más ni menos.

El gobierno que surja de las elecciones del 3 de mayo será más o menos reformista-burgués

Editorial de Aquí 296

El gobierno que surja de las elecciones del 3 de mayo será más o menos reformista-burgués

Los candidatos que disputan la Presidencia, Vicepresidencia, senaturías y diputaciones, con diferencias menores, tienen similar representación de clases sociales, ideas parecidas, prácticas políticas indiferenciadas, aliados casi iguales, posibilidades electorales comunes y, el servicio destinado a prestar, casi el mismo.

El masismo, campeón en la invención y difusión de mentiras, asegura que ganará las elecciones porque cuenta con la tercera parte del electorado, al que trata como a un cautivo que, además, lo que sabe es votar por sus candidatos, sin que les importe cuáles y, asimismo, son duchos en cometer fraudes electorales, los que saben encubrir.

Los de Comunidad Ciudadana (CC), se advierte que confían que el electorado que le apoyó en las elecciones anuladas, mantendrán su preferencia por el binomio Mesa-Pedraza y que repetirán su votación esta vez para ganarle de nuevo a los seguidores del exPresidente refugiado ahora en Cuba, luego de abandonar Argentina, por cuestiones de salud, según se informó, lo que se considera dudoso.

A los de CC parece que no les conmueve la separación de políticos que cambian según el viento de la intensidad que sea.

Los candidatos de comités cívicos, Camacho-Pumari, aparentan fortaleza que se nota que no la tienen; sus limitaciones se ven cada vez con más claridad, son audaces sin medida, el federalismo los une hasta por ahí nomás, ni siquiera cuentan con el respaldo de todos los llamados dirigentes cívicos: en Santa Cruz, Branco Marincovich apoya a la Presidenta interina y candidata y, en Potosí, hay dos bandos entre los cívicos: los unos respaldan a Pumari, quizá a desgano, y otros tienen otras preferencias electorales.

Jeanine Áñez Chávez, busca que se admita su candidatura a Presidenta de Bolivia y mantenerse como Presidenta constitucional provisional, a pesar de que la Constitución Política define que sólo pueden ejercer el mandato presidencial y vicepresidencial, y postular a la reelección, los elegidos en las urnas. Otros interpretan que la Ley Fundamental boliviana respalda la decisión de Áñez y los demócratas, para que la ciudadana del Beni ejerza como Presidenta y como candidata a la Presidencia a la vez.

Dicen que los que están juntos con la Presidenta interina, y ella misma, buscan la unidad de todos; por lo visto pretenden juntarse con otros grupos políticos, más allá de coincidencias y diferencias, a lo movimientista, los que dicen que no importa el color del gato, que lo que sí cuenta es que el animal cace ratones; así el discurso lo acomodan a las circunstancias.

Los demócratas han descubierto que ahora es cuando; no esperaron nada más y se empeñan en una unidad de conveniencias chatas: creen que mantendrán el poder con Áñez.

Tuto Quiroga y los emenerristas, autodefinidos como los mejores en la disputa electoral, con dificultades visibles, se aprestan a conseguir el gobierno con una coalición marginal que convence a pocos. Son neoliberales, pero ni puros ni competentes.

La candidatura del actual Gobernador de La Paz, no merece más referencia que reiterar que la tercera vía (ni capitalismo ni socialismo) ha sido derrotada allí donde se lo ha propuesto y se ha intentado aplicar. Los peronistas en Argentina, y los seguidores de Haya de la Torre, en Perú, para hablar de lo más conocido por nosotros, son ejemplos de aquel fracaso porque la proclama citada acaba transitando por la vía capitalista, casi siempre sin tapujos.

El candidato de ascendencia coreana en Bolivia, acaso reciba otra vez el apoyo de los protestantes en sus más diversos matices, aunque algunos suponen que esa masa de creyentes, quizá el 3 de mayo próximo, se equivoquen menos que el 20 de octubre de 2019.

Todos aquellos candidatos afirman que defienden la democracia y la libertad política, especialmente.

Ocultan o no admiten que la democracia es un régimen de y para la dominación de una o varias clases sociales y sus expresiones políticas, respecto de otras.

Y la democracia de la que se habla no es la democracia del pueblo, por el pueblo y para el pueblo, es decir, la democracia de los explotados y de los oprimidos.

Los masistas parlotean sobre la defensa de la democracia, luego de violarla sin atenuantes, en contra de los bolivianos y a pesar de latinoamericanos, caribeños y pueblos del mundo.

Esos masistas ocultan que el descomunal fraude electoral —cometido o tolerado por ellos— culminó con el recuento tramposo de votos de la consulta del 20 de octubre; la que fue y es una acción democracida, un crimen contra la democracia, que ellos dicen defender. Esos mismos masistas se apoyan en los despojos de esa democracia para volver al poder.

Las otras agrupaciones políticas, que compiten en la arena electoral, definen de manera casi semejante a la democracia y se benefician con creces de ese sistema político.

Hay diferencias, empero, entre lo que dicen y lo que hacen y harán, probablemente, los candidatos en pugna. Por ejemplo, hay distancias entre los de la CC y los politicastros que tienen el ropaje de exdirigentes civicos, Camacho y Pumari. El “Macho” Camacho, es un político de última hora, que cae simpático sobre todo a las y los menos politizados. En Santa Cruz y el país, en las redes sociales, circula la imagen de un joven Camacho, con gorra, barba rala y semicrecida, “lindo”, en particular, para más mujeres que para hombres. Nótese que esa es una de las formas de la adhesión hacia el exPresidente del Comité Pro-Santa Cruz. Ideas raras o ninguna para respaldar esa simpatía que es respetable, pero movediza.

La Presidenta Constitucional interina no atrae ni por sus ideas (poco conocidas) ni por su investidura. Los que están juntos en ese acuerdo, en mucho palaciego, aseguran que Áñez construye la unidad de los bolivianos y que pacifica el país.

Se advierte que algo tiene a la vista la Presidenta: ambición de poder, acaso inducido por los llamados demócratas.

Tuto Quiroga y Félix Patzi se parecen en que ellos hablan de si mismos y parece que ellos se convencen de que sin su aporte nada importante se conseguirá en Bolivia. Hablan de la democracia vigente para servirse de ese régimen para la dominación.

En otro editorial de Aquí opinaremos sobre los programas de los que quieren gobernar nuestro país.

Sin embargo, como adelanto cabe decir que los candidatos masistas ofrecen las metas antes planteadas para llegar al Bicentenario de la fundación de Bolivia: reformas burguesas que en nada reemplazarán al capitalismo dependiente y atrasado.

La CC es una alianza socialdemócrata que se presenta avanzada en el discurso, la que no siempre es o será avanzada, veremos su práctica desde el poder o desde el llano; son demócratas burgueses actualizados, con una sensibilidad social, como demanda la gente que espera soluciones económicas y bienestar social.

Sin decirlo expresamente, los demócratas de Juntos ofrecen como modelo, que aplicaría Áñez, el de Santa Cruz: economía pujante, pero en vías de transnacionalización y libertad política sobre todo para los de siempre, los sectores acomodados y en ascenso económico y social.

Aquí hacemos una pascana. Seguiremos por esta ruta en este tiempo electoral en Bolivia.

Subrayamos, sin embargo, que cualquiera que sea el bloque que gane el gobierno el 3 de mayo próximo, asumirá reformas que mantendrán el capitalismo dependiente y atrasado, con más o menos reformas y libertades burguesas. Nada más.

Una insurrección popular inconclusa derribó al gobierno de Morales

Editorial de Aquí 297

Una insurrección popular inconclusa derribó al gobierno de Morales

No hubo golpe de estado. Ocurrió, en cambio, una insurrección popular inconclusa que acabó con el gobierno de Juan Evo Morales Ayma.

Hubo acumulación de fuerzas en el campo popular, ante el otro bloque encabezado por el Presidente derrotado.

Una parte del pueblo, explotado y oprimido, capas medias y grupos de empresarios se aliaron especialmente los meses de octubre y noviembre del año pasado; fuerza que se impuso y sepultó al gobierno autoritario de 14 años, pero no terminó con el aparato que articuló el masismo, bajo el mando, sobre todo, de Morales.

Aquélla no fue una alianza de último momento y una conjunción social y política de tamaña en envergadura, tampoco podía ser químicamente pura.

Los agrupamientos sociales y políticos que se enfrentaron y derrotaron al caudillo y al masismo fueron afectados en sus intereses materiales y varias veces burlados por los gobernantes que decían una cosa y hacían otra.

Al despegue del gobierno masista, aquellos sectores populares creyeron que en Bolivia transitaba una revolución democrática y cultural que cambiaba nuestro país, a pesar de que pocos, sin dejar de apoyar a ese régimen, señalaban que aquí se impulsaban reformas burguesas de alguna profundidad y extensión; pero, el camino fue desandado por los mismos gobernantes y los aplaudidores que recibían favores políticos y plata cada vez en mayor cantidad.

Esos sectores populares debieron ser los que ganen la batalla de la producción, la que no existió ni como consigna; los cambios sociales, tan charlado al decir de los cruceños, en mucho fueron palabras y palabras, así como la inclusión de indígenas al proceso de cambios fue formalista, de levanta manos que nada sustancial decidieron.

Hubo asistencialismo, el Jefazo aparentemente todo lo hacía y todo lo regalaba: la emancipación de los trabajadores será obra de ellos mismos, incluso como consigna se olvidó entre los sindicatos, en los que debió ser una idea redentora y se convertía en idea-fuerza.

Al revés: el pago directo e indirecto para asegurar el apoyo de los más sencillos al principal gobernante, fue una práctica de todos los días.

Parecía que todo se regalaba por gestiones de Evo Morales.

Marta Harnecker, estudiosa de política, especialmente de la región latinoamericana y caribeña, dijo una vez en Bolivia: Le diré al compañero Evo que en la revolución no debe haber asistencialismo, mostrar que aquí todo se regala a los desvalidos del pueblo y a otros más con tal de que se comporten incondicionales del régimen depuesto.

Es pues verdad que todo lo que brilla no es oro. El crecimiento económico, sin desarrollo social, se debió a los precios favorables para las materias primas en el mercado internacional, como dijeron funcionarios de jerarquía de la CEPAL, preferentemente.

La exfuncionaria pública Patricia Ballivián Estenssoro, como si no hubiera dicho nada importante, a medios de difusión declaró que las empresas constituidas por el gobierno masista no tenían como meta ganar, pero que generaron trabajo para mermar la desocupación, a pesar de que la mano de obra no fue ni podía ser cuantiosa.

Ahora que se conocen mejor los desaciertos de los gobernantes en materia económica, lo menos que corresponde decir es que la espontaneidad (la no organización) fue lo dominante, en un renglón que debe asegurar el bienestar material de los bolivianos.

Es verdad que las multitudes asumen ideas y asimilan la política, en la acción, antes que en las lecturas de textos, sin los cuales es más difícil leer la realidad.

Asimismo, no hubo empeño alguno para conseguir la educación política de la gente del pueblo. El discurso del caudillo, con muy pocas ideas para la transformación, fueron insuficientes.

No exageramos al afirmar que el masismo fue bueno para votar por cualquier candidato y para promover fraudes electorales y ocultarlos.

El comportamiento contrario a la democracia de Morales, como el desconocimiento de los resultados del 21F, desfiguró más de lo que ya estaba a Morales.

El remate fue el fraude informático que marcaron a las elecciones del 20 de octubre marcadas por vicios de nulidad.

Morales, por su lado, creía que sus obras le habían deparado el apoyo de la inmensa mayoría de los bolivianos, el que sería invariable.

Morales no alcanzaba a leer la realidad, si de veras algún momento desarrollo esa cualidad.

Morales navegaba en burbujas, como dicen políticos, incluidos algunos que habían sido aliados suyos.

  

Lucha por el poder sin justificar los medios

Editorial de Aquí 295

En la lucha por el poder político en Bolivia es frecuente que, aunque no se lo diga expresamente, los actores de la política hagan mucho bajo el consejo que se considera de Maquiavelo: el fin justifica los medios.

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