sábado, 16 de noviembre de 2019
El gigantesco fraude electoral revelado por el peritaje de 30 expertos enviados por la OEA (a pedido del propio gobierno de Evo Morales) dejó a Bolivia durante 25 días en una situación de zozobra. La testarudez y cinismo de Morales al no aceptar que obtuvo mayoría parlamentaria y presidencial en las elecciones del 20 de octubre mediante la manipulación manual de miles de actas y del sistema informático de transmisión de datos provocó reacciones de indignación en la población.
Leer más...Manuel Gonzales Callaú
15 noviembre 2019
En estos últimos 30 días se ha puesto en evidencia el engaño al que ha sido sometido, al menos, la mitad de los habitantes de Bolivia.
Después de casi 14 años en el poder, cuando empezaron las primeras movilizaciones de indignados ciudadanos en contra de un fraude electoral instrumentado por el régimen de Evo Morales y García Linera, ellos y sus principales operadores “descubrieron” que con esas manifestaciones se estaba perjudicando el derecho al trabajo a la mayoría del país que es cuentapropista, es decir, que gana su sustento día a día, que no depende de nadie sino de su trabajo diario.
Leer más...Alfonso Gumucio Dagrón
sábado, 02 de noviembre de 2019
Cuando María Eugenia Choque, presidenta del Tribunal Supremo Electoral (TSE), ordenó a la empresa NeoTEC interrumpir el conteo del TREP (luego de una llamada de Evo Morales) y cortó el servicio de internet, desencadenó las irregularidades que culminaron con la proclamación de Evo Morales como ganador en la primera vuelta, sin la debida verificación.
Leer más...viernes, 08 de noviembre de 2019
La crisis política sigue sin resolverse, incluso parece estar cada vez más lejos de cualquier solución. Si algo caracteriza la angustiosa situación que vivimos es la incapacidad de diálogo, el recurso al insulto, la descalificación definitiva, el odio a quien piensa diferente y, para colmo de desconcierto, la argumentación teológica o religiosa (que en un Estado laico, como el nuestro, no tiene razón de ser).
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tribuna
Viernes, 01 de noviembre de 2019
Las últimas elecciones fueron una muestra doble (y preocupante). Por una parte apareció una sociedad boliviana con posiciones políticas muy definidas y dispuesta a luchar por ellas, lo cual puede considerarse positivo. Pero, por otra parte, esa misma sociedad ha mostrado también una preocupante incapacidad de diálogo y de busca pacífica de soluciones para los desacuerdos (que son normales y previsibles en una sociedad supuestamente democrática). Peor aún, en los 11 días que llevamos de conflicto han aparecido también expresiones y muestras de racismo discriminatorio –en ambos bandos– lo que hace doblemente difícil la llegada a un acuerdo.
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