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Elecciones judiciales en Bolivia: autogoles, autoengaños y avisos para navegantes

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Por Ricardo Bajo (escrito en la noche sin resultados oficiales, columna en el periódico digital de la red ERBOL, domingo 16-10-11)

Autogoles

El voto nulo, según el boca de urna que sólo hizo la cadena televisiva ATB en la noche electoral del 16-0 (no hubo conteo rápido ni resultados oficiales, el tribunal electoral no informó el mismo domingo) llega a 46% con 36% de válidos y casi un 20% de blancos. Si al 46% le quitamos un 5% de nulos histórico (así fue en la última elección de las municipales de 2010) se quedaría en un nulo del 40% como voto protesta anti gobierno. Y si el 36% válido sube con el voto del campo, podemos estar hablando de un empate.  ¿Otra vez la catástrofe?

Sin embargo, la oposición desde Juan del Granado a Samuel Doria Medina acompañado de los medios de la derecha impone su agenda: sumando nulos y blancos, es la primera derrota de Evo desde 2005. Obviamente que no es serio sumar nulos (la oposición llamó al nulo, no al blanco). Los votos blancos no pueden ser metidos en el saco anti Evo pues éstos responden mucho más al desconocimiento y desinterés de la ciudadanía por una pésima gestión del Tribunal Electoral, entre otras cosas por falta de plata para llevar a todo lado la campaña y la información. Aspecto éste último que incluso el presidente Evo y el vicepresidente Alvaro García Linera reconocieron.

El voto nulo que puede estar oficial y finalmente entre el 40% y 50% cuenta los votos de toda la oposición (¿alguna vez tendrá un candidato único que recoja toda el caudal anti MAS?) agrupada mas el descontento de la clase media por la represión de la marcha indígena del Tipnis. Más los errores gubernamentales a la hora de solucionar el conflicto de la marcha. ¿El voto nulo que pretender adjudicarse la oposición es mérito propio o son los errores gubernamentales? Los autogoles del gobierno desde el “gasolinazo” a la represión y agonía del conflicto del Tipnis han hecho crecer un voto nulo de protesta. Voto nulo muy heterogéneo que no puede ser capitalizado por la oposición. Muchos votantes que votaron hoy nulo no votarían a favor de la derecha, ni de Juan, ni de Samuel, ni de Rubén o contra Evo en un posible revocatorio o en unas próximas elecciones  presidenciales.

Autoengaños de la derecha

La matriz mediática ya está preparada: “Evo pierde sus primeras elecciones desde 2005”. No importa que las elecciones fueran judiciales. El propio presidente cayó en la trampa de la oposición y fue a pelear como si fuera política. Con el pequeño “detalle” que no hizo campaña propia porque era imposible. Se expuso a subir a un ring de boxeo sin poder devolver o lanzar un golpe. Con un único mensaje para salvar el trámite: ganó la democracia con la asistencia masiva de los electorales. ¿No fue un error políticamente estas elecciones? ¿De una “derrota” se puede volver a una victoria provocada por el autoengaño de la oposición y sus medios?

Sólo cuando Evo no hace campaña y no es candidato, la derecha puede —haciendo la trampa de unir votos nulos con blancos— acercarse a su votación, ganándole por poco. Si la derecha se cree sus propias mentiras,  mejor que mejor para el gobierno. Evo camaleón, gato de siete vidas, la haría otra vez como en el 2008: de acorrolado a victorioso, de víctima de un golpe a barrer de un plumazo a la derecha oriental. ¿Por qué? El bombardeo mediático que ya ha comenzado (“Evo perdió”) servirá para fortalecer anímicamente al núcleo duro de sus votantes, agrupar a los propios y  recuperar a los votantes críticos y desilusionados -ante el temor de un regreso de la derecha.

Las elecciones judiciales-plebiscitarias han sido una victoria agridulce, tramposa y pírrica para la oposición que se autoengaña después de tanto varapalo electoral. Victoria de mierda, pues ningún opositor está en condiciones de rentabilizarla y capitalizarla. Para el gobierno es una derrota con sabor dulce pues se esperaba un castigo mayor debido a la peor coyuntura posible: utilización del conflicto Tipnis por la derecha, error a la hora de ir a un plebiscito, malestar popular desde el gasolinazo a la represión anti indígena, elección compleja y dubitativa, mal trabajo del Tribunal Electoral por falta de recursos…

Avisos

Parte del voto nulo es también un mensaje, un aviso que lanza la ciudadanía crítica —especialmente la clase media urbana— al gobierno: reconducción, profundización del proceso de cambio, autocrítica, no más errores, no más represión. La anunciada agenda para diciembre debe servir para volver a enamorar a estos sectores que hoy lanzaron un aviso a navegantes.

PD: Y si de lecturas diversas hablamos, me quedo con la de los amigos trostkos, que se han pasado decenas y decenas de años pidiendo el voto nulo en todas las elecciones habidas y por haber. Y por fin, ganaron!!! ¡Felicidades!. La revolución permanente está a la vuelta de la cuadra.

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