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Espinal y su escultura en la que une Cristo crucificado con la hoz y el martillo

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De sábado a sábado 339

Remberto Cárdenas Morales*

Era poco conocida la escultura en madera de Luis Espinal en la que une a Cristo crucificado (símbolo del cristianismo) y la hoz y el martillo (representación de la alianza obrero-campesina, de los comunistas).

La lectura que se hace de esa unidad es “insólita” y es diferente entre creyentes y no creyentes católicos y cristianos y, cuándo no, entre comunistas de las más distintas trincheras.

Las interpretaciones ahora también han logrado una marcada difusión, sobre todo en las redes sociales, desde que el que presidente Morales le regaló al Papa Francisco una réplica del trabajo del cura-mártir.

El vocero del Vaticano, Federico Lombardi, antiguo en el oficio, ha dicho que el Vicario de Cristo, ante ese presente, afirmó: “… no ha tenido una particular reacción a esto y ni me ha dicho que manifieste particular reacción negativa a esto”. Al parecer el Papa no conocía un tallado como ése, hecho por Espinal, a pesar de que ese trabajo fue mostrado, por ejemplo, en videos difundidos en ocasión de un nuevo aniversario del asesinato del fundador del semanario Aquí (22-03-80). Sin embargo, según el diario cruceño El Deber Francisco dijo: “Esto no está bien”(o “no sabía esto) .

Además, esa escultura aparece, por primera vez, en una nueva edición boliviana de Oraciones a quemarropa, de Espinal, que la Compañía de Jesús publicó hace días. Antes se publicó en un libro sobre el cine de Lucho.

El presidente Morales y su Ministra de Comunicación han explicado o han intentado explicar el porqué de ese regalo al Papa. Y desde una trinchera en la que todos o casi todos deben ser ateos se ha dicho que Morales le retribuyó al Papa con esa escultura, pese a que el Presidente no tiene “nada de comunista.”

Creemos que el que dio en el clavo, al menos en parte, fue uno de sus más cercanos amigos y asimismo jesuita: el P. Albó: Que Espinal con ese tallado buscaba el “diálogo” entre diferentes, entre marxistas y cristianos, decimos en el semanario virtual Aquí. Sin embargo, asegurar, como lo hizo nuestro amigo (también), que el “Director perpetuo” de Aquí “no fue comunista”, parece una demasía. Hubiera bastado que añada que Espinal asumió, en la teoría y en la práctica, la Teología de la Liberación (TL). Para nosotros, por ejemplo, entre los miembros de esa tendencia, el cura asesinado (por encargo) y por narco-fascistas, fue el más avanzado de esos curas y monjas llamados/as también “tercermundistas”. Y, entre nosotros, a los curas y monjas progresistas y/o revolucionarios/as, los llamábamos “curas mineros” y “monjas mineras”, como que había de éstos/as y no sólo en las minas.

Vale recordar que cuando el Papa Juan Pablo II viajaba hacia Bolivia (1988), entre otros países, dijo que la TL era algo así como un cuerpo extraño a la Iglesia Católica. En respuesta, en páginas del entonces Aquí impreso, un cura chileno le respondió que Wojtila (Juan Pablo II) no entendía ni la teoría ni la práctica de la TL y que sus partidarios, en América Latina, primero vivieron y lucharon con sus pueblos y que después reflexionaron, sobre esa forma de vida y de lucha, y que desembocaron en una “generalización” teórica. Que primero fueron los hechos y después la teoría en la TL.

Y sobre los curas mineros (de Bolivia) conviene, asimismo, rememorar que los curas oblatos de María Inmaculada (OMI), llegaron a Siglo XX-Llallagua a “combatir al comunismo”, y como varios de ellos lo han dicho, los curas oblatos fueron convertidos a la causa de los proletarios mineros, y no al comunismo, en tanto militancia en una organización partidaria. Gregorio Iriarte (+), que escribió sobre los trabajadores del subsuelo, de acuerdo a testimonios suyos y de ex dirigentes sindicales mineros, en Siglo XX-Catavi, dialogó y colaboró con sindicalistas revolucionarios, de varias corrientes marxistas.

El Papa Juan XXIII propuso dialogar y colaborar entre marxistas y cristianos, en plena guerra fría. Ese verbo, para nosotros, es del más avanzado de los papas de todos los tiempos. Pero no por eso el Papa Bueno fue comunista. Y sobre el mote de comunista, la derecha en nuestro país, atribuía al menos ideas comunistas a los curas progresistas. Al actual cardenal boliviano, Julio Terrazas Sandóval, lo llamaban “cura comunista” porque, en Vallegrande, en la liturgia católica, introdujo cambios que recomendó el Concilio Vaticano II, el que reformó a la IC de una manera que merece otro análisis.

Sobre Cristo crucificado y la hoz y el matillo, tallados en madera por Espinal, una lectura —la que nosotros hacemos— es que así este hermano y compañero graficó el mensaje de Juan XXIII: el diálogo y la colaboración entre cristianos y marxistas. En cierto modo eso ocurrió en el semanario Aquí. Esa publicación fue la obra más importante de Espinal, de sus últimos años de vida, como han dicho varios voceros de la IC y de fuera de ésta. Y en ese periódico convergieron curas y monjas, y laicos comprometidos, entre éstos algunos marxistas: con Espinal y después.

A manera de confirmación de lo dicho, nada mejor que reproducir fragmentos de dos trabajos suyos: de “Los cristianos y la revolución” (publicado en el semanario que organizó y dirigió) y “comunismo”, de Oraciones a quemarropa (que publicamos en este número de Aquí).

Para nosotros está claro que la “vida, pasión y muerte” de Espinal hablan casi todo sobre él que decía y hacía lo que decía, lo que es cada vez menos frecuente entre nosotros, sobre todo en el campo de la política.

De “Los cristianos y la revolución” de Lucho extractamos:

—“La revolución en América Latina no se puede hacer sin los cristianos..."

—"... la iglesia defiende fácilmente el sistema, que por su parte le concede ciertos privilegios."

—"La iglesia oficial e instalada es contrarrevolucionaria".

—"...el cristiano participa en la revolución a título personal y como imperativo impuesto por su fidelidad al evangelio..."

—"Hay que recordar que la revolución no va a ser en favor de todos; sino solamente en favor de las mayorías."

—"La iglesia tiene dos fachadas. Una es la iglesia de la conciliación, la que pone parches para suavizar las asperezas de esta sociedad de clases, es la iglesia institucional y burocrática. Y está también la iglesia de la ruptura, la que predica que esta sociedad es injusta, y sobre la injusticia sería un sarcasmo predicar el amor. Por esto la iglesia tiene dos fachadas; la iglesia instalada y la iglesia revolucionaria, la iglesia-institución y la iglesia-pueblo; o si queremos, la iglesia de los diplomáticos y la de los profetas.”

“Por esto, dentro de la iglesia se refleja también el eco de la lucha de clases; porque cada cara de la iglesia tiene sus partidarios; está la iglesia del poder y la iglesia de los pobres."

—“Sería inadecuado aplicar el clericalismo en la revolución.”

—"... la revolución y los cambios profundos en la sociedad los lideriza el pueblo, y no ningún grupo elitista o intelectual."

En “Comunismo”, de Oraciones a quemarropa, nuestro hermano y compañero de verdad, anota:

“Señor, nos da miedo este mundo que avanza hacia el comunismo. La mancha roja se extiende con el apoyo de muchos.”

“Hoy, aquí, la religión de la materia es más fuerte que tu Religión, es más viva, más proselitista.”

“Tal vez, sea mejor así, que el comunismo crezca y de un zarpazo saque de su letargo a tu Iglesia milenaria. Ante un peligro tan agudo, ¿qué significa esta iglesia de boato y de rutina?”

“Tal vez, tus pobres hallan en el comunismo aquello que Tú predicaste: el hambre y la sed de justicia (Mt. 5,6).”

“Tal vez, nosotros los hacemos ateos al mostrarles un Dios que de verdad no existe; tal vez, tienen razón al hablar de ‘opio del pueblo’ porque hemos desencarnado nuestra fe…”

“Tal vez, hará falta atravesar el Mar Rojo para entrar en la Tierra Prometida.”

“Tal vez, Tú, Señor, estás con ellos.”

Ante la “polémica” desatada por la unión de Cristo crucificado y la hoz y el martillo en la escultura de Espinal, y aunque éste no dejó nada con el nombre de “testamento”, lo transcrito muestra al cura mártir como fue y es: de cuerpo y alma, al que es necesario conocer y asumir integralmente.

La Paz, 11 de julio de 2015.

*Periodista

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