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“Los periodistas somos testigos incómodos para el Gobierno”

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comunicación y periodismo

Humberto Vacaflor Ganam, Premio Libertad 2016

“Durante este Gobierno, la libertad de prensa fue muy dañada; hemos vivido épocas muy difíciles”.

La Paz, Página Siete, domingo, 17 de abril de 2016

Juan Carlos Salazar, director de Página Siete; Humberto Vacaflor e Isabel Mercado, subdirectora.

Humberto Vacaflor Ganam, ganador del Premio Libertad Juan Javier Zeballos 2016, que concede anualmente la Asociación Nacional de la Prensa (ANP), afirma que "los periodistas son testigos incómodos” y que por eso el gobierno del presidente Evo Morales "quiere trabajar sin testigos”.

"Yo no he visto jamás, ni siquiera en Camiri durante la guerrilla del Che, donde los militares censuraban a la prensa, una bronca tan grande al periodista como se nota en el Presidente, el Vicepresidente y sus ministros. Es una actitud muy soberbia”, dice el galardonado, uno de los críticos más duros del régimen masista.

Sin embargo, admite que la situación de la prensa tiende a mejorar debido a la derrota que sufrió el Gobierno en el reciente referendo para la reforma constitucional.

¿Cómo ves el estado de la libertad de prensa en Bolivia?

Mejorando.

¿En qué sentido?

El mismo hecho de que la Asociación Nacional de la Prensa hubiera decidido concederme este premio tan importante es un síntoma. Yo lo interpreto como un síntoma de que las  cosas están mejorando, de  que los medios han comenzado no sé si a envalentonarse, pero por lo menos a pisar fuerte. Pienso que quizás sea una de las repercusiones del 21 de febrero, que los medios ven al Gobierno un poquito menos duro, menos soberbio o con menos argumentos para ser duro, y pienso que vamos a empezar a recuperar la libertad, pero hay que pelearla, ¿no? No es cuestión de que te la concedan, hay que pelearla. Creo que durante todo este Gobierno la libertad de expresión fue muy dañada; hemos vivido épocas muy difíciles. El método de violación de la libertad de expresión ha sido diferente, por ejemplo, al aplicado en Camiri por los militares durante la guerrilla del Che, esos que nos querían controlar los despachos. Yo creo que el de este Gobierno ha sido un estilo ladino. Utilizo "ladino” en el sentido de solapado, taimado. Yo creo que ha sido así. Por ejemplo, cuando a mí me borran de La Razón, sin ninguna explicación, de una manera torpe, después de una carrera de 12 años en ese periódico hasta convertirme en el primer columnista, en el sentido de que estaba en el lugar mejor ubicado del domingo. Me sacan así, sin decirme nada, porque yo había violado no sé qué contrato, y años después me encuentro con Carlos Gil, el dueño, y me dice: "pero si yo he ordenado que no despidan a nadie”. Entonces, eso me pareció una disculpa un poquito infantil, porque si te has comprado el periódico y has ordenado que no despidan a nadie, entonces si alguien ha despedido a alguien, tendrías que despedir al que ha despedido.  En suma, ha sido un estilo taimado pero además millonario porque han usado muchos recursos, han comprado muchos medios.

Pese a la mejora que tú adviertes, el Gobierno sigue dividiendo a la prensa entre buenos y malos, como acaba de decir Evo Morales,  que echa la culpa de la victoria del NO a las redes sociales y a la prensa…

¿Quiénes son buenos y quiénes son malos? Seguramente para él, el canal del  Estado es muy bueno, pero para la mayoría de los bolivianos no lo es. 

Pero hay algo más que esta clasificación. El Gobierno no solamente divide a la prensa entre buenos y malos, sino que a unos les da información y a otros no…

A mí me gusta recordar lo que alguna vez escuché a Ricardo Lagos, quien dijo que "el que inventó la democracia fue Gutenberg”, porque cuando inventó la imprenta de tipos móviles en 1460 dio lugar al nacimiento de los periódicos y el  periodismo, la gente empezó a estar informada. Con la llegada del periodismo y la información, los periodistas somos instrumentos de la democracia, los pueblos empiezan a preguntar, a demandar y a cuestionar. Esa es la democracia, así nace la democracia. Entonces, los gobiernos aspiran a controlarla. Hubieran querido gobernar antes de Gutenberg, cuando no tenían que consultar con nadie, cuando la gente no estaba informada de nada y ellos decidían a su gusto.

Entonces, ¿no te parece que también hay una suerte de retroceso?

Sí, yo pienso que ha sido una cosa bien planificada. Al fin y al cabo, ahí estaba Walter Chávez. Ha sido una cosa bien elaborada, que ha comprendido la compra de medios, la presión tributaria, el amedrentamiento, el despido y el confinamiento de periodistas. Yo me considero un periodista confinado. Pero además hay un muy inteligente tratamiento del asunto, como poner —por ejemplo— en los canales de televisión en horarios tradicionalmente dedicados a la información, revistas de misses y modas. Así la gente empieza a olvidarse de la realidad y a dejar que el Gobierno haga lo que le dé la gana. Yo creo que no ha habido improvisación en nada. No sé si habrán notado ustedes, pero los principios del nazi Goebbels se los sigue aplicando acá. 

¿En qué consiste ese confinamiento?

Después de haber sido expulsado de La Razón, me sacaron de radio Panamericana, de un programa que yo había creado en 1976. Yo había comenzado haciendo el programa Argentina Económica en la radio El Mundo de Buenos Aires, y cuando me vine a Bolivia me encontré con el gerente del Banco de Boston, que era auspiciador de mi programa en Buenos Aires, y me pidió que haga el mismo programa en Bolivia e hice Bolivia Económica. 

Yo tenía un lugar en radio Panamericana. En algún momento, el director me llegó a decir que yo era la opinión de la radio, pero cuando llegó este Gobierno me comenzaron a mandar mensajes: "Sabes, los muchachos creen que por tu culpa se podría perjudicar la radio entera, podría ser clausurada y todos perderían su trabajo”. Me recordó a lo ocurrido en 1971, cuando se da la persecución a los periodistas. En septiembre del 71, dos amigos de Presencia me dicen: "Dice el gobierno de Banzer que si tú te asilas y te vas, los ocho redactores de Presencia que están refugiados en el colegio Don Bosco van a poder volver a trabajar tranquilamente”. Entonces, yo hago un trato con la dictadura. Me asilo en la embajada argentina, pero resulta que de todos modos esos ocho periodistas tienen que salir al exilio. O sea, no hay que hacer tratos con una dictadura. Y esta vez ocurre que me viene este mensaje: "Si tú sigues aquí, la radio se va a perjudicar”. Llegó un momento, en diciembre de 2011, cuando Evo Morales estaba a punto de viajar a Venezuela, en un mensaje a la nación me dedica un espacio. Yo nunca había sido honrado con semejante honor de que un presidente me mencione en un discurso.

¿Qué dijo él?

"Si se hiciera un concurso latinoamericano de mentirosos, lo ganaría Humberto Vacaflor”. Yo lo escuché y dijo unos párrafos después, asumiendo que divide sus discursos en párrafos: "no va a haber gasolinazo”. Se fue a Venezuela, decretó el gasolinazo y me robó el título de "mentiroso más grande de América Latina”. Después dijo que los periodistas son sucios y yo le respondí de una manera brutal, tengo que admitirlo, porque  yo vivo del periodismo, sólo he hecho periodismo en mi vida, y no podía admitir que dijera que los periodistas somos sucios. Con esos antecedentes era una persona incómoda para la radio.

Volviendo a la división que hace el Gobierno entre medios buenos y malos, medios afines y medios opositores, entre comillas, el Gobierno utiliza esta división para premiar y para castigar a los medios con la publicidad y el acceso a la información…

Exacto. Yo pienso que en realidad eso también es parte del plan completo…

¿Una estrategia?

Es una estrategia que comprende todo. También está el manejo de la publicidad. En el fondo, lo que quiere el Gobierno es tener una opinión pública que no esté informada y que no opine.

Obviamente la libertad de expresión es consustancial a la democracia, ¿cómo ha afectado la relación del Gobierno con la prensa a la democracia en estos 10 años?

Estamos asistiendo a una especie de ebullición, surgimiento  de unos escándalos sobre el manejo económico del país. Yo creo, por ejemplo, que la corrupción se ha visto protegida por el hecho de que los medios estaban un poco calladitos, tranquilitos, sin decir nada, sin cuestionar por qué asignan este contrato por tantos miles de millones de dólares sin licitación. ¿Acaso no hay una ley que ordena a los gobiernos que las obras se tienen que hacer con licitación? ¿Quién criticó en su momento? Nadie. Tenemos millones de dólares en Bulo Bulo, en Yacuiba, en Río Grande y otras obras más, el palacete que se ha hecho construir Evo Morales en Orinoca. La situación era muy propicia para que se haga eso, para que se ejecuten cosas totalmente irregulares en el manejo del gobierno y de la cosa pública, de los dineros del Estado. Entonces, ¿cómo afecta a la democracia? Para no especular, yo soy una especie de honorable en la lista negra. Si no fuera por el premio, nadie me invitaría a ninguna entrevista. Imagínense lo que pasará con los políticos opositores, los periodistas que son realmente críticos y que tienen cuestionamientos. Creo que los han intimidado, los han marginado, los han confinado.

No sólo los medios críticos, sino también las redes sociales. ¿Cuál es tu opinión sobre el papel de las redes sociales? El Gobierno está elaborando una estrategia para hacer frente a los críticos en ese campo tras la experiencia del referendo.

La bronca que tiene Evo Morales es directamente proporcional  a  la diferencia entre el No y el Sí. Me parece que él sabe cuál es la verdadera diferencia, nueve puntos, 10 puntos. Su bronca es muy reveladora. Podía tranquilamente decir: bueno, es un empate, pero no, él sabe que no ha sido un empate, que ha sido una derrota fuerte. Yo creo que ha habido fraude. Entonces, anda buscando pretextos para explicar esa derrota, explicarse a sí mismo. Se sabe que ha despotricado contra sus colaboradores que tenían a su cargo la campaña y ha descubierto que le puede culpar a las redes sociales. Yo creo que está equivocado. Las redes sociales permiten a la gente contactarse en una especie de clubes, cientos de miles de clubes, entre afines, pero no son un medio de comunicación propiamente dicho. Yo no estoy practicando democracia compartiendo con gente amiga, porque alguien entra a tu círculo que piensa diferente es un intruso, como en un club. Internet no es un medio de comunicación, es un medio de conexión.

¿Cómo ves la situación de la prensa en perspectiva?

Yo creo que el periodismo se está recuperando y que va a alcanzar el grado de influencia que normalmente tenía, y eso va a fortalecer al periodismo y a la democracia. El problema es que va a seguir habiendo la presión publicitaria, la presión tributaria, los insultos. Yo no he visto jamás, ni siquiera en Camiri durante la guerrilla del Che, donde los militares censuraban a la prensa, una bronca tan grande al periodista como se nota en el Presidente, el Vicepresidente, sus ministros, es una actitud muy soberbia. Es como si dijeran no queremos testigos, queremos gobernar sin testigos. Entonces, los periodistas y el periodismo son testigos incómodos para el Gobierno.

De radio Chorolque de Tupiza a la BBC de Londres

 "Yo no soy opositor, soy crítico”, dice Vacaflor al responder a las frecuentes acusaciones del Gobierno sobre su labor en los medios. Afirma que tampoco pertenece a partido alguno ni se siente cercano político o ideológicamente a ninguno. "A los 15 años yo fui vacunado por un anarquista, cuando comencé a hacer periodismo”, recuerda. "Trabajaba  en una radio que era dirigida por Liber Forti , un anarquista, y un anarquista no puede estar en un partido político”, subraya.

Vacaflor comenzó a trabajar en 1958 en radio Chorolque de Tupiza bajo la dirección de Liber Forti, fundador y director del conjunto teatral Nuevos Horizontes. Nacido en Tupiza, se trasladó en 1965 a La Paz, donde trabajó en las radios Nacional, Illimani y Altiplano.  Ese mismo año se incorporó a Presencia, diario que lo becó a la Universidad Pro Deo de Roma, donde obtuvo el título de periodista. Fue el primer enviado de Presencia al sudeste boliviano para cubrir la guerrilla del Che  en 1967.

Tras el golpe de Hugo Banzer y debido a su militancia sindical como secretario general de la Federación de Trabajadores de la Prensa, fue exiliado a Argentina. Entre 1971 y 1976 trabajó como editor de la agencia italiana Ansa y corresponsal de la carta informativa inglesa Latin American Newsletters, y dirigió un programa de información económica en radio El Mundo.

Volvió a salir al exilio con la dictadura de Luis García Meza, entre 1980 y 1985, primero a México y después a Londres, donde se desempeñó como corresponsal de Ansa, editor de  Latin American Nwesletters y analista de la BBC. Como corresponsal de Ansa, le tocó informar sobre la Guerra de las Malvinas (1982).

A su retorno a Bolivia, en 1985, creó la carta informativa  Siglo 21, que ahora está en el número 1.421. Es columnista de varios diarios y miembro invitado del Foro Iberoamérica, fundado por Gabriel García Márquez, Carlos Fuentes, Felipe González, Ricardo Lagos y otras personalidades. En 2002 recibió el Premio de Periodismo de la Fundación Manuel Vicente Ballivián y en 2009 el Premio Nacional de Periodismo de la Asociación de Periodistas de La Paz.

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