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Eliana trabaja y estudia contaduría pública superando las secuelas de la violencia junto a su madre y hermana

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Testimonio de Vida

 

Yo trabajo desde mis 15 años porque siempre quise algo de independencia. Comencé como mesera en un restaurante en el Centro de La Paz, trabajaba en época de vacación y a veces, e época de clases.

Marcela Barrios B.

Yo soy una mujer fuerte porque tuve que pasar por mucho y aún así estar de pie. Comencé a trabajar desde los 15 años y junto mi hermana vimos la violencia que mi madre enfrentaba.

Esa fue una de las dificultades más grandes que tuve que vivir. Eso me marcó y creó que por esa situación tengo un carácter fuerte.

A consecuencia de la violencia, mi mamá se separó. En ese entonces yo tenía nueve años.

Vivir en medio de violencia es complicado. Y vi mucho de eso en mí mismo padre. Es feo verlo en tu familia.

Yo soy Eliana y yo no quisiera enfrentar una situación igual.

“Quiero salir de eso, ¡no quisiera vivir lo mismo! ¡Detestaría vivir lo mismo!. Eso es lo que más me ha marcado en la vida. (…) Por eso tengo un carácter fuerte. ¡Rechazo ese tipo de actitud, totalmente¡”.

Por ese problema, mi mamá se separó de mi papá. En ese entonces yo tenía nueve años.

Este tipo de vivencia te crea debilidad. Por eso digo que mi mamá salió muy vulnerable. Pero, a pesar de todo, ella logró terminar su carrera universitaria y que no podía seguir porque mi papá no la dejaba.

“Gracias a Dios terminó su carrera, porque no tenía ni su carrera terminada. No la dejaba mi padre. Muy machista mi padre”.

Luego que terminó su carrera éramos sólo las tres. Ella sola con dos niñas pequeñas. Tenía que ponerse fuerte y más bien, el caso de mi madre fue crecer como mujer.

El tiempo pasó, mi hermana y yo crecimos. Hoy estamos bien, puedo decir. Estamos más tranquilas y logramos sobreponernos por el ejemplo que ella, mi madre, nos dio. Una tiene que ser fuerte.

Tengo 21 años y estudio contaduría pública en la Universidad Mayor de San Andrés. Estoy en tercer año.

Actualmente, tengo mis clases en la mañana y en la tarde. Y en las noches trabajo como cajera en un restaurante en la zona sur. Trabajo generalmente hasta las 24.30 de lunes a viernes y a veces trabajo los domingos.

Pude organizar mis clases desde las 09.00 hasta las 19.30, aunque algunos días tengo clases hasta las 15.30 y los jueves tengo clases hasta las 18.30, lo que significa que no me quedo hasta el final de las clases porque a las 18.00 ingreso al trabajo.

Cuando tengo tareas debo aprovechar el puente que tengo algunos días de 15.30 a 17.30 para hacer tareas y otros trabajos de la universidad.

Trabajar y estudiar, sobre todo con estos horarios, es complicado porque a veces no me alcanza el tiempo para hacer los deberes universitarios y  debo terminar en mi casa, después del trabajo y me desvelo hasta las 02.00 de la mañana.

Decidí trabajar sobre todo porque mi mamá es madre soltera. No es que nos falte dinero, pero mi mamá tampoco puede sustentar todos mis gastos y otros gustos. Me da dinero para lo básico, pero ya no para mis gustos. Yo me ocupo de mi ropa, ella de mis pasajes y los servicios básicos en la casa.

Tengo una hermana menor por un año. Ella no pudo ingresar a la universidad pública, entonces para no perder el tiempo se inscribió en una privada. Y por eso mi mamá debe pagar todo las pensiones.

Mi hermana también trabaja y cubre sus gastos. “Tenemos que apoyarnos entre las tres”.

Mi mamá es licenciada en Contaduría Pública. Ella, se la pasa trabajando de mañana a noche, de mañana a noche. No tiene un horario muy establecido. Entra a su trabajo a las 09.00 y sale a las 24.00.

Mi mamá trabaja los sábados, yo a veces trabajo los domingos, o mi hermana. Por eso, no podemos estar las tres, no coinciden nuestros horarios. Mi hermana sale más temprano, yo salgo después, mi mamá llega más tarde o yo llego cuando ya están durmiendo.

A veces coincidimos y estamos las tres algún feriado. Pero es raro.

Extraño compartir y estar más tiempo con mi familia.

Algunas veces nos vemos después del trabajo, después de las doce de la noche y nos quedamos charlando.

Como no nos vemos seguido tenemos que contarnos lo que nos pasó. Siempre es bueno conversar con la familia.

Por el momento, mi meta es terminar mi carrera y viajar, más que nada porque es el deseo de mi mamá, que su hija sea profesional.

Mi mamá me educó con la visión de crecer como persona. Además, me gusta ser independiente.

Mi hermana estudia la carrera de comercio internacional. Quería estudiar medicina, pero por varios factores no se ha podido y tuvo que elegir otra carrera sí o sí.

Ella es más independiente que yo, puedo decir.  Quiere también salir del país, quiere viajar más que nada y terminar su carrera.

El trabajo

Mi trabajo es muy importante, por eso me esfuerzo para cumplir con mis responsabilidades. Me gusta cumplir los horarios y no me gusta incumplir en ningún aspecto.

Al ser cajera me relaciono directamente con las y los clientes y eso es complicado porque tienes que interrelacionarte con otras personas que tienen otro carácter y forma de ser.

Con los compañeros y compañeras tampoco tengo problemas, porque soy una persona abierta a ciertos temas. Tengo una buena relación con todos y todas.

Yo trabajo desde mis 15 años porque siempre quise algo de independencia. Comencé como mesera en un restaurante en el centro de La Paz, trabajaba en época de vacación y a veces, en época de clases.

Fue complicado porque se supone que los menores de edad no deben trabajar, porque a la vez estudiaba en el colegio por las tardes y  porque en esa época vivía en Rio Seco, en El Alto, más allá de lo que hoy es la última parada del teleférico azul. Estuve en ese empleo durante dos años.

Ese trabajo me sirvió de experiencia porque ahora ya sé cómo enfrentar los problemas que pudieran presentarse.

Después me fui a trabajar a un café en la zona sur; fui mesera y a veces cajera. Ahí estuve tres años.

Actualmente, a pesar de estudiar en el día y trabajar en la noche, también hago otros trabajos extras, como el llenado de libros de compra y venta, lleno formularios para descargar facturas y otros que me enseña mi mamá que está relacionado con mi trabajo y que me pueda generar ingresos extras, porque el salario no alcanza. Todo ingreso adicional es siempre bienvenido.

Todos los trabajos que tuve fueron conseguidos por mi mamá. Ella tiene muchos conocidos. Entonces, por confianza, me metieron al puesto cajera. No tengo problemas en mi desempeño, pero el horario sí en pesado.

“Trabajar y estudiar es pesado, pero por necesidad una lo tiene que hacer”.

La cotidianidad se torna agobiante porque llego tarde a casa  y al día siguiente tengo  que despertar temprano y continuar con las tareas. Y me doy cuenta de que no duermo lo suficiente.

Tampoco tengo mucho tiempo para almorzar. Por ejemplo, los lunes tengo puente y me alcanza el tiempo para ir al café de la facultad para sentarme y almorzar, pero otros días sólo tengo media hora para comer y, si lo hago, ya estaría perdiendo una clase.

Los lunes tengo más tiempo y el resto de los días tengo clases de corrido. Por un lado, eso es mejor porque a veces hay puentes y no queda mucho tiempo para hacer las tareas y trabajo. Ese es un factor a mi favor.

“Trabajar y estudiar es cansador, es complicado, pero no imposible”.

Desde mis 9 años vivimos  mi hermana, mi mamá y yo. Y durante todo el tiempo que vivimos las tres, mi mamá nos ha enseñado a ser fuentes.

Con la experiencia que ella tuvo y pasamos las tres se nos formó un carácter fuerte y puedo decir que soy capaz de trabajar y mantenerme, porque mi madre nos ha dado buenos valores para enfrentar la vida.

Es cierto que en un punto de la vida hace falta un papá, porque aún estamos en una sociedad machista y la mujer a veces no es  bienvenida en algunos aspectos. Por lo general, son los padres los que sacan la cara por sus hijos. Yo no tuve eso, porque mi mamá trabajando y ocupándose de nosotras, sus hijas, hacía de padre y madre.

Toda esa vivencia ha servido para que yo sea más independiente y aprenda a valerme por mí misma. “Por eso digo que soy una mujer fuerte  porque tuve que pasar por mucho y aun  así estar de pie”.

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El infamatorio

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El Infamatorio
Jueves, 08 Noviembre 2018

El Infamatorio es el repositorio de las vilezas que perpetra el poder; es el almacén de las acciones políticas que tienen a la abyección como su único principio y fin.

Las ruindades de la política en Bolivia son el espacio de El Infamatorio, su tiempo lo marcan las continuidades de las bajezas que se consuman en su nombre.


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Publicación Aquí Nº 239

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