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Bolivia y la revolución permanente

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Guillermo Lora

Nota preliminar

No es exacto que Marx hubiese partido del hombre en general, como si fuese una abstracción, sino que lo consideró como un producto histórico, cuya forma material de vida, cuyas aspiraciones, ambiciones e ideas, están determinadas, en último término, por el desarrollo alcanzado por las fuerzas productivas. Se detuvo, en verdad, en el proletariado, la capa humana explotada dentro del régimen capitalista, y tiene el mérito de haber hecho fundamentales aportaciones en lo que se refiere a su inevitable alienación o enajenación a través del proceso del trabajo (ver “El trabajo alienado”, escrito incompleto). Su preocupación básica fue la liberación del proletariado, que para lograr esa finalidad está obligado a emancipar al resto de las clases de la sociedad.

En “El Capital” define al hombre, comentando a Aristóteles, como a un animal social. El objetivo de la sociedad es la producción. Los hombres para producir su vida social contraen determinadas relaciones, imperiosas e independientes de su voluntad, son estas relaciones de producción las que norman su existencia. Es cierto que los hombres hacen la historia, pero lo hacen dentro de condiciones pre-determinadas. El propio marxismo no es más que, al decir de Trotsky, la expresión consciente de las tendencias elementales e instintivas del proletariado hacia la reestructuración de la sociedad sobre bases comunistas. El hombre no es, ciertamente, el demiurgo de la historia y sí, más bien, su instrumento consciente o no. El proceso de la transformación de la naturaleza por el hombre y de su propia creación se realiza dentro del marco predeterminado del desarrollo de las fuerzas productivas.

Hay una nueva forma de revisionismo, expresada en cierta manera por los escritos del profesor Erich Fromm, que busca amputar el marxismo, quitándole su esencia revolucionaria y presentándole una variante más del humanismo. No se puede olvidar que la preocupación fundamental de Marx no fue interpretar el mundo, sino modificarlo. A partir del Manifiesto se dice que esta modificación sólo puede realizarse a través de la vía violenta. ¿Cómo olvidar que el autor de los manuscritos económico-filosóficos salió en defensa del terrorismo de los narodniki, incluso contra el criterio de sus parciales? El Marx vivo es el militante revolucionario: el organizador de la clase obrera, el luchador que ganó las calles en 1848 y no el paciente y acucioso investigador del Museo Británico. Sus estudios los puso al servicio de la transformación de la sociedad.

No es exacto que su teoría estuviese animada de un criterio moral, lo que hizo fue explicar las teorías morales y religiosas, pero, no se paró en sentar los lineamientos de una supuesta moral de validez universal. Para el marxista, el comunismo, en sus gérmenes fundamentales, ya se mueve en el seno del caduco capitalismo.

Marx ha sido disecado innumerables veces por los profesores universitarios y otras tantas resucitado por las masas revolucionarias que escriben la historia en las barricadas.

El revolucionario nos dejó un invalorable análisis de la naturaleza de la revolución en nuestra época y particularmente en los países que no han alcanzado un alto desarrollo capitalista. En esta medida el socialista alemán está vivamente ligado a nuestras preocupaciones, a nuestra acción y nuestro programa de revolucionarios de un país atrasado. Este es el Marx viviente y nos detenemos en reivindicar su memoria, que tanto vale decir sus verdaderos planteamientos.

El mayor de los aportes de Marx al pensamiento revolucionario de nuestra época constituye el materialismo histórico y, junto a él, el análisis de las características de la moderna clase obrera y de su papel revolucionario. En esto se diferenciaba de otros socialistas, que incluían al proletariado en el seno del pueblo e incluso de las capas industriales. En oposición a Marx, Proudhon, por ejemplo, no vio la importancia del proletariado. La desgracia del padre del anarquismo no radicó en haber nacido y vivido en el seno de la pequeña burguesía, sino en no haber sabido emanciparse de esa influencia y soldarse con la clase obrera. Para Marx no hay pueblo en abstracto, sino un pueblo particular escindido en clases opuestas, por sus intereses y sus ideas.

(Escrito  en 1968 en Cuadernos Marxistas)

 Tomado de Masas Nº 2224 del 08.07.2011, Órgano Central del Partido Obrero Revolucionario (POR)  www.por-bolivia.org     www.masas.nu

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