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La mancuerna MAS-CIDH

La mancuerna MAS-CIDH

Alfonso Gumucio Dagron

Sábado 18 de abril 2020

CIDH Abrao

Estoy tentado de incluir esta ironía como anécdota en el libro de Ripley porque “aunque usted no lo crea”, nunca se había visto antes una mancuerna tan perversa entre la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) que depende de la OEA, y un partido político de un país de la región: el Movimiento al Socialismo (MAS), que gobernó Bolivia durante 14 años dejando el saldo lamentable que conocemos.

Hay una explicación para todo, y es que Paulo Abrão, que funge como Secretario Ejecutivo de la CIDH, le debe toda su carrera profesional a los gobiernos del llamado “socialismo del Siglo XX”, que en paz descanse. Abrão era un joven ambicioso (ya no es joven, pero sigue siendo ambicioso) que se unió al Partido de los Trabajadores (PT) de Brasil para obtener sus primeros cargos.

Aunque suele esconder la fecha de su nacimiento en su hoja de vida pública, no había terminado todavía su doctorado en Derecho cuando asumió el cargo de presidente de la Comisión de Amnistía de Brasil, en 2007. El año 2011 fue nombrado por el gobierno de Dilma Rousseff, Secretario Nacional de Justicia en Brasil, cargo que ejerció solo hasta 2014 cuando se presentó la oportunidad de dar un salto al cargo de Secretario Ejecutivo del Instituto del Instituto de Políticas Públicas en Derechos Humanos (IPPDH) del Mercosur, en 2015, con apoyo de los gobiernos de Cristina Kirchner, Nicolás Maduro y José Mujica.

balanza1

Apenas duró un año en ese cargo, porque con su habitual estilo de trampolín logró el apoyo de la región para ser nombrado, en julio del 2016, Secretario Ejecutivo de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). Desde allí, ha hecho todo menos cumplir con los criterios que supuestamente fundamentaron su nombramiento: “independencia y autoridad moral”.

Es importante conocer la trayectoria de Abrão porque la CIDH no funciona como un organismo independiente sino como una célula partidaria donde Abrão toma las decisiones, a veces en apenas un par de horas, sin consultar con nadie.

Así como nunca respondió al requerimiento de instituciones bolivianas que preguntaron a la CIDH si la “reelección indefinida” de Evo Morales era un “derecho humano”, en cambio tardó menos de dos horas en dictar medidas cautelares contra el gobierno de la presidenta Añez cuando, en los difíciles días de los ataques violentos en Senkata, decretó que el ejército estaba autorizado para poner orden. Ese corto lapso de tiempo indica que los miembros de la CIDH ni siquiera se reunieron.

La CIDH de Abrão ha manejado con mala leche su relación con Bolivia. Mientras estuvo el gobierno del MAS en el poder, no objetó para nada las constantes violaciones de derechos humanos, ni dio paso a investigaciones pendientes sobre las violaciones de derechos humanos en El Porvenir, el Hotel Las Américas, Panduro, Challapata, La Calancha, Caranavi, Chaparina, los esposos Andrade, el ingeniero Bakovic, Analí Huaycho, Jacob Ostreicher, y tantos otros.

En cambio, ha trabajado en mancuerna con funcionarios del MAS (senadores, exministros, Defensora del Pueblo, etc.) contra el gobierno de transición de la presidenta Añez, repartiendo como pasankalla medidas cautelares, por cualquier motivo o sin motivo, siempre en defensa del MAS y del sistemático sabotaje de Evo Morales desde su exilio voluntario.

La gota que derrama el vaso es el informe que publicó recientemente la CIDH, malicioso y sesgado, que no menciona las acciones terroristas que realiza el partido de Evo Morales para sabotear el proceso democrático, pero tergiversa las medidas del gobierno boliviano para mantener la paz en el país con miras a elecciones libres, más aun en tiempos en que los bolivianos enfrentan la pandemia del coronavirus con un sistema de salud desmantelado, heredado del gobierno del MAS.

CIDH Abrao 1

El informe de Paulo Abrão mereció en días pasados una respuesta contundente y documentada del gobierno boliviano —a través del Embajador ante la OEA, Jaime Aparicio— donde en seis apretadas páginas se desmonta el accionar de la CIDH, aunque sin referirse explícitamente a quien maneja a esa instancia como si fuera su changarro. Lo hago ahora, para que quede claro.

La respuesta del Embajador Aparicio, sumada a tantos reclamos anteriores de instituciones bolivianas defensoras de derechos humanos, partidos políticos, abogados y personas naturales, debería bastar para que los países miembros de la OEA retiren su confianza al ambicioso Abrão, por haber parcializado a la CIDH contra Bolivia. No vaya a ser que, con su trampolín a cuestas, ya esté preparando el próximo salto de su ambiciosa carrera poco profesional.

(Publicado en Página Siete)

http://gumucio.blogspot.com/2020/04/la-mancuerna-mas-cidh.html

La paz en tiempo del coronavirus

La paz en tiempo del coronavirus

Wilfredo Pomar Miranda

La pandemia del coronavirus (COVID-19) inicia con el primer caso identificado el 1 de diciembre de 2019 en la ciudad de Wuhan, capital de la provincia de Hubei en la República Popular China, llegando a la fecha a los 120 días, con datos a nivel mundial que se incrementan constantemente.

Una relación de los 12 países que presentan más casos, que juntos representan el 84,7 % del mundo, nos dará una idea de la magnitud de la pandemia.

Nro.

PAÍSES

CASOS

MUERTES

1

EE.UU.

112.298

1.837

2

Italia

92.472

10.023

3

China

81.999

3.299

4

España

72.248

5.812

5

Alemania

56.202

403

6

Irán

35.408

2.517

7

Francia

32.964

1.995

8

Reino Unido

17.089

1.019

9

Suiza

13.377

242

10

Holanda

9.762

639

11

Corea del Sur

9.478

144

12

Bélgica

9.134

353

 

TOTAL

542.431

28.283

Casos Coronavirus al 2020.03.28Mapamundi cornavirus al 2020.03.28

En este tiempo, los casos confirmados de coronavirus evolucionaron a una velocidad impresionante. Si en primera instancia China era el país que mayor número de casos presentaba, a los pocos días fue superada por Italia, la misma que el jueves 26 de marzo fue sobrepasada por Estados Unidos.

Con referencia a las personas fallecidas, China tenía la mayor cantidad de casos con 3.299 en un determinado momento, pero a los pocos días fue superado por Italia (19 de marzo) y luego España (26 de marzo).

El país que más casos tiene de personas fallecidas es Italia, llegando a los 10.023. El año 2018 este país fue el que mayor porcentaje tuvo en la Unión Europea de personas mayores a 65 años, con el 22.6 %. Esto tiene sentido si se revisan las tasas de mortalidad que se dan en esta pandemia, que es del 3,6 % para personas mayores de 60 años, del 8,0 % para mayores de 70 años, y del 14,8 % para personas mayores a los 80 años. Italia sigue siendo uno de los países más castigados con la pandemia, donde en un solo día (viernes 27 de marzo) fallecieron 969 personas.

Al 28 de marzo el país que tiene más casos de coronavirus es Estados Unidos, con 112.298 casos y 1.837 fallecidos; para el 27 de marzo la ciudad de Nueva York es la más afectada, contaba al menos con 38.977 casos registrados (un 37 % de todo el país), incluyendo 469 personas fallecidas. Nueva York para el 2018 tenía una población de 8.398.748 habitantes con una densidad de 10.756 hab/km2. Esta ciudad sufre la peor tragedia de su historia después del 11S del 2001, donde murieron 3.016 personas.

Si bien la cantidad de casos registrados es una referencia para comprender la magnitud de la pandemia, la relación de muertes por cantidad de habitantes nos muestra otra realidad:

Nro.

PAÍS

CASOS POR MILLÓN DE HABITANTES

FALLECIDOS POR MILLÓN DE HABITANTES

1

San Marino

6.559

618

2

Italia

1.539

167

3

España

1.531

123

4

Holanda

562

37

5

Bélgica

793

31

6

Francia

515

31

7

Irán

425

30

8

Suiza

1.554

28

9

Luxemburgo

2.560

24

10

Reino Unido

255

15

11

Dinamarca

378

11

12

Suecia

297

10

En esta relación, San Marino es el país que tiene más fallecidos con 618, seguido por Italia con 167 y España con 123. Este micro estado está ubicado dentro de Italia, en sus 61,19 km2 tiene una población de 33.203 habitantes. China apenas tiene una relación de 58 casos por millón de habitantes y 2,3 de personas fallecidas por millón.

En América Latina los países que tienen más casos del COVID-19 son los siguientes:

Nro.

PAIS

CASOS

MUERTES

1

Brasil

3.477

93

2

Chile

1.909

6

3

Ecuador

1.823

48

4

Panamá

786

14

5

República Dominicana

719

28

6

México

717

12

7

Argentina

690

17

8

Perú

635

11

9

Colombia

539

6

10

Uruguay

274

 0

11

Costa Rica

263

2

12

Cuba

119

3

El país con más casos es Brasil con 3.477 personas, luego Chile con 1.909 y Ecuador con 1.823 casos. En relación a las personas fallecidas los países que más casos presentaron son: Brasil son 93, Ecuador con 48 y República dominicana con 28

No nos imaginábamos que el COVID-19 que se inició en el país más poblado del planeta tendría una evolución tan rápida y que en pocas semanas se convertiría en una pandemia que al momento supera los 200 países. Nunca antes alguna pandemia llegó a abarcar tanto.

Bolivia no podía estar fuera de esta pandemia, que tuvo la siguiente cronología de casos de coronavirus identificados: Santa Cruz y Oruro 10 de marzo, La Paz y Cochabamba 19 de marzo, Potosí 26 de marzo, Chuquisaca el 27 de marzo y Pando el 28 de marzo; aun no tienen casos confirmados los departamentos de Beni y Tarija.

Con datos del Ministerio de Salud se tienen 81 casos al 28 de marzo, cuya relación por departamentos es la siguiente:

Grafico Coronavirus Bolivia al 2020.03.28

El departamento que registró más casos es Santa Cruz con 44 que representa el 54 % del total nacional. El departamento que no está incrementando casos es Oruro, mantiene los 8 desde el viernes 20 de marzo, fue el primero también en suspender clases en las unidades educativas desde el miércoles 11.

Bolivia, para afrontar la pandemia empezó a tomar medidas paulatinas. El 12 de marzo el gobierno de transición decide suspender las clases escolares hasta el 31 de marzo, la suspensión de vuelos desde y hacia Europa, el control de personas que entren por las fronteras, la prohibición de eventos públicos de más de mil personas, e implementar progresivamente infraestructura para atención exclusiva a los casos de coronavirus.

El martes 17 de marzo, luego de 12 casos confirmados, el Gobierno emite un decreto supremo donde establece el trabajo en horario continuo de 8:00 a 13:00 horas hasta el 31 de marzo, transporte público y privado de 5:00 a 18:00 horas, además licencias con goce de haberes a personas con enfermedades de base, personas adultas mayores de 60 años y mujeres embarazadas.

El domingo 22 de marzo, con 24 casos confirmados, entró en cuarentena total, una sola persona por familia podrá salir de su casa para comprar artículos de primera necesidad de 7 a 12 de la mañana. Las fábricas y el transporte de los productos de la canasta familiar seguirán funcionando, lo mismo que la banca, las farmacias y los hospitales.

El jueves 26 de marzo, con 61 casos confirmados de COVID-19, Bolivia entró en emergencia sanitaria, con medidas más duras. Solo una persona se podrá movilizar por familia, la que debe debe tener entre 18 y 65 años, solo podrá transitar de 07.00 hasta las 12.00, el control será con el último número del carnet de identidad. Está totalmente prohibido el transporte público y privado.

Este tiempo de cuarentena y de emergencia sanitaria no fue fácil de ser implementada, debido en gran parte a la resistencia de algunos sectores de la población, como es el caso de varios municipios del Trópico de Cochabamba, la zona de Río Seco y la Feria 16 de Julio en La Paz, y también en las comunidades de Yapacaní y San Julián en Santa Cruz.

En esta coyuntura nacional el 21 de marzo Órgano Electoral Plurinacional en primera instancia posterga el calendario electoral por 14 días. Posteriormente, debido al agravamiento de la pandemia, envía un proyecto de ley al Legislativo donde propone que las elecciones presidenciales se realicen entre el 7 de junio y el 6 de septiembre de la presente gestión.

El 25 de marzo se tiene la denuncia del SERNAP que unas 160 personas denominadas “avasalladoras” ingresaron en camiones de manera agresiva al parque nacional Carrasco del departamento de Cochabamba, aprovechando la cuarentena total.

El martes 24 de marzo el Dr. Oscar Urenda, secretario de Salud de la Gobernación de Santa Cruz, dio una información alarmante, cuando indica que en ese departamento podrían presentarse unos 3.000 casos de COVID-19, de los cuales morirían unas 300 personas, según análisis que realizó.

El jueves 26 de marzo arriban unos 200 bolivianos a la población chilena de Wara, cerca de Iquique, de los cuales por lo menos 70 personas emprenden una caminata a la población fronteriza de Pisiga, distante a 150 kilómetros. Esta marcha se da producto de la crisis económica y de salud en Chile por el coronavirus. Sobre esto el Ministerio de Defensa informó que 94 bolivianos el viernes 27 lograron cruzar la frontera por Pisiga, y de ahí fueron embarcados a sus ciudades de origen cumpliendo protocolos de seguridad: 37 a Santa Cruz, 36 a Sucre, 17 a Potosí, 2 a Cochabamba y 2 a Oruro.

En esta dramática travesía unos 150 compatriotas que intentaban regresar a nuestro país desde Chile por la frontera Colchane-Pisiga denunciaron a los medios de prensa que retornarían a ese país, ya que no se autorizó su entrada a Bolivia, en una clara violación a sus derechos elementales por parte de los gobiernos de Chile y Bolivia.

La atención a la pandemia está causando dificultades en los sistemas de salud de la mayoría de los departamentos. En La Paz, el Sindicato de Ramas Médicas de Salud (SIRMES), el viernes 27 de marzo decidió dar un ultimátum de 72 horas a las autoridades de la gobernación y los municipios a fin de que doten de equipos de bioseguridad a los centros de salud y hospitales para atender a los pacientes sospechosos de tener el COVID-19.

La Federación de Sindicatos de Ramas Medicas (FESIRMES) de Santa Cruz, indican que ante el pedido de equipos de bioseguridad del Gobierno solo reciben amenazas de cárcel. El SIRMES de Cochabamba también indica que está desprotegido por el descuido de las autoridades municipales y la Gobernación. A estos reclamos también se suma el Colegio Médico de Bolivia, que alerta que no se tiene la cantidad suficiente de equipos de bioseguridad y salas de terapia intensiva en los centros de salud.

En la intención de hacer cumplir la cuarentena total y la emergencia sanitaria, la Policía Boliviana tuvo que arrestar personas, y detener vehículos y motocicletas, como lo muestra un cuadro de los Comandos Departamentales:

RESULTADOS A NIVEL NACIONAL 27/03/2020 HRS. 19:00

PERSONAS ARRESTADAS / VEHÍCULOS INFRACTORES D.S. 4200.

DEPARTAMENTO

PERSONAS ARRESTADAS

VEHÍCULOS INFRACTORES

MOTOCICLETAS INFRACTORAS

La Paz

93

21

1

Cochabamba

91

43

22

Santa Cruz

259

53

18

Oruro

29

15

1

Potosí

36

2

0

Chuquisaca

34

6

0

Tarija

41

3

3

Beni

19

0

12

Pando

6

0

2

TOTAL

608

143

59

202

Llama la atención que Santa Cruz tiene la mayor cantidad de personas arrestadas y de vehículos infractores, y es justamente el departamento donde se tiene problemas para hacer cumplir la cuarentena total y donde hay la mayor cantidad de casos confirmados, 42 en total.

Después de este breve balance de la situación de la pandemia del COVID-19, nos queda a cada uno de nosotros y a nuestras familias, cumplir las medidas que conllevan la cuarentena total y la emergencia sanitaria, a fin de minimizar los casos de COVID-19, tratando en lo posible que no haya personas fallecidas producto de la pandemia, que las vidas de las bolivianas y los bolivianos no vayan a incrementar las frías estadísticas de casos confirmados.

Cuando a inicios de diciembre del 2019 se informaba de la aparición de un nuevo tipo de coronavirus, no nos imaginábamos la magnitud que alcanzaría esta pandemia, la mayor en la historia de la humanidad, que está paralizando la actividad productiva, que hizo que el 80 % de los estudiantes no tengan clases o que está colapsando los sistemas de salud incluso de los países más desarrollados. Sin embargo, no sé cómo ni cuándo, lograremos superar esta pandemia, y que habrá tiempo para que los seres humanos volvamos a darnos la mano, besos y abrazos, siendo más solidarios, respetuosos de los derechos humanos de todos y todas, y protectores de nuestro planeta, que gracias a esta pandemia, está sanando algunas heridas que le hicimos por siglos.

La Paz, 28 de marzo de 2020.

La turbulenta historia del país que contó el semanario Aquí

Homenaje a Luis Espinal, transcurridos 40 años de su desaparición

La turbulenta historia del país que contó el semanario Aquí*

Lupe Cajías cuenta que ser fundadora y la única mujer redactora, la más joven, la llenó de orgullo. Los canillitas se peleaban por recibir más ejemplares, casi no había devoluciones.

Luis Espinal 1 con sotana

Algunas facetas de la vida personal del sacerdote jesuita Luis Espinal en la década del 60 y 70. Fotos: Archivo de la familia Espinal

IDEAS

domingo, 15 de marzo de 2020 · 00:00

Lupe Cajías**

Una mañana de septiembre de 1978, frente al café que se conocía como Lechingrado, en el centro histórico paceño, se acercó Edgardo Vázquez, un periodista al que había conocido poco antes y me citó a una reunión para formar parte de un semanario que quería ser alternativo a la prensa tradicional.

La invitación me sorprendió muchísimo porque yo acababa de retornar del exilio en Colombia, donde había estudiado periodismo en la Pontificia Universidad Javeriana y había trabajado en periodismo de investigación con Daniel Samper. En Bogotá fui protegida por Luis Ramiro Beltrán, entonces poco conocido en el país y gracias a su mediación conocí a la mayoría de los pensadores latinoamericanos que buscaban crear un nuevo orden informativo mundial desde la visión del sur del planeta. Escribí mi tesis sobre Beltrán y sobre esa corriente, donde obviamente se destacaba el asunto de la prensa alternativa.

En La Paz me estrené como reportera en el vespertino Última Hora y tuve la dicha de que el director Mariano Baptista me asignase la cobertura de las fuentes sindicales y universitarias en el momento de recuperación de las organizaciones sociales y sindicales. En enero de ese año, Bolivia comenzó la era democrática gracias a la huelga de hambre de mujeres mineras que en 21 días se había hecho masiva hasta lograr la amnistía general e irrestricta. En junio de ese año se dieron las primeras elecciones sin presos políticos ni perseguidos en los 150 años de historia republicana y en los escasos periodos constitucionales que vivió el país desde 1825.

Visitaba a la antigua sede de la Federación de Mineros todos los días, frente a la plaza Venezuela. Abajo atendía el café o confitería que todos llamaban Lechingrado, en recuerdo a la batalla del 9 de abril de 1952, cuando el líder sindical Juan Lechín comandó las milicias que derrotaron al ejército. Atrás funcionaba la Central Obrera Boliviana que no tenía una casa propia. Frente a San Francisco estaba la secretaría de la Federación de Fabriles y tres pisos más arriba la confederación de ese sector que entonces era poderoso. Al sur, seis cuadras más abajo, trabajaba la Universidad Mayor de San Andrés y en su patio funcionaba la Federación Local Universitaria.

Todos los días recorría esa larga avenida que cambia de nombre desde la Arce hasta la Montes, pero en el fondo es la misma arteria histórica del poder político boliviano. Grababa notas para Última Hora que cerraba la edición por la tarde. Entonces, los dirigentes ya sabían mi trabajo, leían mis notas y también los periodistas del área sindical comenzaron a reconocerme; era la menor de todos a mis 22 años.

Por otra parte, en 1974 fui alumna de Luis Espinal en la Universidad Católica y él me ayudó a apurar la materia para no perder una beca que gané a Alemania. Además, en la UCB estaba en la dirección universitaria con el Movimiento Universitario Revolucionario (MUR) y al mismo tiempo apoyaba al padre José Ferrari, párroco de Villa Copacabana y que ayudaba en derechos humanos y a esconder a perseguidos políticos. También yo había estado cercana a las gestiones de Justicia y Paz y de la Iglesia Católica para denunciar los crímenes y excesos de la dictadura de Hugo Banzer. Creo que Espinal me reconoció cuando asistí a la primera audiencia.

A mí me gustó la idea de participar en el proyecto. Fui a la primera reunión en una casa de la Genaro Sanjinés y conocí a Antonio Peredo, que me encandiló con su voz y su discurso. Ahí estaban Eric Waisssage, Amparo Carvajal, Edgardo, Lucho, Gastón Lobatón, Aquiles Echenique, Adrián, el dueño de casa, María Martha González, Manuel Morales Dávila, Francisco Otálora, que era diagramador, y otros pocos más. Al poco se juntaron otros como David Acebey que escribía y tomaba fotos, también llegaron contribuciones para las caricaturas. Ricardo, Iván fue el sello marca de Aquí.

Las reuniones se dieron con bastante frecuencia intercambiando ideas para que el periódico no fuese un vocero partidario, sino realmente “voz de los sin voz”. También repartimos las fuentes y las tareas (yo seguí con el área sindical y universitario).

Entre tanto, las personas de la iniciativa y con más experiencia consiguieron que la redacción funcione en esa casa del centro paceño, una imprenta y la logística. Lázaro Bild, cooperante sueco, consiguió dinero para comprar la famosa Composer, que era una máquina con mucho adelanto, pues permitía cambiar los tipos y por eso se podía “componer” un texto.

Hubo tres reuniones muy decisivas. La primera fue para buscar un nombre. Obviamente llovieron muchas propuestas. Yo relaté la anécdota del caso de Presencia, el matutino católico que dirigía mi padre Huáscar Cajías. Él nos contaba que cuando fundaron el entonces semanario de la curia buscaron muchos nombres intentando que no sean clásicamente católicos. Alguien propuso Presencia con esa idea del estar y del ser. Así el nombre del semanario fue un sinónimo de la misma intención: aquí, presentes, ahora. Aquí es más que un nombre, es un concepto.

Otra larga discusión fue elegir a los directivos. Parecía adecuado profesionalmente el nombre de Peredo, el periodista más experimentado, pero se lo desechó porque estaba demasiado identificado con una posición política. Él acababa de ser liberado como uno de los últimos presos de la dictadura, pues era alto dirigente del Ejército de Liberación Nacional-Partido Revolucionario de los Trabajadores de Bolivia, ELN-PRTB.

Luis Espinal 2 con otro cura y un civil

También Edgardo estaba ligado al Partido Revolucionario de la Izquierda Revolucionaria, PRIN, de Lechín, igual que Echenique y Adrián. Alguien sugirió a Espinal y él estaba algo reacio porque obviamente tenía que consultar a la Compañía de Jesús y evaluar sus tiempos. Al final aceptó y quedamos en el equipo Luis, Antonio, Edgardo, Gastón y Lupe. Casi inmediatamente se sumaron otros periodistas para cubrir espacios especiales como cine, caricaturas, la columna humorística, etcétera.

El momento más duro fue cuando semanas antes de la fecha prevista para la salida del semanario, marzo de 1979, uno de los más animados propulsores, el abogado Manuel Morales Dávila, propuso que el impreso apoye la candidatura de Víctor Paz Estenssoro para evitar el retorno de la ultraderecha.

Entre junio de 1978 y noviembre del mismo año se habían sucedido las primeras elecciones sin presos, pero con fraude a favor del candidato oficial Juan Pereda Asbún. El cambio de papeletas fue tan burdo que la propia Corte Electoral anuló esos comicios. Poco después Pereda, el delfín, sacó del gobierno a su padrino Hugo Banzer. Sin embargo, los militares también lo depusieron a él en noviembre y pusieron a David Padilla, quien se comprometió a convocar a nuevas elecciones. Los partidos tradicionales habían organizado frentes, pero ninguno pasaba de un 30%, ni siquiera el más popular el izquierdista Unidad Democrática y Popular.

La idea de Morales Dávila fue rechazada y él reaccionó con una violencia verbal y de amenazas que personalmente yo no conocía por mi inexperiencia.

Gritó que él era el de la idea primera y no aceptó los argumentos de los demás. Se tuvo que ir, pues nadie lo respaldó, menos los más antiguos militantes del PRIN que conocían esas tensiones en las discusiones políticas.

Posteriormente aparecieron otros problemas como la imposibilidad de conseguir una rotativa y eso significaba que el periódico se imprimiría en planchas que había que cortar y luego doblar y preparar ejemplar por ejemplar.

Ese detalle, con el tiempo, se convirtió en un gran espacio de solidaridad y de risas y complicidades. Cada viernes, poco a poco, llegaban los impresos tamaño tabloide y organizábamos equipos para el doblaje y conteo. Cada vez aparecían nuevos y más voluntarios, pues muy pronto el semanario fue exitoso.

Estaban Alfonso Dubois y su compañera Teresa de España, exiliados del Cono Sur, Waldo Albarracín, Amanda Dávila, Freddy Morales y una lista larguísima. Tomábamos café para aguantar hasta la madrugada. 

A veces el impresor Fernando Siñani se retrasaba y entonces jugábamos algo o intentábamos dormir una siesta en una vieja alfombra bajo la mesa; empresa obviamente imposible porque otros contaban chistes o chismes de la situación política.

Al principio el semanario tenía un tiraje de 500 a 1.000 ejemplares y con 12 o 18 páginas, pero pronto aumentó el tiraje y al finalizar ese primer periodo democrático, en julio de 1980, el tiraje era de 18.000, el mayor después de Presencia. Entonces contar, doblar y formar los paquetes era agotador.

Todos participábamos menos Luis Espinal, porque le dábamos ese tiempo libre para que asista al cine y haga su crítica semanal en Radio Fides y en Presencia (donde poco después tuvo que renunciar a su famosa página de crítica cinematográfica que había guiado a los espectadores paceños por más de una década).

Luis Espinal 3 de excursionista

Terminábamos a las cuatro, cinco de la mañana. Ahora veo con asombro cómo era La Paz de entonces. A veces salíamos en grupo y tomábamos un api en el mercado Lanza, a pocas cuadras del local del semanario. Había borrachitos, lumpen y prostitutas, pero todos con buena onda. Casi siempre después de ese desayuno antes de la salida del sol yo retornaba sola a mi casa, que era en Obrajes; me gustaba caminar esa media hora o algo más, mientras amanecía. Nunca me ocurrió nada desagradable, ni siquiera sentí peligro.

Ninguno de los periodistas cobraba por trabajar en el semanario, pero decidimos pagar algo simbólico a Luis porque él daba todo su tiempo. Lastimosamente, Coco Manto, un humorista, dijo que él tenía familia y Lucho le cedía su pequeña paga. Alguna vez aparecían personas que traían notas, muchas veces llenas de adjetivos, y firmaban con seudónimo “por su seguridad”. Nunca estuve de acuerdo con ello en las reuniones de prensa, pero Lucho era más flexible y las aceptaba.

En el fondo, dábamos aportes porque cada uno pagaba su transporte, las pilas de su grabadora, su tiempo que a la vez impedía conseguir algo remunerado. Casi todos nos contentábamos con estar a medio tiempo en otro lugar. Seguía en Última Hora y además tenía un programa en Radio Fides: Vanguardia Cultural. Por esa época también comencé a escribir reportajes para agencias o periódicos internacionales.

Como dije en otras ocasiones, la libertad de conciencia que gozábamos y ejercíamos nos permitía redactar para la prensa tradicional y para Aquí sin entrar en contradicciones ni amenazas. Es algo que siempre agradezco a la vida porque me marcó para siempre esa oportunidad de ser libre de pensamiento, palabra y escritura.

Cubría con más profundidad mis fuentes sindicales y estudiantiles. Como tenía la práctica del periodismo de investigación decidimos que haga cobertura de otros casos más complejos. La serie de notas sobre el rol del Instituto Lingüístico de Verano en América Latina fue de gran impacto y fue el primer caso donde conocí los intentos del poder para presionar a la prensa. Obviamente Samper nos enseñó a trabajar con múltiples fuentes, consultado la normativa adecuada al asunto y poner a prueba los datos. Espinal me respaldó y seguí con la serie.

Ser parte del semanario Aquí, además como fundadora, la única mujer redactora, la más joven, me llenaba de orgullo. Cada vez el semanario crecía más, teníamos corresponsales en las principales ciudades y en las minas y en lugares claves de las luchas sociales. Cada sábado, los canillitas se peleaban por recibir más ejemplares y casi no teníamos devolución.

En febrero de 1980 nos dimos cuenta de que para otros el éxito de las noticias difundidas por Aquí era una molestia. El estallido de una bomba en la redacción causó grandes daños materiales a la casa donde nos reuníamos y fue el anuncio de lo que sucedería un mes después.

Entonces fuimos conscientes del peligro y de las amenazas ciertas de grupos de neonazis y de neofascistas que llegaron desde Italia, Alemania y Argentina para organizar el terrorismo contra la izquierda y el ejemplo que daba Bolivia democrática al resto de los países del Cono Sur bajo dictaduras militares.

El semanario, junto a la generalidad de la prensa, sobre todo de las cadenas de radios mineras, había ayudado a la resistencia y posterior victoria popular contra otro golpe de Estado el 1 de noviembre de 1979 que apenas duró 16 días.

La inestabilidad política, la poca gobernabilidad, la debilidad de los sucesivos gobiernos de Padilla, Walter Guevara y Lidia Gueiler creaban el ambiente propicio para el surgimiento de esos grupos terroristas.

El 21 de marzo de 1980, Lucho fue secuestrado, torturado y asesinado y su muerte se convirtió en el inicio de una etapa sangrienta en Bolivia.

Para la redacción del semanario se abrió una etapa muy dura. El mismo día de la muerte de Luis, sábado 22 de marzo, por la tarde, en medio del gran gentío que desfilaba por su cadáver, decidimos sacar un número extra y comprometernos a continuar con su obra. Salió un ejemplar de pocas páginas que se agotó inmediatamente porque ahí denunciábamos que era una acción de militares y paramilitares, restos de la dictadura de los años setenta.

En la reunión de emergencia se volvió a plantear el problema de la dirección y las razones fueron las mismas. Se optó por una tercera persona, el escritor René Bascopé, que había mostrado mucho compromiso por el semanario y yo ascendí a una jefatura.

Fue importante que el equipo mantuvo el ambiente cordial, de debate sano, con ideas, de propuestas discutidas paso a paso, con firmeza, sin autocensura, pero ya conscientes de que nos venía un periodo más grave.

Los fabriles nos cedieron un local frente a la estación central, en la zona norte de La Paz para estar más protegidos que en la casa particular. Era difícil llegar hasta ahí y renuncié a mis otros trabajos porque ya no alcanzaba el tiempo, con el respaldo moral y material de mi esposo. No era posible retornar sola a casa, comenzamos a tomar previsiones.

También llegó la etapa de sospechas porque nos dimos cuenta de que un visitante frecuente era un “buzo”, un agente encubierto. También sabíamos de listas negras donde estaban nuestros nombres.

El compromiso era grande y ninguna persona se escurrió. Más bien, cada semana había más voluntarios para repartir el semanario que se agotaba rápidamente. Siempre cuidamos publicar notas responsables, de denuncia de asuntos no contra personas y sin causar daño a nadie en forma particular. Éramos muy duros para decir con nombre y apellido si era necesario, para develar casos de corrupción, trampas, negociados, con el objetivo del bien común.

Todo ello ayudó a hacer grande al semanario y a tener la confianza pública que es la mejor paga de un periodista.

El día del golpe de Estado de 1980, Antonio Peredo me envió a cubrir primero Palacio de Gobierno y luego la COB para saber las novedades. Fui una de las nueve personas que nos salvamos escondidas en un baño durante el asalto al edificio de los mineros ese 17 de julio al mediodía.

Después de dos días de resistencia me asilé en la Embajada de Panamá y desde ahí saqué varios números del semanario en máquina de escribir coordinando con algunos compañeros de las minas. Una colega repartía las copias. Tengo esos ejemplares archivados porque su mayor valor es que tienen nombres de los cómplices de la dictadura que luego aparecieron como demócratas.

Más tarde, el nombre de Aquí fue usado por varios miembros del semanario exiliados en otros lugares, como México. También fue usado por miembros de la resistencia clandestina como sello de identidad. Así como sirvió a oportunistas y agentes para imprimir números supuestamente del semanario.

En mayo de 1982, con la amnistía política, volvimos todos y formamos nuevamente el semanario que pasó por varios locales. Por una parte, había más ayuda material, pero también comenzaron las tensiones políticas entre posiciones de apoyo a la UDP, a los comunistas o al PRIN y a la COB. Personalmente mantuve mi respaldo a las expresiones del sindicalismo anarquista guiado por Líber Forti.

Poco a poco, la publicación dejó de tener el impacto del inicio y al final perdió toda identidad con sus motivaciones primarias, tanto que ninguno de los fundadores permaneció más de tres años o cuatro años.

Mientras decaían los sindicatos por la etapa neoliberal inaugurada con el DS 21060 y la última gran marcha minera en agosto de 1986, el mismo semanario dejó su vigor y sobrevivió en un pequeño círculo sin mayor impacto.

Siempre pensábamos qué diría Espinal de los nuevos tiempos, más aún en la etapa del Movimiento Al Socialismo.

Sobrevivimos Edgardo, Gastón y yo del primer directorio y a veces nos reunimos, o a veces son amigos de las radios mineras los que nos convocan. Nostalgias y más nostalgias de una gran etapa de utopías que no volverán.

*Publicado en el suplemento Ideas del diario Página Siete de La Paz, el domingo 15 de marzo de 2020

**Periodista

El rencor de los impostores

La hipocresía en tiempos de pandemia

El rencor de los impostores

Manuel Gonzales Callaú

En la politiquería cotidiana, los recursos que tienen los eternos demagogos —muchos de ellos ex autoridades y otros en ejercicio— son abundantes; ellos no pierden la oportunidad para mentir a la población o para mostrarse como ejemplares ciudadanos, sabiendo muy bien que un grueso importante de la población les creerá a puntillas, ya sea porque están predispuestos a no cuestionar nada o porque no tiene memoria.

El cinismo y la impostura de esos politiqueros es imparable y se valen del poco o ningún cuestionamiento que tienen a sus discursos falaces, quienes hoy, en tiempos de pandemia, siguen actuando como más les gusta hacerlo: aprovechando la ocasión.

El olvido es el camino más fácil para la repetición, por eso es urgente y vital no olvidar las acciones de aquellos que estuvieron durante 14 años dando discursos donde se mostraban como personas de buenas intenciones, cuando en los hechos, generalmente, hacían todo lo contrario.

Hace días el ex presidente, Evo Morales, desde su exilio voluntario emitió un mensaje en Twitter solidarizándose con Samuel Doria Medina porque el hijo de éste habría contraído el virus de la actual pandemia.

Evo Morales da mensaje a Doria Medina

Y como estos politicastros tienen un aparato de propaganda muy bien estructurado para difundir sus “sinceros” sentimientos, pronto surgió el espaldarazo preciso para amplificar el “noble” mensaje del ex presidente.

Aplauso a Evo Morales por mensaje a Doria Medina

Para el ciudadano desinformado y para el desmemoriado, tal dicho se convierte en un modelo de cómo debe actuar un político de noble sentimiento, es decir con honestidad a toda prueba, de ejemplar pasado y con abundantes virtudes, las que, supuestamente, son atributos del ex Primer Mandatario; pero, hay que puntualizar que ese dicho solo queda en eso, en dicho, ya que el proceder del ex mandatario fue todo lo contrario en su vida pública (y lo seguirá siendo), como lo demostraremos a continuación con un recuento parcial de sus acciones (hay muchas más), donde se muestra a Morales tal cual es: un rencoroso incorregible.

El rodillazo del jefazo

A comienzos de octubre de 2010, cuando ya se había roto la alianza entre el MAS (partido de Morales) y Sol-Bo (partido del alcalde Luis Revilla de la ciudad de La Paz), se organizó un partido de futbol entre el equipo del Presidente y el de la Alcaldía paceña para inaugurar el césped sintético de una cancha antigua.

El pisotón de un jugador de la Alcaldía al pie de Morales, en pleno juego, fue la causa del hecho bochornoso, infracción involuntaria que no fue vista por el árbitro, continuando el juego sin ningún problema hasta que éste fue detenido por otra infracción. En el momento en que estaba detenido el juego, el Presidente se acercó al jugador que le había dado el pisotón, quien desprevenido y sin esperar lo que le llegaría de la primera autoridad del país, recibió un duro rodillazo en sus testículos.

https://www.youtube.com/watch?v=9t4-L1Wcxks

Morales actuó con rencor por el pisotón recibido, es decir: se guardó el enojo y preparó con premeditación el desquite para tomarse revancha, actitud que es repudiada en cualquier deporte.

El árbitro vio la agresión del Presidente pero no la sancionó, ¡cómo hacerlo al primer futbolero del país!; más bien expulsó al agredido, quien afirmó que el pisotón no lo hizo con intención.

Al día siguiente, el Presidente agresor pidió disculpas, pero se victimizó como es su costumbre, argumentando que se había dado cuenta que el pisotón había sido una trampa para que reaccione de esa manera.

Un exministro desairado

En el cambio de gabinete de fines de enero del año 2012 el ministro de Gobierno, Wilfredo Chávez, fue sustituido por Carlos Romero.

Chávez fue una de las autoridades que tuvo que afrontar un conflicto en Yapacaní donde los vecinos pidieron la renuncia de su alcalde que tras haber sido destituido por presuntos actos de corrupción fue restituido por orden judicial, hecho que no fue aceptado por los pobladores; tanto el Alcalde como los pobladores eran del MAS, partido de gobierno.

El conflicto que debía ser resuelto por el ministro de la Presidencia, Carlos Romero y por la de Autonomías, Claudia Peña, fue dilatado hasta que se llegó a los hechos, es decir las protestas de la población derivaron en disturbios que obligó la intervención de la Policía, dejando un saldo de tres personas muertas, dos por la acción de armas de fuego y una electrocutada cuando intentaba tomar un puesto policial.

Desde luego que las autoridades gubernamentales y policiales deslindaron responsabilidades y aunque se formaron comisiones investigadoras de la Asamblea Legislativa y de la Fiscalía, nadie resultó imputado penalmente por esas muertes.

Sin embargo, solo sobre un ministro –sobre Wilfredo Chávez, el de Gobierno– parece que cayó toda la responsabilidad moral, ya que fue el único que no continuó en su cargo ni fue cambiado a otro ministerio, como sucedió con Carlos Romero quien pasó a ocupar precisamente la cartera de Gobierno. Para Evo Morales el único culpable de la masacre de Yapacaní fue Wilfredo Chávez.

Pero el castigo moral no terminó allí: el día en que Chávez fue reemplazado de su alto cargo, luego de la posesión del nuevo gabinete, cuando éste le ofreció la mano a Evo Morales para felicitarle, el Primer Mandatario lo dejó con la mano extendida y se pasó de largo; el rencor de Morales se mostró una vez más.

http://eju.tv/2012/01/wilfredo-chvez-qued-mal-evo-morales-no-le-dio-la-mano/

El clima frío le roba el show a Morales

En ocasión a una visita a Uyuni (19/08/2012), al aeropuerto de esa localidad, Evo Morales fue a abrir un grifo y de allí no salió agua. Eufórico y sin averiguar nada acusó al Alcalde de esa población de mentiroso y lo mismo hizo con el Ministro de Medio Ambiente y Agua, obligando a este último a renunciar, aunque técnicamente lo destituyo del cargo al día siguiente.

Luego el Alcalde de esa población aclaró que había agua en ese aeropuerto, pero que estaba congelada en las cañerías por las bajas temperaturas de 10 grados bajo cero en el momento de la visita del Presidente.

https://elpais.com/internacional/2012/08/21/actualidad/1345582551_112150.html

Lo cierto es que como en el instante de la visita presidencial había medios de información, los que mostraron el impase en el show de Morales, éste no salió satisfecho de su espectáculo acostumbrado de inaugurar obras (aunque muchas no le correspondía hacerlo), por lo que culpó a dichas autoridades de la supuesta no conclusión de esas obras.

Como se ve, la ira y el rencor de Evo Morales no se dejó esperar, quien es incapaz de escuchar explicaciones, para quien solo sus razones y creencias son las que valen.

Según la agencia de noticias del Estado (ABI), la obra ya había sido inaugurada y estaba funcionando desde julio del 2011, pero, según el Presidente, sin agua ni luz. ¿Cómo es posible inaugurar una obra de esa magnitud, donde está en juego la vida de terceros, sin esos servicios básicos?

Nunca perdonó a la Policía

El rencor de Evo Morales contra la Policía es del tiempo en que ejercía su rol de cocalero en el Chapare, cuando en más de una ocasión esa fuerza del orden público reprimió a las movilizaciones de ese sector de colonizadores, tanto por sus innumerables pedidos para que sea reconocido su legal cultivo como por su oposición a la erradicación forzosa y sustitución por otros cultivos de la llamada hoja sagrada.

Es por eso que cuando llegó Morales a la Presidencia, éste no perdió la oportunidad para tomarse la revancha, y aunque la población no lo percibió, fueron los oficiales y clases, principalmente, los que sintieron el desprecio con que eran tratados respecto a los militares, sector con el que el Primer Mandatario se identificaba y se identifica aun plenamente.

Los motines policiales que hubo durante su régimen siempre fueron por la demanda de mejores condiciones de vida. Ni el motín de junio del 2012 ni el de julio de 2014 consiguieron que el gobierno de Morales satisfaga los pedidos de los policías de bajo rango, más bien sus dirigentes fueron apresados y perseguidos, como también las dirigentes de las esposas de clases y suboficiales.

Estas protestas se constituyeron, además, como válvulas de escape al trabajo represivo al que obligadamente deben desempeñar, aunque muchas veces sin la dotación necesaria, con sobrecarga de horas de servicio y sin las condiciones mínimas que un grupo especializado del Estado debe tener en cuanto a alimentación y descanso en situaciones de riesgo.

Con esas condiciones de trabajo, el descontento de los policías de baja graduación fue creciendo, la que llegó también a la oficialidad joven, aunque ésta última se comportó con más subordinación hasta casi el final del gobierno de Morales; pero, de todas maneras, esas situaciones fueron generando un malestar interno aunque silencioso.

Pero antes Evo Morales decidió escarmentar a los policías, apartándolos de su entorno que tradicionalmente estaban encargados de su seguridad personal como de la del Vicepresidente, ministros y de otras altas autoridades.

El 9 de febrero de 2015, el Ministro de Gobierno anunció que “ya no habrá policías de escritorio ni administrativos”. Ese adelanto se efectivizó el 20 del mismo mes, cuando Morales señaló que más de 5 mil policías dejarían de realizar labores administrativas en las entidades públicas y de seguridad de altas autoridades.

Así, el Presidente logró deshacerse de la Policía, sustituyendo la protección que se le brindaba por las Fuerzas Armadas, hacia quienes sí tenía confianza, además de haberle dado a este grupo armado muchos más privilegios de los que ya gozaban desde tiempos de las dictaduras.

La escuela del rencor

Este breve inventario que detalla algunas situaciones protagonizadas por Evo Morales, quien hizo gala de su rencor en sus casi 14 años en el poder, desmiente su mensaje, supuestamente solidario con uno de sus oponentes políticos.

Tanto el ex Presidente como su séquito impulsaron a lo largo de los años en que abusaron del poder, una pedagogía sistemática del odio, de la venganza, de la revancha y de otras malas pasiones que tienen.

Para terminar este recuento, solo recordemos el chantaje que el Vicepresidente, Álvaro García, sentenció a un auditorio rural, días antes de realizarse elecciones para elegir autoridades municipales.

Mayor muestra de venganza con premeditación, de amenaza contra los quienes no comulgaban con su régimen, es suficiente: “Y aquellos municipios donde perdamos, ni modo, será la decisión de las personas. La plata de ese municipio, que era del (Programa) Evo Cumple y de otros proyectos, la vamos a llevar a los municipios donde sí hemos ganado, ahí va a haber doble, triple inversión de esos proyectos de desarrollo (…) Solamente en los municipios donde el MAS gana, ahí vamos a venir, a compartir, a comer, a trabajar, a hacer obras, a hacer hospitales, a hacer carreteras, a hacer escuelas, a hacer inversión productiva.”

¿Nos acostumbraremos a la división de poderes?

¿Nos acostumbraremos a la división de poderes?

Rafael Puente*

Viernes, 13 de marzo de 2020

No es que veneremos el sistema democrático con sus tres poderes (o cuatro), puesto que al final se trata de una forma de Estado, y el Estado es de por sí deshumanizante. Pero es lo que tenemos, y dentro de esas limitaciones lo más democrático que se ha logrado hasta ahora es la división de poderes… Lo que pasa es que hemos estado 10 años con un gobierno en el que -al haber ganado Evo Morales con más de dos tercios- en la práctica el poder era todo de su partido, lo que le permitió gobernar autocráticamente y llegar al extremo de controlarlo todo, incluyendo el Tribunal Supremo de Justicia y el Tribunal Supremo Electoral.

Pero no parece que ese fenómeno sea repetible (afortunadamente), al menos por un buen tiempo. Por eso resulta interesante analizar el último conflicto que se ha producido cuando la presidenta Añez (representante legítima del Poder Ejecutivo, eso no está en discusión) designa, en uso de sus atribuciones, al ciudadano Luis Fernando López como ministro de Defensa. Pero inmediatamente se encuentra con que el Poder Legislativo, también en uso de sus atribuciones, observa a dicho ministro y pide su destitución (no interesa ahora cuáles eran sus razones).

La Presidenta aparentemente acata esa decisión, pero sorprendentemente vuelve a designar al mismo ciudadano en el mismo cargo, arriesgando un grave conflicto con el Poder Legislativo (con mayoría del MAS).

En este caso no parece que se trate de un problema irresoluble, pero es una señal de alarma, tanto más digna de atención cuando cabe prever que las próximas elecciones del 3 de mayo no tendrán como resultado el triunfo apoteósico de ningún partido, y, por tanto, se va a requerir un procedimiento respetuoso y pluralista en el ejercicio de los poderes del Estado. Y dicho procedimiento es doblemente imperioso cuando se trata de un gobierno provisional, como el de la presidenta Añez.

Puede ser que la decisión del Órgano Legislativo sea errónea, pero también puede ser que sea acertada, no es ése el problema. El problema está en la urgente necesidad de respetar las atribuciones de cada poder del Estado, aunque eso lleve a pérdida de tiempo, de energías e incluso de oportunidades políticas. La división de poderes está prevista en la Constitución y tiene que ser acatada por todos y todas.

Pero además es sano que así sea, que no haya un solo poder y que nunca volvamos al absolutismo, y no es porque todos los monarcas, dictadores y presidentes absolutos siempre se hayan equivocado. Pero los errores siempre son posibles, de lo que se trata es precisamente de que sean corregibles, y para eso la condición fundamental es que no exista ningún poder absoluto. 

Y en el caso que nos ocupa, cabe pensar en que a la larga el Ejecutivo y el Legislativo puedan llegar a un acuerdo, si hacen el esfuerzo de dialogar serenamente. Y mientras no se pongan de acuerdo, la única actitud constructiva es la de respetar las atribuciones y la decisión de cada órgano. ¿No lo cree usted, señora Presidenta?

Un dato para su reflexión. En los meses pasados la bancada mayoritaria del MAS nos dio la grata sorpresa de no ser sectaria. Es posible que hubiera en su seno legisladores o legisladoras con actitudes sectarias, pero resultó decisiva la actitud de quienes no lo eran y buscaban resolver los problemas políticos por la vía pacífica. Sin embargo, ahora nos encontramos con que incluso este grupo, partidario del diálogo, está mostrando su enojo con la actitud poco respetuosa de la Presidenta, ¿no le parece sospechoso y preocupante, doña Jeanine?

Y no se trata de discutir quién tiene razón en su apreciación sobre la calidad del mencionado ministro, sino de respetar el principio constitucional de la división de poderes (y dentro de ese respeto por supuesto sí tiene sentido la posible discusión). De lo contrario, podemos ir entrando en un proceso de ingobernabilidad que a nadie beneficia (al margen de que algunos pudieran estarla buscando). ¿O no lo cree usted así?

*Es miembro del Colectivo Urbano por el Cambio (CUECA) de Cochabamba. 

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