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Carpinteros bolivianos y contrabando chino

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tribuna

Vamos a andar

Por Rafael Puente*

viernes, 15 de febrero de 2019

¿Será verdad? Ojalá alguien me diera datos en sentido contrario, porque me cuesta creerlo. Un antiguo amigo carpintero —carpintero de buen nivel, con formación técnica y un taller muy completo— me acaba de contar que no le está yendo muy bien, y que cada vez son más en nuestro país los carpinteros que cierran su taller e intentan dedicarse a otra cosa. ¿Y eso por qué? ¡Porque el contrabando que permite el ingreso al país de puertas y ventanas chinas hace imposible la competencia…!

Sabemos hace tiempo cuáles son las consecuencias de las relaciones comerciales y crediticias de nuestro país con la China. Nos llenamos de empresas chinas que vienen con contratos ventajosos y que encima se dan el lujo de traer a trabajadores chinos —les resultan mucho más baratos, cualquiera creyera que en Bolivia los obreros ganan muy bien—. Hay construcción de carreteras en manos de empresas chinas, hay exploración de hidrocarburos y proyectos hidroeléctricos con empresas chinas.

Pero en estos casos por lo menos podemos entender que no tenemos empresas nacionales que hagan esos trabajos. Pero carpinteros nos sobran, y muchos tienen notable capacidad técnica y artesanal, y conocen las maderas disponibles y cuentan con tecnología, con herramientas y con maquinaria adecuadas…

Si es verdad lo que me acaban de contar, a las empresas chinas les resulta conveniente importar la madera que ellas no tienen, procesarla con la mano de obra barata que les sobra, y luego exportar esos productos —básicamente puertas y ventanas— aprovechando la flexibilidad de gobiernos como el nuestro que mantienen las puertas abiertas al contrabando.

¿Es ésa la “Bolivia productiva” que nos pintaron hace 12 años? ¿Es esa la mejor manera de aprovechar nuestros recursos madereros y promover la creación de más puestos de trabajo? ¿Resulta ahora que también nuestros carpinteros tendrán que volverse transportistas o comerciantes para sobrevivir?

¿Es para eso que nuestro actual Gobierno decidió cortar la insoportable injerencia del imperio norteamericano, simplemente para sustituirla por otras injerencias igualmente imperialistas? ¿O será que la calidad y la estética de esas puertas y ventanas chinas superan la calidad que son capaces de generar nuestros propios carpinteros? 

Comprobada la mala calidad de la industria china en general, no parece creíble que la carpintería sea una excepción. (Y no es un consuelo saber que sí existe una industria china de buena calidad pero que esa va a los países desarrollados, porque estamos hablando de nuestro país, de nuestra madera y de nuestros carpinteros bolivianos).

Y no me vengan con que el contrabando es difícil de impedir. Puede que así sea con productos de países vecinos y con los que tenemos fronteras de miles de kilómetros que no son fácilmente controlables. Pero la China no puede meternos sus productos de contrabando sin que haya algún tipo de actitud permisiva por parte de nuestras respectivas autoridades.

Cómo me gustaría estar equivocado (mal informado) y que un montón de carpinteros nacionales me desmientan. Pero me temo que esta noticia que me ha dado uno de ellos está nomás relacionada con toda una tendencia económica y financiera de nuestro actual Estado, que no busca ni la productividad ni el empleo digno, sino que sólo busca ventajas económicas para determinados grupos y sujetos.

Y esto ocurre —o parece ocurrir— precisamente en momentos en que China viene a ser el tercer acreedor internacional de Bolivia, con 1.789 millones de dólares contratados. ¿No es una suerte de colonización?

Lo dicho: lo que más quisiera es estar mal informado y que mi amigo carpintero se esté inventando historias…

*Miembro del Colectivo Urbano por el Cambio (CUECA) de Cochabamba 
 

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El infamatorio

El Infamatorio

El Infamatorio
Jueves, 08 Noviembre 2018

El Infamatorio es el repositorio de las vilezas que perpetra el poder; es el almacén de las acciones políticas que tienen a la abyección como su único principio y fin.

Las ruindades de la política en Bolivia son el espacio de El Infamatorio, su tiempo lo marcan las continuidades de las bajezas que se consuman en su nombre.


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Publicación Aquí Nº 253

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