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Critican al capitalismo pero lo mantienen vivo

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Cumbre del G77+China en Santa Cruz-Bolivia:

Falsos izquierdistas usan la cumbre para engañar

Ángel Fernández

Este grupo de países denominados G-77 o “países en vías de desarrollo”, forma parte de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), en donde la mayoría reproduce el sistema o sea rige la gran propiedad privada en manos de burguesías nacionales muy incapaces y poderosas transnacionales, y sostienen una economía basada en la explotación de las mayorías por un puñado de capitalistas. Se suma China como una especie de país protector, siendo que a su interior las desigualdades son espantosas, la explotación es creciente y aporta con creces al desequilibrio ecológico mundial.

En la Cumbre realizada en Santa Cruz de la Sierra, en medio de la indiferencia popular, se aprobó una nueva declaración esta vez de… ¡242 puntos! acordados con anticipación, y que repiten la letanía demagógica de “erradicar la pobreza”, pero lo más llamativo fue proponer “un nuevo orden mundial” que sería “justo”, nuevo orden sin tocar el capitalismo. La reunión la presidió Evo Morales que se esmeró en incorporar la idea del “vivir bien” y los principios de la época de fines del incario del Ama Llulla, Ama Quella y Ama Sua, además de “los derechos de la Madre Tierra”, todo con la esperanza de aparecer como líder mundial, ocupar el lugar de Chávez y así tener mejor ubicación electoral en Bolivia. Los gastos para organizar esta reunión, que ya pagamos los bolivianos, alcanzó la friolera de más de 70 millones de dólares con gastos pagados a los invitados y gran beneficio de contratistas, empresarios y politiqueros tan dados a los negociados. Por ello contó con el apoyo de Percy, Costas y los empresarios cruceños.          

El G-77 desde sus orígenes adoptó posturas críticas a los países ricos (imperialistas), exigiendo y logrando algunas preferencias en el comercio de los países de economía atrasada, pero que hoy están en el olvido; y varios de los países miembros del G-77 han llegado a acuerdos comerciales por su cuenta con países poderosos. Cuando este grupo de países cumplió 40 años el 2004 ya salieron evaluaciones indicando que sus resoluciones y declaraciones quedaban como un saludo a la bandera, pero ahora que cumplen 50 años de existencia, los gobiernos de falsos izquierdistas y títeres del imperialismo usan estas reuniones para ilusionar a la población con que sus conclusiones traerán grandes soluciones, y dicen que el G77 sería “un contrapeso” a los países poderosos; otro engaño.

Lo que se observa es que en la sociedad capitalista mundial se imponen los intereses económicos de las grandes empresas transnacionales que concentran un capital gigantesco e imponen sus precios a las mercancías mientras los gobiernos serviles de países capitalistas atrasados se someten a sus reglas. Los que definen el rumbo de la economía mundial son un puñado de gobiernos de países imperialistas que descargan los males que generan las crisis económicas mundiales sobre la espalda de los trabajadores, con despidos y recorte de derechos laborales, y financian intervenciones guerreristas a países que no controlan, como la invasión a Irak (2003), a Afganistán, a Libia (2011), con el aval del Consejo de Seguridad de la ONU y la vista gorda del secretario de la ONU, Ban Ki-Moon.

La reunión del G77 en Bolivia no pasó de ser un show intrascendente porque es el poder económico capitalista el que se impone por encima de las declaraciones de la mayoría de los países del mundo.

Los del G77 buscan como máxima aspiración mejor trato comercial con los países imperialistas, conseguir mejores condiciones de intercambio, que los pobres empresarios (burguesía) de los países atrasados tengan mejores precios en distintos campos de la actividad económica, pero no buscan acabar con la política capitalista e imperialista, freno al desarrollo integral de las fuerzas productivas de los países. La idea de un “nuevo orden” no es nueva, gringos como Bush la forjaron para justificar su deseo de apoderarse del mundo, estos paisitos repiten lo que se le ocurre al amo y ese orden sólo puede ser capitalista. Si el G-77 logró conseguir en el pasado algo, en el mejor de los casos han sido mejores precios o ayudas, que no es ninguna garantía de que en sus respectivos países se acabe con la explotación de los trabajadores.

Estas reuniones de los gobiernos de países atrasados, o de “tercer mundo” o “Sur y Sur” como gustan llamar, han pasado en la historia como críticas al capitalismo que se desvanecen, porque acto seguido a estas reuniones, los gobiernos continuaron siendo lo que eran, gobiernos pro-burgueses que desarrollan una política capitalista traducida en explotación, desempleo, salarios miserables para la población, porque los gobiernos y las burguesías incapaces de países atrasados han sido y son serviles al imperialismo. La verdadera forma de combatir las políticas imperialistas que destruyen al ser humano y al mismo planeta es acabar con el capitalismo decadente comenzando en nuestro país, es decir que la gran propiedad privada pase a ser propiedad social, eso será hacer una verdadera revolución social.

Publicado en: Masas 2360 del 20/06/2014. Órgano Central del Partido Obrero Revolucionario (POR) http://www.masas.nu/

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