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La crisis de las FF.AA.

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Para la vanguardia revolucionaria del proletariado es claro que la victoria de la revolución pasa por ganar hacia la causa de los oprimidos a la ancha base social del ejército, compuesta por soldados, clases, suboficiales, sargentos y jóvenes oficiales. Como parte de la política militar del proletariado se formuló la necesidad de impulsar, junto a los piquetes armados de autodefensa, una tendencia revolucionaria al interior de la FF.AA. y la Policía. Importantes avances se conocieron a este respecto, con el surgimiento de “Vivo Rojo”,  expresión de la influencia y vigor ideológico del POR boliviano, y que en sus bases programáticas proclamó su determinación  de apuntalar la Revolución proletaria. Entre las consignas de lucha más importantes que se ha podido conocer de dicha tendencia está la de “bolivianizar las FF.AA.” y la de “alianza de obreros campesinos y soldados” como táctica fundamental para la victoria de la Revolución. Caracterizaron al Alto Mando como traidor a los intereses de la patria y del pueblo, por su lacayo sometimiento al imperialismo y la burguesía vendepatria. Contrariamente, los burócratas sindicales lacayos de la burguesía y el imperialismo, hacen coro con el gobierno para defender la estructura y la “disciplina” de un ejército gendarme que fue organizado y existe para preservar los intereses de la clase dominante y el imperialismo.

La ideología que ha servido de sostén en la estructuración del ejército boliviano, es una ideología imperialista que fue traída por el Pentágono norteamericano que hasta la víspera tomo a su cargo la tarea de vestir, entrenar, adoctrinar, armar y hasta alimentar al ejército boliviano. Los yanquis pusieron en pie un ejército gendarme estructurado para ahogar en sangre periódicamente la rebelión de las masas contra la clase dominante y el imperialismo. Lo que el capital financiero imperialista y el Pentágono norteamericano no pudieron, ni tuvieron interés en crear, fue una burguesía nacional económicamente poderosa que pudiese poner en pie un Estado Nacional Soberano y junto a él un ejército nacional capaz de hacer respetar dicha condición.

La miseria material del Estado Boliviano y la pequeñez económica de la clase dominante nativa frustraron el proyecto de poner en pie un ejército de casta con una sólida ideología nacional que le permita ser impermeable a las presiones de la lucha de clases. La verdad es que los uniformados de baja graduación, incluida la joven oficialidad, sufre las consecuencias de la miseria y la pobreza al igual que el grueso de los oprimidos y explotados del país. El ejército boliviano reproduce las particularidades del país; desde su origen es un ejército plebeyo, fuertemente influenciado por las masas oprimidas; después de la revolución del 52 fue reestructurado a la medida de los intereses del imperialismo y la raquítica burguesía nativa y reproduce a su interior las relaciones de opresión, discriminación y explotación que atraviesan la sociedad boliviana. El estudio y comprensión de las particularidades del ejército boliviano a la luz del método del materialismo histórico es una contribución del POR y forma parte del arsenal ideológico del proletariado boliviano.

Sin proponérselo e ilusionados por la creencia de que el “hermano” Evo llevaría adelante una transformación radical de las FF.AA., su “descolonización” –dijeron-, los suboficiales y sargentos movilizados en las calles pusieron el dedo en la llaga, pusieron en tela de juicio la naturaleza burguesa y proimperialista del ejército boliviano. Creyeron que el hermano Evo los escucharía y  llevaría a cabo la promesa de acabar con toda forma de abuso y  discriminación social y racial. No habían comprendido, que eso no puede ocurrir de la mano de un gobierno burgués que ha proclamado a los cuatro vientos su respeto religioso a la propiedad de los grandes capitalistas, a los terratenientes latifundistas y a las transnacionales imperialistas. Garrotazo tras garrotazo, el hermano Evo, en su condición de Capitán General de las FF.AA. les está enseñando que no está dispuesto a tolerar reclamos y protestas y mucho menos que se ponga en tela de juicio la estructura jerárquica de las FF.AA. donde los suboficiales y sargentos están condenado de por vida a ser los parias que tienen todas las puertas cerradas para salir de su humillante situación de discriminación y postergación.

La lucha de los sargentos, clases  y suboficiales ha despertado la simpatía de la población, incluso dentro de la oficialidad joven de la Policía y el propio ejército, es el camino por donde avanza  la materialización de la alianza de obreros, campesinos y soldados. Apuntalar esta lucha es un deber elemental de todo aquel que se reclama revolucionario. La victoria de los uniformados de baja graduación sobre el Alto Mando y su Capitán General es una victoria que fortalece la perspectiva de la revolución, que profundiza el desarrollo de la situación revolucionaria y clarifica la perspectiva de la salida insurreccional a la crisis política del país que tenderá a agudizarse en la medida en que se generalice y unifique la lucha de las masas.

La rebelión de los sargentos y suboficiales de las FF.AA. forma parte de la  lucha de las masas que chocan con el gobierno y agotan sus ilusiones sobre la supuesta condición revolucionaria del Presidente debido su origen indígena, su demanda ha movilizado a importantes sectores del movimiento campesino indígena que tiene profundas ligazones con esta capa de los uniformados.

La consigna de “descolonización de las FF.AA.” al igual que la de “bolivianizar el Ejercito” a actuado como reivindicación transitoria que, partiendo del estado de ánimo de los uniformados, los ha llevado a desenmascarar al Estado burgués, al gobierno burgués de Evo Morales y a la hipocresía de los lacayos del Alto Mando, que hasta ayer proclamaron su devoción “antiimperialista” para dar gusto al Capitán General, y ahora sacan las garras como defensores acérrimos de los privilegios derivados de la estructura jerárquica  actual y la ideología burguesa y pro imperialista de las FF.AA.

Queda claro que un Nuevo ejército, libre de toda forma de discriminación social y racial, que sea expresión de los objetivos de liberación nacional y social del proletariado, los campesinos y el conjunto de la nación oprimida, sólo puede ser producto de un verdadero Gobierno Obrero - Campesino que se estructura sobre la propiedad social de los medios de producción. Exactamente lo contrario de lo que es el falso e hipócrita gobierno del MAS.

En: Masas 2353 del 1 de mayo de 2014. Periódico del Partido Obrero Revolucionario (POR) www.masas.nu

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