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Hablando del Defensor del Pueblo

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Vamos a andar

Rafael Puente

Dicen que la ONU le pide a nuestro Gobierno que no le complique la vida al Defensor del Pueblo. No es que le demos mucha importancia a lo que dice la ONU, pero su recomendación nos puede servir para pensar un poco las cosas.

Hace unas semanas un diputado del MAS opinó que el Defensor del Pueblo "no debe meterse en política”. ¿Entonces en qué quiere que se meta? ¿En gastronomía, en cosmética, en silvicultura? Un asambleísta no puede darse el lujo de ignorar leyes y a la vez opinar sobre su contenido.

Y la ley del Defensor del Pueblo deja bien claro que la misión de éste es defender a la ciudadanía de eventuales abusos por parte del Estado; por tanto, su misión es esencialmente política. Porque política es todo lo que tiene que ver con la cosa pública, vale decir con el Estado. Es lo primero que debemos tener claro.

Otro diputado del MAS, de mayor peso y tradición en este proceso, ha recordado que la ley del Defensor del Pueblo fue promulgada en tiempos neoliberales y que, por tanto, se la tiene que revisar y modificar desde la nueva perspectiva de este proceso (que efectivamente no es neoliberal).

Al respecto, cabe recordar que los gobiernos que destruyeron nuestro país entre 1985 y 2003 no sólo promulgaron leyes neoliberales, sino que se preocuparon también de tomar medidas que podemos llamar compensatorias (para aliviar la desgracia neoliberal) o bien modernizadoras (con el fin de prestigiar dicho modelo).

Entre las primeras está por ejemplo la política de fondos, ¿vamos a suprimir por ello el FPS o el Fondo Indígena? Como estaba también la Participación Popular, ¿vamos a anular por eso la distribución de recursos a los municipios, o la extensión del gobierno municipal a toda el área del municipio? No parece que sea la idea, aunque se trate de medidas de origen neoliberal.

Entre las segundas está, por ejemplo, la creación del Tribunal Constitucional y el Consejo de la Judicatura (hoy Magistratura), ¿será que se los debe suprimir por haberse creado en tiempos neoliberales? Como está también la Ley Tributaria, ¿estamos en condiciones de suprimir el IVA por ser un engendro neoliberal?

Por tanto, seamos serios, el motivo para modificar una ley tiene que ser su contenido (y su coherencia con el país que queremos y que está definido en la Constitución), y es desde esta perspectiva que tenemos que analizar la Defensoría del Pueblo.

Para empezar, es una institución muy antigua que nació en los países escandinavos, tradicionalmente preocupados de que el Estado no acabe devorando a la sociedad civil. Así nació el famoso Ombudsman, que en vista de sus buenos resultados fue siendo asumido por cada vez más países.

El presidente Banzer creyó que lo iba a controlar haciendo que se eligiera defensora a Doña Ana María Romero, que no tenía antecedentes de izquierda, pero se encontró con que precisamente por eso no la podían descalificar por "extremista” Ana María fue su pesadilla, como después lo fue para Sánchez de Lozada. O sea que el defensor más bien resultó ser una figura muy incómoda precisamente para gobiernos neoliberales (cuya esencia era pasar por encima de los derechos de la gente).

Lo que no podemos olvidar es que el Estado siempre corre el peligro de irrespetar a la sociedad civil por el hecho de ser Estado, es decir, acumulación de poder. Eso vale también para el Estado democrático, para el Estado de bienestar y para el Estado socialista, y, por tanto, también para nuestro Estado plurinacional, todavía en proceso de mayor definición. Por eso el Defensor —que no deja de ser una institución estatal— no ejerce "poder”, sólo tiene autoridad moral (y probablemente es eso es lo que más incomoda).

Compañeros diputados, mantengan la calma, entiendan que el actual Defensor del Pueblo no hace más que cumplir con su deber, que es un contrapeso necesario para que no nos dejemos arrastrar por la inercia y la tentación del poder.

No es porque lo diga la ONU, es por el bien de este proceso. Y si pensamos que hoy el pueblo es gobierno, pensemos entonces que el Defensor está ahí para defendernos de nosotros mismos, de lo peligroso que llevamos adentro, de la tentación del poder. Piénsenlo.

*Miembro del Colectivo Urbano por el Cambio (CUECA) de Cochabamba.

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