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El VI Congreso y los retos de Cuba

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Ricardo Alarcón de Quesada

Julio Antonio Mella, fundador del primer partido comunista cubano, abogó siempre por un socialismo autónomo y creador, surgido del pensamiento libre de personas capaces de razonar por sí mismas.

 

La búsqueda de un modo cubano de pensar es la raíz misma de la identidad nacional desde muy temprano en el Siglo XIX, guió las luchas emancipatorias que se multiplicarían hasta alcanzar su realización con el triunfo de enero de 1959.

El VI Congreso del Partido asume ese espíritu fundacional no sólo por sus resultados, sino también por el proceso que lo antecedió y le dará continuidad.

Comenzó con la publicación el 9 de noviembre del pasado año del Proyecto de Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución, que circuló ampliamente entre toda la población. Durante tres meses, del primero de diciembre del 2010 al 28 de febrero de 2011 fue discutido en más de 163 mil reuniones de trabajadores, campesinos, estudiantes y vecinos, en las que participaron más de 8 millones de personas y fue analizado en dos jornadas de sesiones de la Asamblea nacional del Poder Popular el pasado diciembre.

El documento original contenía 291 lineamientos. Como resultado de la discusión popular fueron reformulados el 68% de ellos y se incorporaron otros 36.

El nuevo proyecto, con 313 lineamientos, fue tema central del Congreso. Primero lo revisaron los delegados de cada provincia que introdujeron cambios adicionales. Éstas y otras propuestas fueron analizadas por cinco comisiones en sesiones cuya amplitud democrática el pueblo pudo apreciar a través de la televisión incluyendo decisiones adoptadas mediante votos que, en varios casos, no fueron unánimes.

Ahora entramos en la fase de implementación de esos lineamientos, proceso que será controlado por una comisión especial y deberá tomar en cuenta los ajustes que sea necesario realizar a su ejecución siempre con la participación de los trabajadores y atendiendo a sus preocupaciones. Si es exacta la afirmación de que el Congreso en realidad comenzó cinco meses antes de su inauguración formal también lo es la de que este ejercicio de reflexión y participación colectiva no concluyó el 19 de abril.

Se trata de llevar a cabo profundas modificaciones al proyecto económico y social que requerirán el papel activo y consciente de todos los cubanos y las cubanas.

Promover la descentralización y reforzar la autoridad y capacidad de los municipios; luchar por una economía más eficiente; fortalecer la autonomía empresarial; estimular formas de empleo no estatales; ampliar la entrega de tierras a quienes deseen cultivarlas; eliminar restricciones innecesarias; suprimir gratuidades indebidas y subsidios excesivos; reducir el aparato estatal y sus gastos; desarrollar la cooperación internacional y la inversión extranjera. Estos y otros objetivos obligarán a realizar numerosas tareas interrelacionadas que cubrirán el actual quinquenio y demandan sabiduría, sensibilidad, y sobre todo, unidad sin exclusiones a la que convocó el Informe Central presentado por el compañero Raúl Castro y aprobado por el Congreso.

Fue elegida la nueva dirección del Partido. La mitad de los miembros del Comité Central fue renovada. Aumentó la presencia femenina (41,7%) y la de negros y mestizos (31,3%) y la mayoría de sus miembros nacieron después del triunfo revolucionario. Fue convocada la Conferencia nacional el 28 de enero de 2012 para revisar a fondo los métodos y estilo de trabajo y superar "dogmas y criterios obsoletos". La Conferencia podrá hacer cambios adicionales en la composición de los órganos dirigentes.

El Congreso fue un primer paso en un proceso gradual de renovación y rejuvenecimiento que deberá continuar.

La presencia de no pocos iniciadores de la revolución ha servido para comentarios baratos de nuestros críticos. La CIA fracasó en muchos intentos para liquidarlos y es comprensible su incomodidad al verlos aún combatiendo. Aunar el esfuerzo de varias generaciones, conjugando la experiencia de unos con la frescura de otros, y trasladar responsabilidades mayores a los más jóvenes es la misión de los veteranos. Fue ese el principal mérito de José Martí al juntar en un solo Partido a varias generaciones, a los "pinos viejos", con los "pinos nuevos".

No se trata sólo de unir a los comunistas. El Congreso reconoció la contribución de la Iglesia Católica y de su Cardenal, así como la de las demás denominaciones religiosas y llamó a la plena incorporación de los creyentes al empeño común para salvar la Patria de todos.

La meta no es la privatización ni el regreso al capitalismo. Tampoco aplicaremos "terapias de choque" ni dejaremos desprotegido a ningún ciudadano.

El propósito es salvar nuestro socialismo. El socialismo posible en Cuba, hoy, en las condiciones y circunstancias que nos rodean.

Cuba es la única sociedad que emprende desafío semejante en medio de la guerra económica que le impone hace más de medio siglo la mayor potencia del planeta. La hostilidad norteamericana no se reduce al feroz bloqueo económico. Ha tenido siempre un componente de violencia, incluyendo la agresión terrorista.

Acontecimientos recientes volvieron a recordarnos esa realidad insoslayable. Un tribunal de El Paso, Texas, absolvió a Luis Posada Carriles, connotado terrorista internacional, prófugo de la justicia solicitado por Interpol desde 1985 cuando era juzgado en Caracas por la destrucción en pleno vuelo, en 1976, de un avión civil y la muerte de las 73 personas que en él viajaban.

No se le acusaba ahora por ese crimen ni por ninguno de sus actos terroristas de los que Posada ha alardeado en declaraciones y entrevistas públicas. A Posada se le acusó sólo de ser un mentiroso. Porque mintió sobre cómo entró, ilegalmente, al territorio norteamericano en 2005 y mintió cuando declaró no tener vinculación con las explosiones con bombas contra instalaciones turísticas cubanas en 1997.

Eran acusaciones realmente insólitas. Estados Unidos expulsa diariamente a miles de inmigrantes indocumentados sin esclarecer cómo entraron violando sus leyes migratorias. Son incontables los que, amarrados de pies y manos, devuelven al país de procedencia sin más contemplaciones. Si Estados Unidos lo acusó de mentir cuando negó estar vinculado a los recientes ataques terroristas contra Cuba es porque Washington tiene pruebas de que Posada no sólo tuvo relación directa con esos atentados sino que los planeó y dirigió tal y como reconoció en entrevista de primera plana del New York Times en julio de 1998. Posada, sin embargo, no fue acusado por sus graves fechorías sino apenas por infracciones menores. Ahora continúa gozando de libertad y nadie lo molestará pese a ser un terrorista confeso, buscado por la justicia y un inmigrante ilegal.

La comedia de El Paso era sólo una maniobra del gobierno norteamericano para engañar al público e impedir que en Venezuela siga el juicio por la voladura del avión cubano. Los acuerdos internacionales en esta materia son categóricos, no dejan espacio a la duda: quien sea acusado por algo semejante o se le extradita al país que lo juzgaba o hay que juzgarlo por el mismo crimen en el país donde aparezca "sin excepción de ningún tipo" (Convenio Internacional de Montreal para la Protección de la Aviación Civil, artículo 7).

Es una obligación subrayada en la resolución 1373 que aprobó el Consejo de Seguridad de la ONU en septiembre de 2001 y sirvió de fundamento a la invasión de Afganistán.

Cayó el telón y con él se fue al suelo la hoja de parra que malamente cubría la actitud de las autoridades norteamericanas. Posada Carriles está en Miami celebrando su triunfo. Demoró en regresar porque a él Estados Unidos le prohíbe usar aviones. Sigue en la lista de criminales reclamados por Interpol. Está en territorio norteamericano, en el país que impone una hipócrita "guerra contra el terrorismo" en la que Washington es tan mentiroso como su protegido.

En El Paso se desnudó la inmoral conducta estadounidense. Una funcionaria del servicio de inmigración, testigo del Gobierno, declaró bajo juramento que en agosto de 2005 había solicitado a la Fiscal del Sur de la Florida, Caroline Heck Miller, que encausara a Posada por sus acciones terroristas pero la Fiscal se negó a hacerlo.

La fecha mencionada es significativa. El 9 de agosto de 2005 la Corte de Apelaciones de Atlanta, con el voto unánime de los jueces encargados de revisar su caso, anuló el juicio que había condenado a largas penas de prisión a Gerardo Hernández, Ramón Labañino, Fernando González y René González. Los magistrados determinaron que los Cinco patriotas cubanos habían sido víctimas de una injusticia violatoria de la Constitución norteamericana. Reconocieron que ellos habían librado una lucha heroica para evitar acciones terroristas contra Cuba en un ambiente sumamente hostil. En el histórico fallo los jueces de Atlanta refirieron en detalle el largo historial delictivo de Posada Carriles a quien, por cierto, no llamaron mentiroso sino terrorista con todas las letras.

Pero en vez de actuar conforme dictaba un Tribunal superior el Gobierno bloqueó la solicitud de procesar a Posada, y le permitió disfrutar de total libertad mientras se esforzó por revertir la justa decisión de los jueces de Atlanta.

Ahora Posada se pasea por las calles de Miami y proclama abiertamente ante cámaras y micrófonos que continuará su carrera criminal. Los Cinco Héroes cubanos cumplen ya su decimotercer año de injusto encierro.

Cuba cambia libre y soberanamente. ¿Puede alguien creer en los cambios prometidos por Obama?

(Tomado del sitio web antiterroristas.cu)

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