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El gobierno es más de los pequeños y medianos propietarios

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Editorial

El gobierno que cree impulsar una revolución democrática y cultural en Bolivia, el año 2011 confirmó que es cada vez más de los pequeños y de los medianos propietarios: cocaleros, colonizadores, campesinos (propietarios individuales) cooperativistas mineros, transportistas de autos "chutos" o "truchos", comerciantes minoristas, empresarios pequeños y medianos, entre los sectores sociales y económicos notorios.

 

Esa realidad —que está muy clara para los observadores atentos— se confirma con lo que hacen e incluso con lo que dicen los gobernantes y en particular el Presidente el que, a la vista, confirma que ejerce una dirección unipersonal; poder que a lo sumo lo comparte con el Vicepresidente o éste aplica las diez medidas llamadas estratégicas, incluso sin considerar el plan, ofrecido a los bolivianos, para vivir bien.

Nuestros lectores quizá necesitan que mostremos evidencias de aquella afirmación, de los ajustes sociales y políticos introducidos en el gobierno que habla de cambio, pero que son pocos los materializados en favor del pueblo los últimos dos años.

El Presidente se juega en favor de los cocaleros y colonizadores que quieren más tierras en propiedad personal y a costa de los bosques y/o territorios indígenas si llega el caso y sin que se afecte a los latifundistas improductivos, como tendría que ser en un proceso de cambios y para que éstos sean verdaderos. Incluso colonizadores de San Julián (uno de los fuertes electorales del presidente Morales en Santa Cruz) acaban de sugerir una nueva reforma agraria al tiempo de señalar que la ministra de Desarrollo Rural y Tierras sirve mejor a los latifundistas antes que a los campesinos y colonizadores de aquella región. Además, si se trata de una nueva reforma agraria, preferentemente, tendría que redistribuirse la tierra en propiedad colectiva y a título gratuito, sin soslayar la dotación en similares condiciones para los campesinos y a la vez se deben consolidar los territorios indígenas en propiedad colectiva para que en él se formen autogobiernos de los originarios, en el que se apliquen las costumbres como normas y se utilicen las riquezas naturales como sucede desde hace siglos.

Los cocaleros requieren más tierras para plantar más coca, como algunos lo confiesan en voz baja. Uno de ellos, el año pasado, le recordó al Presidente que éste les ofreció tierras en el TIPNIS durante su última campaña electoral. Aunque los gobernantes y los cocaleros lo nieguen es evidente que la coca que se produce en el Chapare se destina a la producción de cocaína; quienes lo niegan mienten desmedidamente. No debemos olvidar que los cocaleros del trópico cochabambino pretenden que sus plantaciones de la hoja verde, mediante ley, se las declare legales, es decir, tradicionales, a pesar de que la única zona de veras tradicionalmente cocalera en Bolivia, es Yungas, lo que se conoce desde la colonia española.

En una ocasión, los campesinos paceños dijeron de manera franca que ellos quieren más tierras, incluso en el Madidi (otra reserva natural), así como las que poseen ahora se las debe consolidar en propiedad personal y que ese medio de producción no lo quieren en propiedad colectiva. Los pequeños y medianos propietarios del agro buscan convertirse en económicamente grandes, dentro del capitalismo todavía dependiente y atrasado a pesar de todo, esa tenencia funciona más allá de la voluntad de los gobernantes y de sus "ayucos" y llunkus que: o no entienden o se hacen los olvidadizos sobre la teoría y la realidad de la lucha de clases, la fecunda fuerza motriz de las transformaciones en sociedades como la nuestra.

Los cooperativistas mineros, entre los que existen asalariados y entre los que surgen nuevos ricos (como uno de los que mantiene a un club de fútbol de Potosí), han sido premiados por su respaldo al Presidente y al proceso (sin reparar en las regresiones de éste) con la liberación de impuestos al valor agregado (IVA), medida que también se extiende en beneficio de rescatadores y comercializadores de minerales. Nótese que así los gobernantes privilegian a cooperativistas mineros y a ese segmento de empresarios, con lo que rompen el principio de la universalidad del pago de impuestos al valor agregado, medida que es de carácter político, con la que se pretende mantener a ese sector de propietarios, al menos, como potenciales electores y a otros como votantes cautivos.

Los colonizadores, que por su comportamiento cotidiano siguen siendo lo que fueron siempre, por ejemplo, depredadores (y los que sólo tienen el nombre de "interculturales" como autobombo), quieren agrandar sus chacos y sus haciendas ganaderas, especialmente en Beni, para lo que si fuera necesario, en opinión suya, se deben destruir los bosques. Ya lo hicieron, por lo que no se necesita demostración de lo que están prestos a realizar. Los voceros de los que bloquearon el camino en Yucumo, para impedir el paso de los marchistas en defensa del TIPNIS, reiteraron sus verdaderos propósitos depredadores a los medios de difusión que los entrevistaron. Tenemos que retener en la memoria, como prueba de esa afirmación, lo dicho por aquel colonizador que amenazó con "reventar" a los que vayan a respaldar a los de la VIII marcha indígena: tenemos derecho a utilizar las riquezas del Isiboro Sécure, dijo sin avergonzarse.

Lo dicho hasta aquí tiene que convencernos, otra vez, de que hay una modificación en el comportamiento del gobierno y no sólo son errores los que comete. Un gobierno de pequeños y medianos propietarios, ya no es el que representa y defiende los intereses de todo el pueblo, aunque es cierto que algunos intereses de esos sectores sociales y económicos (muy pocos) pueden coincidir con los de la mayoría de los bolivianos.

Ese es el gobierno que por su comportamiento concreto y cotidiano tampoco es ni puede ser de "todos los bolivianos", aunque lo desee.

Un gobierno, como el de Evo, con la composición clasista anotada, ahora afanosamente trata de confirmar y ampliar una alianza con empresarios, a esos que en Santa Cruz llaman "comprados", pero son los que en este tiempo ganan doble y triple, de acuerdo al Vicepresidente. Es decir, son los que exportarán carne y azúcar; así como antes vendían aceite, soya, caña de azúcar y otros en el mercado externo.

La alianza en marcha gobierno-empresarios se la podría "olear y sacramentar" o no en la segunda parte de la reunión plurinacional que tiene lugar en Cochabamba si las cosas ocurren como en Santa Cruz, en cuyo encuentro regional plurinacional sólo no asistió el Gobernador y el Alcalde, como declaró el principal organizador de ese llamado debate: Roberto Fernández, empresario y militante derechista.

El fundamento del pacto posible y que se persigue fue resumido, en la capital cruceña, por el Ministro de la Presidencia: los empresarios aportarán para preservar la estabilidad política del régimen en funciones y éste concederá "seguridad jurídica" a los patrones, según el mismo empresario y delegado presidencial, que tuvo a su cargo la "coordinación" de la sesión plurinacional de lo que informó por la TV estatal.

La búsqueda presidencial de socios en vez de patrones se materializa, lo que no es una novedad en el frente gubernamental. Aguardemos, pues, los hechos para redefinir un comportamiento correlativo en las filas del pueblo.

 

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