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La salud y la vida de la gente, primero; las elecciones, después

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Editorial de Aquí 316

Las elecciones deben realizarse el 6 de septiembre si en ese momento se advierte que los electores correrían menos riesgos de contagio con coronavirus.

El Tribunal Supremo Electoral (TSE) debe organizar las próximas elecciones con las medidas de bioseguridad, según protocolos, para evitar una crecida abstención electoral, la que sería un derecho ejercido por los electores, reconocido por el TSE, en avisos que se difunden por medios,

Es decir, no se sancionaría a los que eviten salir de sus casas, el día de los comicios, para autoprotegerse del virus letal.

Sin embargo, una crecida abstención electoral provocaría un entredicho de esas elecciones y de éstas surgiría un gobierno cuya legitimidad sería cuestionable.

Además, una de las obligaciones constitucionales del TSE es garantizar el ejercicio del derecho a elegir (y a ser elegido) en igualdad de condiciones y sin factores que dificulten o impidan la realización de esos derechos. Ningún candidato ha dicho que las elecciones se realicen aquella fecha, a pesar de todo y lo más probable es que ninguno se anime a decir algo similar ni en voz baja.

Un político que ha retornado del exilio, Mario Cossío Cortez, ha sugerido postergar las elecciones hasta marzo del próximo año. Similar pedido han hecho varios ciudadanos al TSE.

Asimismo, los oficialistas mienten cuando dicen que se ocupan de la salud y de la vida de los bolivianos y que no tienen tiempo para la política, no obstante de que ellos ejercen la política cada vez con más sombras y con pocas luces, cada día que emprenden acciones en la campaña anticoronavirus. Campaña que, para los oficialistas actuales, es parte de su quehacer por votos para la Presidenta y candidata.

Los masistas, con un doble discurso y dos prácticas, apuntan a la realización de aquella consulta el 6 de septiembre, en la que ganarían en la primera vuelta, agregan, como parte de su propaganda para reafirmar, en primer lugar, a sus electores que, según ellos, son la tercera parte de los inscritos en los registros electorales del país.

Los gobernantes, además, por intermedio de la Ministra de Salud, proponen que una comisión de científicos proponga la fecha de las elecciones, distinta a la del 6 de septiembre.

Respecto de las elecciones convocadas para aquella fecha, se consideran sugerencias de diálogos y búsquedas de acuerdos para aprobar una nueva postergación de aquéllas, ante la posibilidad de que los contagios y las muertes, por coronavirus, continúen como ocurre en este momento o que la pandemia sea aún más gigantesca.

Candidatos, médicos y dirigentes de organizaciones sociales han sugerido diálogo y acuerdos sobre las elecciones que comentamos,

Carlos D. Mesa Gisbert, líder de Comunidad Ciudadana (CC), propuso a la Presidenta interina, mediante carta, que convoque a un diálogo nacional a políticos, empresarios y trabajadores sobre la pandemia, la crisis económica y las elecciones.

La semana anterior, el actual Ministro de Gobierno declaró, para un medio, que la Presidenta interina iba a convocar al dirigente de la CC para conversar, pero no hubo ni hay tal convocatoria.

Algunos, sin embargo, creyeron que la mandataria Áñez respondería a Mesa, aunque sea con demora.

No obstante, un vocero de Juntos dijo, para un medio de difusión, que el anuncio del Ministro de Gobierno fue una opinión personal.

Los actores políticos, médicos y trabajadores en salud, parlamentarios, gobernantes interinos, gobernantes subnacionales, vocales del TSE, comités cívicos, instancias ciudadanas, dirigentes sindicales, trabajadores del agro, cocaleros de los yungas paceños y del Chapare y otros sectores que se sientan convocados o que se autoconvoquen deben apurar un acuerdo respecto de la realización de las elecciones. Ese acuerdo, imprescindiblemente, debe considerar la opinión de médicos y científicos sobre la previsión que ellos tengan acerca de la evolución de la pandemia en nuestro país.

Con la anticipación constitucional, TSE, los miembros de la Asamblea Legislativa Plurinacional y la Presidenta interina, además de aportar en la articulación de aquel consenso (consentimiento), deben facilitar la aprobación de la ley que postergue las elecciones y fije la nueva fecha de realización de aquéllas.

Quizá ese nuevo acuerdo modere el discurso y las acciones de los oficialistas que aseguran que sólo están ocupados en la lucha por la defensa de la salud y de la vida de los bolivianos; así talvez se calmen los masistas que mezclan mentiras con quehaceres violentos, como extensión de un comportamiento político y electoral cotidiano.

Es necesario, asimismo, diálogo y acuerdo respecto de las medidas para enfrentar la crisis económica, consecuencia de la pandemia en Bolivia, una fase de lo que ocurre en el mundo.

Los planes de reactivación económica y en defensa de los puestos de trabajo, aprobados por los gobernantes interinos, tendrían que ser considerados, sobre todo porque aquéllos se muestran como una política económica destinada a ganar votos para la Presidenta y candidata.

El economista Alberto Bonadona Cossío ha dicho que de la actual crisis debía surgir una nueva economía, idea novedosa en tiempos de coronavirus, que podría debatirse entre los trabajadores, y quizá también entre los políticos y otros sectores.

Otro criterio rescatable de aquel profesional es que deben tomarse medidas económicas ya, sugerencia que en un diálogo y probable acuerdo, que sugerimos, podría ser un elemento para el intercambio.

Acerca de la campaña anticoronavirus, ahora tendría que estar más claro para los gobernantes interinos que al comienzo de la emergencia sanitaria, debieron asumir la iniciativa o escuchar la propuesta de Mesa y convocar a un diálogo nacional para la aprobación de tareas a desarrollar dentro de la campaña antipandemia.

Ahora, ante el colapso de varios hospitales públicos y de las cajas de salud, debido a la escasez y falta de personal especializado en terapia intensiva, por la carencia de salas de aislamiento para sospechosos de contaminación con el virus mortal, por la escasez de médicos y de enfermeras por las dolencias de éstos o porque muchos de ellos son eventuales, ante la falta de laboratorios o reactivos, debido a la falta de remedios y al menos frente a dos maneras de tratar a los pacientes con coronavirus —la sugerida por la OMS y la llamada alternativa— y sobre todo respecto del aumento de los infectados y los muertos por coronavirus, todavía hay necesidad y tendría que haber tiempo para que gobernantes interinos, gobiernos subnacionales, médicos y enfermeras, dirigentes políticos, dirigentes sindicales, entre otros, acuerden tareas anticoronavirus y formas de materializarlas.

Hasta este momento, la Presidenta interina y sus ministros, sin decirlo expresamente, se han negado a compartir actividades en la dirección de la campaña anticoronavirus, quizá porque creen que los réditos políticos y los votos, que sumarían en su favor, no los deben compartir. Sin embargo, los reveses que sufren los gobernantes interinos, en la campaña que encabezan para vencer al coronavirus, tendrán que recogerlos muy a pesar suyo.

No hay caminos, hay que hacerlos al andar (“protocolos”), para seguir tras de salidas convenientes, dentro de la actual situación boliviana, por ello urge conversar y concertar.

Respaldamos la búsqueda de diálogo y acuerdos que tengan en cuenta los intereses de la inmensa mayoría de los bolivianos respecto de las elecciones que deben llevarse a cabo en condiciones que aseguren el ejercicio del derecho al voto y con los menores riesgos de contagio con coronavirus; que al menos se intercambien criterios sobre medidas que realmente reactiven la economía y aseguren los puestos de trabajo y que se definan más tareas para compartirlas en la campaña anticoronavirus.

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