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Urgencia de un acuerdo político sobre pandemia, crisis económica y elecciones

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Editorial de Aquí 315

Ante la guerra contra el coronavirus, la crisis económica que se agrava y las elecciones sobre las que hay miradas contrapuestas, es urgente dialogar y acordar entre los actores políticos, gobernantes, candidatos a la Presidencia del país, vocales del Tribunal Supremo Electoral (TSE), parlamentarios, magistrados del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), sindicalistas, empresarios, médicos, trabajadores en salud, gobernadores, alcaldes, campesinos, indígenas de las tierras bajas, cocaleros (de Yungas de La Paz y del Chapare), obispos católicos y de otras iglesias cristianas, dirigentes cívicos, delegados de juntas de vecinos, universitarios (docentes y estudiantes), profesores (urbanos y rurales), estudiantes de secundaria, padres de familia, artistas, representantes del Comité de Defensa de la Democracia (CONADE), delegados de Naciones Unidas, Defensora del Pueblo, entre otros, los que deben ser convocados por la Presidenta interina o en su defecto tendrían que autoconvocarse para dialogar y buscar un acuerdo para continuar la campaña anticoronavirus, respecto de las medidas urgentes para enfrentar la crisis económica y para ratificar la fecha de realización de las elecciones o definir una nueva postergación de esa consulta.

La urgencia de ese diálogo nacional no tendría que ponerse en duda y para los que crean que es tarde esa convocatoria, la respuesta es que, aunque demorada, todavía sería a tiempo ese diálogo y el posible acuerdo.

Carlos D. Mesa Gisbert, candidato a la Presidencia de Bolivia, de la Comunidad Ciudadana (CC), en dos ocasiones y mediante una carta, le pidió a la presidenta Jeanine Áñez Chávez que convoque a un diálogo nacional, para considerar los tres temas sugeridos en esta nota editorial de Aquí virtual.

Antes, el exsenador del MAS, Adolfo Mendoza, propuso que la Presidenta interina organice un gabinete para discutir las tareas de la campaña antipandemia.

El diputado Víctor Gutiérrez, también del MAS, aconsejó la “reconciliación nacional”, ante la crisis sanitaria. En esa ocasión, ese parlamentario, incluso habló de una autocrítica que debía hacerse el masismo.

El expresidente Tuto Quiroga también ha dicho que se debe buscar un acuerdo para enfrentar la crisis, en las tres dimensiones, que interpela o debe interpelar a los actores que expresamente citamos en esta sugerencia.

Con el irrefutable argumento de que primero está la salud de los bolivianos, el exministro de Salud, Guillermo Cuentas, ha opinado que se debe propiciar aquel diálogo para establecer acuerdos, cuya iniciativa tendría que haber sido de la mandataria Áñez, pero ella mantiene el silencio frente a este asunto de primerísimo importancia. Además se advierte que los gobernantes creen que ellos se bastan solos en la dirección de la campaña anticoronavirus, respecto de la administración de la crisis económica cada vez más devastadora y de las elecciones respecto de las que las discrepancias sobre la fecha de su realización se acentúan.

Sin embargo, la campaña anticoronavirus requiere de un acuerdo entre los actores señalados para continuar la guerra contra el llamado enemigo invisible: el coronavirus.

Los gobernantes hablan de que los bolivianos estamos unidos para vencer al coronavirus, pero esa unidad si es real, con el diálogo y el acuerdo que se sugiere, se fortalecería y realmente sería de todos o de casi todos los bolivianos, la que ayudaría a seguir la campaña anticoronavirus, con más posibilidades de vencer al virus mortal.

Respecto de las medidas económicas anunciadas podría haber y no haber acuerdos, entre los participantes del diálogo del que se escribe. Eso mismo ayudaría a los gobernantes a enmendar sus errores o a conseguir apoyo a las medidas que aprobaron.

Si el desacuerdo de los asistentes al diálogo nacional fuera mayoritario respecto de la abreviación del trámite para los cultivos de semillas transgénicas de soya, caña de azúcar, maíz, trigo y algodón, los gobernantes tendrían que derogar ese decreto supremo el que, además, se contrapone a la Constitución.

Acerca del plan para la reactivación económica y la preservación del empleo, empresarios han hecho conocer su acuerdo, pero otros no tienen certeza de que, la Asamblea Legislativa Plurinacional, apruebe pronto los créditos como es de rigor. Parte del financiamiento interno, para ejecutar este plan, estuvo y está destinado para la industrialización del gas natural en el chaco tarijeño, dinero reasignado para ejecutar el plan lanzado, mediante decreto supremo, hace horas, pero voceros de esa región chaqueña rechazan, es decir, no aceptan que aquel dinero sea reasignado para financiar un proyecto distinto al de los chaqueños .

Otro tema para el diálogo y posible acuerdo que se adjunta, es el de las clases por internet, las que la mayoría de los profesores y padres de familia rechazan porque de ese servicio y por los medios anotados serían excluidos muchos estudiantes.

El diálogo y la concertación que aquí se sugiere, podría ser una oportunidad para que los gobernantes complementen las medidas dictadas y/o corrijan su desacierto inconcebible en un plan de reactivación económica y de preservación de los empleos señalado.

Sobre la fecha de realización de las elecciones, a pesar de los desencuentros que se conocen y más allá de que los gobernantes aseguran que los masistas buscan desestabilizar e incluso deponer al gobierno interino, ningún dirigente político, ningún vocal del TSE, ha dicho que las elecciones deben realizarse el 6 de septiembre, aunque en ese momento sean más los infectados y más los decesos, por el coronavirus y a riesgo de que haya más infectados por la aglomeración en los recintos electorales.

Al revés, son más las voces de los que sugieren una nueva postergación de las elecciones si la pandemia sigue el curso de los últimos días en el país.

Si se interpreta correctamente el cauce de la pandemia en Bolivia, será posible un acuerdo de los convocados al diálogo propuesto sobre este asunto esencial.

Un aditamento a la sugerencia: especialmente los dirigentes políticos, candidatos, asambleístas y vocales del TSE deben ser consultados acerca del diálogo y del acuerdo propuesto.

Estos actores, en el menor tiempo posible debieran realizar consultas y buscar acuerdos preliminares, en el camino hacia el diálogo nacional, con los que se sientan convocados porque, para un encuentro como el sugerido, nadie tendría que esperar quórum, pues, debe realizarse con los asistentes; esta es otra razón por la que se aconseja conversaciones iniciales o declaraciones de aprobación de los actores, convocados al diálogo, las que ayudarían a que se instale el diálogo y a que se establezcan acuerdos, aunque éstos fueran parciales.

La propuesta es dialogar y acordar tareas para seguir la campaña anticoronavirus, para la administración de la crisis económica y para la realización de las elecciones el 6 de septiembre o en otra fecha y, como yapa, medidas para asegurar la educación para todos.

Los bolivianos que, en este momento, creamos en el diálogo nacional y en el acuerdo sugeridos debemos hacer todo lo que esté a nuestro alcance para que los actores citados dialoguen y acuerden según los intereses de la inmensa mayoría de los bolivianos, los que tendríamos que ganar con el diálogo nacional y el acuerdo propuesto.

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