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Prorroguismo de Juntos versus acciones violentas del MAS

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Editorial de Aquí 314

Los juntistas y los masistas, las últimas semanas, ocupan el campo político en una confrontación política y electoral, cada vez más evidente y desde ambos bloques también se difunden mentiras y ambos simulan con frecuencia.

Los juntistas, con la Presidenta-Candidata en el centro del escenario, hacen campaña electoral con recursos públicos, desde que Jeanine Áñez Chávez “aceptó” postular al cargo que ocupa constitucionalmente, es cierto. Postulación aquella que consideramos equivocada, aunque los intereses que está llamada a representar y a defender son mucho más fuertes que las formas decorosas en política.

Dentro de la campaña para vencer al coronavirus, los juntistas desarrollan una campaña electoral todos los días, a pesar de que algunas de esas movidas electoralistas le salen mal a la Presidenta interina, como cuando fracasó al entregar, a varios hospitales, los respiradores no convencionales, que no se utilizan y que fueron comprados con sobreprecio, hasta donde se conoce.

La condecoración de la Policía Boliviana a la Presidenta-Candidata es otra ceremonia para la propaganda electoral en su favor, parecida a las distinciones que masistas y sus amigos conseguían para el Jefazo.

La propaganda sobre los bonos, llamados sociales, que los oficialistas dicen que se pagan gracias a la sensibilidad de Áñez Chávez es, también parte de la propaganda electoral de la inquilina del Palacio Quemado y de la Casa Grande del Pueblo.

Los avisos publicitarios del Ministerio de la Presidencia, se asemejan a la propaganda de Morales, quizá menos caros, realizados sin imaginación, con miras electorales y con una dosis de mentiras.

Todos los días, cada rato, los juntistas avisan y recuerdan que los gobernantes luchan contra el coronavirus y por la salud y la vida de los bolivianos.

Cabe decir que ésa es una obligación ineludible de los gobernantes y un derecho fundamental de los habitantes de esta tierra, por mandato de la Constitución.

Esa gigantesca tarea no la quiso ni la quiere compartir la Presidenta-Candidata, no obstante de que el candidato a la Presidencia del país de la Comunidad Ciudadana (CC) le pidió, a la primera mandataria, que convoque a un diálogo nacional con políticos, empresarios y sindicalistas para concertar tareas para desarrollar dentro de la campaña antipandemia, sobre medidas económicas anticrisis y acerca de las elecciones.

Jeanine Áñez no quiere dividir honores de aquella campaña, honores que están lejos de ocultar los reveses a los gobernantes debido a que aumentan los infectados y los muertos por coronavirus.

Para el balance que tiene que hacerse hay que anotar las fallas de los gobernantes en la campaña anticoronavirus: entregaron y entregan tarde laboratorios, reactivos, ropa de bioseguridad, respiradores y otros equipos médicos imprescindibles; de yapa el dinero para los municipios, destinado para enfrentar la pandemia, llegará como con cuenta gotas a las cajas de las alcaldías, debido a una gestión deficiente de los gobernantes.

Los últimos días, la Presidenta-Candidata se negó a promulgar la ley de convocatoria a elecciones para el 6 de septiembre, alegando que primero está la salud y la vida de los bolivianos y que después están la política y las elecciones.

La renuencia presidencial a la promulgación de aquella ley se agravó porque la Presidenta-Candidata pidió, a la Presidenta del Senado, un informe con apoyo científico que establezca que el 6 de septiembre se contará con las condiciones sanitarias adecuadas para que los electores no sean contaminados con el virus mortal.

Los principales actores políticos han dicho que en primer lugar está la salud y la vida de los bolivianos y que, por tanto, se suspenderían otra vez las elecciones si aumentan las contaminaciones y los decesos ocasionados por la pandemia.

Después de esa maniobra, la Presidenta-Candidata promulgó la ley de convocatoria a las elecciones y declaró que para ello fue presionada por partidos políticos, y candidatos, y no por mandato de la Constitución, como debió ser.

Esa promulgación llega luego de ponerse en evidencia el propósito prorroguista de los gobernantes.

Agregamos dos preguntas: Jeanine Áñez ¿quería que hablen de ella mal o bien, pero que hablen de ella? En eso ¿también quiso parecerse a otros políticos del sistema?

Los gobernantes buscan que los bolivianos creamos que ellos postergan la actividad política   electoral porque están salvando vidas, mientras otros se ocupan de la política y de las elecciones y así muestran que no les importa ni salud ni la vida de los bolivianos.

Los juntistas hacen aquella afirmación a pesar de que son ellos los que aprovechan toda ocasión para ejercer la política y como parte de esta actividad, hacen campaña electoral para conseguir votos para la Presidenta-Candidata que, además, se concede tiempo y espacio para servir a los empresarios, especialmente de Santa Cruz, con un plan para reactivar la agricultura de la región oriental.

Probablemente porque se considera una ventaja para los empresarios cruceños ese anunciado plan, el Presidente de la Federación de Empresarios Privados de Cochabamba, ha propuesto que los cochabambinos elaboren un plan económico para el departamento del centro de Bolivia.

El servicio de Áñez a los empresarios, con aquel plan para los agroindustriales cruceños se inserta a la aceleración del trámite para el cultivo de semillas transgénicas de soya, caña de azúcar, maíz y algodón, autorizado mediante decreto supremo, instrumento que contradice la Constitución, que ya fue modificada por los masistas y sus aliados, puesto que en la Ley Fundamental, aprobada por los constituyentes, se prohibía la producción, importación y comercialización de transgénicos, y en el texto constitucional en vigencia esas operaciones sobre transgénicos serán posibles en Bolivia por mandato de una ley.

Dirigentes sindicales fabriles informan que los gobernantes nada hacen para evitar que los empresarios rebajen salarios y despidan trabajadores. Tan grave parece esa denuncia que un exdirigente sindical fabril aseguró que si los gobernantes no hacen cumplir la estabilidad laboral, es mejor que acabe el mandato de Áñez, para lo que los fabriles se movilizarían, con los asalariados mineros que amenazaron con un alzamiento si la Presidenta-Candidata no promulga la ley citada de convocatoria a elecciones.

Al parecer, los juntistas no ven ni escuchan que cada vez más bolivianos criticamos las deficiencias de los gobernantes mostradas durante la campaña anticoronavirus, incluidos los denunciados actos de corrupción.

Nosotros creemos que el aporte de la inmensa mayoría de los bolivianos para vencer al coronavirus, junto al rol de los médicos y enfermeras/ros es decisivo, tanto que por eso hay menos infectados y menos muertos por el coronavirus.

Voceros de los ahora oficialistas, como parte de su campaña electoral, afirman que le va bien a la Presidenta Candidata y que los reveses que recibe son de escasa significación. Al mismo tiempo, destacan la valentía de Áñez para tomar decisiones y que Carlos D. Mesa Gisbert, no sabe decidir. Los juntistas, como un componente de su propaganda electoral, dicen que la mayoría de los bolivianos estamos unidos en la campaña contra el coronavirus, con lo que sugieren que la mayoría de los bolivianos estamos unidos con la Presidenta-Candidata.

Sin embargo, según una encuesta la Presidenta-Candidata sería respaldada por menos electores que Arce y Mesa, ese factor posiblemente lleve a los juntistas a intensificar su campaña electoral, pero son los electores los que, como van las cosas, parece que le negarán más apoyo a la candidata de los juntistas.

Los masistas, como parte de su campaña tratan de hacernos creer que ganarán las elecciones en la primera vuelta.

Esa afirmación masista es uno de los mensajes propagandísticos para afirmar a sus electores y para reclutar más votantes que se sumen a la tercera parte de los bolivianos que son el respaldo para el binomio Arce-Choquehuanca.

A ese potencial electoral del MAS, los dirigentes masistas podrían tramar, dijimos antes y reiteramos ahora, una votación fraudulenta, mediante la compra directa e indirecta de votos, con la anotación de más votos que los emitidos para los candidatos masistas allí donde no haya control de otros partidos, con la votación repetida con los carnet de identidad regalados durante los gobiernos de Morales y con el llamado voto comunitario, es decir, con la votación obligada de los campesinos, los que supondrían que así defienden sus votos.

Las acciones violentas de los masistas o las que éstos apoyan o miran con satisfacción, son parte de la campaña electoral de los que gobernaron o apoyaron a Morales-García los últimos 14 años.

Señalamos las acciones violentas de los masistas y de sus amigos ocurridas los últimos días, porque en otro editorial como éste ya opinamos.

—Los masistas y/o sus amigos han hecho explotar antenas con la mentira de que una tecnología más avanzada que la que ahora se utiliza en Bolivia, la “5G”, para las redes sociales, hace daño a la salud de las personas y que incluso transmitiría el coronavirus. Expertos han informado que la tecnología 5G, para internet, no se utiliza en Bolivia.

Otro entendido en cuestiones de seguridad señaló que la actual administración de Estados Unidos difunde que el 5G es dañino a la salud para desacreditarlo porque actualmente se fabrica en China y los empresarios de ese país hacen plata de lo lindo, como dicen los tarijeños. Este dato quizá desconocen los masistas, pues, dudamos de que con sus atentados pretendan perjudicar a la industria china.

Con esas acciones violentas, a las que otros definen como terroristas, los masistas y/o sus amigos pretenden meter miedo, desorganizar, desunir y entregar material para que se hable, aunque sea mal de ellos y de sus amigos y aliados.

Nosotros recogimos información sobre alianzas de cocaleros y narcotraficantes desde que unos y otros invadieron el TIPNIS y se establecieron en el actual Polígono Siete.

Esa invasión de cocaleros y narcotraficantes al TIPNIS, ocurrió después de la primera marcha indígena “Por el territorio y la dignidad”, en 1990.

Viven marchistas indígenas que pueden contar, apoyados en la vivencia que conservan, ese proceso de cambio de parte del TIPNIS a zona cocalera y cocainera, ahora Polígono Siete.

La primera marcha indígena consiguió que mediante un decreto supremo se divida la zona cocalera y cocainera del TIPNIS, con una imaginaria línea roja. Los cocaleros del Chapare y los dirigentes, entre ellos, Juan Evo Morales Ayma, dijeron que respetarían esa demarcación imaginaria.

—El ultraje a periodistas en la localidad de Entre Ríos consiguió intimidar a los trabajadores de medios de difusión, según confesión de los amenazados de muerte.

Ese mensaje intimidatorio se propaga ampliamente.

Esa agresión a los periodistas, además, mostró que en lugares como Entre Ríos, entre otros, mandan los cocaleros. Y sobre la pandemia en el Chapare y sobre la posible o real alianza de los cocaleros con los narcotraficantes, mejor que se conozca nada, como se nota que es el propósito de los chapareños.

Con la acción violenta que afectó y afecta a los periodistas, además, allí se impuso una censura de prensa y algo peor, la autocensura, las medias verdades. Entre Ríos, por horas, fue un escenario en el que se intentó matar a la verdad.

Sobre el mal manejo o manipulación de la noticia señalamos como ejemplo que la televisora estatal de Venezuela difundió, hace días, que murieron seis personas en la puerta de igual número de hospitales, lo que es una verdad a medias, porque aquel medio de difusión no dijo que un ciudadano murió por coronavirus en una calle de Shinahota, en el Chapare, una localidad que otrora fue, y quizá siga siendo, uno de los centros de producción de cocaína.

Callar es lo mismo que mentir, dejó dicho Espinal con letras de fuego.

¿Por qué callar la muerte de aquel compatriota en la chapareña Shinahota?

—Pobladores de Yapacaní, una ciudad intermedia de inmigrantes, hace días, otra vez han obligado a salir de allí a policías, como hace poco. Se trata de uniformados verde olivo no de civiles. Otra vez el mensaje que se difunde, para Bolivia y el mundo, es que aquella población rechazó abusos policiales, los que ningún boliviano sensato aprueba, pero queda también que los yapacaneños se hacen respetar, incluso por los policías.

San Germán, cerca de Yapacaní, es una localidad en la que operan narcotraficantes desde la gestión del gobierno de Morales o desde antes.

¿Qué relación tendrán los envalentonados yapacaneños con los probables narcotraficantes de la vecina población San Germán?

Reiteramos que los masistas y/o sus amigos mienten constantemente, como aconseja un exDirector de la CIA, citamos a ese agente yanqui: Nieguen los cargos de los que sean culpados y atribuyan esos cargos a los mismos que los culparon a ustedes. Eso hacen los masistas con frecuencia

Resulta difícil y hasta imposible afirmar que las acciones violentas de los masistas les concedan más votos para sus candidatos, pero los réditos políticos los cosechan los masistas, hablen mal o bien de ellos.

Apoyados en este texto, sostenemos que los juntistas impulsan, con aciertos y desaciertos, la campaña para vencer al coronavirus, en la que buscan apoyo electoral para la Presidenta-Candidata.

Los masistas, para fortalecer a sus electores y reclutar a otros, despliegan acciones violentas, como ejercicio de la política y para sumar votos para sus candidatos Arce-Choquehuanca.

Sin embargo, esperamos que los electores voten por sus intereses legales y legítimos, como ocurrió en esta patria afectada, también, por el coronavirus, pandemia en medio de la que transita la política y las campañas electorales, las que son actividades inevitables.

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