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Yo hago política, tú también y él por supuesto que sí… durante la campaña anticoronavirus

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Editorial de Aquí 308

Antes y durante el coronavirus y de la campaña para vencerlo, los políticos ejercen y ejercerán su actividad, de manera abierta o encubierta, aunque pocas veces en beneficio de los ciudadanos.

La que todos los días ejerce la política, junto al despliegue antipandemia. es la presidenta interina, Jeanine Añez Chávez. Todos los movimientos suyos son políticos y electoralistas. Un sordo total y un no vidente pleno, no deja de escuchar y de ver, aunque sea con oídos ajenos y con otros ojos, la acción política y electoral de la Presidenta, sobre todo desde que decidió buscar esa especie de reelección, aunque al principio hizo creer que no sería candidata.

Ese accionar político de Añez, se nota, que preocupa a los masistas porque, aunque no esté comprobado, lo más probable es que la que encabeza la campaña anticoronavirus en nuestro país, suma respaldo electoral, por lo que también posiblemente les resta votos a los candidatos a la Presidencia de Bolivia: a Mesa, de la Comunidad Ciudadana, y a Arce, postulante del MAS.

Añez, también, quizá le merma preferencias electorales a Luis Fernando Camacho, en Santa Cruz, la principal plaza electoral del exPresidente del Comité Pro-Santa Cruz.

La Presidenta interina no tiene necesidad de proclamar que hace política y por tanto que está en campaña para continuar en el cargo presidencial. Esa es una ventaja adicional, más que su condición de mujer, la que acaso le sirva como parcial carta de presentación y nada más.

Las insuficiencias de los gobernantes, en la campaña antipandemia, quizá le perjudiquen electoralmente a la Presidenta-Candidata, pero eso está por verse.

Los masistas no dejan la política, son “animales políticos”, y por favor no se los compara con los cuadrúpedos.

Quizá muchos actos de los masistas parezcan antipolíticos o impolíticos, pero ellos niegan sus equivocados pasos políticos y/o politiqueros, aunque ellos son autores de esa política muy criolla, por la que reservadamente inflaman el pecho, y porque por ella quizá tienen desvergüenza.

El accionar de los masistas, que incluso contradice el sentido común, es negado por voceros suyos, con más desvergüenza aún.

El último ejemplo de una movida masista: La mayoría de los asambleístas del MAS, aprobó la ley de postergación de las elecciones y a la vez decidió que éstas se realicen en 90 días, en coincidencia con uno de los criterios del Tribunal Supremo Electoral (TSE). Los masistas trataron de hacer creer que ellos incluso le ayudaron a los miembros del TSE a contar con una norma con la que desplegarán su labor, dentro de plazos y todo conforme a la Constitución Política.

Simultáneamente otros masistas señalan que ellos son parte de la lucha anticoronavirus, por la salud y la vida de los bolivianos.

El momento en el que hay tres demandas de inconstitucionalidad de la ley de postergación de las elecciones y luego de protestas de instituciones, políticos, personas y gobernantes, la Presidenta del Senado —que promulgó aquella ley sin ser presidenta de la Asamblea Legislativa Plurinacional— señaló que sería posible un cambio del plazo para la consulta electoral, sin sugerir fecha posible, pero añadió que ese cambio de fecha para las elecciones, se redefinirá en atención de la salud y la vida de los electores bolivianos.

Esa actitud de apertura de la senadora Copa, como la denominaron algunos, es un gesto político electoral, sin duda.

Vista con atención el comportamiento de los masistas, no se debe creer que sus discrepancias se manifiestan en ese proceder formalmente diferenciado de los miembros de ese movimiento-partido-instrumento que aplaudió a Morales durante 14 años, sin jugar un rol de servicio real al pueblo, porque fue de servidumbre política al caudillo autoritario, con variaciones aparentes y no reales.

Dicho de otro modo: los masistas ejercen la política, así como aparece, a luz y a sombra. Los objetivos masistas son conocidos: actualmente esperan ganar las elecciones, aunque sea con los votos en blanco, que les favorecerían o con algún fraude que podrían consumar, allí donde haya cero vigilancia ciudadana y en mesas electorales en las que los masistas sean los únicos delegados, votantes y jueces electorales.

Una declaración de la actual Gobernadora de Cochabamba, del MAS, muestra a los masistas tal cual son: Hace días esa Gobernadora dijo que deben realizarse las elecciones de inmediato, para acabar con la presidencia interina de Áñez. Otros masistas callan lo que quiere la mayoría o todos ellos, bajo vigilancia distante, pero efectiva y desde Argentina, del que continúa como jefe suyo.

Todo eso es política masista. No se debe esperar otro discurso y otra práctica de esos ciudadanos.

De las agresiones a médicos y trabajadores en salud, en El Alto, además del grito: “Ahora guerra civil” y el bloqueo de los caminos de acceso a Ivirgarzama (Chapare) son marca registrada masista.

Esos gritos y esos actos cuando menos parecen de los masistas, así éstos lo nieguen el resto de sus días.

Electores dicen que Carlos D. Mesa Gisbert, líder de la Comunidad Ciudadana (CC) y candidato a la Presidencia de Bolivia, parece que fuera un candidato suizo.

Entre paréntesis recordamos que Ernest Hemingway, Premio Nobel de Literatura (1954), en su novela: Adiós a las armas, dice que los suizos se comportaron neutrales, especialmente durante la Segunda Guerra Mundial y que ayudaron a los miembros de la resistencia antinazi, pero que otros suizos al mismo tiempo apoyaron a los guerreristas nazis y pronazis. Ciudadanos suizos admiten que el Premio Nobel de Literatura citado, tiene razón en definir aquella dualidad en la conducta de sus antepasados suizos.

Cerrado el paréntesis. Los que tienen decidido votar por Mesa lo dirán mejor que nosotros, por supuesto.

El candidato de la CC, mediante una carta, le pide a la Presidenta interina que convoque a un diálogo nacional a dirigentes políticos, parlamentarios, vocales del TSE, empresarios y dirigentes sindicales, para buscar un acuerdo referido a lo que se debe hacer en la campaña antipandemia; respecto de las medidas económicas para enfrentar la crisis económica, que es como la otra cara de la lucha por la salud y la vida de los bolivianos y acerca de las elecciones.

A la CC le parece un comportamiento electoral el plan de reactivación económica del gobierno provisional para refaccionar hospitales, empedrar calles, arreglar jardines y emprender otras obras en el campo.

No hay por qué extraviarse: ese plan de reactivación de Añez es típicamente electoralista. Incluso el anuncio del plan de los actuales gobernantes es propagandístico y es para sumar votos en favor de Añez, para lo que requieren todo el tiempo que les sea posible, antes de las elecciones.

Mesa advierte que Añez sigue su campaña para quedarse en el Palacio Quemado y la Casa Grande del Pueblo.

El también candidato de la CC, se muestra políticamente decente, sin que otros actores de la política se hubieran elevado a la comprensión de que se debe ejercer la política con decoro, como planteó Martí, en ese tiempo en el que luchó con sus compatriotas por la primera independencia de Cuba.

El líder de la CC no ha recibido respuesta pública y que se conozca a su propuesta de diálogo para buscar aquel acuerdo.

Este dirigente político añadió a su discurso, dentro de la cuarentena sostenida por la casi totalidad de los bolivianos, que esta medida no debe pasar a ninguna cuarentena dinámica, ahora, como quiere el Gobernador de La Paz.

Quizá sobre este asunto a Mesa le respondan con el silencio.

Desde este espacio, en la entrega de la anterior semana, sugerimos que Mesa proponga la organización de un gobierno de convergencia nacional o plurinacional, encabezado por Añez, para que asuma la dirección política de la campaña anticoronavirus. Convocatoria que tendría que hacerla la Presidenta interina y que ante el silencio de Añez, Mesa debe hacer la propuesta.

Aunque se considere demorado, tendría que haber tiempo para articular ese gobierno para seguir la lucha por la salud y la vida de los bolivianos y, por tanto, para aportar a la campaña universal antipandemia.

La propuesta para organizar un gobierno anticoronavirus en Bolivia, con Añez en el centro, tendría que proponerlo Mesa, reiteramos, aunque otra vez la respuesta sea el silencio de la Presidenta-Candidata que parece que no quiere compartir, con otros dirigentes políticos, la dirección de la campaña anticoronavirus.

La propuesta para organizar aquel gobierno de convergencia, así como la propuesta de diálogo nacional para el acuerdo que reitera Mesa, sería y es un ejercicio de la política.

Al fin de cuentas la acción, representada por el verbo, se sigue conjugando con pronombres: yo ejerzo la política, tú también, él por supuesto que sí.

No hay dónde perderse.

En este tiempo de anticoronavirus para vencerlo, se ejerce la política o la politiquería, ante la vista y la paciencia de los bolivianos.

Sin embargo, sería especialmente importante ahora, la unidad y/o la convergencia de los políticos, como la unidad de los bolivianos en la actual cuarentena para vencer al coronavirus.

Casi todos los bolivianos aportamos con lo mejor de sí a la campaña antipandemia.

Los dirigentes políticos tendrían que convertirse en gigantes y dar pasos de siete leguas para abarcar un espacio colosal en la lucha por la salud y la vida en Bolivia y en la tierra, para lo que deben dialogar y acordar salidas a la crisis sanitaria, a la crisis económica y a las elecciones, para lo que deben celebrar un acuerdo que urge o constituir un gobierno de convergencia. Los políticos bolivianos tendrían que volverse sabios, como quería un filósofo griego, el que decía que cuando los pueblos padecen crisis, como la que nos agobia, se vuelven sabios.

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