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Crecimiento económico sin desarrollo humano satisfactorio (II)

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editorial

En el editorial de Aquí de la anterior semana afirmamos que ninguna de las medidas económicas, impulsadas en 13 años por el gobierno de Juan Evo Morales Ayma, tiende o cambia el modo de producción capitalista, atrasado y dependiente de Bolivia. Añadimos ahora que, según el economista Carlos Marx, en una formación social importa más establecer cómo se produce y no qué se produce, es decir, si hay industrialización o extractivismo dominante, como en nuestro país.

En esta nota sostenemos que, como dijo un exintegrnte del gobierno actual, para qué sirve lo que ganamos los bolivianos, el Producto Interno Bruto.

Dicho de otra manera: aquel crecimiento económico —que es, básicamente, el resultado de la venta de materias primas como el gas— no nos depara a los bolivianos, especialmente a los de abajo, el desarrollo social o desarrollo humano que atienda satisfactoriamente nuestras necesidades vitales, de recreación y del descanso que merecemos.

La salud, sobre la que se dijo incluso en cuñas propagandísticas que vivíamos una revolución en ese servicio, que ya no había desnutrición infantil o que ningún joven se va a dormir sin comer (García Linera), lo cierto es que casi dos tercios de la población carece de servicio de salud gratuito, por eso se improvisa, por necesidades electorales de Evo-Älvaro, el llamado Servicio Universal de Salud (SUS), sin el 10 por ciento del Presupuesto Nacional, sin médicos, sin enfermeras, sin hospitales, es decir, sin los recursos humanos y materiales indispensables.

El Ministro de Educación, los dos últimos años, ha dicho que el presusupuesto para este servicio es algo inferior al de Cuba, pero mayor al de otros países de la región. Hay que añadir el Bono Juancito Pinto para contrarrestar la deserción escolar, los nuevos locales para la escuela, el desayuno escolar. Sin embargo, se olvida que faltan maestros, textos de estudio, mejores aulas y más comida para los estudiantes, internados para éstos, sobre todo en provincias y el campo.

Nuestra educación, sin embargo, registra una calidad de media hacia abajo. La calidad educativa en Bolivia está lejos de la media latinoamericana y caribeña.

Los frutos de la Reforma Educativa de Bolivia están por verse, aunque se espera, desde la trinchera de los profesores, que sean poco satisfactorios. Reformar la educación es una tarea gigantesca. Otros países, en tiempos de cambio, como Chile de Allende y Perú de Velasco Alvarado no consiguieron, de acuerdo a las ofertas conocidas, revolucionar la escuela..

Los gobernantes bolivianos actuales aseguraron que viviremos bien y no mejor. No obstante, la sabiduría del pueblo nos ayuda a decir que los masistas (y no todos) viven bien y muy bien, con la plata que reciben sin que sea el resultado de un trabajo honrado, en muchísimos casos.

En la redacción de Aquí hemos revisado los datos y afirmamos que Bolivia está en los últimos lugares, entre nuestros vecinos, en desarrollo humano.

Basta leer críticamente nuestra realidad para entender que nuestra alimentación es deficitaria, que el descanso es infuficiente y que la recreación es casi ninguna entre los bolivianos.

Agregamos que Evo Morales fomenta la desigualdad —que mucho tiene que ver con el desarrollo humano— que favorece la jubilación de los militares con la totalidad de sus sueldos y proponga que se obligue a la jubilación de los bolivianos, que tienen sueldos y salarios, con dos tercios de sus ingresos, en el mejor de los casos.

En esta Bolivia de los llamados cambios no viven bien, los de abajo, aunque si hay prosperidad entre los empresarios grandes (criollos y transnacionales), en el espacio de los medianos propietarios (empresarios-coopertivistas mineros, cocalereos y colonizadores) y pocos compatriotas del campo popular.

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