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Contaminación por desechos de industria minera se extiende al país

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“En esta cumbre social (la realizada en Santa Cruz el 5 y el 6 de junio de este año) vemos el compromiso de todos los bolivianos que no se han vendido, que no quieren negociar sus derechos, que quieren seguir con su dignidad en alto. Creo que somos los que estamos acá en la lucha, los cernidos. Y no es que estamos en contra del Gobierno, pero ahora (éste) está haciendo mal porque sabemos que nos va a afectar esta ley (la de minería que conviene sobre todo a los cooperativistas-empresarios mineros). Como mujeres pedimos de que se abrogue esta ley, que significa el exterminio de los pueblos indígenas, el exterminio de los territorios y de la vida misma de todos los bolivianos y bolivianas”, dijo en esa Cumbre Judith Rivero, presidenta de la Confederación Nacional de Mujeres Indígenas de Bolivia (CNAMIB).

Ante esos testimonios, compatriotas que conocen y que poco conocen sobre el tema, se atreven a decir que no es posible ni en Bolivia ni el mundo extracción de minerales sin afectar la naturaleza. Algunos, sin embargo, admiten que se debe establecer el impacto ambientan de esas operaciones productivas para mermar, al menos, sus efectos negativos que degradan los ecosistemas, la biodiversidad, la vida de la gente (de los indígenas, en especial), en las tierras bajas o en otros lugares de Bolivia.

Expertos, en la reunión que comentamos y específicamente en el folleto “Cumbre social de las tierras bajas sobre la Ley Minera”, afirman:

“Uno de los principales impactos que genera la minería es la contaminación del agua y del suelo debido a:

—Liberación de sustancias tóxicas hacia los caudales de ríos y arroyos cercanos.

—Drenajes ácidos de mina y de roca.

—Acumulaciones de desmontes, colas (diques de restos de agua utilizada en la separación de minerales) y escorias (restos de roca y tierra) que se dispersan por acción del viento y de las lluvias.

—Mal manejo de residuos sólidos y líquidos generados en los campamentos.”

Un estudio del Ministerio de Minería, realizado durante el primer mandato de Juan Evo Morales Ayma, estableció que la contaminación debida a la extracción de minerales afecta a los nueve departamentos del país. Además, las aguas del río internacional Madre de Dios[1], que nace en Perú, llegan a Bolivia con mercurio y cianuro. Estos compuestos químicos contaminan, asimismo, otras aguas del país[2].

Asimismo, es ese tipo de estudios se da cuenta de que a los gobernantes sólo les interesa las regalías y los impuestos que generan las operaciones mineras y que se olvidan de la protección del medio ambiente.

El “Diagnóstico Nacional del Ministerio de Minería y Metalurgia (2008) apunta:

 “Los efectos de la actividad minera ya afectan diversas áreas del oriente boliviano, entre ellas:

El Puquio Norte y Don Mario por el uso de cianuro y mercurio para la extracción de oro, procesos de erosión y afectación de la biota (flora, fauna y otros organismos vivos).

Mutún, La Gaiba, Rincón del Tigre con afectación de suelos, procesos erosivos y afectación de la biota.

San Simón, afectación de la biota por uso de cianuro y mercurio.”

Otra constatación expresada en la Cumbre realizada en Santa Cruz es que las nuevas minas, en el oriente del país, son explotadas a cielo abierto, es decir, sin socavones, y que son empresas transnacionales las principales extractoras de esas riquezas.  Y también operan allí cooperativistas-empresarios mineros lo que, para nosotros, ellos son los titulares de formas de explotación y de opresión propios de un capitalismo salvaje en este tiempo de la posmodernidad.

Citamos una vez más a la publicación de la Cumbre Social de las Tierras Bajas:

“… el modelo minero (del occidente de Bolivia) están trasladando a las tierras bajas los problemas que no pudo resolver en las tierras altas, agudizando con su presencia los múltiples problemas agrarios, forestales y medioambientales de estas nuevas regiones mineras.”

En el programa de gobierno —período 2015-2020), que ofrece el binomio Morales-García, se lee “… Promover Nuestro Alimento; Agua para la Vida y Respeto a la Madre Tierra.”

Sobre la búsqueda de la autosuficiencia alimentaria es necesario decir que, de acuerdo a datos del gobierno, en este último tiempo producimos menos de la mitad del trigo que consumimos y a corto plazo no se vislumbra que Bolivia se convierta en autosuficiente en este vital alimento: el trigo para el pan diario.

“Agua para la vida” es una frase sonora que incluso puede gustar. Pero ni se han defendido los caudales de agua de la contaminación de ésta por los desechos de la minería y lo que anunció el Presidente es para que nos preocupemos más.

El primer mandatario dijo que él está “enamorado” de la energía producida por la fuerza de las aguas de ríos como el internacional Madera, al que nos hemos referido en las últimas ediciones de esta publicación virtual. El mandatario agregó que hasta 2020, es decir, cuando concluiría su tercer mandato, Bolivia exportaría energía a los países vecinos y entre éstos a Brasil, de acuerdo a información conocida.

Junto con el aviso de los 12 puntos del programa que ofrece Morales, éste dio cuenta de que el Estado boliviano firmará un convenio con Japón para que el país asiático instale una empresa hidroeléctrica en Laguna Colorada, Potosí, cerca de la Empresa Minera San Cristóbal.

El respeto de la madre tierra es otra consigna que no se aplica en nuestro país. Especialmente Juan Evo Morales Ayma, con frecuencia, recuerda los derechos de la pachamama, pero es fácil constatar que lo que se hace casi siempre contradice lo que se predica desde el Palacio Quemado. Concretamente, parece que los gobernantes olvidan lo que la Ley de la Madre Tierra establece sobre la complementariedad entre los derechos de la madre tierra, los derechos de los pueblos indígenas, el derecho al desarrollo del pueblo boliviano y el derecho a vivir en una sociedad libre de pobreza.

Una autoridad universitaria de un centro de Costa Rica, que estudia el medio ambiente en nuestra América o Patria Grande, para el programa Mapamundi de radio Erbol, dijo que si Bolivia hace lo que dice, respeto de la tierra, se avanzaría significativamente en la defensa del medio ambiente.

Ese mismo experto señaló que las consecuencias del calentamiento global de la tierra, entre las que se cuenta la contaminación de las agua de ríos, lagos, riachuelos y otros reservorios de agua dulce, ocurre en todos los departamentos bolivianos sobre todo por los desechos de las operaciones mineras que desembocan en esas corrientes de agua. Aquella autoridad universitaria costarricense, que visita Bolivia con frecuencia, dijo que en corto tiempo, en la ciudad de El Alto, faltaría agua para el consumo humano.

Todas las operaciones mineras en nuestro país utilizan agua, sin cuyo recurso sería imposible la separación de minerales y metales de la roca y de la tierra. Pero la contaminación de las aguas, en Santa Cruz especialmente, como se dice en esta nota editorial, es por cianuro (un veneno letal) y por mercurio cuyo uso de éste, en Santa Cruz, es el mayor del mundo, se informó en la  “Cumbre social de las tierras bajas sobre la ley minera”.

Y el programa de gobierno (2015-2020) de Morales-García sobre la contaminación de las aguas en Bolivia dice, dice y dice, y hace muy poco para contrarrestar, de manera que al menos merme, el impacto ambiental negativo que es lo que predomina en nuestro país, consecuencia de los desechos minero con elevadas cantidades de cianuro y mercurio. 


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