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“Paz y mar para Bolivia”: Partido Comunista de Chile

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editorial

Esa frase: “Paz y mar para Bolivia” se lee en un extenso informe de una reunión del Comité Central del Partido Comunista de Chile (PCCH), durante la dictadura de Pinochet.

Uno de los dirigentes de ese Partido, hace semanas, ha reiterado que apoyan la reivindicación boliviana de contar con una salida soberana al océano Pacífico.

Reproducimos especialmente la primera cita porque resume la aspiración de los bolivianos y, sobre todo, muestra que gente del pueblo chileno respalda que Bolivia tenga acceso a las costas del Pacífico y con soberanía sobre el probable territorio.

Se nota que el apoyo de gente del pueblo chileno a la causa marítima de los bolivianos crece, sin que sea la mayoría de ese pueblo hermano la que nos apoya, como deseamos. Aunque ahora en Chile incluso funciona un comité que apoya la demanda de nuestro país.

Pero es mejor que sepamos que sectores de ese pueblo vecino son indiferentes ante nuestra demanda o la rechazan.

Asimismo, es necesario subrayar que es la oligarquía chilena la que rabiosamente rechaza nuestra demanda de llegada al mar Pacífico.

Vale recordar, también, algunas de las propuestas de salida a un callejón, según un ex canciller boliviano con vastos conocimientos sobre el tema.

Convertir a la ciudad de Arica en un espacio trinacional: que ese territorio sea chileno, peruano y boliviano, a la vez, se pensó que sería la mejor salida al callejón en el que seguimos

Una solución como ésa u otra al conflicto debe tomar en cuenta los intereses de los tres pueblos y de los tres estados involucrados.

Suponer que una solución de ese conflicto de tamaña envergadura se solucionará sólo con “voluntad política” es una forma de negarse a ver la realidad del mundo actual que, a pesar de algunos cambios favorables, nuestros pueblos no lo eligieron para vivir en él.

Es menester que los bolivianos propongamos criterios o líneas (otros le dan la consistencia de principios) con los cuales debemos buscar soluciones al diferendo:

—Una verdadera solución a ese diferendo gigantesco es que debe considerarse, siempre, los intereses de bolivianos, chilenos y peruanos. Y la negociación, como se ha dicho, debe ser bilateral, trilateral y multilateral.

—La resolución que interese a los tres pueblos concernidos tiene que materializarse sin guerra internacional. La nueva Constitución Política del Estado boliviano establece que las contradicciones y/o conflictos del Estado boliviano (o plurinacional), con sus vecinos. deben arreglarse en paz, es decir, sin guerra. 

—Esa salida no debe lesionar a ninguno de los tres pueblos y Estados involucrados. Tiene que haber consenso.

Deben buscarse otros criterios convergentes y/o complementarios a los anotados. Incluso habrá que considerar puntos de vista que sean divergentes con los que, previo debate, debe buscarse la convergencia y el consenso.

Asimismo, tenemos que reestudiar los antecedentes. Por ejemplo, el abrazo de Charaña, esto es, el acuerdo inicial entre los dictadores Banzer y Pinochet, del que ahora se dice que fue la mayor aproximación al objetivo supremo de los bolivianos de contar con puerto propio en el Pacífico, que sí lo tuvimos y que se nos arrebató con una guerra injusta.

El Canciller de Bolivia de entonces tras bajar del avión, que lo trajo a La Paz desde Santiago de Chile, dijo: Quiero decirle a mi pueblo que ya tiene su mar.

Después supimos (lo que no está debidamente esclarecido o no es conocido plenamente hasta ahora) que aquella probable solución se asentaba en un canje territorial.

¿Qué hubiera ocurrido en Bolivia si el Canciller del país de ese tiempo, además de asegurar que el pueblo boliviano ya tenía su mar, agregaba que ese mar ilusorio hasta hoy, iba a costar tantos kilómetros de territorio patrio, con riquezas naturales posibles y habitantes en esos lares?

Vista desde aquí esa propuesta, compartida por los dictadores citados, estamos convencidos de que Chile jamás ofreció un corredor (nunca se sugirió algo más) en territorio que, antes de la Guerra del Pacífico fue peruano, sólo a cambio de un reconocimiento puro y simple; al revés, esa cesión hubiera sido a cambio de un trueque territorial.

En una simplificación que no debió permitirse, el presidente Morales le ha pedido a la Presidenta de Chile que ofrezca a Bolivia más de lo que hizo el dictador Pinochet, para que nuestro país recupere sus costas sobre el Pacífico.

A su vez, un ex Ministro de Relaciones Exteriores de Bolivia ha dicho que los gobiernos progresistas o de similar orientación, como fueron los de Allende en Chile y de Torres en Bolivia, ni siquiera dialogaron sobre la demanda de nuestro país. El Presidente chileno, sin embargo, en un discurso ante la ONU (4-12-72) propuso fortalecer la unidad entre los países de Nuestra América y reconoció la aspiración boliviana —implícitamente— en los siguientes términos: “(Chile) Nunca se ha apartado del cumplimiento de sus obligaciones internacionales y ahora cultiva relaciones amistosas con todos los países del orbe. Cierto es que con algunos tenemos diferencias, pero no hay ninguna que no estemos dispuestos a discutir, utilizando para ello los instrumentos multilaterales o bilaterales que hemos suscrito”. (Salvador Allende. Discursos, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1975).

Viene a cuento rememorar que desde la izquierda, antes y ahora, se afirma que Bolivia sólo obtendrá puerto en el Océano Pacífico cuando los países de la región sean socialistas. La pregunta que remueve ese supuesto es ¿Qué hacemos por el mar para Bolivia mientras triunfe el socialismo en la Patria Grande? Nosotros sugerimos:

Apenas el Congreso del país vecino apruebe el tratado Bolivia-Perú sobre el puerto de Ilo, usar esa salida como si fuera nuestra, así como otros puertos peruanos, como el de Matarani; ejecutar las obras que habiliten el tráfico de mercancías (y el movimiento de gente), por los ríos de la cuenca del Plata y en nuestro caso por puerto Busch; usar los puertos chilenos, ojalá sin las dificultades actuales que dificultan y hasta encarecen el comercio por ellos.

Entre tanto, la búsqueda de puerto propio en el Pacífico debe continuar por todas las vías (diálogo como lo principal y la demanda de La Haya para conseguirlo), para lo que se deben conjugar los intereses bolivianos, chilenos y peruanos; por medios pacíficos o sin guerra; sin lesionar intereses legales y legítimos de ninguno de los pueblos y Estados que se enfrentaron en la Guerra del Pacífico… Reiteramos con dos palabras y una conjunción que dicen tanto: “Paz y mar” para Bolivia. Sin embargo, estas tres palabras no dicen a cambio de qué se nos concedería el mar. He ahí el límite de una frase sonora.

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