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En 2018 es más visible la violación de los derechos políticos desde el gobierno y desde el Estado

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tribuna

Lo más visible de la gestión que concluye (2018) es la violación de los derechos políticos, acciones cometidas desde el gobierno autoritario de Evo Morales Ayma y desde otras instancias estatales.

Recuento necesario

Los gobernantes actuales, entre los que la responsabilidad principal la tiene el presidente Morales, desde hace tiempo desarrollan diversas acciones destinadas a reproducir el poder, en mucho unipersonal, de Juan Evo Morales Ayma.

Entregamos los hechos y los dichos más notorios ejecutados y propagados en pos de aquel objetivo: la reelección indefinida, especialmente, de Evo Morales.

—Juan Evo Morales Ayma, antes de empezar su primer mandato, declaró ante parciales suyos que él no quería morir como Nelson Mandela, el destacado líder de la lucha antirracista en Sudáfrica, por lo cual el Presidente de Bolivia seguiría por una senda democrática hasta el momento que sea necesario y que habría revolución en nuestro país si se convertía en una necesidad. (Debe entenderse que la revolución quería decir el uso de las amas). 

—En varias ocasiones, Morales dijo que prefería las urnas a las armas.

—El mismo preguntó que iban a decir el día que se plantee la restitución de la reelección indefinida del Presidente y del Vicepresidente, en la Constitución Política del Estado. Conocemos que uno de sus “asesores” respondió que los argumentos serían políticos, como el que se divulga ahora: que los movimientos sociales quieren que Evo siga como Presidente de nuestro país, y que él aunque no quiere acepta la reelección indefinida.

—Antes del Referéndum del 21 de febrero de 2016 el presidente Morales aseguró que si perdía en aquella consulta, aunque sea con un voto, él se iría al Chapare donde instalaría un restaurant, entre otras cosas.

—Luego que ganó el NO en el F21, Morales y sus voceros dijeron que gracias a una mentira —el supuesto hijo de Evo Morales y Gabriela Zapata— ocurrió aquella victoria, la del NO. Cabe recordar que el Presidente fue el que aseguró que aquel niño había muerto, lo que el Vicepresidente confirmó. Éste, además, sigue hablando de que el 21F hubo empate, ni hubo vencedores ni hubo vencidos.

—Morales ha dicho que lo difícil sería que lo habiliten candidato y que ganar las elecciones sería fácil porque él ganó todas las consultas electorales de las que participó. Suponemos que el Presidente confía que ganaría las elecciones con mucho fraude; con mucho miedo, entre los electores y con mucha plata, para comprar votos.

—Para el principal gobernante de nuestro país y sus seguidores, ahora, nada importa que haya ganado el NO el 21F. En cambio, tiene valor supremo que el Tribunal Constitucional Plurinacional, en contra de la Constitución Política, resuelva habilitarlo como candidato a la reelección, con carácter indefinido.

—Como lo suele hacer el presidente Morales, su ministro de Justica, Luis Arce Zaconeta, acaba de mentir en la CIDH: ante ese organismo afirmó que lo que se decide en un referéndum no es de cumplimiento obligatorio en Bolivia, a pesar de que la Constitución manda que sí un referéndum es de carácter vinculante.

—El presidente Morales, en el Chapare, ha dicho que el Tribunal Supremo Electoral no tiene mandato para invalidar su candidatura, a pesar de lo que disponen las normas. Aquel Tribunal administra elecciones, pero como poder del Estado Plurinacional, también tiene mandato para invalidar candidaturas, cuando éstas no reúnen los requisitos legales. Cabe recordar que las mentiras, en ninguna parte del mundo, sirven de argumento verdadero.

—Una yapa necesaria: el exministro de Relaciones Exteriores, David Choquehuanca, para el matutino Página Siete, señaló: Le he dicho al hermano Evo que si no es candidato a la reelección habrá una matanza en Bolivia yo no quiero estar aquí en Bolivia (en ese momento ejercía ya el cargo de Secretario General de la Comunidad Andina de Naciones, en Lima).

Democracia autoritaria

El itinerario precedente, que podría ser ampliado, es un respaldo suficiente para afirmar, desde la Asamblea Permanente de los Derechos Humanos de Bolivia (APDHB), que Evo Morales y Álvaro García fueron elegidos para que ejerzan un régimen democrático en las condiciones establecidas en la Constitución Política del Estado. Ahora estamos ante el régimen democrático autoritario que asume medidas dictatoriales, lo que nos confronta con el riesgo de que, en Bolivia, Evo Morales ejerza una dictadura, a pesar de la Asamblea Legislativa Plurinacional, el Órgano Judicial y el Tribunal Supremo Electoral. En este momento Evo Morales manda en los cuatro poderes del Estado, con lo que favorece mejor a los empresarios grandes (criollos y transnacionales); a los medianos propietarios, como los cooperativistas mineros, los que en realidad son empresarios varios de ellos; y sólo en último lugar, y a mucha distancia, gobierna para los sectores populares. Esta afirmación evidencia que los movimientos sociales son buenos para respaldar a Evo Morales, pero la llamada inclusión de aquellos en la esfera del poder, o el derecho a ejercer la democracia, es sólo una declaración, una formalidad. La participación de la gente del pueblo del gobierno actual, participación reconocida como un derecho (político) la que, sin embargo, no es una realidad en ninguna parte del llamado Estado Plurinacional.

Añadimos que aquí en nuestro país no hay democracia económica y, en consecuencia, hay más desigualdad económica, el doble aguinaldo llega a menos de una tercera parte de los asalariados, en tanto que la mayoría no recibe ese plus discriminador.

La democracia en la sociedad boliviana, en mucho, es un cuento de mal gusto.

En la democracia ejercida por Evo Morales, asimismo, de viola con frecuencia el derecho a la vida, el derecho al trabajo, el derecho a la salud, el derecho a la educación. (Una lista de estas violaciones anotamos en otro documento de la APDHB y en los pronunciamientos de nuestra organización y en intervenciones de la Presidenta).

La democracia autoritaria actual en Bolivia no es, pues, la forma y la esencia de la democracia por la que ha luchado el pueblo, es decir, el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo.

Reivindicamos, ahora y para este tiempo de reformas burguesas, al menos una democracia no autoritaria, no dictatorial.

El derecho al voto

El derecho al voto de la mayoría de los electores bolivianos, expresado el 21F, una vez más ha sido desconocido a pedido de los gobernantes y en primer lugar de Evo Morales; ha sido desconocido por el Tribunal Supremo Electoral, al habilitar como candidatos del MAS a la reelección indefinida. Antes el Tribunal Constitucional Plurinacional, violó la Constitución al disponer la reelección indefinida, medida con la que se contradice el resultado del 21F. Con estos dos actos, del Tribunal Supremo Electoral y del Tribunal Constitucional Plurinacional, se violaron y se violan derechos políticos de la mayoría de los electores bolivianos.

La habilitación de los candidatos del MAS para las elecciones primarias —que en verdad no son tales—, además de lo dicho antes, es un fraude y/o un delito electoral. Es otra violación de derechos políticos de los aspirantes a postular dentro de ese tipo de consulta, a los que “legalmente” (entre comillas), se les veta el derecho a hacerlo. Asimismo, las elecciones primarias, convocadas para enero de 2019, nada tienen que ver con la democratización de la vida de los partidos políticos. Lo que sí, ahora está más claro, es que con la inscripción de binomios y la ratificación de éstos, en las llamadas elecciones primarias, se favorece y se favorecerá, únicamente, a los candidatos oficialistas a la reelección indefinida suya, accionar que desconoce el resultado del 21F y normas de la Constitución Política boliviana, especialmente, el artículo 168. 

Respecto a las mentiras difundidas, sobre todo por los dos principales mandatarios de Bolivia, respecto del nacimiento de aquel niño, es pertinente decir que, en particular en ese tiempo y de cuando en cuando en el actual período, se violó y se viola el derecho que nos asiste a los bolivianos a ser verazmente informados.

Las mentiras propagadas por el Ministro de Justicia de nuestro país en la CIDH y la difundidas por Evo Morales en el Chapare la semana anterior, son denominadas mentiras desde el gobierno y/o desde el Estado, a lo que no tienen derecho aquellos funcionarios públicos, comportamiento que lesiona el derecho de acceso y transparencia a la información pública; mentiras que al menos dificultan el acceso al conocimiento y a la toma de decisiones de los ciudadanos. Afirmamos, pues, que las mentiras que se divulgan desde el gobierno y desde el Estado lesionan el derecho de los bolivianos de acceso a la información pública la que, además, debe ser transparente.

Los bolivianos y quienes vivimos en esta tierra, tenemos derecho a vivir seguros —¡tanto se habla de la seguridad ciudadana!—, sin embargo, lo dicho por el excanciller David Choquehuanca (que si Evo Morales no es candidato en las próximas elecciones en Bolivia habrá una matanza), busca intimidarnos (meternos miedo), lo que cuando menos perturba el derecho a la libre elección de candidatos o la resignación, es decir, a que aceptemos a los candidatos oficialistas, todo con el propósito de evitar la matanza pronosticada por David Choquehuanca.

Lo dicho muestra la violación de varios derechos políticos de los bolivianos, las acciones anotadas ponen a la vista de los que quieren ver que en nuestro país se quiebra, cada vez más, el estado de derecho. Ante esa situación desde la APDHB creemos ineludible recordar que cuando desaparece el estado de derecho el pueblo puede ejercer el derecho a la rebelión, como se afirma en el preámbulo de la Declaración Universal de los Derechos Humanos (1948).

También es responsable agregar que, la mayoría de los bolivianos, ahora resiste al gobierno autoritario de Evo Morales —el que también muestra rasgos dictatoriales— con formas de lucha y vías que recorren, conocidas y aceptadas como democráticas; incluso se habla de que esa resistencia es y será pacífica.

Nuestra lucha es política

En las condiciones descritas, en particular, la Presidenta de la APDHB, que presenta este informe, asume la defensa de la democracia y la defensa de los derechos humanos, desde su propia trinchera y desde el CONADE, esa es una acción política, como política es la defensa de los derechos políticos que anotamos en este texto. Entendemos que tal comportamiento espera nuestro pueblo de la APDHB porque conoce que no basta que nuestra organización acompañe aquel accionar sino que luche en la misma trinchera de los postergados de hace siglos. Tenemos, pues, echada nuestra suerte por los pobres de la tierra, como dice José Martí, en un hermoso e interpelante poema suyo.

Con nuestros héroes

Nuestro comportamiento, asimismo, busca ser la materialización de lo dicho por Marcelo Quiroga Santa Cruz en el Senado de los Estados Unidos: la lucha por la liberación nacional y la lucha por los derechos humanos es una misma lucha. Este es un accionar por el que vivimos y luchamos. Así también gastamos nuestra vida por los demás, como quería y como hizo Luis Espinal, cura mártir al que mataron los narcofascistas; asesinato con el que buscaron paralizarnos, desunirnos, desorganizarnos, vencernos… y no lo consiguieron.

Apoyados en el ejemplo de nuestros héroes, agregamos que seguiremos por el sendero que ellos nos marcaron y continuaremos la lucha “por la misma esperanza”.

A 70 años de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y 42 de la fundación de la APDH-b, luchamos por los derechos humanos de todos los bolivianos, pero, preferentemente por el derecho de los más empobrecidos y desvalidos.

La Paz, 10 de diciembre de 2018.

María Amparo Carvajal Baños

Presidenta de la APDHB

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