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Apurar la unidad revolucionaria antiimperialista

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De sábado a sábado 516

Remberto Cárdenas Morales*

En Bolivia contemporánea y como instrumento de lucha para la revolución liberadora de la gente del pueblo boliviano, urge organizar la unidad revolucionaria antiimperialista (URA), la que buscará ser un frente, antes que un partido político, el que no impedirá la formación simultánea o posterior de un partido político. La URA se empeñará en cumplir el rol de dirección política.

Esta unidad debe constituirse mediante la asimilación crítica y autocrítica de experiencia unitaria del pueblo boliviano.

Se trata del Frente Revolucionario Antiimperialista (FRA), el Frente Revolucionario de Izquierda (FRI), la Unidad Democrática y Popular (UDP), los encuentros y desencuentros de los trabajadores en su lucha contra las dictaduras fascista de Banzer y la dictadura narco-fascista de García Meza-Arce Gómez y la unidad del pueblo que consiguió articular el MAS y el Instrumento por la Soberanía de los Pueblos, los ejemplos de unidad más importantes de los últimos 40 años recorridos en Bolivia, y en este tiempo de la campaña anticoronavirus y en la postpandemia.

La unidad y la lucha que transitaron y transitan los pueblos y países latinoamericanos y caribeños, como la Unidad Popular (UP) de Chile; el Frente para la Liberación Nacional Farabundo Martí (FLNFM), de El Salvador; la unidad del pueblo brasileño, con el Partido de los Trabajadores (PT), como la fuerza dirigente, son otras experiencias de unidad que nos deben ayudar aquí a recorrer el camino unitario que se propone para Bolivia actual.

Del FRA se puede asimilar su amplitud por sus integrantes y aprender de su radicalidad, ideológica y política, entre otros elementos. Este Frente agrupó a todos los partidos y tendencias políticas que resistieron al golpe banzerista, sin exclusiones (1971). Y entre sus integrantes hubo debate intenso, sobre todo entre los exiliados bolivianos en Chile, así como su limitación más visible fue que no pudo dirigir, en Bolivia, la resistencia a la dictadura fascista.

La UPD fue un gigantesco movimiento de masas que agrupó parcialmente a la izquierda, pero que en ejercicio del gobierno aplicó una política contraria al pueblo, a pesar de una declaración programática de tareas nacional-liberadoras que acabaron como discurso frustrado.

El FRI tuvo un discurso radical, enarbolado por otra parte de la izquierda boliviana, propuesta que devino en mera carta de presentación porque componentes de esa alianza acabaron como aliados de los otrora dictadores y/o nacionalistas de la derecha, aliados de los fascistas.

Ante el masismo, que en mucho es antipartido, antifrente, antimovimiento de masas, pero que es ante todo una fuerza electoral que abarca la tercera parte de la población boliviana, debemos anteponer una nueva unidad del pueblo boliviano.

La URA que ahora se propone, jamás debe olvidar que existen partidos y tendencias que se definen y que son: antiimperialistas y revolucionarias, los que deben formar o no la URA,

Una vía de organización de la URA es el de la lucha de todos los días. Sin embargo, ese quehacer unitario comprende a la vez el debate, la elaboración y la difusión conjunta o separada de una teoría y de la práctica de la revolución boliviana, la organización de células y otros organismos, incluida una dirección que debe ser de veras colectiva y que no tiene que consentir caudillos autoritarios o supuestamente democráticos.

Es recomendable que los militantes de la URA compartan una teoría y un método como el marxismo-leninismo, sin excluir ninguna otra teoría y otro método complementario y/o que posean vida propia.

Las ideas revolucionarias y antiimperialistas deben unir a los integrantes de la dirección política, sobre la que se escribe.

La URA debe conquistar y ejercer la dirección política, la que debe conquistar ese rol en el accionar permanente y no tanto porque sus componentes acuerden ese desempeño; acuerdos que también tienen que celebrarse.

La URA debe formarse allí donde haya revolucionarios y antiimperialistas y otros militantes del campo popular.

Para integrar la URA están convocados: además de los marxistas-leninistas (revolucionarios y antiimperialistas), bolivarianos, martianos, castristas, sandinistas, espinalistas, entre otros…

La URA debe ser un frente, es decir, más que una convergencia.

La unidad planteada tiene que compartir un programa que resuma los intereses legítimos de los explotados y de los oprimidos, de la gente del pueblo boliviano.

La URA debe contar con aliados bolivianos y de otros pueblos y países latinoamericanos, caribeños, asiáticos, africanos, de los cinco continentes.

La URA es un frente, al que otras corrientes ideológicas y políticas pueden converger, confluir, coincidir con la URA. Ésta podrá formar a la vez un frente de frentes con carácter eventual o permanente.

Se trata, por tanto, de que la URA, sin perder su esencia estratégica, podrá convenir, con otras corrientes, una unidad táctica y la unidad en la acción, de hecho, sin acuerdo previo.

La URA debe tener en sus filas dirigentes procedentes del pueblo, explotado y oprimido, pero desde su fundación; entre sus aspiraciones debe tener la de convertirse en una organización de masas, mejor dicho, un movimiento de masas de todos los demócratas, progresistas, nacionalistas revolucionarios, antiimperialistas y revolucionarios.

La URA debe tener: organización, ideas, programa (o plataformas específicas), aliados, unidad, militantes y dirigentes, fuerza…

En este periodo de campaña para vencer al coronavirus, la tarea principal es participar de la defensa de la salud y de la vida de los bolivianos y de los potenciales militantes suyos, sin descuidar las tareas políticas, porque éstas no deben postergarse para atender las que nos impone la defensa de la salud y de la vida de los bolivianos, como una parte de gesta universal contra la pandemia.

A pesar de las limitaciones inevitables de la acción política, dentro de la campaña anticoronavirus, la construcción de la URA no se debe paralizar.

Los militantes reales y potenciales de la URA —la que podría retomar la sigla FRA— ante las próximas elecciones tendrían que impulsar las tareas aquí sugeridas o las que sea necesario asumir.

La URA buscará, realmente, ser dirección política en cada coyuntura, entendida ésta como “el momento de la lucha de clases”, es decir, la URA tiene que ser actora dentro de la “locomotora de la historia” (Marx), que es la lucha de clases, la que existe y transita más allá de la voluntad de las personas.

La lucha política a la que están convocados los militantes reales y los potenciales de la URA, como una de las formas de la lucha de clases, es ineludible e impostergable.

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