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“Salario vital” fue la tesis de grado de Juan Cárdenas Morales

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De sábado a sábado 512

Remberto Cárdenas Morales

miércoles, 27 de mayo de 2020

1.

“Salario vital”.

tu tesis de grado,

falta conquistarlo,

ya está pregonando.

“Salario vital” o “Salario familiar” es el salario con el que debe vivir un trabajador y su familia, con los alimentos y los servicios indispensables. Es la idea principal de la tesis de grado con la que debió titularse, como abogado, mi querido hermano Juan Cárdenas Morales, el hijo mayor de Zenón Cárdenas Robles y Paulina Morales Flores, nuestros padres.

Juan escribió esa tesis de grado en los años 60 del siglo veinte, en Santa Cruz de la Sierra, luego de egresar de la Facultad de Derecho, Ciencias Políticas y Sociales, la primera Facultad de la Universidad Gabriel René Moreno de la capital del oriente boliviano.

En la casa de Juan, en la que viví, tuve ese texto en mis manos, y pude ojearlo, un rato, porque esa tesis —con el título “Salario vital” o “Salario familiar”— esperaba llevar el abogado Julio A. Gutiérrez Gutiérrez para corregirla. Este abogado, que había sido docente de mi hermano, en Santa Cruz, fue hermano de otro abogado, Mario Gutiérrez Gutiérrez, entonces jefe de Falange Socialista Boliviana (FSB).

Nunca más vi esa tesis sobre la que sí hablamos con Juan, varias veces; conversaciones que mi hermano, por su modo de ser, las eludía, con inteligencia. Sin embargo, lo que hablamos sobre ese tema me ayudó a entender el sentido de esa tesis: el porqué del título, la idea principal de ese texto.

El título resumía muy bien su contenido. La afirmación general o tesis era, o es, que un trabajador debe ganar, como salario, el dinero necesario con el que debe vivir sin las limitaciones de otro tiempo y de los actuales.

2.

No hay duda alguna,

texto novedoso,

porque allí el atraso

era espantoso.

En Santa Cruz, los años 60 del siglo veinte, considero que fue una novedad esa tesis, por su forma y por su contenido.

Esos años sólo se sospechaba que en la región había petróleo, pero se desconocía, de manera absoluta, que allí existía gas, y más gas que el hidrocarburo líquido.

Y en la antigua Santa Cruz apenas se advertían los albores del capitalismo y, por tanto, entonces eran muy pocos los obreros industriales, y del salario vital, por lo que se deduce, de la tesis de Juan, que el salario vital era una preocupación académica, pero en Santa Cruz, en Bolivia, los trabajadores tenían inicialmente, entre sus demandas principales, la lucha por ese salario vital para la subsistencia de toda la familia del trabajador.

En este último tiempo, desde la Central Obrera Boliviana (COB), Federación Sindical de Trabajadores Mineros de Bolivia (FSTMB), la Confederación Sindical de Trabajadores Fabriles de Bolivia (CSTFB) y otras organizaciones sindicales, se exige el salario mínimo vital con escala móvil, es decir, que el salario de cada obrero debe ser suficiente para que vivan él, su esposa e hijos. Además, ese salario —el real y no el nominal— debe aumentar según el incremento del costo de la vida o la llamada canasta familiar.

El Partido Obrero Revolucionario (POR) enarbola, de manera consecuente, la consigna de la lucha por el salario mínimo vital con escala móvil.

3.

Vives en La Paz

los nuevos albores,

de la sociedad

con trabajadores.

He buscado respuestas a una pregunta que llevo entre mis recuerdos más cercanos: por qué, en qué circunstancias y quiénes influyeron en la decisión de Juan, para que escribiera la tesis que comento; recuerdo que para mí es memorable.

Juan vivió e inició sus estudios de Derecho en La Paz, en la UMSA, meses después de la victoria de la insurrección popular de abril de 1952.

En ese momento empezaban a verse los resultados de la nacionalización de las minas, de la reforma agraria, del voto universal, de la reforma educativa y otras medidas que cambiaban Bolivia.

Entonces había sido “destruido” el Ejército que masacró a mineros, fabriles y campesinos.

Era el tiempo en el que las milicias armadas de trabajadores sostenían militarmente a la llamada Revolución Nacional, una revolución democrática y burguesa, que la dirigió el Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR), luego de que este Partido se apropió de la victoria del pueblo boliviano por la que lucharon y murieron los trabajadores de las minas, de las fábricas y del agro.

Que el MNR se adueñó de la victoria de los alzados, en abril de 1952, en una constatación de René Zavaleta Mercado, la que este columnista comparte plenamente.

El original del título de bachiller de Juan, escrito con una caligrafía legible, está en los archivos de la UMSA, de 1953.

Después de poco tiempo, Juan se trasladó a la Universidad Mayor de San Simón (UMSS), de Cochabamba, también a Derecho, en la que tuvo como docentes, de Sociología, a Arturo Urquidi Morales, destacado en sus clases y un rector autonomista ejemplar; así como a Ricardo Anaya Arze, que también fue secretario General del Partido de la Izquierda Revolucionaria (PIR), el que daba clases de Derecho Político. Juan guardaba un texto de esa materia y de ese excatedrático suyo, escrito a máquina y en papel copia (amarillo).

En la Facultad de Derecho de Santa Cruz, Juan estudió en el mismo ambiente académico o en similar período universitario con varios de los que ya eran militantes y/o dirigentes de la Juventud Comunista de Bolivia o del Partido Comunista de Bolivia.

Entre ellos sobresalían Jorge Ibáñez Castro, Salustio Dorado Toledo, Roberto Salas Marchetti y Julio Leaños Suárez, entre otros. Con Julio Leaños, mi hermano compartió la oficina jurídica del Banco Central de Bolivia, en Santa Cruz, durante varios años. Después de que ambos salieron de esa oficina de asesoramiento jurídico, siguieron desempeñando y compartiendo tareas en lo que se denominaba, con cierta veracidad entonces, el foro cruceño, en alusión al Foro Romano, nominación sobre la que no deben perderse de vista las distancias de espacio y tiempo.

En la carrera de Derecho de Santa Cruz tuvo como catedrático de Derecho del Trabajo a Lucindo Rosado, docente notorio, dirigente del PIR y nacido en Vallegrande.

Deduzco que el ambiente revolucionario paceño, la competencia académica de Cochabamba y las ideas que circulaban, en Santa Cruz, entre los jóvenes universitarios nombrados (incluido el abogado L. Rosado), llevaron a mi entrañable hermano Juan a definir la forma y el contenido de su tesis, el “Salario vital” o “Salario Familiar”, la que no defendió ni con la que se tituló, como hubiera sido un mérito, por modesto que parezca, y que pudo ser modesto, pero mérito al fin.

4.

Se casan nomás,

están apurados,

con la condición:

que sean abogados.

La única condición que plantearon los papás de mi cuñada y siempre hermana, María Pura Montaño Rivas (Puri), para que se casen Juan y Puri, era que acaben pronto sus estudios de derecho y que se titulen como abogados. Mis papás respaldaron aquella única condición para el matrimonio acordado.

El primer momento frustrado en el camino seguido por Juan, en pos de su titulación, fue el archivo voluntario de la tesis que motiva estas líneas.

5.

Los papás soñaron

con verte abogado,

y se fueron antes

de que seas “togado”.

Mis papás soñaron, durante décadas, que mi hermano se titule y que ejerza la abogacía.

Un amigo de nuestra familia, que fue compañero de estudios de Juan, en el Colegio Manuel María Caballero, en Vallegrande, en celebraciones de carnaval o en cualquier otra ocasión le preguntaba preferentemente a nuestro papá Zenón: Cuándo va a dar sus exámenes Juan (o Juancito). Hasta yo soy abogado, él por qué no.

Juan, la mayor parte de su tiempo, trabajó como procurador, un ayudante de los abogados y el que hacía los trámites en vez de los litigantes.

Un amigo abogado vallegrandino, que vive en nuestro valle añorado, me dijo una vez; Creo que le va bien a tu hermano, como apoderado o procurador, y supongo que gana más que varios abogados.

6.

Será bachiller,

mas no está el diploma,

“papelitos cantan”

conmigo no hay broma,

Una desventura en el cauce seguido por Juan para su titulación la vivió cuando un Fiscal de Distrito, que participó como parte del tribunal que recibía el examen de grado de Juan, antes de hacer preguntas para examinar al postulante Juan Cárdenas Morales observó que en el expediente del aspirante a la abogacía faltaba su título de bachiller.

Juan se había inscrito a las facultades de Derecho en La Paz. Cochabamba y Santa Cruz, para lo que presentó su título de bachiller, que tramitó en la UMSA y que se extravió, por lo que evidentemente el entonces fiscal Camacho consiguió que se suspenda el examen de grado hasta que se subsane el “vicio señalado”, es decir, hasta que el interesado presente su título de bachiller.

El abogado Camacho ejerció como fiscal designado por Hugo Banzer Suárez. La frustración de Juan fue enorme porque no fue reprobado en aquel examen de grado, éste fue suspendido porque el postulante a jurista o abogado no adjuntó su título de bachiller, requisito para su titulación.

Se advierte, sin embargo, que las autoridades universitarias no observaron la ausencia de aquel documento y que autorizaron la recepción del examen de grado de referencia.

7.

Acaba este acto,

examen de grado,

abrazos don Juan,

ahora es abogado.

Pasaron décadas hasta el momento en el que mi hermano del alma tenía mermadas sus fuerzas y quebrantada su salud, entonces dio examen de grado, en el que recibió aprobación plena.

Su esposa, hijo e hijas, primas, sobrinas, sobrinos y yo celebramos en el ambiente académico de la Universidad Gabriel René Moreno el que para nosotros fue un acontecimiento: la titulación de Juan como abogado.

Aquella fue la fiesta familiar más linda de la que participé.

Mi hermano, abogado, una profesión que él ejerció varias décadas, aunque en ese ejercicio, como lo hicieron tantos otros, amigos (David Paniagua Baigorria y Gerardo Basma), excondiscípulos (Julio Leaños Suárez) y un sobrino nuestro (Juan Carlos Muñoz Cárdenas) firmaron los memoriales redactados por Juan.

Deseo que esta narración, ineludible, la recojan y la difundan nuestros familiares, a los que quiso mucho mi hermano, así como nosotros lo quisimos y lo queremos a él.

Para mí, Juan Cárdenas Morales fue mi hermano, y más que mi hermano (lo digo con el verbo convincente de Pablo Neruda).

Juan fue y es más que mi hermano porque, antes y ahora, yo estoy entre los que creo y lucho por el salario vital, ese ingreso con el que deben vivir los trabajadores y los suyos.

Mi hermano Juan no tuvo ninguna militancia partidaria, aunque su tesis sobre el salario vital o salario familiar debe convencernos —yo estoy convencido— de que tuvo y/o asumió ideas avanzadas.

Esa idea avanzada de Juan, acerca del salario vital o familiar, es la que yo comparto con él, lo que reafirma que fuimos y que somos más que hermanos, él y yo.

Este retazo de memoria, de y sobre Juan les entrego a mis familiares, a los que llevo en la mente y en el corazón; especialmente al hijo e hijas de Juan, mis queridos sobrinos: Cayo, Beby, Mayi, Juan Carlos, Maribel Roxana y Karem Telma. hoy 27 de mayo de 2020, a los 89 años del natalicio de mi hermano, en todas las circunstancias, el que fue y el que es un paradigma para toda mi vida.

*Periodista.

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