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Militantes y dirigentes del PCB debimos combatir en el ejército del Che

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tribuna

De sábado a sábado 385

Remberto Cárdenas Morales*

Pasan más de 30 años que, luego de un debate poco intenso en las filas del Partido Comunista de Bolivia (PCB), el que escribe este comentario y otros afiliados a esta organización nos convencimos de que una acertada decisión partidaria debió ser la incorporación de militantes y de dirigentes suyos a la guerrilla comandada por el Che, en Ñancahuazú. Además, esa debió ser la consigna especialmente luego de que conocimos, aunque sin detalles, la propuesta del Comandante de América para extender las acciones guerrilleras en Sudamérica, a partir del 23 de marzo de 1967, textos de él, escritos antes de aquella guerrilla: “El carácter continental de la lucha, (…) dijo, será a muerte entre todas las fuerzas populares y todas las fuerzas represivas (texto de 1962 y publicado en 1968), y en su carta dirigida a la Conferencia Tricontinental de La Habana (conocida más por: Uno, dos y tres Vietnam es la consigna, 1967).

 

Intentos frustrados

Luego de que dirigentes del PCB “autorizaron” o “consintieron” la incorporación de militantes suyos al grupo guerrillero jefaturizado por el Che, para que “acompañen” al comandante guerrillero, mientras sus acciones se desarrollen en Bolivia, hubo pocos intentos frustrados de ingreso a esa guerrilla de militantes y algunos dirigentes medios, desde diferentes lugares de nuestro país; pero ninguno consiguió tal incorporación, a pesar de que el Che esperaba militantes revolucionarios y, especialmente, campesinos en su gesta.

Quizá en descargo de lo que no se hizo desde las filas del PCB, luego de las acciones armadas sostenidas en Ñanzahuazú, difundimos convencidos de que la salida de los sobrevivientes, desde proximidades de la zona guerrillera hasta la frontera con Chile, fue obra de los comunistas, y sobre todo del principal encargado del operativo, Efraín Quicañez Aguilar (el Negro José), de lo que informa en su libro: Pan comido.

Militantes del PCB aseguraban que ellos tomaron la decisión de incorporarse al Ejército de Liberación Nacional, fundado por los guerrilleros en Ñancahuazú, el Che en primer lugar. Sin embargo, aquéllas podrían considerarse como buenas intenciones porque no fueron confirmadas, hasta donde se sabe, con acciones reales. Y no hubo intento alguno de organizar otro “foco” guerrillero en Bolivia, en aplicación de la consigna: Uno, dos, tres Vietnam.

Fragmentos de un discurso

Lo que más decían los militantes, verbalmente y por escrito, es que el compromiso de los dirigentes del PCB con el Che —y con Fidel— fue que los comunistas, que lucharon y murieron en aquella guerrilla, debían acompañar al Comandante de América mientras las acciones se impulsen en Bolivia. Cuando supimos que el Che llegó al país debíamos mantener el secreto. En el PCB preveíamos que para la liberación debíamos desencadenar una insurrección popular. El foco guerrillero es ajeno al país (se pregonó entonces). Cuando Mario Monge (+), ex secretario General del PCB, demandó la jefatura de la guerrilla mientras ésta tenga luchar en Bolivia, fue una manera de autoabandonar la línea del Partido (la insurrección popular) y optar por la acción guerrillera, sin tradición en el país. Hay otros caminos (distintos a la guerrilla) para liberar a Bolivia. Los comunistas bolivianos nos preparamos para emprender diferentes formas de la lucha (incluida la lucha armada). Ése un resumen del discurso difundido desde hace 50 años.

Jorge Ovando Sanz (+), que fue también secretario General del PCB, escribió una tesis, inconclusa, en la que sostiene que los guerrilleros de la independencia liberaron la mayor parte de lo que ahora es territorio boliviano, antes de que aquí lleguen los ejércitos auxiliares argentinos y antes de que arribe el ejército de Bolívar.

“Traición” al Che

A partir del asesinato del Che, en La Higuera (Vallegrande, Santa Cruz, Bolivia) los militantes del PCB fueron definidos como traidores, así como los que entonces ingresamos en Santa Cruz, a la Juventud Comunista de Bolivia.

El periódico “El Diario” de La Paz, antes y ahora vocero de sectores de la clase dominante boliviana, inmediatamente después de la caída del Che difundió que los comunistas éramos unos “cerdos” y que sólo nos interesaba “la plata”.

Luis Corvalán (+), en ese momento secretario general del Partido Comunista de Chile, a militantes de la Juventud Comunista de ese país, ante una pregunta de éstos sobre la presunta traición de los comunistas bolivianos al Che Guevara, les respondió: lean el Diario de campaña del jefe guerrillero, allí establecerán que al menos él no dice que los comunistas bolivianos lo traicionaron.

Estos últimos días, en nuestro suelo, ante los 50 años de la guerrilla de Ñancahuazú y del asesinato de su jefe máximo, algunos han dicho que el PCB abandonó al comandante guerrillero y, con alguna frecuencia, en voz poco audible hablan de la supuesta traición, pero sin la fuerza de otro tiempo.

Los comunistas bolivianos, militantes del PCB, incluso actualmente son vistos con desconfianza, especialmente, porque viven acostumbrados a las medias verdades, a las mentiras, asimismo, desinformados y subinformados. Incluso por los resultados, ahora, sería preferible que se diga que los dirigentes y militantes del PCB fueron derrotados junto con el Che y los combatientes bajo su mando.

Parafraseamos al autor de la novela: El hombre que amaba a los perros, decimos que una revolución se jode más por las traiciones que por las derrotas de los revolucionarios, porque éstas o son precursoras o suelen ser sólo derrotas militares y, con frecuencia, no son derrotas políticas.

Apoyaremos al Che

Lo que dijo e hizo, Mario Monge Molina, ex primer secretario del PCB, respecto de la guerrilla de Ñancahuazú, quizá merezcan comentario nuestro luego de que leamos el libro que sobre él se escribe aquí en Bolivia.

Ahora y para esta nota, pedida por la agencia de noticias que la difundirá, es útil contar algo que le escuchamos decir a Monge: Jorge Kolle Cueto, El Flaco (+) y el que esto escribe y firma: “Has visto Flaco lo que me ha pasado a mí por querer entrar en la historia”.

El Che en su Diario de campaña en Bolivia dice que Mario Monge Molina, luego de la entrevista con el jefe guerrillero en Ñancahuazú (diciembre de 1966), asumió una actitud evasiva primero y traidora después.

Sin embargo, también en su Diario, el jefe guerrillero da cuenta de que Jorge Kolle Cueto, primer secretario del PCB, y Simón Reyes Rivera (+), destacado dirigente sindical de los mineros asalariados de nuestro país y también dirigente de este Partido, en una entrevista con Fidel Castro Ruz (+), en La Habana, habían manifestado su disposición a respaldar las acciones guerrilleas del Che.

Estos dos dirigentes, asimismo, confesaron que hasta el momento de esa entrevista no conocían la proyección continental del movimiento guerrillero del que recordamos 50 años.

Los dirigentes y militantes del PCB debíamos enrolarnos a la guerrilla comandada por el Che, por lo que éste dice en el escrito citado (Táctica y estrategia…): “La Cordillera de los Andes está llamada a ser la Sierra Maestra de América, como dijera Fidel, y todos los inmensos territorios que abarca ese continente están llamados a ser escenarios de la lucha a muerte contra el poder imperialista”.

Ahora es mucho más fácil decir que los comunistas bolivianos debíamos ser combatientes de esa gesta liberadora. Los resultados de esa táctica y de esa estrategia de la revolución continental guevarista, con los comunistas y otros revolucionarios bolivianos dentro de la guerrilla, ni lo imaginamos ese momento y, ahora, al menos deben recogerse en memorias que quizá escribamos sobre lo que pudieron haber sido esos combates a muerte de nuestros pueblos contra los imperialistas y la derecha, así como sobre la victoria que se buscaba.

La Paz, 6 de octubre de 2017.

*Periodista. Fue Secretario General de la JCB.

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