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Seis muertos de El Alto: saldo la lucha política antes que reivindicativa

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De sábado a sábado 363

Remberto Cárdenas Morales

La lucha de los padres y madres de familia, por mejores condiciones materiales para la educación de sus hijos en El Alto, al comienzo, pareció netamente reivindicativa, pero en horas mostró su verdadera naturaleza: fue y es una lucha política impulsada por masistas y sus aliados, con aliento, consentimiento y/o dirección de los gobernantes, según los datos que se conocen: fotografías, videos, declaraciones, actitudes, medidas de jueces y fiscales, y otros indicios.

La interpelación a las autoridades municipales alteñas de actores de ambos bandos, afiliados a organizaciones sociales y político-partidarias, evidencia que en esa ciudad sigue la lucha de clases (como en todo el país), la que se manifiesta en términos económicos, ideológicos, políticos y culturales.

La malas condiciones materiales de escuelas y colegios de El Alto son una mala herencia dejada, especialmente, por el ex alcalde Patana, militante del MAS. Un elemento para la comprobación de lo que decimos aportó el presidente Morales el momento en el que apoyaba la campaña electoral de su correligionario: Si quieren más obras en El Alto apoyen a Edgar Patana, candidato a alcalde de esa ciudad y a Felipa Huanca que postuló a la Gobernación de La Paz, proclamó el primer mandatario. Añadimos que también se debe averiguar qué otras son las que impulsó Patana.

Sin embargo, es cierto que la nueva administración municipal alteña tiene la obligación ineludible de construir, ampliar y/o refaccionar los locales escolares, como tienen que hacerlo las más de 300 alcaldías bolivianas. Sin embargo, lo que se sabe es que sobre todo los dirigentes de los padres y madres de familia de El Alto esperan que la alcaldesa Chapetón les entregue la administración del dinero destinado a esas obras, como ocurrió con Patana, lo que facilitaría malversación de esa plata, lo que sospechamos sucedió en esa ciudad.

La llamada marcha pacífica de los padres de familia, del pasado 17 de este mes, no fue tal. Además, una marcha ya es una acción de fuerza, aunque sólo sea para imponer el diálogo y un acuerdo dentro de un conflicto.

El conflicto que comentamos —para algunos el conflicto es una oportunidad para resolver problemas— debió concluir con un acuerdo para que los funcionarios municipales cumplan con sus obligaciones respecto de la educación en aquella joven ciudad, y para que los padres y madres de familia vigilen el cumplimiento de los munícipes sin que aquéllos reciban paga alguna.

Pero lo que sucedió —de nuevo nos apoyamos en hechos y dichos conocidos— fue una embestida cruel de los movilizados alteños contra funcionarios y visitantes del edificio de la Alcaldía de El Alto. Cierre de puertas, fuego en éstas, agresiones verbales, piedras sobre las puertas, instigación a la violencia, etc.

De los encerrados en esas oficinas, más de cien (incluidos niños), la mayoría fueron evacuados con grúas de la empresa Las Lomas y otros por guardias municipales y visitantes. Primero los niños y las mujeres, fue la condición de los trabajadores de aquella empresa que cumplió las labores de los bomberos de El Alto, los que llegaron tarde a sofocar las llamas. Los guardias municipales auxiliaron a los encerrados con menos medios y reducidos en número, respecto de otros de los citados en esta nota.

 Otros hechos que no han sido descubiertos o conocidos a medias serían esclarecidos por una investigación de verdad: que acopie los datos ya conocidos y que descubra los que permanecen ocultos. Pero el Ministerio Público y los funcionarios del servicio de justicia dudamos de que averigüen como corresponde. El riesgo es que como en otras ocasiones fiscales y jueces encubran a los autores en vez de ponerlos en evidencia.

Por eso destacamos la decisión de la Defensoría del Pueblo que investigará aquellos hechos. Periodistas, organizaciones de los derechos humanos, parlamentarios, universidades (como la UPEA), colegios de profesionales y/o sus afiliados deben investigar, mejor dicho debemos investigar. Si acaso los bolivianos no damos en el clavo en la averiguación sugerida, algún organismo internacional confiable debe investigar los hechos y los dichos ocurridos en El Alto.

Las causas de la muerte de los seis compatriotas tienen que investigarse porque lo que más se ha dicho es que habrían fallecido porque tragaron humo (por asfixia), aunque a uno se le encontró heridas graves en la cabeza, según se informó.

 Los organismos estatales —como la Policía que no acudió para desbaratar la acción de los agresores— al menos parcialmente han sido favorecidos por lo dicho por viceministro de Régimen Interior, Marcelo Elío, el que aseguró que lo sucedido en la ciudad vecina fue un autoatentado, hipótesis que ha sido respaldada por el presidente Morales cuando éste afirmó que las autoridades municipales alteñas promovieron los enfrentamientos anotados.

Ese pronunciamiento de autoatentado o que las autoridades municipales de El Alto son las culpables, así como de los seis muertos dentro del edificio municipal, es una práctica cotidiana de organismo de inteligencia, como la CIA, uno de los organismos espía de Estados Unidos.

Porter Goss, un ex director de esa agencia, a un grupo de los que fueron sus subordinados, dijo. “Si esta fuera una clase de agentes de enlace de la CIA a punto de graduarse, mi consejo sería breve y escueto: no admitan nada, niéguenlo todo y formulen contra-acusaciones.”[1]

Con otras palabras y actitudes, el viceministro Elío —un aprendiz de policía— ha dicho y ha hecho lo que aconsejó aquel funcionario de la CIA. Juan Evo Morales Ayma, declaró en la misma línea, aunque con la desventaja conocida por lo que enseña el refrán: En la boca del mentiroso, lo cierto se hace dudoso.

Además, acaso hubo un comportamiento ingenuo —para decir lo menos— de la Alcaldesa alteña y de la organización política suya al creer que la lucha de los padres y madres de familia de su ciudad era reivindicativa y que la marcha del 17 de este mes sería pacífica, como se anunció. La lección tienen que aprenderla esos funcionales ediles y los bolivianos que sí luchamos, hace décadas, por cambios de verdad para esta patria atribulada.

Pocas cosas escapan en Bolivia de la política, por la que son afectadas, en este momento mucho más, por la acción de políticos ineptos o politiqueros y de corifeos que declaran o escriben, en diferentes tonos, para explicar mentiras y comportamientos, de los gobernantes, que afectan intereses legítimos y legales de la mayoría de los bolivianos.

La acción, más política que reivindicativa que tuvo un desenlace luctuoso la mañana fatídica del 17F, a días del referendo, será uno de los temas de los que nos ocupemos en y desde esta trinchera periodística. Nos proponemos aportar, con lo sea posible, a la investigación, en los dos momentos de ésta: acopiaremos y difundiremos lo que averiguaron otros y haremos todo para ayudar a descubrir lo que está entre recovecos y/o tinieblas.

Anotamos, asimismo, que desde el gobierno y otros organismos del Estado —que no es ni nuevo ni plurinacional— se mantiene una ofensiva contra el Gobierno Municipal de El Alto y su titular: la Alcaldesa. Lo que está muy claro es que los gobernantes buscan el fracaso de la Sole y su organización partidaria. Allí discurre una lucha política que hay que ver y asumir como llega porque de los masistas y del presidente Morales tenemos que esperar cosas peores.

La Paz, 19 de febrero de 2016.

*Periodista


[1] El 5 de mayo de 2006, el presidente Bush despidió a Porter Goss después de diecinueve meses de incesantes críticas en la CIA. La caída del último director de la central de inteligencia fue rápida y nada gloriosa, el legado que dejó, amargo.

Al día siguiente, Goss se subió a un avión y se fue a pronunciar el discurso de la ceremonia de graduación en la Universidad de Tiffin, situada a unos 145 kilómetros al oeste de Cleveland, Ohio. “Si esta fuera una clase de agentes de enlace de la CIA a punto de graduarse —les dijo—, mi consejo sería breve y escueto: no admitan nada, niéguenlo todo y formulen contra-acusaciones.” Con aquellas palabras se despidió de la vida pública, dejando atrás el peor cuadro de espías y analistas de toda la historia de la CIA.

(Tim Weinwe. Legado de cenizas: la historia de la CIA. Buenos Aires, Debate, 2008. pp.533-534)


[1]El 5 de mayo de 2006, el presidente Bush despidió a Porter Goss después de diecinueve meses de incesantes críticas en la CIA. La caída del último director de la central de inteligencia fue rápida y nada gloriosa, el legado que dejó, amargo.

Al día siguiente, Goss se subió a un avión y se fue a pronunciar el discurso de la ceremonia de graduación en la Universidad de Tiffin, situada a unos 145 kilómetros al oeste de Cleveland, Ohio. “Si esta fuera una clase de agentes de enlace de la CIA a punto de graduarse —les dijo—, mi consejo sería breve y escueto: no admitan nada, niéguenlo todo y formulen contra-acusaciones.” Con aquellas palabras se despidió de la vida pública, dejando atrás el peor cuadro de espías y analistas de toda la historia de la CIA.

(Tim Weinwe. Legado de cenizas: la historia de la CIA. Buenos Aires, Debate, 2008. pp.533-534)

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