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Vallegrande: jóvenes comunistas hacen primer rayado mural de apoyo a guerrilla del Che

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Remberto Cárdenas Morales*

Militantes de la Juventud Comunista de Bolivia (JCB), en Vallegrande, hicieron los primeros rayados murales de apoyo a los combatientes de Ñancahuazú, para lo que usaron “aceite quemado”, desecho del único generador de energía eléctrica de la capital de provincia. La procedencia del material ayudó a los militares, que ocupaban el pueblo, a descubrir a los autores de esa acción de veras audaz. El proveedor de ese aceite quemado, que se botaba, ayudó a la captura de aquellos compañeros: lugareños y casi todos estudiantes-trabajadores (zapateros de un taller de calzados).

“Vivan las guerrillas”, fue el mensaje principal de esos rayados, entre otros. En ese momento pocos conocían que Ernesto Che Guevara comandaba las acciones del sudeste del país. Quizá el principal dirigente del grupo de muralistas de brocha gorda, Adhemar Sandóval Osinaga, presumía o tenía algún indicio o dato sobre la jefatura de ese movimiento, pero más allá del rumor no se tenía, en ese momento de los rayados, la noticia y menos la confirmación de que el Comandante de América “echaba a andar”, en la realidad un foco guerrillero, como desarrollo y aplicación de una de sus tesis fundamentales: el carácter continental de la revolución den Nuestra América o Patria Grande, sugerido, entre otros escritos del Che, en su carta a la Conferencia Tricontinental en la que plantea como consigna, “crear dos, tres… muchos Vietnam”.[1]

“Dado este panorama americano (a tres años del triunfo de la Revolución cubana, 1962), consideramos difícil que la victoria se logre en un país aislado. A la unión de las fuerzas represivas debe contestarse con la unión de las fuerzas populares. En todos los países en que la opresión llega a niveles insostenibles, debe alzarse la bandera de la rebelión y esta bandera tendrá, por necesidad histórica, caracteres continentales. La Cordillera de los Andes está llamada a ser la Sierra Maestra de América, como dijera Fidel, y todos los inmensos territorios que abarca este continente están llamados a ser escenarios de la lucha a muerte contra el poder imperialista.”[2]

Esas tesis guevaristas se difundían cuando ya había estallado la guerrilla de Ñancahuazú, para cuyo movimiento los jóvenes comunistas realizaron el rayado mural señalado.

Aquella acción fue especialmente audaz y fue ejecutada en ese pueblo ocupado por los uniformados incorporados a la respuesta armada a la guerrilla comandada por el Che. Hasta ese momento, aquellos militares que habían sido incorporados a la lucha antiguerrillera, pertenecían al Regimiento Pando III de Ingenieros, habían arreglado el camino Vellegrande-Mataral, 1965 (ahora asfaltado) y, además, realizaban estudios para construir el camino Vallegrande-Lagunillas, trabajo que entonces ni siquiera empezaron y hasta ahora sigue abandonada la obra. La capital de la provincia del mismo nombre, además, había sido convertida en sede del Comando de la VIII División de Ejército, durante la campaña antiguerrillera. Boinas Verdes yanquis, es decir, efectivos militares de EE.UU., en ese tiempo, desempeñaban labores de asesoramiento en el lugar. Y, como se supo después, allí también operaban agentes de la CIA, incluidos algunos de origen cubano.

Sin embargo, desde Vallegrande había y hay un camino de herradura de acceso a Ñancahuazú y una ruta inestable al Vado del Yeso: en este último lugar fue ultimado el grupo guerrillero dirigido por Joaquín, mientras pasaban el río Grande, hecho luctuoso en el que murió entre otros Tania la Guerrillera, y cuyos autores fueron efectivos militares del Batallón Pando III de Ingenieros, bajo órdenes del mayor Mario Vargas Salinas.

El referido razado mural fue dirigido por Adhemar Sandóval Osinaga, a la vez líder estudiantil y responsable de la Juventud Comunista de Bolivia (JCB) en Vallegrande, y de aquél participaron: además de A. Sandóval, Tomás Herbas y Alfonso Toledo (+). Colaboraron en esa actividad: Mario Ayala Bravo y Ladislao Guzmán Quiroz (+).

 Asimismo, los domicilios de aquéllos fueron allanados, como también los de los estudiantes Ladislao Coronado y Epifanio Severiche, los que también fueron apresados.

Entre los detenidos en Vallegrande (julio-agosto de 1967), que más tiempo permanecieron cautivos, están los cinco estudiantes y militantes de la JCB (Sandóval, Ayala, Guzmán, Herbas y Teledo) participaron físicamente de la citada actividad propagandística, aunque el sólo estallido de la guerrilla del sudeste boliviano fue un acontecimiento, cuyo desarrollo lo propagandizaba.

Aquellos cinco estudiantes y dirigentes de la JCB, además de ser amenazados de muerte por militares, fueron mostrados descalzos y con la cabeza rapada en la plaza de armas de Vallegrande.

La presión de los estudiantes del lugar y de Santa Cruz de la Sierra, así como reclamos de gente del pueblo —que no pudieron ser dichos en voz alta— consiguieron la libertad de los entonces dirigentes de los estudiantes y de la JCB de aquella ciudad intermedia.

En Santa Cruz, especialmente la Federación de Estudiantes de Secundaria (FES), la Federación Universitaria Local (FUL), la Confederación de Estudiantes de Secundaria de Bolivia (CESB) y el Centro de Estudiantes Vallegrandinos (CEV) hicieron campaña para conseguir la libertad de los estudiantes.

Un editorial del diario Crónica del 10 de agosto de 1967, sobre ese fatídico episodio, escribió:

“La denuncia de los estudiantes vallegrandinos, encierra mucha gravedad y en la comisión de esos hechos, se involucra a autoridades militares del DIC (Dirección de Investigación Criminal), de manera que corresponde hacer las investigaciones para establecer la verdad y cortar de raíz cualquier forma de abuso que se está practicando. Los estudiantes han tomado determinaciones basadas en sus denuncias y las mismas están ocasionando malestar, no sólo entre ellos sino en la población en general, que ve con indignación que se ultraje a la juventud. Esos hechos, tendrán derivaciones en Santa Cruz y en el resto del país donde el estudiantado, a no dudarlo, reaccionará en defensa de quienes actualmente están privados de su libertad y sindicados de estar comprometidos con los guerrilleros, sin exhibir prueba alguna ni pasarlos a la justicia que es la que en definitiva tiene que decir la última palabra.”[3]

Tenemos la certeza de que el rayado mural de apoyo a los guerrilleros de Ñancahuazú de 1967 fue el primero o uno de los primeros en la región y en el país. Ese por cierto es un mérito de esos jóvenes que se constituyeron en un ejemplo para las nuevas generaciones vallegrandinas, cruceñas y bolivianas.

Compañeros que durante este último organizan homenajes y otros al Comandante de América, se proponen programar actividades que abarquen dos años hasta empalmar con las cinco décadas de la guerrilla jefaturizada por el Che en Bolivia.

Esperamos que esos jóvenes, de hace casi 50 años, que ahora viven entre Santa Cruz y Vallegrande, sean convocados para integrar alguna de las comisiones que planificarán el programa de actividades desde aquí al 2017, así como para que cuenten aquella plausible experiencia —rayados murales de apoyo a la guerrilla de Ñancahuazú— sobre la que largo tiempo hubo necesidad incluso de callar.

Ahora es tiempo de hablar de hechos como el comentado en esta nota. Urge hacerlo para completar la historia de las luchas de nuestro pueblo.

La Paz, 10 de octubre de 2015.

*Periodista 


[1]Esa consigna la plantea el Che en su carta a la Organización Latinoamericana de Solidaridad (OLAS), en junio de 1967 cuando se desarrollaba la guerrilla de Ñancahuazú.

[2]Cita tomada de: “Táctica y estrategia de la Revolución Latinoamericana”, nota escrita en octubre-noviembre de 1962 y publicada en la revista Verde Olivo, 6 de octubre de 1968.

[3]“Ya en anterior oportunidad, hicimos conocer que entre el campesinado de la provincia Vallegrande, existe malestar a causa de medidas adoptadas por las autoridades como emergencia del brote guerrillero, que casi siempre son injustas. Esto sumado a lo ocurrido con los estudiantes, son síntomas de que allí no se actúa en forma correcta y el abuso es practicado por algunas autoridades”, se lee en otro párrafo de la nota de opinión del matutino cruceño.

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