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Todo el poder del Estado plurinacional contra indígenas del TIPNIS

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De sábado a sábado (256)

Remberto Cárdenas Morales*

Una nueva ofensiva gubernamental y/o presidencial se desata contra los dirigentes indígenas del TIPNIS: contra cuatro de ellos, fiscales sometidos a los inquilinos del Palacio Quemado, han ordenado su apresamiento porque dejaron de concurrir a una audiencia en la que debieron declarar respecto de presuntas agresiones contra Gumercindo Pradel, el principal dirigente de los cocaleros y colonizadores del Polígono 7, ex parte de la reserva natural y territorio indígena.

Indígenas del la Tierra Comunitaria de Origen (TCO) rechazaron la intromisión de un grupo de colonizadores-cocaleros y algunos indígenas en esa propiedad colectiva y en defensa de los derechos de la comunidad —como creemos que cabe calificar esa resolución— azotaron al cabecilla de los invasores contemporáneos— en los marcos de la justicia comunitaria, la que es reconocida por la nueva Constitución Política del Estado.

Ante una denuncia del sancionado, de acuerdo a los usos y costumbres de esos pueblos, fiscales han iniciado una investigación y un mandamiento de aprehensión, ha sido determinada. Y lo que tienen que hacer, los afectados con la denuncia, es asumir su defensa, ha dicho el Fiscal General, como si fiscales y jueces, don poquísimas excepciones, procesan a los presuntos y reales opositores a los gobernantes y al Presidente, según las exigencias de éstos.

Cabe recordar que aquel dirigente cocalero y colonizador fue el que, a pedido del Presidente, encabezó una marcha minoritaria y huérfana de apoyo, que llegó a La Paz, con la intención de contrarrestar la prohibición de la apertura de cualquier camino por medio del TIPNIS, la conquista más importante de la VIII marcha indígena.

Con esa acción y como en cada momento el principal gobernante confirma que su gobierno es una alianza entre él, medianos propietarios, con grandes empresarios criollos y transnacionales.

Respecto del TIPNIS, esa alianza de clases sociales, de explotadores y explotados, cobra un vuelo mayor: allí se suman ella empresarios madereros y ganaderos. Éstos en dos interese específicos: vender carne con mayor prontitud en el mercado interno y consolidar su derecho  individual sobre las haciendas que rodean la reserva natural y territorio indígena. 

La situación del TIPNIS se complica más porque el gobierno, desdiciéndose, mediante el Vicepresidente, informó que tiene resuelto explorar y explotar hidrocarburos en la reserva y el territorio. Incluso el acuerdo firmado entre los presidentes boliviano y ruso, lo más probable, es que apunte en dirección de la TCO, como reservorio de esa riqueza no renovable, pero estratégica.

No debemos perder de vista, además, que los cocaleros, como Gumercindo Pradel, pretenden más tierras fértiles en esa heredad, de los bolivianos y de los indígenas, para plantar más coca, como actividad económica fundamental de ese grupo humano. Los colonizadores, asimismo, han dicho varias veces que tienen derecho a utilizar, en su beneficio particular, las riquezas del TIPNIS.

Apoyados en criterios de entendidos, nosotros destacamos que el TIPNIS es un regulador de las hoyas hídricas de la región, allí está la reserva de agua dulce más grande de Bolivia y en ese lugar caen las lluvias más torrenciales del país.

En esa reserva natural y territorio indígena, según gobernantes no había “presencia”  (léase dominio total) del Estado. Esa, sin embargo, era una verdad a medias porque allí operan (ahora constantemente) destacamentos de la Armada Boliviana, es decir, avanzadas de la maquinaria burocrático-militar que recurre a la acción cívica para conquistar a esos pueblos. Ahora el gobierno y/o el Estado, en dos años, pretenden acabar con la pobreza extrema de esa TCO, aunque sus pobladores afirman que allí no hay pobreza extrema.

Mojeño-trinitarios, yuracarés y chimanes constatan, sin embargo, que esa presencia estatal ahora quiere decir, por ejemplo, venta limitada de carburantes para el funcionamiento de los motores de las embarcaciones, especialmente, en las que viajan dirigentes de los originarios y sus aliados legítimos que defienden el TIPNIS de manera resuelta.

La presencia estatal, en este tiempo de Evo Morales, busca dominar en el TIPNIS para que se construya el camino de la discordia (Villa Tunari-San Ignacio de Moxos), sin la resistencia que organizan los dueños, en comunidad, legales y legítimos, de esa (TCO).

Citamos, resumidamente, los momentos más importantes en busca de la dominación estatal del TIPNIS. Dominación estatal que beneficia y beneficiará a los aliados del gobierno y en perjuicio de los verdaderos intereses regionales, populares y plurinacionales.

—La primera marcha indígena “Por el territorio y la dignidad” (1990), también fue en defensa del TIPNIS porque ese momento había empezado la ocupación, por los cocaleros, de lo que ahora es el Polígono 7, superficie que antes integraba el TIPNIS. Ocupación depredadora que allá acabó el “monte alto”. La primera marcha indígena consiguió que se establezca una imaginaria línea roja como límite del TIPNIS con la región productora de coca. Ese límite nunca fue respetado por los colonizadores y cocaleros a la vez.

—Los ganaderos que circundan el TIPNIS, hace tiempo tratan de legalizar las posiciones de hecho sobre las tierras que detentan, sin más título que la posesión sobre ellas, muchas de las que son al menos posesiones discutibles. Varias de éstas son el resultado de los despojos a sus dueños originarios. También varios ganaderos han comprado tierras que fueron dotadas a título gratuito y en propiedad individual.

—La comunidad indígena Santísima Trinidad pierde sus rasgos comunitarios y se convierte en zona en la que predominan ya las relaciones de producción capitalista, es decir, allí los indígenas son convertidos en asalariados.

—La sistemática desatención de distintos gobiernos a los indígenas del TIPNIS es un mecanismo de opresión de difícil observación.

—La represión, en Chaparina (Beni) de los marchistas indígenas, el 25 de septiembre de 2011, cuyos autores materiales e intelectuales siguen impunes, tuvo como destinado intimidar y a dominar a los originarios, ahora, por el llamado Estado plurinacional.

—La consulta fraudulenta (desinformada, posterior y de mala fe) tuvo como propósito esencial conseguir que los indígenas acepten mansamente el camino de la discordia por el corazón del TIPNIS. De esa consulta los gobernantes consiguieron lo que quisieron ellos: una presunta aceptación, del camino de marras, por los dueños colectivos de la TCO

—La valiente defensa de su territorio emprendida por los originarios los llevó a cerrarle el paso a Gumercindo Pradel, uno de los peones políticos de los gobernantes, uno de los que pretendió desconocer a los dirigentes del TIPNIS y dividir a los indígenas más de lo que ya están. La justicia comunitaria aplicada a Pradel, los azotes que le propinaron “merecidamente” a él, ha dado lugar a una demanda criminal contra cuatro de los principales dirigentes  indígenas (Adolfo Chávez, Fernando Vargas, Pedro Nuny y Bernabé Noza) y contra los que un juez ha ordenado su apresamiento porque inasistieron a una audiencia del proceso penal que se les sigue.

Todos los pasos de los gobernantes en el TIPNIS, sobre todo de los actuales, son un despliegue en el ejercicio del poder del llamado Estado plurinacional contra mojeño-trinitarios, yuracarés y chimanes.

La orden de apresamiento de los dirigentes indígenas nombramos es una demostración de que ese poder político se ejerce contra los indígenas con la intención de intimidarlos y dominarlos con mayor facilidad.

Sin embargo la vigilia, de Trinidad en especial, de los indígenas de base en defensa del TIPNIS y sus dirigentes muestra, también, que las medidas del Estado plurinacional, contra los indígenas, son resistidas por éstos. Y en las ciudades debemos apoyar, sin reservas, esa resistencia indígena que esperamos venza a los gobernantes.

Al poder del Estado llamado plurinacional desplegado contra los indígenas del TIPNIS hay que contraponer la fuerza de todos los indígenas y de todo el pueblo.       

La Paz, 13 de julio de 2013.

*Periodista

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