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Gobierno de Morales en alianza con empresarios medianos y grandes en 2014

De sábado a sábado 505

Gobierno de Morales en alianza con empresarios medianos y grandes en 2014*

La Paz, 1 de febrero de 2014

Compañeros militantes y ex militantes del PCB

Cochabamba

Apreciados compañeros:

Ref.: Sobre el gobierno actual de Bolivia que concentra la alianza entre E. Morales, medianos propietarios, empresarios criollos y transnacionales

No alcancé a ir a la reunión que realizan ustedes en Cochabamba, a la que me invitaron por intermedio del c. Fernando Fuentes Daza, por lo que les agradezco, y les pido disculpas por mi inasistencia debida a la falta de tiempo y de dinero.

Sin embargo, acepten, por favor, que en esta carta les resuma lo que podría decir en el encuentro con ustedes del que me hubiera gustado mucho participar.

1. El gobierno actual que ayudamos a generar, con entusiasmo, especialmente en el último período, evidencia que ya no es el régimen democrático y popular, como lo definió el Presidente en más de una oportunidad. El gobierno actual, ahora, es de una alianza entre Juan Evo Morales Ayma, los medianos propietarios y empresarios criollos grandes (de la Cámara Agropecuaria, CAO, de Santa Cruz, entre otros) y transnacionales, como la Sumitomo.

2. De esa alianza ganan cada vez más sus componentes que son en realidad empresarios, en detrimento del pueblo: los patrones de las cooperativas mineras, por ejemplo, que son empresas capitalistas muchas de ellas y que por las relaciones predominantes allí constituyen el “capitalismo salvaje”, que desconoce todos o casi todos los derechos sociales de una especie de mitayos contemporáneos que son sus dependientes, los que son explotados y oprimidos al extremo. Los cocaleros-colonizadores producen cada vez más coca, sobre todo en el Chapare, la que ni siquiera sus productores la acullican, pero la que en su mayor parte se comercializa ilegalmente y cuyo destino es la producción de cocaína, de acuerdo a estudios que cuando menos debemos tener como referencia. Los empresarios, de la CAO entre otros, utilizarán parte de los 1.500 millones de dólares que serán invertidos en Santa Cruz, según promesa del Presidente; así se espera que esos empresarios crezcan para que se adjudiquen megaproyectos en Bolivia, como ha reclamado más de una vez el primer mandatario del país. Esos capitalistas serán protegidos por la ley que penaliza a los “avasalladores” de empresas agropecuarias y de otros predios, aunque conozco testimonios que confirman que ministros como Quintana y que incluso el Presidente alentaron varios de esos avasallamientos. (Recordemos que Evo Morales dijo que avasalladores tomaban su nombre o la del Vicepresidente para ocupar “empresas” y tierras que, patrones, dijeron que eran más de 70). Uno de los ejecutivos de la Empresa Minera San Cristóbal, transnacional de la Sumitomo, la que según entendidos emplea en un día la misma cantidad de agua utilizada por los alteños en un mes, luego de una entrevista reciente con el presidente Morales, dijo, según el diario paceño Página Siete: “El aporte que tiene el proyecto San Cristóbal en Bolivia es grande y es en ese sentido que nosotros quisiéramos continuar con esta relación que tenemos con el Gobierno actual, una relación de gana y gana (win win en inglés) en el desarrollo de nuestras actividades empresariales”, PS. LP. 21.01.14. Esa confesión del ejecutivo de la Sumitomo me ahorra comentarios sobre ese asunto que, creo, fundamental.

3. Saben ustedes que desde el primer mandato del Presidente en funciones caractericé los cambios bolivianos como reformas avanzadas y en ningún momento acepté que aquí transcurre una revolución democrática y cultural, a la que se nombra menos desde el Palacio Quemado. Reformas que, además, pierden cada día su contenido avanzado. No obstante, también me animé a decir (a riesgo de incurrir en una imprecisión) que el gobierno de E. Morales se parecía y se parece cada vez más al PRI mejicano y a sus gobiernos, anteriores al de Peña Nieto de estos días.

4. De acuerdo al marxismo-leninismo y a la experiencia internacional (la revolución chilena lo demostró con desgarraduras gigantescas) no es posible construir un nuevo Estado sin destruir el viejo. Y como es verificable, en nuestro país sólo existe un planteamiento inconcluso sobre el Estado plurinacional, que es el “Estado integral de Gramsci”, según el vicepresidente García Linera. Entre otras consideraciones no existe el Estado plurinacional porque las fuerzas de compulsión esenciales siguen siendo las viejas Fuerzas Armadas (que es harto dudoso que sean anticolonialistas, antiimperialistas y anticapitalistas, como dice el Presidente), y la Policía Boliviana que, básicamente, es la misma que incluso los neoliberales parlotearon sobre la necesidad de “reformarla”. En esas instituciones represivas se apoyan cada vez más los gobernantes actuales, como se encarga de mostrar Evo Morales.

5. Hasta donde puedo ver y leer, en Bolivia, los intentos de cambiar las formas de producir son larvarias, aunque las incipientes formas de la redistribución de lo que somos capaces de producir son promisorias: con los bonos, entre otros, aunque anoto que nos debe preocupar un evidente dejo paternalista del Estado y/o del gobierno, patente en esas medidas, como señaló Martha Harnecker, en una de sus visitas a Bolivia, en este tiempo de cambios. Además, me preocupa, como seguramente a ustedes, que se malgaste en obras y/o bienes prescindibles sobre todo la renta que genera el gas para el país, una riqueza que se agota irreversiblemente, y la que no se vuelve a sembrar, como se decía más antes que ahora.

6. Las relaciones sociales en la formación social boliviana, si algo cambian, todavía son poco perceptibles esas alteraciones positivas. Y sobre ellas apenas hay aproximaciones teóricas a lo que sería la nueva sociedad plurinacional en Bolivia. A esa búsqueda casi nada aportamos, lo digo por mí, especialmente. Por ejemplo, la inclusión social de la que tanto se habla y se practica menos, en mucho es formal, como formal es la democracia a la que, sin embargo, se la define como participativa. Estos temas, sin embargo, creo que deben ser debatidos con la mayor extensión y profundidad posibles. Reconozco mi deuda en esa materia, reitero.

7. Tengo en cuenta el comportamiento de los marxistas-leninistas respecto del rol táctico y estratégico de la unidad del pueblo para asegurar el triunfo de un proceso revolucionario e incluso de reformas avanzadas, como es el caso boliviano. Especialmente, tomo en cuenta el discurso y la acción de Fidel sobre la unidad, sin la que —afirma alguien que sabe mucho de revoluciones y sobre todo de la Revolución cubana—, que ésta hubiera sido imposible si los revolucionarios no construían la unidad antes, durante y después de todas las batallas, para conseguir la victoria de un proceso revolucionario, camino de toda revolución verdadera. En Bolivia, cada vez más, con un comportamiento que parece suicida, se inspira, alienta, direcciona e impone la división del pueblo, sobre todo desde el gobierno, lo que contradice al marxismo, al leninismo, al castrismo (incluidas las ideas de Bolívar y de Martí y, en especial, la práctica de los guerrilleros de la independencia, entre nosotros ahora bolivianos).

8. Incluso alguno o algunos de ustedes (agradezco a uno de ustedes porque me lo dijo por escrito), “críticas que me ayudan a precisar la puntería, sugieren o dicen que el autor de esta carta coincide con la derecha (y el imperialismo, agrego yo), que difundo las ideas de la una y del otro y/o sospechan que sirvo a los dos y con ambas manos. Ante esas opiniones, les pido, compañeros, que esperemos el veredicto de la práctica, como criterio de la verdad. Les digo sinceramente que sería mucho mejor, para el pueblo boliviano, que mis apreciaciones sobre el gobierno y el proceso actuales en Bolivia, sean desmentidas por la vida. Pero es “el árbol verde de la vida” el que muestra lo que trato de sintetizar en esta carta que se alargó, por lo que también les pido disculpas.

9. Considero pertinente recordarles que, con varios de ustedes que hemos compartido la militancia y que hemos sido más que hermanos, para decirlo con el poeta máximo de los comunistas, Pablo Neruda, hemos compartido que el pueblo entre los “males no debe elegir a ninguno”. Como yapa les digo que, seguro con ustedes, haré todo lo que pueda para evitar que cantemos de nuevo la caraqueña del cantautor del pueblo, el camarada Nilo Soruco, sobre todo en esa parte esencial: “No hay mal que dure cien años/ni pueblo que lo resista”. Ahora, sin embargo, veo que debemos hacer lo que dice la cueca dedicada a uno de los héroes de los comunistas bolivianos, la del escritor y poeta Jorge Suárez: “Desde su sendero pelea el guerrero,/ desde mi sendero peleo yo”. Pero les propongo que entre guerreros, ustedes y yo, sigamos buscando la unidad para la victoria del pueblo, para estos días y para después.

10. A manera de cierre de esta carta les reitero algo que afirmo en una de mis columnas “De sábado a sábado”: ante los hechos (y dichos), reflejados aquí, debemos ayudar en la articulación de una nueva unidad del pueblo, que venza toda prueba, y que sea de veras democrática, popular, antiimperialista y revolucionaria.

Espero las conclusiones de nuestra reunión, la que considero también mía, aunque físicamente no asista a ella.

Acepten mis disculpas, mis saludos y mis abrazos fraternales:

Remberto Cárdenas Morales

*Lo dicho en esta carta sintetiza lo que este columnista miraba y pensaba sobre el gobierno de Juan Evo Morales Ayma, en febrero de 2014.

Se la publica ahora porque podría servir para un balance del llamado proceso de cambios, cuya derrota es una durísima experiencia de los bolivianos.

Además, otra consideración para su difusión, se debe a que uno de los destinatarios de esta carta, hace poco, le dijo al autor, que él no recuerda haber leído ese contenido o que no llegaron a conocer los militantes y exmilitantes del PCB, que asistieron a la reunión a la que se mandó esta misiva.

N.R.

“Dos caras” de masistas ante cuarentena anticoronavirus

De sábado a sábado 503

Dos caras” de masistas ante cuarentena anticoronavirus

Remberto Cárdenas Morales*

Los masistas tienen “dos caras” frente a la cuarentena en Bolivia, con la que la inmensa mayoría busca vencer al coronavirus que tronchó doce vidas de compatriotas dentro de nuestras fronteras y cinco en Europa: cuatro en España y uno en Francia, hasta el cierre de esta edición.

Las dos caras referidas, como es demostrable, los masistas la patentizan en Oruro, lugar en el que en silencio acatan e incluso militantes suyos han encabezado la cuarentena, cuyos buenos resultados son un ejemplo del que se tiene que aprender.

La otra cara de masistas se la ha visto en Riberalta y en Guayaramerín, ciudades benianas en las que operadores políticos del MAS han organizado una marcha con la consigna: “Tenemos hambre”, de pobladores, varios de los que son trabajadores por cuenta propia y a la vez son militantes o simpatizantes masistas, según testimonios de habitantes de aquellos lugares y, además, de acuerdo a declaraciones de gente que fue detenida bajo sospecha de promover lo que las autoridades judiciales y fiscales presumen como sedición, entre los supuestos delitos que se investigan, como atentado contra la salud pública e instigación para delinquir.

Voceros masistas piden pruebas para demostrar que ellos sí buscan que fracasen los gobernantes y, en primer lugar, la Presidenta interina, en la campaña anticoronavirus.

Entre los indicios, los que podrían servir como elementos de prueba, es posible recoger los que antes han sido referidos en esta publicación virtual, a las que se añaden otras señales últimas, incluidas las que parece que fueran destinadas a desinformar o que son la confirmación de las dos caras masistas de las que se escribe aquí:

—Lo dicho por la diputada del Chapare: Que la pandemia es una creación de los yanquis, que aquí la difunde la derecha y que sirve a los gobernantes para perseguir a los cocaleros del trópico cochabambino.

—Poco antes de aquella declaración, de esa diputada, en siete hospitales hubo rechazo de vecinos, dirigentes sindicales y lo más probable es que de ese movimiento hayan participado masistas, los que impidieron que allí se hospitalice a la primera infectada con coronavirus y que llegó a Santa Cruz, desde Italia.

—En El Alto, comerciantes pusieron en duda la propagación de la pandemia, entre otros argumentos con el que las defensas y la alimentación de los alteños serían una valla que impediría el avance del mal, que sigue en la mayor parte de los países del mundo. Ahora los muertos son cuatro en El Alto y aumenta el número de contagiados con el virus.

—En las redes sociales, sobre todo, circulan mensajes que tratan de que se crean las mentiras respecto de la pandemia en Bolivia y sobre la campaña destinada a vencerla.

Entre los difusores de esas mentiras se sospecha que hay masistas o amigos de éstos.

—En El Alto, salida hacia Copacabana, por segunda vez en medio de la cuarentena, comerciantes han instalado igual número de ferias (con los compradores habituales), a pesar de la vigilancia policial; guardias que han sido agredidos por comerciantes y cuatro cabecillas de esa agresión fueron detenidos, de acuerdo al informe oficial.

Se supone que masistas cuando menos habrían estimulado la realización de esas dos ferias en San Roque, lugar en el que la influencia suya es conocida.

—Un exsenador del MAS, en un debate por radio Panamericana de La Paz, afirmó que el gobierno “de facto” (como ellos lo denominan), no coordina labores anticoronavirus con alcaldes y gobernadores, que utiliza para la represión los recursos donados a Bolivia para la campaña antipandemia y que esta campaña del gobierno de Áñez es un fracaso.

Otros voceros masistas, entre ellos otros parlamentarios, aseguran que ellos nada tienen que ver con acciones que estarían empeñadas en desestabilizar a la presidenta Áñez y a su gobierno.

La otra cara de los masistas la representan los llamados moderados, entre éstos parlamentarios que establecen o toleran acuerdos con los gobernantes para aprobar leyes, como la última que dispone la suspensión del pago de las deudas a los bancos hasta seis meses después de la cuarentena, norma que complementa las medidas tomadas por los gobernantes durante la emergencia sanitaria anticoronavirus.

Sin embargo, gobernadores y alcaldes (varios de ellos del MAS), desde sus puestos, coordinan acciones que tienen como propósito garantizar la cuarentena y/o proveer los medios de bioseguridad para médicos y personal de salud para que éstos atiendan a los enfermos con coronavirus.

No obstante, gobernantes se quejan porque autoridades subnacionales se alejarían de aquella coordinación en la campaña anticoronavirus.

Masistas afirman que a pesar de su disposición para asistir, no han sido convocados para alguna reunión que coordine acciones entre gobernantes y opositores. Asimismo, los masistas han propuesto constituir un gabinete político y técnico para desempeñar una labor de coordinación.

Carlos D. Mesa, a medios de difusión, declaró que los gobernantes en ningún momento propusieron alguna reunión para coordinar esfuerzos en la actual campaña. Mesa, también reclamó, a los gobernantes, información detallada sobre medidas, recursos y tratamiento a los pacientes de coronavirus.

Una conclusión preliminar es que los gobernantes mantienen la decisión de organizar ellos la campaña antipandemia y que los dirigentes políticos opositores se sumen, como cualquier otro ciudadano, al despliegue de las tareas de este tiempo.

Los masistas son opositores del gobierno transitorio y esa definición no variará, con seguridad. Ellos cuentan hasta los detalles para demostrarlo: Voceros del MAS, casi todos, cuando se refieren a la campaña anticoronavirus citan a la OMS o a la OPS, así como a las recomendaciones, que se deben seguir y que son de estas organizaciones, mientras que a la presidenta Áñez ni la nombran. Este es un detalle revelador, sin duda alguna.

Además, el comportamiento real de los masistas se encarga de ponerlos a la vista de los que quieren ver realmente.

Los masistas encargados de impulsar las acciones que busquen el fracaso de los gobernantes y sobre todo de la Presidenta son descubiertas por la gente que sabe, además, dónde están sus propios intereses.

No obstante, es necesario que lo que hacen los masistas de manera encubierta sea descubierto.

Es urgente que en ocasiones como las que se vive e incluso se padece, los hechos ayuden a conocerlos íntegramente a los masistas, en sus dos caras o más.

Esos masistas de dos caras son los que han sido parte del gobierno de 14 años, pero antes no han sido distintos de lo que son actualmente.

Sólo hace falta vivir en esta tierra, con los sentidos despiertos, para entender que políticos como los masistas tienen que ser derrotados otra vez y las veces que sean necesarias.

Los exoficialistas saben que si a los gobernantes y a la Presidenta les va bien, en la campaña anticoronavirus —lo que será una victoria de los bolivianos—, electoralmente, ella podría avanzar como candidata a la “reelección”. Así transcurre la vida en Bolivia, en este período de la pandemia.

Jeanine Áñez Chávez no esperaba ser presidenta interina ni buscó encabezar la campaña anticoronavirus en Bolivia.

Áñez sigue en la cresta de la ola boliviana y se comporta como actora principal de la política en esta etapa.

Y se advierte que Áñez no quiere compartir con otros la dirección de la campaña anticoronavirus. Esa es una actitud política que podría considerarse excluyente. Sin embargo, a esta altura de la campaña para vencer la pandemia en Bolivia podría considerarse tardía una instancia de coordinación entre gobernantes y políticos opositores; sin embargo, si la Presidenta interina no fuera a la vez candidata a la reelección, y siendo candidata como es, acaso podría llamar a la coordinación a otros dirigentes políticos, aunque fuera tarde, pero se diría todavía a tiempo.

Áñez dirige una campaña única en su género, la gesta antipandemia, que urge ganarla. Y ganarla con, por y para la sociedad boliviana, como un eslabón de la contienda universal: se trata, pues, de una campaña por la vida de los seres humanos.

En esta situación, los masistas dos caras, formarían en la fila de los ganadores porque, a pesar de todo, dirían que también son propietarios de una victoria que será de todos los bolivianos cuando todos los bolivianos venzamos a la pandemia.

Se lee que los masistas, sin embargo, no tienen la grandeza que hace falta a operadores políticos para compartir una epopeya mundial anticoronavirus, en la que ellos evidencian las dos caras o más que llevan dentro.

*Periodista

Espinal, militante de la teología de la liberación

De sábado a sábado 502

Espinal, militante de la teología de la liberación*

Remberto Cárdenas Morales**

Cruz hoz martillo 2

Era poco conocida la escultura en madera, de Luis Espinal, en la que une a Cristo crucificado (símbolo del cristianismo) y la hoz y el martillo (representación de la alianza obrero-campesina, de los comunistas).

La lectura que se hace de esa unión es “insólita” y es diferente entre creyentes y no creyentes católicos y cristianos y, también, entre comunistas de las más distintas trincheras.

Las interpretaciones ahora han logrado una marcada difusión, sobre todo en las redes sociales, desde que el entonces presidente Morales le regaló al Papa Francisco, en La Paz, esa escultura del cura-mártir.

El vocero del Vaticano, Federico Lombardi ha dicho que el Vicario de Cristo, ante ese presente: “… no ha tenido una particular reacción a esto y ni me ha dicho que manifieste particular reacción negativa a esto”.

Al parecer el Papa no conocía un tallado como ése, hecho por Espinal, a pesar de que ese trabajo fue mostrado en videos difundidos en ocasión de un nuevo aniversario del asesinato del fundador del semanario Aquí (22-03-80).

Sin embargo, según el diario cruceño El Deber, el Papa Francisco, sobre esa escultura, dijo: “Esto no está bien” (o “no sabía esto”).

Además, esa escultura aparece, por primera vez, en una nueva edición boliviana de Oraciones a quemarropa, de Espinal, que la Compañía de Jesús publicó. Ese tallado, antes se publicó en un libro de Lucho sobre el cine.

Sobre este asunto, al parecer, el que dio en el clavo, al menos en parte, fue uno de sus más cercanos amigos y jesuita: el P. Albó quien afirmó que Espinal con ese tallado buscaba el “diálogo” entre diferentes, entre marxistas y cristianos, se suele añadir.

Sin embargo, asegurar, como lo hizo nuestro también amigo (Javier) que el “Director perpetuo” de Aquí “no fue comunista”, parece una demasía. Hubiera bastado que añada que Espinal asumió, en la teoría y en la práctica, la Teología de la Liberación (TL).

Aquí pocos dudan de que el cura asesinado fue el más avanzado entre los llamados/as también “tercermundistas”. Y, entre los laicos comprometidos, a curas y a monjas progresistas y/o revolucionarios/as, se los llamaba y se los llama “curas mineros” y “monjas mineras”, de los que había no sólo en las minas.

Vale recordar que cuando el Papa Juan Pablo II viajaba hacia Bolivia (1988), entre otros países, dijo que la TL era un cuerpo extraño a la Iglesia Católica. En respuesta, en páginas del entonces Aquí impreso, un cura chileno le respondió que Wojtila (Juan Pablo II) no entendía ni la teoría ni la práctica de la TL y que los partidarios de ésta, en América Latina, primero vivieron y lucharon con sus pueblos y que después reflexionaron, sobre esa forma de vida y de lucha. Que primero fueron los hechos y después la teoría en la TL.

Y sobre los curas mineros (de Bolivia) conviene, asimismo, rememorar que los curas oblatos de María Inmaculada (OMI), llegaron a Siglo XX-Llallagua a “combatir al comunismo”, y como varios de ellos lo han dicho, los curas oblatos fueron convertidos a la causa de los proletarios mineros, y no al comunismo, en tanto militancia en una organización partidaria.

El Papa Juan XXIII propuso dialogar y colaborar entre cristianos y marxistas en plena guerra fría. Y se admite que ese verbo es el más avanzado entre los papas de todos los tiempos. Pero no por eso el Papa Bueno fue comunista. Y sobre el mote de comunista, la derecha en nuestro país, atribuía al menos ideas comunistas a los curas progresistas. Sobre Cristo crucificado y la hoz y el martillo, tallados en madera por Espinal, una lectura es que así este hermano y compañero graficó el mensaje de Juan XXIII: el diálogo y la colaboración entre cristianos y marxistas. En cierto modo eso ocurrió en el semanario Aquí.

Este periódico fue (y es) la obra más importante de Espinal, de sus últimos años de vida, como han dicho varios voceros de la IC y de fuera de ésta. Y en ese periódico convergieron curas y monjas, y laicos comprometidos, entre éstos algunos marxistas: con Espinal y después.

A manera de confirmación de lo dicho, nada mejor que reproducir fragmentos de dos escritos de Espinal de: “Los cristianos y la revolución” y “Comunismo”, de Oraciones a quemarropa.

Además, los trozos del pensamiento de Espinal que reproducimos, a 40 años de su asesinato, podrían ayudarnos a entender bien y muy bien los mueras al comunismo, de Luis Fernando Camacho, candidato a la Presidencia de Bolivia, y el reclamo de este expresidente del Comité Pro-Santa Cruz, para que retorne la Biblia al Palacio Quemado de Bolivia, ante la opinión de otros que afirman que aquel libro mayor no tiene por qué volver a ese recinto.

De “Los cristianos y la revolución” de Lucho extractamos:

  —“La revolución en América Latina no se puede hacer sin los cristianos..."

—"... la iglesia defiende fácilmente el sistema, que por su parte le concede ciertos privilegios."

—"La iglesia oficial e instalada es contrarrevolucionaria".

—"...el cristiano participa en la revolución a título personal y como imperativo impuesto por su fidelidad al evangelio..."

—"Hay que recordar que la revolución no va a ser en favor de todos; sino solamente en favor de las mayorías."

—"La iglesia tiene dos fachadas. Una es la iglesia de la conciliación, la que pone parches para suavizar las asperezas de esta sociedad de clases, es la iglesia institucional y burocrática. Y está también la iglesia de la ruptura, la que predica que esta sociedad es injusta, y sobre la injusticia sería un sarcasmo predicar el amor. Por esto la iglesia tiene dos fachadas; la iglesia instalada y la iglesia revolucionaria, la iglesia-institución y la iglesia-pueblo; o si queremos, la iglesia de los diplomáticos y la de los profetas.”

“Por esto, dentro de la iglesia se refleja también el eco de la lucha de clases; porque cada cara de la iglesia tiene sus partidarios; está la iglesia del poder y la iglesia de los pobres."

—“Sería inadecuado aplicar el clericalismo en la revolución.”

—"... la revolución y los cambios profundos en la sociedad los lideriza el pueblo, y no ningún grupo elitista o intelectual."

En “Comunismo”, de Oraciones a quemarropa, Espinal, anota:

“Señor, nos da miedo este mundo que avanza hacia el comunismo. La mancha roja se extiende con el apoyo de muchos.”

“Hoy, aquí, la religión de la materia es más fuerte que tu Religión, es más viva, más proselitista.”

“Tal vez, sea mejor así, que el comunismo crezca y de un zarpazo saque de su letargo a tu Iglesia milenaria. Ante un peligro tan agudo, ¿qué significa esta iglesia de boato y de rutina?”

“Tal vez, tus pobres hallan en el comunismo aquello que Tú predicaste: el hambre y la sed de justicia (Mt. 5,6).”

“Tal vez, nosotros los hacemos ateos al mostrarles un Dios que de verdad no existe; tal vez, tienen razón al hablar de ‘opio del pueblo’ porque hemos desencarnado nuestra fe…”

“Tal vez, hará falta atravesar el Mar Rojo para entrar en la Tierra Prometida.”

“Tal vez, Tú, Señor, estás con ellos.”

Ante la “polémica” desatada por la unión de Cristo crucificado y la hoz y el martillo en la escultura de Espinal, y aunque éste no dejó nada con el nombre de “testamento”, lo transcrito muestra al cura mártir como fue y es: de cuerpo y alma, al que es necesario conocer y asumir integralmente.

La Paz, 19 de marzo de 2020.

*Esta nota será publicada en el suplemento El Animal Político del diario La Razón de La Paz, el 22 de marzo de 2020.

**Periodista 

Periodismo del pueblo, democracia real y cristianismo para los cambios en Luis Espinal Camps

De sábado a sábado 503

Periodismo del pueblo, democracia real y cristianismo para los cambios en Luis Espinal Camps

Remberto Cárdenas Morales*

Estos escritos del cura mártir que entregamos a los lectores fueron publicados por el semanario Aquí en marzo de 1991. En ellos encontramos ideas suyas respecto del periodismo del pueblo o periodismo de clase y la función social de los periodistas; sobre la izquierda, las alianzas de ésta y la unidad del pueblo; acerca de las fronteras ideológicas sustentadas por las dictaduras militares y fascistas, de nuestra América de los años 70; las democracias restringidas y la democracia real; así como una nota referida al rol de los cristianos en la revolución.

Periodismo de nuevo tipo

En este tiempo de la revolución en las comunicaciones y, en particular, de la red de periódicos electrónicos, como es Internet (redes sociales), consideramos que sigue vigente el postulado de Espinal respecto de la necesidad de un nuevo periódico. La validez de esta propuesta se confirma, además, porque es cierto que los diarios bolivianos son "monotemáticos" y "monogenéricos", o porque siguen siendo "pre-periódicos" (de simple registro), a pesar de los sensacionalistas que circulan ahora.

Para el sacerdote inmolado, este nuevo periodismo debe contar con operadores que sean actores de la historia y no simples archivadores (que usen nuevas técnicas) pero que posean una nueva mentalidad.

Agrega: "Un nuevo periodismo supone también una visión nueva de la historia. A la historia oficial protagonizada por líderes corresponde un periodismo oficial de personajes. Esta historia individualista y aristocrática supone que los protagonistas de la historia son los genios, y no el pueblo mayoritario. Por esto, también existe el periodismo que se ocupa de los personajes, las estrellas y los genios.

Así, en vez de hacer un periodismo que busca los actos de los grandes, hay que hacer un periodismo que sea la memoria popular".

Un nuevo periódico situado en "una sociedad de clases y de explotación", en la que "nada se libra de la lucha de clases", porque "aun los elementos culturales están teñidos de características clasistas".

Desde una trinchera opuesta a la de ciertos miembros de la orden religiosa a la que perteneció, Espinal opina que "El periodista, ante todo ha de ser los ojos y los oídos del pueblo. Él investiga y comunica al pueblo las informaciones que éste necesita para la vida democrática, para ser soberano; ya que en una democracia real se gobierna en nombre del pueblo, para el pueblo, y lógicamente ante los ojos del pueblo".

Para él la noticia, la información "no es un producto matemático, neutro o fríamente objetivo, sino que tiene necesariamente una dimensión de opinión e ideología". Cuando el periodista selecciona la noticia, al valorarla y al interpretarla aplica criterios ideológicos. Asegura que cuando estos criterios ideológicos corresponden al bien del pueblo (no al bien de la empresa periodística) "la función del periodista será acertada, porque el periodista es el vigía de este pueblo".

Anota que la función del periodista es necesariamente política, porque trabajar por el bien de la comunidad es algo estrictamente político. Pensar en un periodismo apolítico sería como pedir al vigía que sea ciego.

"Todo esto supone que el periodista asalariado vende su trabajo, pero no su conciencia (nos lo piden con frecuencia). Su trabajo se lo debe a la empresa periodística, pero su honestidad y veracidad se la debe a su pueblo. Esta separación entre lo que se debe a la empresa y lo que se debe al pueblo pone al periodista en esta situación conflictiva, tan frecuente en la historia del periodismo y tan presente en nuestro próximo pasado nacional".

Recordemos "que cuando se quiere dominar a un pueblo se necesita amordazar a sus periodistas".

Con relación al debate que estos días se desarrolla en medios de difusión y en aulas universitarias, Espinal sostiene que "... se quiere oponer a la libertad de prensa el simple hecho de la libertad de empresa...", lo que considera incorrecto "porque no se puede confundir un negocio privado con una función social. La noticia no es una mercancía cualquiera, y no se puede comerciar con la verdad que ha de orientar el camino que sigue un pueblo.

Por esto, no se puede considerar la información y la noticia simplemente como mercancía que se vende dentro de una sociedad de consumo; así llegaríamos solamente al decadente periodismo sensacionalista".

Cuan diferente y opuesta es la posición de Espinal sobre la función social de los periodistas ("operadores semánticos"), respecto de otros de la orden religiosa a la que él perteneció que pregonan "apoliticismo". También por eso habrá que explicarse las gestiones que hacen, miembros de la Compañía de Jesús, ante el Vaticano para convertir a Espinal Camps (hombre, cura, periodista, cineasta, revolucionario) nada menos que en "santo" para que, acaso así, su imagen sea situada en alguna "casa burguesa" porque entonces se induciría a los fieles a que le enciendan velas y le pidan milagros en vez de asimilar su pensamiento e inspirarse en su práctica.

Quizá por eso mismo Espinal, al proponer un balance sobre la actividad desplegada desde el semanario Aquí, que fundó y dirigió, dice: "Hemos establecido con claridad nuestra posición, apasionada y parcializada por los intereses del pueblo y por lo que consideramos su respuesta correcta, pero sin asumir un partidismo. Hemos roto con los convencionalismos que la censura y la autocensura han moldeado en el periodismo rutinario de nuestro medio. Hemos, en fin, mantenido nuestra presencia en los momentos en que el pueblo realmente nos necesitaba".

Unidad de la izquierda

Los fundadores del semanario Aquí, y con ellos Espinal, quisieron que aquel periódico del pueblo sea un lugar para el encuentro y discusión de la izquierda. Ésta, en consecuencia, está presente en los escritos suyos:

"Uno de los aspectos más dramáticos de nuestra izquierda nacional es su división en varios frentes. Dividir la izquierda es como dividir al pueblo. Esto puede llevar a la confusión y al estéril enfrentamiento mutuo.

Pero además de dividida, la izquierda se presenta deslucida y aguada en sus programas, porque varios partidos de izquierda han pactado con grupos de centro y de derecha, para tener más chance electoral. Este debilitamiento de los programas de la izquierda puede aumentar la confusión. Se han limado los puntos ‘hirientes’ para entrar en la alianza sin asustar a nadie. Como resultado, los programas burgueses enturbian la nitidez que se esperaría de un partido progresista. La opción electoral y la estrategia del momento —añade en 1979— pueden oscurecer la definición ideológica y la orientación que se supone hay que ofrecer al pueblo".

Guardando las distancias de espacio y de tiempo esta apreciación puede ser asumida, otra vez, especialmente por quienes consideramos que es necesaria la unidad del pueblo, de lo que sobrevive de la izquierda para generar, ahora, un movimiento social y político con tareas en la coyuntura, pero proyectadas de manera estratégica.

Y a propósito del debate entre la izquierda, en este tiempo todavía más necesario, Espinal apunta:

"El enemigo principal de un político progresista no es su compañero de izquierda, pero que milita en otro partido, o en otro frente. El enemigo principal es el fascismo, el entreguismo, el imperialismo, etc. Las elecciones no pueden hacernos perder esta perspectiva. Con un compañero de izquierda compartimos muchas ideas y objetivos comunes. Sería simplemente un error pequeño-burgués insistir tanto en la ‘finura’ ideológica de los matices que olvidemos al verdadero enemigo principal. Cuando luchan entre sí dos grupos de izquierda, quien pierde es la izquierda".

Afirma, asimismo, que "La polémica política tampoco ha de personalizarse. Solamente los dictadores y los individualistas personalizan la política. Luchamos en favor de un pueblo y en favor de una sociedad más justa, y no en favor de ninguna personalidad, por respetable que sea. Por esto, cuando atacamos al ‘imperialismo’ norteamericano no detestamos al ‘pueblo’ norteamericano; y al criticar el enclaustramiento marítimo de Bolivia, no odiamos al pueblo chileno. Del mismo modo, la crítica a un líder político no significa animadversión hacia él; se dirige a su actuación y a su programa político. La crítica política es para construir y para aclarar".

Unidad de la COB y la prensa del miedo

Ante la fecha del Primero de Mayo y el Congreso de la Central Obrera Boliviana, sólo nos es posible un deseo: que se mantenga y se fortalezca la unidad del sindicalismo boliviano.

La clase obrera no tiene aún el poder político, ni el poder económico. Su mayor fuerza y poder radica en su unidad. No perdamos esta conquista, asegura Espinal, pensamiento suyo con vigencia plena ahora.

En ese tiempo en el que el pueblo boliviano vivía amenazado por los golpistas de julio de 1980 y presenciaba una rara transición en Banzer (de dictador a "demócrata"), el autor de los escritos que entregamos a los lectores, dice:

Hay miedo, porque el dictador de ayer sigue proclamándose como si fuera un demócrata. Y cuando le parece, saca a sus pistoleros, como en los argumentos increíbles de una mala película del oeste. Y todos seguimos hablando de elecciones, tan tranquilos aparentemente, pero tenemos pesadillas de que ya llegó el golpe de estado.

Y si miramos la gran prensa, vemos que sigue la información con las dos versiones: la del verdugo y la de la víctima. A ambos se les da igual espacio; y a esto se le llama "imparcialidad". Se dice la verdad y la mentira; una al lado de la otra, esperando que el lector saque el promedio, y así se quede sólo con media verdad y media mentira. Esta es la información del miedo, la que no se compromete. Así tendrá acciones en el poder, cualquiera que suba. Esta información es tan demócrata que da espacio a toda la propaganda política: aún la de aquellos que aprovechan la democracia para destruir la democracia.

Izquierda y elecciones

"Mientras la izquierda (inocentona) juega aún a la democracia, a las elecciones; la derecha está jugando a la dictadura, a poner bombas, a cortar el proceso democrático.

Y ante el juego electoral, la izquierda se divide y se subdivide; y nos peleamos entre nosotros para ver cuál será el candidato o cuál será el frente, afirma con ojos contemporáneos de alguien que parece haber escrito para este tiempo en el que otra vez está amenazada la unidad de los trabajadores.

Además, muestra para ayer (y para este momento) lo que debe ser el quehacer de la máxima organización sindical del país ante la descomposición de los partidos burgueses y de otros que no lo son tanto, es decir, a los del sistema político:

De ahí nace el rol histórico trascendental que tiene en este momento la COB y el sindicalismo revolucionario en Bolivia. Y por esto es mucho más dramática la tarea "partidista" (en el sentido de "particionista") de socavar la unidad sindical de los obreros.

Esta es una de las responsabilidades que tienen en la actualidad los maestros paceños, al parecer nada clarividentes en política. ¡No metan el sectarismo y el divisionismo en la vida sindical!

Si el pueblo perdiera esta arma (de momento la única) de la unidad, habríamos dado el triunfo al enemigo de clase, por nuestra propia ceguera e incapacidad.

"La política del cinismo"

Luego de hacer un recuento sobre el empeño de los dictadores de nuestra América que trataban de cubrir sus crímenes de lesa humanidad, Espinal sostiene:

También en nuestro ambiente político aparecen conductas semejantes: el dictador de ayer habla hoy de democracia; quien hipotecó al país con una deuda externa astronómica, se proclama nacionalista; el que desterró a los sindicalistas e impuso a los "coordinadores", ahora promete fomentar el sindicalismo; quien persiguió al pueblo boliviano, ahora lo desprecia. "He vuelto ¿Y qué?". Esto es el cinismo político.

Este cinismo político se basa en una tesis nazi fascista de culto a la voluntad y desprecio por la razón. El fascismo ha quemado libros y construido estadios.

Subversión del orden social injusto

La injusticia social, la desigualdad de oportunidades, la explotación del hombre por el hombre, la miseria, la falta de trabajo, etc. son otra causa de violencia social. Esta injusticia institucional es una violencia que ocasiona, como resultado, la justa violencia del pueblo que se defiende. A la violencia de la opresión, responde la violencia de la defensa propia y de la subversión de un "orden" social que es injusto. La violencia justa del pueblo que, como no puede esperar nada de la justicia oficial, ha de defenderse por su cuenta. Esto es lo que sucede, por ejemplo, actualmente en Nicaragua: a falta de justicia hay que recurrir a la insurgencia popular.

Así Espinal sugiere el derecho del pueblo a la rebelión, como el más "sagrado de los derechos", cuando no encuentra otro camino para su liberación, se lee en la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano de 1789.

"Democracia vergonzante"

Con relación a la democracia de la que otrora parloteaba Pinochet y los dictadores de su tiempo, Espinal, señala:

Por esto, una "democracia autoritaria", o una "democracia orgánica" o una "democracia protegida", ya no son democracia porque el apelativo destruye la esencia misma de esta democracia.

Una democracia real es el poder del pueblo; y este poder no se puede limitar desde fuera del pueblo mismo, porque en este caso el pueblo ya no tendría poder, si no que simplemente se convierte en súbdito.

Y cuando alguna izquierda no sólo se negaba a colaborar con el gobierno de la UDP, sino que desarrollaba una política de activa oposición al gobierno de entonces, escribe:

Lo que falla, al parecer, es la conducción política de masas. Además de la fragmentación de la izquierda que lógicamente desconcierta. ¿No se trata también de una especie de cobardía por parte de un gran sector de la izquierda que prefiere estar en la oposición y afinar conceptos, antes que compartir la responsabilidad del poder y mancharse las manos con praxis?

Lo que hace falta en este momento es iluminar el camino hacia el futuro.

Miedo a la verdad

Censura, una nota publicada por el Informe R, Nº 380, 1999, tomado del libro Testigo de nuestra América, no fue parte de la edición de Aquí (1991).

Se lo incorpora en esta selección porque ciertamente habla de la arbitrariedad del poder y, sobre todo, porque es una radiografía acertada de lo que es este fenómeno, la censura, vigente en los medios de difusión bolivianos, que hace parte con la autocensura, la otra cara de la moneda. Censura impuesta especialmente por las dictaduras, ese miedo a que se difunda la verdad de los otros o de los que están lejos del poder (político y/o económico).

Los cristianos en la revolución

En el texto "El cristiano y la revolución", algo así como una declaración de principios, Espinal, deja escritas vigorosas manifestaciones como éstas:

—"La revolución en América Latina no se puede hacer sin los cristianos..."

—"...la iglesia defiende fácilmente el sistema, que por su parte le concede ciertos privilegios".

—"La iglesia oficial e instalada es contrarrevolucionaria".

—"... el cristiano participa en la revolución a título personal y como imperativo impuesto por su fidelidad al evangelio..."

—"Hay que recordar que la revolución no va a ser en favor de todos; sino solamente en favor de las mayorías".

—"La iglesia tiene dos fachadas. Una es la iglesia de la conciliación, la que pone parches para suavizar las asperezas de esta sociedad de clases, es la iglesia institucional y burocrática. Y está también la iglesia de la ruptura, la que predica que esta sociedad es injusta, y sobre la injusticia sería un sarcasmo predicar el amor. Por esto la iglesia tiene dos fachadas; la iglesia instalada y la iglesia revolucionaria, la iglesia-institución y la iglesia-pueblo; o si queremos, la iglesia de los diplomáticos y la de los profetas.

Por esto, dentro de la iglesia se refleja también el eco de la lucha de clases; porque cada cara de la iglesia tiene sus partidarios; está la iglesia del poder y la iglesia de los pobres".

—Sería inadecuado aplicar el clericalismo en la revolución.

—"...la revolución y los cambios profundos en la sociedad los lideriza el pueblo, y no ningún grupo elitista o intelectual".

Este Luis Espinal Camps, con certeza, no necesita ser canonizado por el Vaticano presidido por Wojtila. El Espinal de estos escritos podrá revolverse en su tumba ante esta noticia.

A nosotros nos interesa la palabra de Espinal para inspirarnos en ella, así como su ejemplo para librarnos de estos "tiempos indecorosos".

Porque indecoroso es que el Director de radio Fides afirme que Espinal es un mártir al que se puede "admirar" pero "no seguir". (Ventana de La Razón, marzo 21 de 1999).

Nosotros, en cambio, sostenemos que el cura mártir, caído el 22 de marzo de 1980, es un ejemplo que, en el campo popular, se puede y se debe admirar y seguir.

La Paz, abril de 1999.

*Periodista

Los editores

Nota:

Dificultades económicas impidieron la segunda edición en el año que se escribió esta introducción.

Ahora que es posible la reimpresión de los trabajos políticos del fundador del semanario Aquí. Constatamos otra vez que su pensamiento continúa vigente.

La división de los sindicatos, la falta de unidad de la izquierda (incluidos el MAS y el MIP, aunque este último dice que no es de izquierda) y el comportamiento electoral de las organizaciones sociales y políticas son una realidad que analiza Espinal en estas notas periodísticas, así como la urgencia de una comunicación del, por y para el pueblo confirman la necesidad de esta segunda edición.

Los editores

A esta edición incorporamos, a manera de cierre y a último momento, una nota de la Redacción del semanario Aquí (No. 526 del 20-III-92): Hay silencios que envilecen, en la que se resumen ideas de Espinal sobre la censura y autocensura en los medios de difusión, prácticas actualísimas en Bolivia. (También, desde el gobierno de Mesa, se empeñan en hacernos creer incluso falacias).

Una de esas ideas del religioso mártir le dan nombre a este libro: Callar es lo mismo que mentir.

La Paz, 14 de mazo de 2005.

Los editores

Los fragmentos de los escritos periodísticos de Espinal, que publicamos a los 40 años del asesinato del cura-mártir, son el preámbulo a la edición del libro: Callar es lo mismo que mentir, del que circuló una tercera edición cuando visitó Bolivia el Papa Francisco.

Junto con la edición impresa del semanario Aquí, con otra introducción, salió una primera edición de aquellos textos, por lo que esta publicación alcanzó tres ediciones.

En el próximo número del semanario virtual Aquí publicaremos resúmenes de otros trabajos periodísticos del Director perpetuo de Aquí, con materiales referidos a la fuerza social y política de los campesinos bolivianos, el rol de la personalidad en la historia, el porqué del semanario “del pueblo” y otros materiales.

La Paz, 28 marzo de 2020

La publicidad y la propaganda ¿son mentirosas?

De sábado a sábado 500

La publicidad y la propaganda ¿son mentirosas?

Remberto Cárdenas Morales,

“(…) Dice que es aquella isla la más hermosa que ojos hayan visto, llena de muy buenos puertos y ríos hondos, y la mar que parecía que nunca se debía alzar porque la yerba de la playa llegaba casi al agua (…)”, confiesa en su diario de navegación el Almirante Cristóbal Colón.

Allí, implícitamente, se lee un aviso publicitario y/o una propaganda “política”, además de informar sobre el paisaje; asimismo, muestra ese retazo de la geografía mediante una breve descripción.

A ese tipo de avisos publicitarios y/o políticos se refiere Gabriela Sotomayor Terceros, autora del libro: Manual de publicidad para el que, contento, escribo este prólogo.

“Volveré y seré millones”. Ese grito de guerra de Túpac Katari se recoge, también cual consigna, por lo que contiene al menos una parte de aviso publicitario y político.

“Los Estados Unidos parecen destinados por la Providencia para plagar la América de miseria a nombre de la libertad.”, dicho por Bolívar, tiene mucho de consigna en ese tiempo en el que el término publicidad se utilizaba como sinónimo de propaganda.  

Y con humor, Mark Twain, relata: "Por bondad de Dios tenemos en nuestro país (EE.UU.) estas tres cosas indeciblemente preciosas: liberad de expresión, libertad de conciencia y prudencia para no ejercer jamás ninguna de las dos.”

En otro tiempo, a lo que también se refiere este libro, juglares (mensajeros) nuestros informaban y hacían publicidad, en capitales y ciudades bolivianas, incluidas algunas ciudades intermedias; avisos publicitarios que tomaban el nombre de bandos, o eran coplas, para avisar de remates judiciales, presididos por autoridad competente, para que terceras personas se adjudiquen el cobro de impuestos nacionales y municipales (años 40 y 50 del siglo XX); servicio por el que se les pagaba a los adjudicatarios. En Bolivia, entonces, sólo circulaban periódicos, pero con limitaciones.

Otro tema destacado de este texto, sugerido a su autora por estudiantes con los que tiene clases en la Carrera de Ciencias de Comunicación y la Carrera de Artes de la UMSA, es la necesidad de investigar para escribir avisos publicitarios y/o slogans políticos. En esta materia, con Gabriela y tantos otros colegas, compartimos el criterio siguiente: ahora, ningún género ni subgénero periodístico es posible escribir bien y muy bien si no se averigua, si no se investiga.

Investigación como proponía René Zavaleta Mercado: investigación como acción subversiva, razón por la que incluso el pensamiento es “subversivo”, anotaba aquel estudioso de la política y de la sociedad. Este criterio se difundía en ámbitos universitarios, especialmente en los años 70 del siglo anterior, como lo hizo el psiquiatra Enrique París, chileno, asesinado por pinochetistas en el Estadio Nacional de Santiago de Chile. El entonces dirigente del Partido Comunista de Chile, sobre el “papel subversivo de la ciencia”, sostenía: “La ciencia (…), siempre tiene una función subversiva, ya sea cuando nosotros la ponemos al servicio del hombre y aun cuando esa ciencia es utilizada para la destrucción del hombre”.

Otros docentes de las universidades públicas latinoamericanas, en vez de hablar de que la investigación es “subversiva”, preferían decir por aquélla que es revolucionaria, así creían apoyarse más en la ortodoxia marxista.

La propaganda nazi (fascista y falangista por extensión) tenía como instrumento principal a la mentira. Goebbels aconsejaba mentir, mentir y mentir, en todo lo que concebían como campaña propagandista.

La verdad nos hace libres es, en consecuencia, una respuesta a ese rosario de mentiras. Actualmente hay mentiras que se articulan y se difunden desde los estados y desde los gobiernos. Y los gestores de esas mentiras lo hacen en los países aliados expresa e implícitamente de los gobernantes de Estados Unidos e incluso allí donde sobreviven regímenes llamados progresistas.

Por eso también se decía y se dice —aunque con poca fuerza en este tiempo— que la verdad siempre es revolucionaria,

En Alemania, los nazis metieron fuego al edificio del Parlamento, de lo que culparon a los revolucionarios, a los comunistas. En un juicio contra Jorge Dimítrov, en ese momento Secretario General de la Internacional Comunista, de acusado se convirtió en acusador de los incendiarios nazis.

En este libro de Gabriela se rememora que Lenin planteaba la necesidad de impulsar la agitación y la propaganda desde las trincheras revolucionarias.

Agitación y propaganda para difundir ideas, como la de Lenin: Sin teoría revolucionaria no hay acción revolucionaria; para convencer de que es imprescindible la unidad de obreros y campesinos (y otras clases y sectores de clases sociales, añadimos) para el triunfo de la revolución, como señaló Marx, luego de la derrota de la primera revolución proletaria, la Comuna de París, 1781: Al solo de los obreros hay que acompañar el dúo de los campesinos; para socializar un programa, como el que resumió Tristán Marof, en 1926, con su afirmación: “Tierras al pueblo y minas al Estado”; para la organización del partido de la clase obrera, el partido leninista (síntesis de teoría y método); y para buscar la materialización de la consigna: El deber de todo revolucionario es hacer la revolución, propuesta por Fidel y llevada al mundo por el Che.

Con la autora de este manual compartimos la siguiente afirmación: “(…) la propaganda y la publicidad recurren frecuentemente a la mentira porque su papel es el de ejercer una influencia y, sólo accesoriamente, brindar informaciones. En este ámbito las informaciones no son más que medios para ejercer una influencia.

Sin embargo, aun en propaganda y en publicidad conviene mentir lo menos posible (…). Este punto de vista es de Guy Durandin expresado en su libro: La mentira en la propaganda política y en la publicidad. ¿Qué hacer frente a esa realidad? Creo y creemos que en la universidad, en la que se respeta y/o se debe respetar la libertad de pensamiento, de expresión y de acción y, allí donde nos encontremos, debemos hacer lo que de nosotros dependa para mermar y acabar con las mentiras en los avisos comerciales y en las cuñas políticas. Un ejemplo: Estudiantes de la Universidad Mayor de San Simón de Cochabamba, con visible ironía, en respuesta al candidato a la presidencia de Bolivia, que en su propaganda decía por sí mismo que Gonzalo Sánchez de Lozada no miente, en un grafiti los universitarios le respondieron: “Goni no miente, nos mama de frente.”

Los avisos en la publicidad y en la propaganda tienen que estar preñados de ideas; ideas que deben ser bien y muy bien escritas, lo que no sucede ahora.

Para escribir bien y muy bien esos avisos se sugieren, entre otras técnicas el uso de las cuatro C: se debe escribir claro, corto, conciso y correcto.

Y en este y en todos los casos el consejo martiano debe ser insoslayable para comunicadores y periodistas: “La mejor manera de decir es hacer.”

Cerramos esta invitación a la lectura del manual de Gabriela Sotomayor Terceros con un aviso publicitario que difundió en libros editados por la empresa “Los Amigos del Libro”: “No leer lo que Bolivia produce, es no saber lo que Bolivia es.”

Leamos este manual de publicidad y propaganda para conocer mejor a la Carrera de Ciencias de la Comunicación, a la Facultad de Ciencias Sociales, a la UMSA y a Bolivia.

La Paz, septiembre de 2018.

*Periodista

**Se publica en este espacio el prólogo al libro: Manual de publicidad y propaganda de Gabriela Sotomayor Terceros, exdecana de la Facultad de Ciencias Sociales de la UMSA y docente de Publicidad y Propaganda de la Carrera de Ciencias de la Comunicación de la principal casa de estudios de la universidad autónoma paceña.

En la presentación de aquel libro se añadió que en otra edición de ese texto se considere incorporar como temas la propaganda armada propuesta por los vietnamitas y la aplicación de las normas de la guerra en la publicidad, como ya se lo hace actualmente.

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