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Más mentiras del Estado y del gobierno sobre la IX marcha

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Remberto Cárdenas Morales* - De sábado a sábado (200)
El gobierno defiende la madre tierra, como ha vuelto a decir el Presidente en la reciente reunión de Río + 20; la resolución del Tribunal Constitucional Plurinacional (TCP) suspende la consulta en el TIPNIS hasta que haya consenso entre indígenas; los dirigentes de éstos reciben mucho dinero de los empresarios y de la derecha para la movilización que se aproxima a La Paz; esta última y/o sus expresiones político-partidarias dirige la IX marcha; la Presidenta de esta movilización es narcotraficante. Esas son algunas de las mentiras y/o de las medias verdades que se propagan desde el Estado y desde el gobierno. Veamos: Aunque al Presidente boliviano se le cree menos en el ámbito internacional, todavía cuenta con audiencias cautivadas por su verbo en defensa de los derechos de la madre tierra que son más importantes que los derechos humanos, también dijo Morales Ayma, en otro foro. En la práctica ese discurso presidencial es desmentido especialmente con lo que se hizo, se hace y con lo que se pretende hacer con el corazón del TIPNIS: partirlo en dos con el camino de la discordia que, de acuerdo al mandatario indígena, no hay otra alternativa distinta al núcleo de la reserva natural y territorio indígena para la construcción de esa obra, según el Presidente.
Además, el presidente Morales dice frases entre acertadas y felices, ejemplos: el ecologismo actual es el neocolonialismo contemporáneo o asegura que está en contra de la "economía verde". Nuestros pueblos rechazan toda forma de neocolonialismo sobre todo porque sienten en carne viva el comportamiento depredador de la naturaleza de esa forma de dominación, como ocurrió y sigue ocurriendo con el Estado de Rondonia de Brasil (en el que se produce café, cacao, arroz, mandioca, maíz, caucho, madera, minerales), el que ha sido transformado poco menos que en un erial en el que los bosques tienen a desaparecer de manera acelerada. Rondonia, que tiene un importante espacio fronterizo con Bolivia, es citado como un ejemplo por defensores de la naturaleza, los que nada tienen en común con ecologistas de los que habla Evo Morales.
Sobre la economía verde, de acuerdo a la información que se difunde desde Río + 20, se incorporó a la Declaración de ese encuentro por los países europeos, y aunque varios mandatarios y organizaciones ecologistas (por las que al parecer se tienen menos desafectos o que no se tiene desafectos) han rechazado esa formulación. Asimismo, delegados indígenas a esa conferencia sobre la tierra le respondieron a Morales Ayma que si es verdad que está en contra de la economía verde no debía firmar la Declaración, que fue consensuada por gestiones que hizo el gobierno dueño de casa.
Nosotros seríamos unos ingenuos sin remedio si afirmáramos (y no lo hicimos ni lo haremos) que no operan o que no operarían en Bolivia esos ecologistas extremos que, entre otras cosas, hurtan recursos biológicos de territorios indígenas o que cuando menos investigan en ellos y que el nuevo conocimiento que consiguen se lo llevan muy lejos de nosotros y que esos hallazgos son aprovechados por ellos, de muchos de los que ni siquiera nos enteramos. Pero si eso ocurre, son los gobernantes actuales los que, para decir lo menos, se despreocupan de cuidar esas nuestras riquezas, las que no se las utiliza internamente y/o que nosotros ni las estudiamos. También se registraron casos de permisión de los indígenas, lo que han rectificado.s
Asimismo, es una opinión equivocada, dicha expresamente por el actual Canciller boliviano: que no tenemos por qué cuidar los pulmones verdes (los bosques) para estadounidenses y europeos, los que están entre los más contaminadores del planeta tierra; además, porque no somos sus guardabosques pobres. Parece sencilla la respuesta ante esa prédica de los llamados "pachamámicos" o que dicen "pachamamadas", pues, el cuidado de los bosques nos beneficia en primer lugar a bolivianos y latinoamericanos; asimismo, a la humanidad entera. Por eso esa defensa mientras más consecuente será más benéfica. En esa materia no tendría que haber extravíos. En Río + 20 el Presidente a reiterado aquella falacia, al parecer, sin sonrojarse.
Estamos convencidos de que si el presidente Morales hiciera en Bolivia lo que ha dicho en la cita de Río + 20 se resolvería el problema del TIPNIS, que nos une a la mayoría de los bolivianos y nos separa de una minoría.
Para eso se tendría que aplicar la Ley de la Madre Tierra y el Desarrollo Integral para Vivir Bien (aprobada en el Senado boliviano), cuyo objetivo, de acuerdo al discurso presidencial en Río + 20, es "...vivir bien a través del desarrollo integral y armonía con la Madre Tierra para construir una sociedad justa, equitativa, solidaria y sin pobreza". Adviértase que allí no habló del socialismo comunitario. (1)
Una media verdad se configura en el punto 5 de la sentencia del TCP cuando dice: "5º Instar a los pueblos indígena originario campesinos habitantes del TIPNIS a que en ejercicio de sus derechos y con el objeto de materializar los mismos, coadyuven con su participación a entablar un diálogo con el Estado, a objeto de asumir los acuerdos necesarios para efectivizar la consulta; propiciando para ello al interior de sus comunidades, un proceso de concertación en el que se establezcan sus prioridades respecto al proceso en sí de consulta, las cuales se verán reflejadas al momento de desarrollarse el diálogo entre partes".
El Presidente, el momento en el que promulgó la Ley para la consulta, que para nosotros no es ni previa, ni de buena fe, ni informada (pero que sí es fraudulenta), dijo que los que crean que esa Ley 222 es inconstitucional recurran al TCP. Ahora queda a la vista el propósito de esa interpelación presidencial.
La parte sustancial de la recomendación (no es otra cosa) del TCP calza con lo que buscan los gobernantes: conseguir que los indígenas, marchistas en especial, acepten la consulta. Por ello, el acápite de la resolución transcrito dice: "... a objeto de asumir los acuerdos necesarios para efectivizar la consulta...", es decir, el acuerdo entre indígenas será para que se materialice la consulta posterior, de mala fe y mentirosa. Esa resolución, es una media verdad, al gusto del principal gobernante. Media verdad porque, entre otras cosas, habla de la protección de los derechos de los indígenas, originarios y campesinos (en esa manera particular de nombrar a esos tres grupos humanos como si fueran lo mismo: indígenas, colonizadores y campesinos). Media verdad, además, porque declara constitucional la Ley 222 pero, a renglón seguido, condiciona la constitucionalidad de la consulta al acuerdo entre indígenas, originarios y campesinos. Media verdad, asimismo, porque "instar" no es una sentencia constitucional, no es un mandato, de cumplimiento obligatorio. A contrapelo de la resolución que los gobernantes la consideran, entre otros adjetivos, "equilibrada" y "sabia", tiene razón el magistrado que lee en coca el sentido de los fallos que al menos propondrá al TCP. Ese juez ha dicho, en lo principal, que la Ley 222 viola los derechos de los indígenas y que en la consulta que se organiza, además de que en ella no participan los indígenas marchistas, el gobierno asume el papel de juez y parte.
Según gobernantes, unos con más ligereza que otros, afirman que dirigentes de la IX marcha indígena —sin especificar cuáles de ellos ni a los que pagan— reciben importantes cantidades de dinero. Por ejemplo, se dijo que el Presidente de la CIDOB habría cobrado 30.000 dólares de una agencia bancaria del norte paceño. Ante la consulta de un periodista, el gerente de esa institución negó haber autorizado un pago de ese monto o de otro, porque sumas como ésa sólo se desembolsan con su firma.
ante lo que el gerente de esa institución negó, ante la consulta de un periodista, que él haya autorizado un pago de ese monto o de otro, porque sumas como ésa sólo puede desembolsarse con firma suya.
Los gobernantes deben ordenar una investigación seria cuando reciben denuncias, como esa del financiamiento irregular a dirigentes de la IX marcha indígena, para un esclarecimiento por el que se les podría agradecer. De momento los supuestos pagos tramposos buscan cuando menos sembrar dudas en los ciudadanos hacia los marchistas y sus dirigentes. Entre esos supuestos y los de Sánchez de Lozada que decía, en octubre de 2003, que los libios habían financiado a los alzados de El Alto y lo que dicen los gobernantes actuales acerca de los marchistas que se aproximan a La Paz, no hay diferencia esencial. Las mentiras, sin embargo, se lanzan para que se crean en ellas como si fueran verdades. Es verdad, sin embargo, que los marchistas están sometidos a sacrificios sólo posibles entre los que están dispuestos a morir por el TIPNIS; incluso entregan vidas como la de los dos chimanes que murieron en el accidente de la semana que concluye. ¡Honor y gloria a los compañeros: Silvia Otilia Cunay y Alejandro Cayuba! Ése es un ejemplo de que por el TIPNIS mueren los que forman el grupo de los mejores indígenas.
Entre tanto, las mentiras ni desaniman a los marchistas ni restarán el apoyo que los paceños y no paceños expresaremos cuando esos hermanos lleguen a la sede de gobierno. Entonces el pueblo, como en otras ocasiones, redimirá a los calumniados, entre éstos, a la Presidenta de la marcha, Bertha Bejarano que dijo, acertadamente, que no tiene cuentas pendientes con la justicia, como no lo hacen gobernantes que tienen antecedentes penales y que evidencian deserción desde la izquierda al centro y/o hacia la derecha.
A la vez queda claro que esos gobernantes olvidan que no serán todo el tiempo "impunemente poderosos". Especialmente ellos no tienen que olvidar lo que dice La Caraqueña, esa cueca que cantábamos en la resistencia a las dictaduras militares y fascistas: "Nunca un mal duró cien años/ ni hubo pueblo que resista/ ya la pagarán no llores prenda/ pronto volveré".
A pesar de esas mentiras y medias verdades que se difunden desde el Estado y desde el gobierno contra los dirigentes de la IX marcha indígena, con la intención inocultable de conseguir su descrédito y para que merme el apoyo del pueblo boliviano a los caminantes, como reiteran sus voceros, los marchistas quieren conversar con el Presidente y conseguir un acuerdo con él que evite la construcción del camino de la discordia por medio del TIPNIS ante las probables consecuencias destructivas, como establecen diversos estudios sobre la reserva natural y territorio indígena.
La Paz, 23 de junio de 2012.
*Periodista
(1) En ese discurso el Presidente boliviano añadió: "Para lograr el desarrollo integral necesitamos realizar de manera complementaria, compartida e interdependiente los siguientes derechos, los derechos de la Madre Tierra, los derechos de los pueblos indígenas, los derechos de los pobres a superar la pobreza y del pueblo boliviano a vivir bien, derecho y obligación del Estado al desarrollo sostenible, no podemos desarrollarnos sin tocar la naturaleza ni desarrollarnos destruyendo la naturaleza".
En esta edición, de Aquí 72, reproducimos el discurso completo de Evo Morales en Río + 20, publicado en el diario Cambio del 22 de abril de este año.

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