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Siempre he tratado que la música que hago tenga un sentido

“Jimbo” del grupo Octavia:

Siempre he tratado que la música que hago tenga un sentido

 “Creo que es importante transmitir esa experiencia al enseñar la música y el arte”

Franz Cuevas Navarro

(Semanario Aquí / 04-02-19)

            Gimmer Illanes, Jimbo, como lo llaman los más allegados, músico y ejecutante de diversos instrumentos autóctonos y criollos, integra la agrupación de pop rock Octavia y rescata los ritmos e instrumentos tradicionales autóctonos junto a diversos músicos y es parte también de Sobrevigencia, una agrupación musical que recupera la canción social,local y latinoamericana.

A continuación Illanes relata su visión de la música, cómo ha influido en su vida y cómo desea transmitirla. 

Adolescencia y juventud

“Soy paceño de nacimiento, estudié en la escuela y salí bachiller acá, estudié dos carreras sin concluirlas totalmente (Antropología y Turismo), después estudié algo de marketing y publicidad (…), he tratado de relacionar todo eso con mi actividad musical. Soy músico desde hace mucho tiempo, vengo trabajando en eso más o menos desde mis doce años” relata.

“Desde muy chico me empezó a gustar la música, en mi barrio por la ex fábrica Said tenía algunos amigos con los que jugábamos fútbol, deportes, y con dos o tres de ellos, desde muy chicos, hemos empezado a hacer música en el barrio (…), comprándonos los instrumentos, lo que podíamos en ese entonces (…) y una de mis primeras actuaciones debió ser en primero intermedio (sexto de primaria actualmente) en una hora cívica tocando zampoñas”

¿Imaginaste en esa época que tu actividad principal y tu profesión sería la música?

Sí, te cuento que ya antes de salir bachiller tenía mi grupo que era “Taypicala”(…) y siempre pensé en hacer de la música una profesión mía. Yo quería estudiar alguna carrera musical, como a veces nuestros papás u otras personas te dicen que estudies algo y, ahora, eso está mejor, pero antes no era vista como una profesión (…) y vi antropología en la universidad, algo de turismo, pero, aparte siempre yo estaba estudiando música en institutos, asistía a talleres que había. Y en toda esa búsqueda, justo al estudiar turismo, encuentro un taller de k’antu que estaba a cargo del Taller de Música de la UMSA y estaba en la dirección Manuel Monrroy Chazarreta, me inscribí porque yo sabía tocar, pero no sabía mucho de las cuestiones musicales formales (…). Hablamos con Manuel y me dijo que podía pasar las clases, pero también me dijo: “Puedes dar clases de instrumentos porque sabes tocar”, y ahí empezó toda esta cuestión de hacer música y también de enseñar que me gusta mucho, y aún seguimos en eso.

Taller Boliviano de Música Popular Arawi (TBMPA)

“En esa época, entre el Taller de Música de la universidad y el TBMPA dirigido por Oscar García, se juntan para hacer un proyecto que era la Orquesta Contemporánea de Instrumentos Nativos (…) y ahí se da la oportunidad de conocer a estas personas del Taller Arawi (…), me llamaron después de un tiempo y fui a dar clases durante mucho tiempo, con una relación para mi muy grande, muy linda con Oscar que la seguimos teniendo hasta ahora”, nos cuenta Jimmy (otro pseudónimo con el que también se lo conoce).

“El Taller Arawi ha significado mucho porque ha sido y esperemos que siga siendo un lugar para formar gente con un pensamiento diferente a lo que se piensa dentro de un ámbito de música, “más escuchada” o más comercial, porque tenemos la intención de volver a abrirlo nuevamente. (…) Formar gente que tenga un criterio de hacer nuevos tipos de música, con nuevos elementos, gente que se pueda arriesgar a otras cosas, de no hacer lo mismo cada vez. Entonces el Arawi ha sido un paso importante para mí y siempre lo voy a agradecer”, agrega.

El rol del artista, según la experiencia de Jimbo

Yo creo que la música y el arte en general es la expresión del humano, de los pueblos en todo sentido, pero creo que el artista es más sensible porque puede expresar, de distintas formas, las cosas malas que pueden pasar en una sociedad, o buenas también, las cosas buenas y malas que puedan pasar en su vida o en la de otras personas; el arte tiene esa ventaja, yo creo, la de expresar cosas que de repente otra profesión no puede expresar, no sé, esa es una opinión personal (…) y eso es lo que también se quiere hacer.

Obviamente, hay distintos tipos de arte (…), en el caso de la música, hay música que puede ser más escuchada con la cual de repente puedes llenar estadios, pero que no están trabajadas con un sentido social, por decirte, sino más con un sentido de diversión, que también está bien, pero, lo que a mí me interesa más es transmitir a las personas algo que siento, algo que veo o algo que me parece que está mal o, como te dije, que está bien.

La incursión en el rock con Octavia

Empecé tocando música autóctona y, “ me especialicé” un poco en eso, viajando a las comunidades, a los pueblos, haciendo trabajos de campo, investigando a veces por mi propia cuenta y después con el Taller Arawi (…), para tratar de hablar de eso y de tocar tal y como se debe tocar (…).

Después traté de incursionar un poco con la música folclórica criolla (…), en el Arawi empecé a hacer un poco de folklore latinoamericano (…), estudié en esa época música con muchos maestros, de todo estilo y géneros. Luego viene una propuesta, y bueno, yo decía también que me gustaría estar en un grupo de este estilo, de rock pop como lo que he hecho con Octavia y el principal pensamiento que tuve es que antes la gente, las ciudades y nuestro país no aceptaban nuestros instrumentos, nuestros ritmos y varias cosas de nuestras tradiciones; trabajé también en un colegio (…) y ahí vi que mucha gente no conocía y no sabía de eso.

Llegué a Octavia y fue para mí un medio de mostrar, a la juventud, a la gente que gustaba de este género de pop rock, que hay ritmos nacionales, hay instrumentos tradicionales con los cuales también se puede hacer este tipo de música (…), y creo que con buen resultado porque al principio, cuando en algún concierto de rock alguien decía “cuequita boliviana”, nadie sabía qué era una cueca (…). Y eso hemos hecho con Octavia, ahora la gente saca su pañuelo en la cueca, baila al final un huayño, te pide un bailecito, todo claro, con la fusión del rock, ¿no?

¿Con qué género de música te sientes más realizado?

Puedo dividir en tres, la música autóctona, la música urbana latinoamericana y el rock con la música contemporánea: para mí han sido muy importantes. La música autóctona ha sido muy importante (…), y creo que la música autóctona o tradicional de cada país es la madre de todas las músicas y que genera otras cosas y por eso la sigo haciendo. La música urbana, criolla y latinoamericana (…) es muy importante porque creo que es parte de lo que vivo (…). Y la música “moderna” y contemporánea que he estudiado mucho y que me encanta (…), cuando estás en un escenario y que mucha gente escuche lo que quieres decir también ha significado mucho. No es que me sienta más realizado con un tipo de música sino, en el momento en el que estoy haciendo música es muy importante para mí.

Música y sociedad

“La música autóctona, por ejemplo, tiene un significado muy profundo (…), funciona de acuerdo a ciertas cuestiones de vida en el área rural, en el altiplano, por ejemplo, la época de lluvias, la época seca, la época fría, la del cultivo (…) y los instrumentos son tocados de acuerdo a las fiestas, siempre la música tiene un sentido desde la música autóctona. Dentro de la música urbana, que hemos tocado con Sobrevigencia, hemos tratado de recopilar o hacer canciones que te digan algo, que tengan un mensaje social. Y un poco de eso también me pasó con la música contemporánea y con Octavia porque, como te dije, yo tenía alumnas que no sabían qué era una zampoña, qué era una quena, qué era una cueca (…) pero teniendo una referencia de música que esté “sonando” me decían “Gracias a lo que tú has hecho, sé qué es todo eso”. Por eso te digo que, en mi caso, siempre he tratado que la música que hago tenga un sentido, que tenga un fin, algo que decir y proponer, creo que es importante transmitir esa experiencia al enseñar la música y el arte”.

(Semanario Aquí / 04-02-19)

Universitarios llevarán alegría a niños del hogar Tacachia al sur de La Paz

Con aporte propio

Universitarios llevarán alegría a niños del hogar Tacachia al sur de La Paz

El grupo de estudiantes voluntarios quieren regalar presentes y arrancar sonrisas de los niños del albergue

Mercedes Limachi

(AquíCom 18-12-14) Un grupo de 9 estudiantes de las carreras de Sociología y Trabajo Social, de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA), llevarán regalos y diversión a niños del hogar “Kori Wawanaca niños”, del pueblo de Tacachia, Municipio de Palca de La Paz. Con aporte propio esos universitarios realizarán esa actividad el sábado 20 de diciembre.

Daniel Mollericona, estudiante de Sociología, explicó: “Se está organizando un día divertido para 23 niños del Hogar y vamos a participar 9 universitarios, nos disfrazaremos de payasitos, les haremos bailar y jugar, también llevaremos panetón y pequeños regalos”.  

La idea de esa actividad, dijo Mollericona, es que los niños se diviertan. En esta causa está colaborando el Director de Sociología con 10 panetones, el grupo aporta con Bs15 para comprar juguetes y regalar a los niños del albergue.     

El Hogar “Kori Wawanaca niños”, alberga infantes que han sufrido violencia y son rehabilitados mediante la agricultura, la naturaleza y el afecto, añadió (AquíCom 18-12-14).

 

El arte debería moverte el alma y el cuerpo

Mario Ramírez Ballivián:

El arte debería moverte el alma y el cuerpo

Fragmento de la entrevista al integrante del dúo musical boliviano Negro y Blanco

Franz Cuevas Navarro

(Semanario Aquí/09-10-18)

¿Qué te provoca decir cuando menciono la palabra reguetón?

- Me provoca risa (…), es que, ¿Sabes lo que pasa?, con el ritmo del reguetón yo no tengo ningún problema pero, los contenidos que propone responden a una lógica enlatada, además es una lata vacía (…) y, lastimosamente, los mercados financieros de la cultura digamos, del comercio de la cultura, son pues gigantes. Hay millones ahí (dinero) que están vinculados a los millones que tienen los medios, los empresarios, etc. Es un círculo financiero mundial que nos llega, ahora más que antes porque tenemos las redes sociales y todo. Por eso las redes sociales son de doble y triple filo y, el reguetón es un reflejo de eso porque ha encontrado un nicho de mercado super fácil de explotar y le están exprimiendo hasta el último centavo. Cuando acabe el reguetón, va haber otra cosa (…)

La macana es que no se hace un trabajo de formación o educación un poquito más profunda desde lo cultural. (…)El arte debería moverte el alma y el cuerpo, ese ritmo sólo te mueve el cuerpo digamos (…) sin proponerte nada más. (…) El reguetón es el reflejo de ciertos vacíos humanos (…), más bien el arte y la cultura deberían ayudar a llenar esos vacíos y no a ampliarlos.

Así como las redes sociales, el arte es una herramienta y, las herramientas pueden servir para derribar un edificio o una casa o, pueden ayudar a construir puentes (…). Es como la comida basura, es como música basura de alguna forma, entonces, si vas consumiendo comida basura te vas a ir enfermando del cuerpo. Lo mismo con la música, si vas consumiendo esa música basura, tal vez te enfermes también del cuerpo pero también del alma (…)

¿Qué trabajo queda por hacer para cambiar ese panorama?

- (…) hay también la música, la cultura y las artes que son como comida sana (…) que nos van a hacer más fuertes y nos van a ayudar a vivir más felices. De eso no se trabaja mucho porque como no es en masa y no se produce mucho y no sé qué, no hay tanto apoyo y no está de moda y todas esas cosas que ya sabemos.

Por ejemplo en Arteconciencia hablamos de esas cosas también cuando hablamos del tema de descolonización por ejemplo (…). Por eso hay que trabajar, los Estados deberían trabajar en eso y no lo están trabajando. Deberían trabajar el tema de la cultura para la formación, de valores, histórica, social, familiar, cultural, etc.

(Semanario Aquí/09-10-18)

“Lo peor de los deseos” es un retrato libre de Bolivia

Largometraje

“Lo peor de los deseos” es un retrato libre de Bolivia

Claudio Araya, director de cine, dice que con esta producción “mucha gente se va a identificar”, según sus propias palabras.

Franz Cuevas Navarro

(Semanario Aquí/29-11-18)

      El cineasta Claudio Araya Silva, con lazos familiares bolivianos y chilenos, llega en su infancia a Bolivia en los años 80, desde Santiago, su ciudad natal, a raíz de la persecución política de la que fue víctima su padre, así como otros varios militantes de izquierda en la época de la dictadura de Pinochet en Chile. Hoy trabaja en el oficio cinematográfico y presenta en las salas de cine, desde hoy 29 de noviembre, su largometraje “Lo peor de los deseos”. A continuación la entrevista que retrata al autor y su obra:

¿Qué podrías decirnos para conocer mejor a Claudio Araya?

- Podría decir que me inicié en las artes a  partir de mi abuelo, él era un pintor que fue exiliado a Venezuela (…) y era dirigente del partido comunista en el norte de Chile y a partir de él es que yo reconozco mi vocación como artista o el acercamiento a las artes (…). A partir de eso como que despierta una necesidad en mí de vincular esta cuestión (…) importante en mi vida, que era la técnica más científica digamos, con algo más poético (…). Empecé en esto como actor de teatro en el grupo de Diego Aramburo y a partir de ahí desarrollo una vinculación a las artes escénicas (…), eso poco a poco fue decantando en el cine. Entonces, me voy a Buenos Aires a estudiar cine (…), vuelvo, termino mi licenciatura (en comunicación) y hago una especialización en realización cinematográfica en la Universidad de Chile y a partir de eso consigo algunas becas y me voy a España para estudiar una  maestría en guión cinematográfico, financiada por Ibermedia. 

 

¿Cuáles fueron los detonantes o motivaciones que generaron la idea de tu película “Lo peor de los deseos”?

 -  “Lo peor de los deseos” creo que tiene que ver con mi vinculación a Bolivia, mi lectura también de los distintos espacios que me ha tocado vivir (…). Me ha tocado vivir mucho tiempo y profundamente en el campo, en Mizque, a través de mi madre y su trabajo en desarrollo (…), estar vinculado de cerca a la realidad campesina. Y por otro lado, mi llegada a Bolivia siempre fue a lugares periféricos, a sectores rurales, por la misma condición económica que teníamos nosotros no podíamos vivir en una casa en la ciudad (…) y eso para mí despertó el interés en entender un poco qué es lo que me pasaba a mí respecto de lo que yo veía en Bolivia.

Entonces, de a poco fui desarrollando como una propia  teoría como de la ”autotraición” que uno a veces se ejerce en lo cotidiano y el porqué ocurría esto. Esos mecanismos y cuestionantes despiertan en mí la necesidad de hablar de otros temas (…), después ya me doy cuenta de que esto tiene que ver con el poder, desde el individuo como sujeto hasta una sociedad que a veces queda imbuida en el poder y se deja seducir, y que forma ya parte de la estructura de las personas (…), creo que ahí empiezan las cuestionantes de por qué opera esto y de por qué es tan popular.

 

¿Qué ha sido lo mejor y lo peor que has experimentado en la realización de la película?

 -  Creo que lo más complejo han sido los tiempos de realización, entre el inicio del desarrollo del proyecto hasta tenerlo en pantalla han pasado muchos años, creo que en ese sentido quisiera estar yo en el mismo estado de madurez en el que está la película (…), yo hice esta película, la desarrollé hace más de cinco o seis años y uno va cambiando, y la película ya no tanto, se queda un poco más atrás (…). Quisiera que los procesos sean más cortos, realmente quisiera poder hacer una película en dos años (…), esa es una cosa que me ha generado siempre un malestar.

Y lo otro, creo que lo que he aprendido es saber a las personas del equipo que debes escoger, es decir,  quiénes son las personas que están comprometidas con tu proyecto, que se ponen la camiseta y que no solamente van a trabajar para ti por un sueldo, sino que sean personas que se comprometan desde el principio de los proyectos para que todos sintamos el mismo amor por la película, ya sea en el desarrollo, en la producción y en el lanzamiento (…). ¡Hacer equipo!, es importantísimo el aspecto humano de los rodajes, yo creo que aprendí mucho en ese sentido.

 

¿Qué encontrará en la película el público que vaya al cine?

 - Yo creo que va a encontrar una película que está llena de complejidades, es una película que tiene muchos niveles de entendimiento que, es como una especie de cebolla que tú vas desgajando y eso me contenta, me gusta, porque se logró llegar a eso, una idea que de repente podría haberse caído en el camino.

¿La gente se va a identificar?

 - Yo creo que hay mucha gente que se va a identificar, ¡sí!, o va a identificar a su compañero o a la gente que está en frente, o sea, es un retrato libre, diría yo, de Bolivia.

 

A partir de esta experiencia, ¿Qué desearías para el oficio cinematográfico en Bolivia?

 - Siempre pedimos esto, ¿No?, un poco de fondos digamos (dinero y financiamiento), pero creo que… La verdad, no pido nada, estoy  contento con lo que he logrado, con lo que se ha logrado. Me gustaría para mí mismo, conservar algunas personas valiosas, por ejemplo el equipo de arte, volver a trabajar con ese mismo equipo y algunas otras personas. Para mí y para mi empresa, poder generar una alianza mucho más cercana para un próximo proyecto que ya lo estamos desarrollando.

 

¿Qué procesos se sigue, desde el principio hasta la exhibición de una película?

 - Primero desarrollar una idea que te convenza y, para mantenerla una buena cantidad de años, tiene que ser algo que realmente te mueva el corazón, te muevan sentimientos personales y particulares porque es lo que te hará no abandonar el proyecto (…), yo creo que ahí es donde uno tiene que darle más pulmón porque es un trabajo en solitario, principalmente, la escritura del guión, el conseguir el equipo técnico, equipo humano, toda esa parte que vincula tu proyecto con una cierta realidad.

Luego está la etapa de pre producción, que es larga, compleja y cara, en donde se preparan todas las áreas para estar listas al momento del rodaje (…), el diseño de producción, el diseño de arte, el escoger el casting (…). El rodaje es un momento de alta tensión porque uno tiene que estar muy enfocado, tiene que tener toda la energía puesta en el proyecto. Hay que intentar no decaer en este punto. La confluencia de todas esas energías se desatan de  forma maravillosa y mágica pero a veces también de forma difícil y complicada. En el rodaje se disfruta y también se sufre (…), es el momento de catarsis (…), es ahí donde hay que poner alma, vida y corazón y no decaer (…).

Posteriormente, a eso vino una etapa complicada porque ya estábamos sin presupuesto y con un corte general (primera edición de la película) (…) pero pasó mucho tiempo en poder conseguir los elementos, y hasta que yo me sienta también contento con el corte. Había una cosa que no me estaba gustando (…), mientras paralelamente, porque también soy productor, iba consiguiendo dinero para la post producción de la película (…).

Viene la etapa de distribución y lanzamiento (…), etapa complicada porque uno tiene que competir con grandes estrenos, hay que negociar con las salas y tener un aliado como distribuidor que esté convencido de la película. Siempre el elemento de estar convencido de hacer algo es fundamental para cualquier proyecto audiovisual (…).

Para ver el adelanto de la película, ingresa al siguiente enlace: https://www.youtube.com/watch?v=YGZdDaXUtrU

 (Semanario Aquí/29-11-18)

El arte debería estar en la educación de cualquier ser humano

Mario Ramírez Ballivián del duo Negro y Blanco:

El arte debería estar en la educación de cualquier ser humano

Afirma que también hay un arte basura con el que el artista no está de acuerdo.

Ramírez es el creador del proyecto Arteconciencia que busca que las artes generen conciencia social

Franz Cuevas Navarro

(Semanario Aquí/09-10-18)

      El cantautor, integrante del dúo Negro y Blanco, Mario Luis Ramírez Ballivián, concedió la siguiente entrevista para conversar acerca de tópicos sobre la música, la cultura y el arte como fuentes formativas de valores sociales, en su proyecto Arteconciencia.

¿Cómo empezó Mario la relación con el arte?

-   La parte materna ha sido la culpable. Me acuerdo que las primeras veces que yo escuché canción trova, canción social, fue porque mi madre escuchaba música de Silvio (Rodríguez) y Savia Nueva; mi tío, su hermano menor, escuchaba mucho la canción social, Sui Géneris, los trovadores chilenos, argentinos, que tanto nos siguen influenciando, Víctor Jara, la Matilde Casazola en Bolivia, Violeta Parra, el Serrat. Entonces escuchaban y guitarreaban porque mi madre también toca guitarra y canta… Yo recuerdo que la primera vez que escuché Silvio era un niño ¡Y me gustaba, me encantaba!, seguramente no les entendía, pero, había algo que me llamaba la atención (…), entonces, es de ese lado de la familia que viene la parte musical, artística y también un poco la parte rebelde porque mi abuela también ha escrito libros, se ha divorciado y en ese entonces imagínate, divorciarse hace tantos años era pecado (…) pero creo que también no sólo el arte por el arte sino, el arte con contenido social (…) lo que después, naturalmente digamos, he querido ir trabajando; utilizar el arte como una herramienta “para”(…).

Yo no me considero artista en sí, quizás más trovador; estar más atento a las cosas que pasan, adentro y a tu alrededor, pero, he visto siempre la música como una forma de construir.

 

¿Cuánto ha influido la trayectoria con Negro y Blanco para ser el que eres en este momento?

 -  Es fundamental, lo lindo es que Negro y Blanco sentimos que va a seguir (…). En estos 20 años del dúo Negro y Blanco muchísimo de lo que soy se ha forjado y se ha profundizado, sobre todo desde lo musical (…). Hemos hecho grandes proyectos, sociales, culturales, algunos de ellos si te soy sincero, no me han llenado. Eran como proyectos bonitos digamos (…), entonces, siempre he tenido esas ganas de profundizar ese trabajo, vinculando con lo social o lo político. Ahora recién lo he podido hacer pero, ha sido fundamental la experiencia con Negro y Blanco para el trabajo, no sólo musical, sino también el vínculo de lo musical con lo social (…). Nuestra música y esos proyectos nos han permitido viajar mucho por el país y luego por otros países de la región y también de Europa (…). Son 20 años de crecimiento como ser humano y de ver realidades distintas y de recoger también materia prima para nuevas ideas (…). Entonces, yo no entendería mi vida sin Negro y Blanco.

 

¿Qué ha motivado la decisión de realizar el proyecto Arteconciencia?

 -  Arteconciencia, que es un proyecto personal, vincula, de manera mucho más clara, profunda y también estratégica, lo artístico cultural con lo social político y lo educativo formativo (…). Esta idea me ha venido rondando desde hace unos diez años (…) pero estos últimos cuatro años dije “tengo que hacer algo”, porque si no se va a pasar la vida y quiero también, desde lo personal, sembrar desde ese lado.

Hace cuatro años empecé a leer primero nuestras leyes bolivianas para ver si había una luz, una norma para agarrarse de ella para hacer crecer el proyecto, no la encontré (…).

Entonces, empecé a leer experiencias de otros países y encontré cosas interesantes en Venezuela, en Colombia, en Ecuador (…), en Argentina León Gieco ha hecho proyectos maravillosos más o menos con este lema (…).

 

¿Qué características tiene este proyecto?

 -  El concepto surgió como Arteconciencia, justamente como dice el nombre, el proyecto es “sentipensante” y ahí me he basado mucho en Galeano (…). Todavía muchos, lastimosamente, el tema de educación o formación lo ven desde lo racional y yo creo que tiene que ser más integral y por lo menos sentipensante. Luego nos hemos dado cuenta que, además, tiene que ser comunitaria, o sea, tiene que ampliar su propuesta. Es educación popular y comunitaria.

Al comienzo era sólo un material que propone, a través de canciones que ya existían y de videos que ya existían, hablar de memoria histórica, de conciencia social y de amar a Bolivia como pasado, presente y futuro (…) y generar en espacios de jóvenes, debates constantes y movilizaciones constantes (…), se han ido sumando también algunas otras artes como el teatro y la danza.

(…) Me he puesto terco por que se haga el proyecto en los nueve departamentos (…), la potencialidad de lo cultural ligado a lo social es tan enorme que realmente valía la pena hacerlo en todo el país. (…) Entonces, este año, hemos armado un equipo de 15 personas, de las cuales 12 son facilitadores en los nueve departamentos, cada facilitador se hace cargo de cuatro espacios de jóvenes, juventudes diversas (…). Con cada uno de estos 48 espacios hacemos dos actividades, las mismas en concepto, uno es el diálogo debate constante; para el diálogo debate hay dos disparadores, el primero son las canciones y los videos que contiene el material Arteconciencia, el segundo detonador del debate es la participación en vivo de artistas.

La segunda actividad son acciones o pequeñas movilizaciones que los propios espacios de jóvenes proponen; la idea es vincular lo que se ha debatido con tu contexto actual de jóvenes, que no quede en el aire el debate, por ejemplo, ¿Qué tiene que ver la guerra del agua con lo que vivo hoy? (…). Unos jóvenes han hecho, por ejemplo, una página en Facebook, otro grupo de jóvenes ha ido con sus grabadoras a entrevistar a sus vecinos (…)

Todo ese trabajo lo recopilamos en fotos y videos y lo subimos a nuestras redes sociales. Tenemos nuestra página de Facebook: ArteConciencia. Tenemos nuestro canal en Youtube, vamos a algunos medios de comunicación (…), están las redes comunitarias y, están apoyando mostrando algunas pastillitas que hacemos de 30 segundos (…).

 

¿Hace cuánto empezó a correr el proyecto?

 - (…) este año en abril arrancó el proyecto a nivel nacional y ya estoy empezando a buscar apoyos para que, por lo menos, hayan dos años más de proyecto porque la idea es trabajar con los mismos jóvenes durante tres años, para profundizar el debate y que sus liderazgos vayan creciendo solitos (…), generar también articulaciones con otros espacios (…), estudiantes, grupos de municipios y otros (…)

Mario Ramírez brinda sus expectativas en los siguientes conceptos:

 - El arte en general debería estar en la educación de cualquier ser humano, aunque tu vayas a estudiar ingeniería o para ser doctor o seas transportista o gremialista o seas músico, todos en su formación y educación deberían aprender algo artístico (…).

(…) Es un tema de conflicto de valores (…) y nos está llevando a que nuestro planeta se esté yendo al tacho de basura textualmente y si no trabajamos en la formación de las nuevas generaciones, no nos va a durar mucho la casa, y la cultura y el arte tienen que tener un rol ahí (…).  

 (Semanario Aquí/09-10-18)

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