Método para procesos creativos compartidos
(Fragmento de la entrevista realizada al músico italiano Luca Belcastro)
Para las personas interesadas en profundizar el tema de la creatividad compartida, el artista europeo describió de manera general, para este Semanario, el método que enseñó en el taller realizado el pasado mes de agosto de 2018, en la ciudad de La Paz:
—El método se divide en tres etapas fundamentales, la primera etapa es de exploración emocional imaginativa, es decir, se intenta con algunos ejercicios e invitando a algunas reflexiones a descubrir o a evidenciar algunos lados de nosotros mismos que están como escondidos o sofocados por máscaras, por etiquetas, por roles, por todo lo que nos han impuesto. Cuando uno empieza a vislumbrar detrás de estas máscaras algo que es más genuino y más sincero, intentar con eso, de manera más emocional, desarrollar un mundo imaginativo y darle libertad para que aparezcan cosas. Muchas de esas cosas tienen como alguna resistencia, otras menos pero, la idea es intentar en esa imaginación libre y sin confines evidenciar algunos elementos y extrapolarlos para luego explorarlos a nivel general, físico, psicológico, emocional, etc. y ver cómo son y qué relación podrían tener entre ellos.
Terminado eso, la segunda etapa sería una elaboración narrativa, es decir, se pone una relación entre estos elementos y se empieza con esquemas y gráficos para intentar definir las presencias en el tiempo, la perspectiva, el punto de vista, las profundidades, intentar encontrar el recorrido narrativo y todos los expedientes narrativos para llegar a darle una forma en un gráfico formal que sea la representación ideal de lo que quisiera hacer.
Empezaría entonces una tercera etapa de realización técnica donde, empezando de ese gráfico formal y viéndolo de la manera estructural, definir qué parámetros específicos utilizaré, qué instrumentos, qué materiales y la técnica. Siempre en ese camino está la posibilidad de una reflexión sobre sí, que cada decisión que uno toma es una oportunidad para conocerse; es un instrumento de autoconocimiento y autotransformación muy poderoso, dijo el músico europeo.
Quien desee explorar acerca de este método, puede visitar el portal virtual de la plataforma cultural “Germinaciones”: www.germinaciones.org
(Semanario Aquí / 24-09-18)
Luca Belcastro, músico italiano
Influido por Latinoamérica en la creación artística compartida
En esta entrevista habla del método que utiliza para esta creación que, sin ser nueva, cuenta con los aportes del artista europeo
Franz Cuevas Navarro
(Semanario Aquí/24-09-18)
Luca Belcastro, compositor de música clásica y contemporánea, un italiano que comparte la reflexión y la creación en esta región del mundo. Ganador de premios y reconocimientos, estuvo en La Paz el pasado mes de agosto (2018) para transmitir sus experiencias respecto a un método de procesos creativos compartidos. Ese taller tuvo lugar en la División de Culturas de la Universidad Mayor de San Andrés, como parte de las actividades de la plataforma “Germinacciones”, de la cual Belcastro es fundador. Con él sostuvimos el diálogo que sigue:
¿Cómo se define a sí mismo Luca Belcastro?
- (…) soy un ser humano que intenta conocerse lo más posible y eso (me) permite reflexionar también acerca de un proceso creativo, como un acto de transformación personal, como un acto de conciencia y de conocimiento.
Desde niño fui (…) reflexivo, claro todos somos también condicionados por modelos culturales del ambiente donde nacimos, por lo que nos enseñan (…). Después fui un niño rebelde (…) existía ese contraste entre el “querer” y el “deber”, lo que soy y lo que pienso ser (…) fue una inquietud en mi vida, entonces, el hecho de transferir toda esa reflexión en procesos creativos me permitió ver las cosas de diferente perspectiva.
¿Cuándo empezó a germinar su propuesta?
—Lo que voy contando y voy proponiendo es algo que estaba en mí, que yo utilicé en mi proceso creativo que no era tan conforme o igual al de mis compañeros de allá –de Italia- . Siempre apuntaba la atención hacia algunos aspectos que allá no se consideraban mucho, como el mundo emocional imaginativo, como el acto comunicativo. Cuando yo estudiaba en el conservatorio, la palabra emoción, comunicación o expresión estaban prohibidas porque la música es técnica, la composición es técnica.
(…) Todo responde a una necesidad creativa, yo de niño estudié guitarra junto con mis hermanos, antes era más un juego pero con el tiempo se transformó en un estudio muy preciso, selectivo y competitivo. Y eso lo encontré también en el mundo de la composición (…), todos se cuidaban de contar al otro sobre sus técnicas y el concurso era el modelo a seguir (…). Digamos que un cambio de perspectiva, no tanto personal sino ambiental fue cuando viajé a América Latina en 2007 y allá me encontré con situaciones muy diferentes a las que yo estaba acostumbrado. Yo tenía mi imaginario de América Latina de niño porque, de casualidad, empecé a escuchar música chilena cuando un grupo chileno después del golpe de Pinochet se encontró en Italia y cantaba canciones de protesta sobre todo.
Influencia de la esencia latinoamericana
—Aquí encontré cosas muy fuertes y emocionantes vi, por ejemplo) cómo los niños se acercaban a una posibilidad de hacer música, que era en las fiestas tradicionales de sus pueblitos, eso representaba sentirse parte de una comunidad y sus padres y sus abuelos tocando en el mismo grupo cuando, en contraposición, mi experiencia de niño y de estudiante era una experiencia solitaria, selectiva, competitiva.
Veía cómo en esos lugares de las fiestas tradicionales, la manera de vivirlas hasta llegar a un protagonismo sincero, honesto, puro, no era contaminado por otras intenciones. Vi en paralelo lo que pasaba en las instituciones académicas donde esos mismos niños que crecían y querían estudiar los instrumentos, tenían que entrar en un conservatorio y muchas veces dejar de lado sus instrumentos (los tradicionales)”.
Eso me empezó a hacer reflexionar que los modelos culturales son muy fuertes, sobre todo el europeo en las instituciones académicas en América Latina, pero la realidad es otra. Ese contraste fuerte entre el mundo académico y la realidad me impulsó para invitar y proponer espacios en el límite de esos ambientes para el intercambio de experiencias que lo haga fértil.
Propuesta de “Germinacciones”
Sigue el artista italiano:
—Empecé a proponer espacios y reunir personas con las cuales reflexionar sobre todo eso para realmente ponerlo en práctica a nivel creativo y llegar a crear una composición y escucharla. Eso fue el primer año, el 2008 empezaron los primeros cursos. Al inicio estos cursos estaban bastante limitados al mundo musical de la composición y la interpretación, pero con el tiempo empezó a abrirse a otras disciplinas y la metodología que estaba desarrollando, es decir, mi idea de proceso se iba adaptando, experimentando y reflexionando sobre lo que pasaba hasta llegar a lo que ahora estoy proponiendo como posible camino de pasos comunes para todas las disciplinas creativas.
Creatividad y técnica en una balanza
¿Qué relación de peso debería existir entre guiar la técnica e impulsar la creatividad?
— La técnica es una necesidad, es consecuente de una intención creativa, si no hay un intento creativo, enseñar técnica no sirve de nada. La técnica es algo que hay que aplicar en función de una necesidad. En el ambiente académico se siguen dos caminos que tienen que ser bien claros, el camino de los ejercicios técnicos y el ejercicio de la propia creatividad, de la creación personal; a veces se confunde, se cree que haciendo un ejercicio técnico uno está componiendo o que, para componer, se necesita sólo el ejercicio técnico. Son dos caminos diferentes, la técnica es indispensable, claro que tiene que ser una técnica lo más personal posible, que es fruto de la experiencia personal y, el proceso creativo, es una reflexión sobre los significados a nivel personal, a nivel social, a nivel de intenciones, de relaciones con el otro.
(…)Son dos caminos paralelos que deberían estar presentes, uno como conocimiento y experimentación para tener algunas herramientas y personalizarlas y, el otro, como reflexión personal para llegar con él a la necesidad de encontrar alguna solución técnica específica para ese proceso.
La misma balanza para la creación de una obra
¿Cuáles serían entonces las consecuencias de estos procesos mal llevados, traducidas por ejemplo en una obra concluida?
—Esas obras, esas composiciones –refiriéndose a algunas obras musicales de virtuosismo técnico— ostentaban técnica y cuando uno ostenta técnica está invitando a entender qué pasa (…). Yo creo que una técnica bien desarrollada es importante pero tiene que ser transparente, tiene que permitir ver lo que está detrás de ella (…). La técnica si no es utilizada de forma funcional y efectiva a ese mundo imaginativo y emocional, se convierte en un obstáculo, una cortina negra que impide ver lo que está detrás de la obra.
Incentivo a la creatividad compartida
¿Por qué es importante el incentivo de la creatividad compartida en la formación artística?
—La idea de la educación artística debería ser el crecimiento como persona. Estamos en un mundo extraño en el cual parece que la educación artística debería producir, o grandes artistas, o personas deprimidas que no van a acercarse nunca más a un acto creativo, porque es tan selectiva que destruye cada tipo de creatividad común. Entonces, yo creo que un proceso compartido a nivel educativo permite detener ese decrecimiento de la persona, de su perspectiva, del propio mundo emocional, de la percepción del mundo, de la capacidad de disfrutar de una obra de arte y de un acto creativo de otros. Lo que pasa es que en esos ambientes siempre son todos enemigos y lo que hace el otro es feo porque lo está haciendo él; es muy difícil disfrutar de lo que están haciendo los otros y
¿Cómo visualiza Luca Belcastro la base de una buena formación en el área artística?
— Es importante considerar la base cultural de donde uno está para desarrollar una capacidad perceptiva de la realidad y sobre eso construir un propio mundo creativo, lo que pasa es que a veces uno intenta construir sobre bases que no son suyas. Para hacer esto el primer paso es darse cuenta de cuáles serían los modelos culturales, las máscaras, los roles, las etiquetas y las definiciones que nos impiden ver y percibir la realidad (…), es la creación de una conciencia (…). La percepción propia de la realidad es mucho más importante que cualquier instrumento técnico de otros.
(Semanario Aquí/24-09-18)
Trabajador:
“Con mis compañeros y compañeras de Mi Teleférico somos un equipo”
Yandel, es un joven alteño, que se puso la meta de trabajar como un personal de la empresa Mi Teleférico, cuando vio la oportunidad se puso manos a la obra y se comprometió en dar todo de si para lograr su meta.
Claudia Domitila Nina M.
“... Me sentí un ganador”, así se expresa Yandel Rosas Loayza (Yandel RL), cuando se le pregunta cómo se sintió al saber que fue seleccionado dentro de los más de dos mil postulantes a un cargo de la convocatoria lanzada a principios de esta gestión, él tiene 23 años y ya está por concluir su carrera universitaria de Ciencias del Desarrollo en la Universidad Pública de El Alto. En la entrevista nos relata cómo es que pudo conseguir su meta:
Semanario Aquí: ¿Cuándo empezaste a trabajar en la empresa Mi Teleférico?
Yandel RL: Yo vivo con mi hermano en El Alto, cerca de una de las paradas de la Línea Azul, por ese motivo veía cómo cada día las estaciones se levantaban en la parte de la infraestructura, pues si bien la ubicación de las estaciones del Teleférico son en plazas, éstas antes estaban abandonadas y eran lugares no muy seguros para caminar.
Empecé a trabajar como guardia de seguridad por 8 horas, ingresaba a las 06:30 hasta las 14:30, por tres meses estuve así, pero luego hubo una convocatoria para realizar pasantías en la Línea Azul (inaugurada el 3 de marzo de 2017), sin pensarlo me inscribí y así comencé a trabajar ahí.
Semanario Aquí: ¿Cómo distribuías tu tiempo?
Yandel RL: En ese entonces yo seguía con mis clases de la universidad, y eso de una u otra forma te genera gastos en diferentes cosas; lo que me daban de los viáticos a veces no me alcanzaba, por eso hablé con el encargado de seguridad para que me diera la posibilidad de trabajar como guardia de seguridad.
Me facilitaron trabajar como guardia y realizar mis pasantías en la Línea Azul, por lo cual tuve una ventaja, pues vivo cerca y tardaba como 10 minutos en moverme de un lado al otro. Tratando siempre de calcular en cuánto tiempo llego de mi casa a la universidad o al Teleférico.
Mi turno de pasantía empezaba a las 7:00 hasta las 12:00, luego me iba a descansar un momento y comer algo, en la tarde tenía mi turno de las 13:00 hasta las 17:00, saliendo me dirigía nuevamente a casa, para más tarde (de 22:30 a 6:30) cumplir mi turno como guardia de seguridad (nochero).
No digo que fue fácil, pero sabía que mi esfuerzo valdría la pena.
Semanario Aquí: ¿Qué significa para ti trabajar en Mi Teleférico?
Yandel RL: Al concluir mi pasantía, en Mi Teleférico, conseguí trabajo en el Hospital del Norte (El Alto), pero no le encontré el gusto.
Por eso, cuando vi la convocatoria este año, postulé sin dudarlo; había más de dos mil personas que estaban optando por el cargo de Asistente de Atención al Usuario, pero tenía confianza, por un lado como ya había trabajado, tanto como guardia, así como pasante.
Cuando vi mi nombre dentro de los que salieron seleccionados, me sentí feliz, como quien dice: “Un ganador”.
Semanario Aquí: ¿Qué es lo que más te agrada de trabajar en el Teleférico?
Yandel RL: Lo que más me gusta de trabajar en Mi Teleférico es el trabajo en equipo, no sólo soy yo, que sería la parte del personal que representa a operaciones, también están mis otros compañeros que son los guardias (contratados por empresas externas) y pasantes, puesto que nos colaboramos y coordinamos para dar esa atención al usuario.
Con mis compañeros de aquí del teleférico, somos un equipo, cuidando de dar una atención con calidad y calidez al usuario o usuaria.
Semanario Aquí: ¿Crees que existen diferencias entre los usuarios?
Yandel RL: Aquí siempre atendemos distintos tipos de usuarios; a veces te puedes encontrar aquellos muy agradables que pasan con una sonrisa o incluso haciéndote bromas respecto a cualquier situación, pero también no faltan otros que pueden hacernos sentir mal, aunque yo digo no, por uno tenemos que amargarnos el día, siempre debemos tener una buena actitud, ser empáticos y proactivos con ellos, con eso tu turno (día de trabajo) será más ameno (AquíCom/18-09-18).
Testimonio de Vida
Como ya estoy concluyendo mis estudios, voy a mis clases en las noches y en las mañanas, hago trabajos eventuales. Aprendí a hacer canastitas y otras manualidades para cumpleaños. También ayudaba en la animación en fiestas infantiles, alguna vez me tocó disfrazarme de payasita.
Marcela Barrios B.
Desde principio de año hago pasantías en la Unidad de Turismo de la Alcaldía de El Alto. Trabajo en la sensibilización de niños y niñas en la cultura turística y en el cuidado del ambiente porque creo que estos temas son mejor asimilados a temprana edad.
Mi nombre es Soledad, tengo 24 años y estudio la carrera de Turismo en la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA). Estoy en cuarto año, por lo que hago pasantías en diferentes lugares para comenzar a ejercer mi futura profesión.
Todos los viernes por la mañana con otros estudiantes de turismo vamos a diferentes unidades educativas para dar talleres a niños y niñas de 8 a 11 años.
“Desde muy temprana edad se debe inculcar la educación turística y también la educación ambiental. Necesitamos saber sobre el cuidado de nuestro medio para poder mostrar lo que nuestro país tiene”.
Si maltratamos nuestros espacios culturales no tendremos nada que mostrar.
Este trabajo es un compromiso que adquirí hace algunos años porque con esta sensibilización ayudo a mi país, a nosotros mismos y a que la gente valore lo que es el turismo.
Este trabajo se realiza hace dos años. Yo participé el primer año y en 2017 no pude seguir porque no tenía mucho tiempo, pero este año volví.
Como ya estoy concluyendo mis estudios, voy a mis clases en las noche y en las mañanas hago trabajos eventuales, algunas prácticas (pre)profesionales y otras colaboraciones.
Además, ir a los colegios de El Alto, colaboro en el instituto de investigación organizando eventos, como simposios o ferias.
También hice, hasta el 2017, una pasantía en la Iglesia de San Francisco y en los museos municipales de la calle Jaén que duró medio año.
Fiestas infantiles
Cuando ingresé a la universidad no tenía trabajo. Luego fui aprehendiendo, con el amigo de mi hermano. a hacer canastitas y otras manualidades para cumpleaños. También los acompañaba y les ayudaba en la animación en fiestas infantiles, alguna vez me tocó disfrazarme de payasita.
Mi hermano aprendió a trabajar como payasito y me pedía colaborarle porque para manejar un grupo de niños se requiere más personas.
Como ya había aprendido algunas manualidades quise perfeccionarlas y aprender más cosas. Indagué en Youtube y aprendí globoflexia, a hacer formas con los globos, que es lo que atrae a los niños y niñas.
Es así que trabajamos de manera independiente con mi hermano y creamos una página en facebook para que nos contacten, ya sea para fiestas infantiles, el día del niño y del estudiante.
Y de esa manera tengo un ingreso económico, mientras sigo estudiando mi carrera.
A veces se presenta sólo una fiesta infantil en dos semanas, pero eso no afecta mucho a mis hermanos porque ellos tienen un trabajo fijo, más que todo me ayuda a mí.
Cuando tenemos varias fiestas para animar, mi ingreso es de 300 bolivianos a la semana, pero cuando sólo se nos presenta uno, llego a ganar 100 bolivianos, que sólo me alcanza para los pasajes.
“Me vestí varias veces de payasita sólo para ayudar. No me puse ningún nombre, sólo ayudo a organizar a los pequeños y pequeñas porque es difícil manejar un grupo de niños y de niñas. Mi hermano, si tiene nombre, se llama rulitos y mi otro hermanito, que al principio le estaba ayudando se llama pin pollo. Yo solamente les ayudaba y hago globoflexia. Eso les interesa sobre todo a los niños y niñas”.
La globoflexia, no es difícil, pero se requiere mucha paciencia porque a veces se revientan. Se debe aprender a manejar bien los globos y qué material utilizar, no puedes usar cualquiera. Si usas material se mala calidad te sale mal, se te revienta a cada momento.
Si le pones empeño se puede todo.
Mis hermanos también son electricistas y alguna vez también les ayude cuando tenía contratos de cableado. Me han enseñado todos lo que es la electricidad, la instalación de electricidad. Ese es también otra forma de reunir recursos económicos para seguir estudiando.
Yo soy la única mujer, tengo otros tres hermanos, dos mayores y un menor.
Mis hermanos y yo vivimos con mi papá y mi mamá en la zona Primero de Mayo, en El Alto. Cada uno tiene su cuarto y como trabajan también administran su dinero.
Sólo trabaja mi papá y mi mamá se dedica a las labores domésticas. A pesar de ello aún me apoyan económicamente, porque me dan para mis pasajes.
“Gracias a Dios con mis trabajos eventuales he podido sostenerme y comprar material para mis estudios. En ocasiones mi papá y mi mamá me ayudan más que todo en pasajes, después, no”.
Planes
Mis planes para el futuro son incursionar en un espacio público para la sensibilización turística a los niños y niñas. Quiero incursionar en lo que es concienciar sobre el medio ambiente a los más pequeños y pequeñas, empezar desde temprana edad. De adultos es un poco más difícil.
Mi proyecto estará dirigido a que los niños y niñas aprendan lo que les interese. No se trata de formarlos, sino ellos mismos vayan dándose cuenta, reflexionen sobre lo que está pasando en nuestro país, en nuestro medio y que ellos sólidos empiecen a actuar, a cambiar las malas costumbres y las malas actitudes en turismo.
Necesitamos una cultura turística, tenemos que saber tratar a los turistas. Muchas veces los turistas vienen, no dominan el castellano, entonces se apersonan a nosotros para preguntarnos: ¿dónde puedo ir? Y otras consultas, porque ellos no conocen. Muchas veces, los paceños somos cerrados y no les brindamos información, deberíamos ser amables porque ellos vinieron a conocer nuestro país, nuestro departamento. Eso es lo que nos falta la verdad.
Dificultades
Durante todo este tiempo que he hecho prácticas, he comprobado que para trabajar siempre piden experiencia laboral y es difícil adquirirla porque en este rubro, que es el turismo no te abren las puertas fácilmente. Más que todo creo que las influencias o por “muñeca” se consigue trabajo y ya no están haciendo prevalecer la educación.
Contratan más que todo a sus conocidos. Ellos no tienen conocimiento de turismo, no son licenciados, ni técnicos. Y tampoco hay muchas oportunidades de hacer nuestras prácticas profesionales.
Espero que las políticas nacionales y municipales que se están implementando para fomentar el turismo, beneficien a los nuevos profesionales.
Creo que las autoridades se dieron cuenta lo importante que es el turismo para Bolivia y que tenemos muchos recursos para explotar sosteniblemente. El gobierno nacional y las alcaldías están promocionando el turismo, sobre todos por medios de comunicación y eso nos ayuda.
Testimonio de vida
Mi primer trabajo fue en un café internet y luego en agencias de viaje. Al mismo tiempo estudié en un instituto y luego en la UMSA.
Marcela Barrios B.
Valores inculcados por su padre y su madre, su propio esfuerzo en el trabajo y estudios, desde que terminó el colegio, hacen de Ana una profesional destacada. Es egresada de la carrera de Turismo y ahora prepara su proyecto de grado para obtener la licenciatura.
Luego de salir bachiller, en 2005, comencé a trabajar en un café internet, quería saber cuál era el movimiento porque había comenzado a estudiar computación.
Luego decidí ingresar a la universidad. Mi reto era estudiar la carrera de Turismo.
Ingresé al prefacultativo de Turismo en 2007. Ya en ese año estaba trabajando como auxiliar administrativa en una empresa de viajes y ya cursaba el primer año de Turismo en un instituto. Tenía todo mi tiempo ocupado.
“Trabajaba en la mañana, en la tarde estaba en los prefacultativos de la universidad y en la noche estaba estudiando en un instituto, estudiaba Turismo y Hotelería, empezando para agarrar más herramientas y fortalecer luego (mi profesión) con la licenciatura”, asegura Ana.
Cumplir con el trabajo y los deberes académicos fue complicado porque estaba ocupada mañana, tarde y noche. A veces no encontraba horarios para hacer mis trabajos, tanto del instituto como de la universidad.
Muchas veces hacía mis trabajos, de la universidad, en los horarios de clases.
Desde que comencé a trabajar pago mis gastos y mis estudios. Mi mamá y mi papá no me ayudaron, más bien ellos me impulsaron a ser independiente.
“Tengo mis papás con los que vivo, pero desde chica me han enseñado a ser independiente”.
En ese camino de ser independiente, también trabajé en la venta de paquetes turísticos en otras agencias de viajes y luego en la venta de boletos aéreos.
También estuve en la administración pública, organizando actividades culturales. Pero ese trabajo duró sólo seis meses y luego volví al ámbito privado. Me fui a hotelería.
“En entidad pública, podría decir que se necesita bastante muñeca. Ahí yo tenía que luchar, el camino era difícil, porque yo no tenía muñeca, ni padrinazgo en ninguna parte. En ese sentido no me fue muy bien, que digamos. He debido estar seis meses, porque ni bien cambiaron de director donde yo trabajaba, también cambiaron la gente, cambiaron a todos”, recuerda.
El trabajo que más disfruté fue hotelería. Y esa es la rama en la que quisiera seguir trabajando.
Mientras seguía trabajando terminé de estudiar turismo en el instituto porque sólo era dos años y medio. También terminé la UMSA. Egresé en 2016, pero por las responsabilidades laborales no pude obtener mi licenciatura.
Este año (2018) dejé de trabajar y, actualmente, estoy en pleno proceso de investigación para presentar mi proyecto de grado.
Si bien tengo algunos ahorros, debo mantenerme y por eso tengo trabajos eventuales. Trabajo en casa, en diseño gráfico.
“Ahora estoy trabajando en diseño. Estoy en mi casa porque tengo mi ahorrado de tantos años de trabajo y me puedo dar el gusto de estar sin trabajo formal y dedicarme a mi título”.
Vivo en Obrajes, con mi mamá, mi papá, dos hermanos y una hermana, mayores. Yo soy la última. “¡El último esfuerzo!”.
Mi mamá y mi papá son gente humilde. Ella es ama de casa, vive fuera de La Paz, en Desaguadero y él, mi papá, es jardinero.
Agradezco que hayan sido duros conmigo, porque desde que salí del colegio, incluso más antes todavía, me enseñaron a que tengo que ser independiente.
“Me enseñaron a que la única persona que tiene que cuidar de mí, debo ser yo misma, en todo el sentido emocional para que nadie me lastime o me haga sentir menos por el hecho de que vengo de padres humildes. Y siempre salir adelante”.
Gracias al trabajo viajé fuera del país. Conozco Brasil y Perú. Estuve a punto de quedarme en Perú, pero me limitó no tener título. Me sentí incompleta y volví.
Pero aprendí que los peruanos son muy estratégicos en el desarrollo turístico. Los guías no tienen título o licenciatura pero dominan tres o cuatro idiomas. Incluso hay niños que hablan dos idiomas, que aprendieron en el cotidiano al conversar con los turistas que llegan a ese país.
Tras estudiar computación, turismo, diseño gráfico y trabajar en diferentes lugares me siento completa, a pesar de que aún me falta mucho por aprehender, por conocer y viajar.
“Si mañana me pasara algo, me siento completa, sí completa, si casi competa porque he trabajado en varios lugares, he conocido a muchas personas y no he hecho daño a nadie”.
Así de humildes, mi mamá y mi papá me enseñaron a no hacer mal a nadie. Claro, si no quieres que te hagan mal, no hagas el mal. Punto.
Cómo ellos crecieron en la época de la hacienda, los hacendados no les dejaban estudiar. Entonces, tenían la idea de que hacer cosas buenas por los demás, recibirán cosas buenas. Si haces cosas malas, obviamente, vas a recibir cosas malas.
No tendrán maestrías o doctorados, pero son muy sabios. Valoro mucho los valores que me enseñaron, la capacitación que he tenido por mi parte y la dicha de haber conocido buenas personas en todo este trayecto en mi vida.
Claro que también conocí personas diferentes. Malas. Sí, claro, sí. El “locotito” en la vida nunca está por demás. Yo lo tomo por ese lado. Con mucha felicidad, la vida tal vez sea muy aburrida. Quién sabe. (risas)
Recuerdo que una vez, en una entrevista laboral en una empresa privada, enfrenté una situación incómoda.
Me entrevistó un varón y me preguntó si tenía novio, si tenía planes de matrimonio y si pensaba tener hijos.
Respondí que si tenía novio, pero que no pensaba tener hijos.
Mi respuesta no gustó.
Concluyo que no era una persona responsable, que por seguir estudiando en la universidad pediría permisos y por eso no me contrató a pesar de la experiencia laboral que tenía.
Dijo que cuando una mujer tiene hijos o hijas es más responsable porque tiene alguien por quién trabajar y a quién mantener.
Me hizo preguntas que me pusieron incómoda. Hizo preguntas muy personales que en una entrevista laboral no se las tendría que realizar.
“Me sentí acosada, discriminada. Me sentí muy incómoda”.
Me pregunto si hicieron las mismas consultas a los postulantes varones.
Luego de todas esas vivencias, hoy, estoy concentrada en mi investigación, aunque también estoy aprovechando para ir a algunos seminarios para no desconectarme por completo del trabajo.
Cuando defienda mi proyecto de grado estoy pensando en estudiar inglés, para reforzar el idioma que aprendí en la carrera, porque a veces tengo algunos tropezones con algunas palabras.
También estoy pensando trabajar en casa, no sólo en diseño gráfico sino también en traducciones.