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El delito crece aceleradamente en Bolivia

Editorial de Aquí 332

Entre los últimos meses del año pasado y el que acaba de terminar del 2024, el número de delitos en el país es considerable y debería preocuparnos, pero parece que para las autoridades gubernamentales solo se trata de cifras.

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10 de diciembre, fecha importante para exigir el respeto a los derechos humanos

Editorial de Aquí 331

Diciembre 2023

Este 10 de diciembre se recuerda 75 años del compromiso de las naciones de poner en marcha la Declaración Universal de los Derechos Humanos (DUDH) y también se conmemora los 47 años de la fundación de la Asamblea Permanente de los Derechos Humanos de Bolivia.

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Nuevo gobierno en Bolivia: ni repetición del de Morales ni el renovador que esperan opositores

Editorial de Aquí 328

Nuevo gobierno en Bolivia: ni repetición del de Morales ni el renovador que esperan opositores

El gobierno de Luis Arce Catacora y David Choquehuanca Céspedes, del MAS y de Juan Evo Morales Ayma, que asumirá funciones el 8 de este mes, no reproducirá el poder político semejante al de Juan Evo Morales Ayma y Álvaro Marcelo García Linera, o del mismo MAS, aunque ese sea el propósito de los nuevos Presidente y Vicepresidente citados y aunque esa fuera la exigencia de sus parciales.

Esta afirmación se apoya en la experiencia boliviana, latinoamericana y caribeña.

Citamos ejemplos nuestros para mostrar que el poder político no se reproduce tal cual a pesar de que los actores principales son los mismos. Veamos:

El primer gobierno de Víctor Paz Estenssoro, después de que éste y el Vicepresidente (Hernán Siles Zuazo) ganaran las elecciones de 1950 (desconocidas por la rosca minero-feudal), asumen el poder después de la insurrección popular de 1952; victoria de la que se apropió el Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR), incluidos el Jefe y Subjefe de este Partido (Paz y Siles), como dice René Zavaleta Mercado.

En ese período se materializa la consigna enarbolada, entre otros, por Tristán Marof: “Tierras al pueblo y minas al Estado” (y entre esas medidas no olvidamos el voto universal, la reforma educativa, la reforma agraria).

Treinta años después, el mismo Paz Estenssoro tras decir que “Bolivia se nos muere”, dictó el DS 21060, que cerró empresas mineras nacionalizadas, echó a no menos de 23.000 trabajadores a la calle, muchos de los cuales se establecieron en el Chapare cochabambino y en los Yungas paceños, y se convirtieron en cocaleros. En cierto modo, estos últimos siguen el camino inverso de los campesinos, que dejaron sus chacras y se convirtieron en trabajadores del subsuelo.

Otra vez los movimientistas se apropian de un programa “ajeno” en 1985, del DS 21060, cuya autoría reclamó el economista Juan Careaga a nombre de un grupo de profesionales. Paz Estenssoro respondió a quien más tarde sería su ministro: Ustedes son los autores, pero nosotros hemos tenido el coraje de aplicarlo.

El primer gobierno de Evo Morales y del MAS fue el mejor, dicen incluso algunos que rompieron con el máximo dirigente cocalero. Éste, entre otras cosas, hizo creer que ¬iba a respetar los derechos de la Madre Tierra, a los que definió como más importantes que los derechos humanos. Ocurrió lo contrario.

Para redactores de Aquí virtual, con Evo Morales no hubo ni revolución democrática y cultural, ni hay Estado plurinacional.

En economía, en 14 años no se tomó ninguna medida que cambie el sistema capitalista, dependiente y atrasado de producción de bienes y servicios,

En la sociedad boliviana hubo alteraciones periféricas, es decir, las relaciones sociales se mantuvieron en sus bases esenciales.

Con el gobierno de los 14 años hubo reformas de contenido burgués, las que en el último tiempo perdieron su contenido avanzado.

La democracia (limitada, o mezquina en realidad) fue recortada, tanto que cuando el 21F el pueblo le dijo al Presidente que no podía postular por cuarta vez consecutiva a la reelección, vocales del Tribunal Constitucional Plurinacional, obedientes hacia el poder político, aprobaron una sentencia constitucional que desconoció el NO mayoritario y fallaron como si las normas establecieran que es un derecho humano —para Evo Morales— que postule las veces que quiera a la reelección, a pesar de que la Constitución Política establece que un Presidente o una Presidenta solamente solo podrá repostular una vez consecutiva al cargo.

Los gobiernos de Morales-García y del MAS fueron diferentes uno del otro, como todo en la vida y en la política.

Dudamos de que el gobierno Arce-Choquehuanca, del MAS y de Evo Morales, sea de unidad nacional, que recupere la democracia, que respete los derechos de los opositores y que no será revanchista.

Sin embargo, el nuevo gobierno en Bolivia será renovador, según esperan opositores y otros que analizan la política, los que parece que expresan sus deseos antes que analizar la coyuntura política porque no contextualizan ni explican ni organizan ni proyectan la situación que se manifiesta desde las elecciones, e incluso desde antes. Con estas ideas fuerza, entre otras, tendrían que ayudar a una comprensión de cuánto harán los nuevos gobernantes más que cuanto digan.

Nosotros dudamos de que el gobierno de Arce-Choquehuanca, el MAS y Evo Morales —que posiblemente cogobierne, como mínimo— sea un gobierno renovador.

No existen hechos que sirvan de fundamento para decir que con Arce —funcionario estatal (de por vida) y economista— y Choquehuanca —administrador de una ONG en el altiplano paceño— se inicie una fase estatal nueva.

Cuanto hizo Morales en el Palacio Quemado y en la Casa Grande del Pueblo contó con el apoyo de los que entonces fueron sus ministros: Arce Catacora y Choquehuanca Céspedes.

Morales dijo que el ahora Vicepresidente electo le sugirió abrogar el DS que dispuso el “gasolinazo”, pero solo ante la protesta de la gente revisó esa medida.

Respecto de posibles errores del nuevo gobierno, no se debe olvidar que es inteligente corregirlos pronto. Incluso gente ligada a los gobernantes dice que no se cometerán viejos errores. El programa de sátira política Confidencias se encargó de asegurar que los errores de Arce-Choquehuanca serán nuevos.

Frente a los masistas, más que antes, debemos comportarnos según sus hechos y sólo debemos registrar sus dichos.

Sin embargo, los que desean o esperan renovación con el próximo gobierno existen e influyen incluso mucho más que publicaciones como Aquí. Por eso, ojalá esos compañeros lean mejor la realidad y se convenzan de que Arce Catacora-Choquehuanca Céspedes, el MAS y el verdadero jefe político de unos y de otros, no reproducirán el gobierno de los 14 años porque les será imposible hacerlo, pero es probable que el nuevo gobierno emprenda una fase de administración de la crisis económica que atienda primero los intereses de los cocaleros, que probablemente producirán más coca a pesar de que ahora, como se sabe, solo el 25 por ciento de ese recurso natural se destina al consumo tradicional. Luego beneficiarán a los cooperativistas-empresarios mineros que privatizarán y saquearán más los recursos minerales; después se pondrán al servicio de los colonizadores que, como han dicho, defenderán las dotaciones de tierras incluso en el bosque seco de la Chiquitania para sembrar en ellas, como exigen incluso los campesinos que producen menos que antes porque muchos de ellos se trasladaron a las ciudades y sólo temporalmente viven y trabajan en sus chacos.

Ojalá la vida nos desmienta, pero es posible que, como ocurrió con el entonces presidente Morales, con Arce-Choquehuanca los agroindustriales cruceños tengan cinco años de prosperidad económica con la ampliación de siembras de soya, maíz, algodón, caña de azúcar y trigo transgénicos y contaminantes por el uso de defoliantes que contaminan los suelos.

Esos agroindustriales, antes de asegurar la alimentación para todos los bolivianos, gracias a un acuerdo con el entonces presidente Morales, destinaron y destinan granos para la producción de biocombustible, un negocio rentable.

No hay nada que nos lleve a suponer algo distinto: en Santa Cruz, con Arce y Choquehuanca, el MAS y Morales habrán actualizado el dejar hacer y dejar pasar en economía.

Sobre la campaña para vencer al coronavirus, el riesgo es que los nuevos gobernantes, sin decirlo, expresamente sobrepongan la economía a la pandemia. En lugares en los que influyen los masistas siguen diciendo que no existe el coronavirus, a pesar de los muertos de militantes del MAS por acción del virus letal.

Ojalá desaparezcan las reservas que tenemos respecto del comportamiento de los nuevos gobernantes ante una política distinta de la que tuvieron durante la cuarentena hasta estos días.

Con las elecciones y sus resultados no ha sido resuelta plenamente la crisis política.

La supresión de los dos tercios para la adopción de resoluciones por la Asamblea Legislativa Plurinacional sobre “cuestiones administrativas”, como dicen los masistas, no deja de ser anticonstitucional, como responden los nuevos opositores. Esa es una acción que rechazan los movilizados de los últimos días.

Las sospechas de fraude electoral que motiva el pedido de auditoría a las recientes elecciones es otro elemento que configura otro momento, aunque no es tan virulento de la prevaleciente crisis política inconclusa.

Cuanto hagan los nuevos gobernantes sobre la crisis sanitaria, la crisis económica y la crisis política irresuelta guiará al pueblo explotado y oprimido para definir su comportamiento respecto del gobierno de Arce, Choquehuanca, el MAS y Morales.

Gobierno Arce-Choquehuanca, un posible tránsito sin cambios esenciales respecto del de Morales-García

Editorial de Aquí 329

El nuevo presidente masista Luis Alberto Arce Catacora, en su discurso de posesión en el cargo habló de un presunto golpe de Estado que depuso a Juan Evo Morales Ayma, que el pueblo en las urnas recuperó la democracia, que los gobernantes interinos a los que definió como golpistas provocaron la crisis económica en Bolivia, que los nuevos gobernantes corregirán aquello que no hicieron bien durante 14 años y que profundizarán los aciertos, que habrá justicia para los muertos de Senkata (El Alto) y Sacaba (Cochabamba), que durante el gobierno de Áñez hubo guerra interna en Bolivia, que en el curso de su mandato aplicará los principios del Movimiento de los Países No Alineados, entre los temas principales.

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Por el MAS votan “izquierdistas”, nuevos ricos y dependientes de éstos

Editorial de Aquí 329

Por el MAS votan “izquierdistas”, nuevos ricos y dependientes de éstos

En las elecciones del 18 de este mes votaron mayoritariamente por el biomio masista Arce-Choquehuanca, por el MAS y por Juan Evo Morales Ayma, en primer lugar, los militantes y amigos de ese movimiento, y los siguientes agrupamientos sociales, políticos y empresariales:

—Los cocaleros del Chapare (Cochabamba) y de los Yungas de La Paz son una masa electoral cautiva del masismo. Entre esos cocaleros hay un número indeterminado de aliados de los narcotraficantes.

Entre tantos otros lugares, en Villa 14 de Septiembre, donde tiene su chaco Juan Evo Morales Ayma, funciona un mercado legal de la coca y otro ilegal; en este último, los productores de coca o intermediarios a su servicio venden la hoja, en la noche, a narcotraficantes o a peones de éstos.  

Chapareños brindan cobertura a narcotraficantes por paga crecida.

Lugareños del Chapare alquilan parte de sus predios en los que operan los que elaboran cocaína. Si acaso los descubren cuentan que los narcotraficantes se establecieron en sus chacos sin avisar y que si se los denuncia matarían al denunciante.

Entre narcotraficantes rige la “omertá” (ley del silencio) como en toda mafia. Los narcotraficantes compran o imponen el silencio.

Otros pobladores del lugar, como los que venden servicios, también son electores cautivos del masismo.

Sobre el número de electores en aquella región cabe citar un ejemplo: en el Tipnis hay 600 electores (indígenas), en tanto que en el Polígono 7, ex-Tipnis y ahora zona cocalera, los electores son 6.000.

— Los colonizadores, denominados interculturales en el último tiempo, llegaron “yescas” a Beni y ahora varios de ellos tienen tierras habidas a título gratuito, en las que crían al menos 1.000 cabezas de ganado vacuno como promedio.

Varios de esos colonizadores pretendieron dotaciones de más tierras en el Tipnis.

Pertenecen a este creciente grupo social los que han sido dotados con tierras en la Chiquitania, sin que éstas tengan vocación agropecuaria. 50.000 personas han sido beneficiadas con predios en el bosque seco, algunas de las cuales no son campesinas, según la Fundación Tierra. Parte de ese bosque ardió el año pasado. Una auditoría buscará establecer la legalidad o no de esas dotaciones, informaron autoridades cruceñas.

De momento se sabe que 250.000 personas, directa e indirectamente, se sirven de esas tierras, las que se deben contar como posibles votantes del masismo.

Durante el gobierno de Morales también se entregaron tierras en San Ignacio de Velasco, Santa Cruz. Eso motivó que originarios del lugar dijeran que ellos necesitaban tierras para sus hijos y alegaron tener preferencia ante aquellos que llegaron de otros lugares y fueron dotados con tierras de manera gratuita.

— Asimismo, los candidatos masistas recibieron el apoyo de la mayoría de los 130.000 cooperativistas mineros, algunos de los cuales son patrones (cooperativistas-empresarios mineros). Este grupo de extractores de minerales, durante los 14 años del gobierno del MAS, se benefició con préstamos que no se sabe si los han devuelto. El presidente Morales les regaló ocho millones de dólares y 200 volquetas, obsequios que fueron entregados con dinero de los bolivianos.

Esos grupos económicos han sido favorecidos además con pertenencias para la explotación de minerales. En esa dirección, vale recordar que el mandatario masista les concedió la mitad de las colas y desmontes de Catavi-Siglo XX, listos para la extracción de minerales de estaño.

Esa reserva de estaño fue recuperada para Bolivia por el gobierno del Gral. Juan José Torres González. (1970-1971).

Héctor Córdova, presidente de Comibol durante uno de los gobiernos de Morales, sugirió que la administración gubernamental enseñe a los cooperativistas mineros a ser cooperativistas, porque no lo son. En realidad las cooperativas son una sociedad en la que predomina el capitalismo, son empresas capitalistas también (Lenin).

Esos grupos económicos, además, saquean esos parajes mineros porque emprenden sus labores sin normas de seguridad industrial, casi siempre sin dirección técnica, y esas operaciones configuran saqueos, es decir, extracción de minerales de las entrañas de la tierra sin las medidas que aseguren actividades técnicas y económicas como debe ser.

Al menos una parte de los familiares de ese tipo de cooperativistas mineros se cuentan entre los electores masistas.

La prosperidad de los cooperativistas-empresarios mineros es conocida sobre todo en lugares como Potosí. Allí uno de ellos declaró para un medio impreso que él financiaba al equipo de fútbol Nacional Potosí y que esa su acción era para servir a sus compañeros mineros. En ese tiempo también se informó que doce cooperativistas-empresarios mineros poseían lujosos vehículos Hummer, los que utilizaban, entre otras cosas, para ir desde Potosí a Oruro a ver partidos de fútbol.

Es necesario agregar que cooperativistas mineros de Oruro pidieron hace semanas, a los gobernantes interinos, ampliación de concesiones mineras para explotarlas con el argumento de que se agotan los parajes de los que ahora extraen minerales.

— Los asalariados mineros, sus familiares y los que dependen indirectamente de las labores productivas de esos trabajadores han votado por los candidatos masistas porque quieren preservar sus fuentes de trabajo. Algunas de esas empresas, como Huanuni, ganan para cubrir sus costos de operación y para el pago de salarios, cuyas utilidades son menores a pesar de la potencialidad de los yacimientos.

No se debe olvidar, asimismo, que por un acuerdo con el entonces presidente Morales todos los mineros asalariados perciben una renta de Bs.3.500 como mínimo desde el momento que se jubilan.

Se escribe sobre los asalariados mineros y sus dirigentes que han dejado de luchar por la renacionalización de las minas, como determinó ese sector en más de uno de sus congresos.

Es imprescindible recordar que el que en ese momento ejercía la Secretaría Ejecutiva de la Federación Sindical de Trabajadores Mineros de Bolivia (FSTMB) exigió que se retire una sugerencia implícita hecha por el entonces ministro de Minería, Mario Virreira Iporre, quien dijo a medios de difusión que una aspiración de los potosinos (él es potosino) y de los bolivianos es la nacionalización de la Empresa Minera San Cristóbal, que procesa minerales de plomo-plata en el lugar del mismo nombre.

El Gerente de la compañía japonesa Sumitomo, dueña de San Cristóbal, cuando visitó Bolivia, y luego de una entrevista con Morales, en ese tiempo Presidente, afirmó que para su empresa en nuestro país todo era ganar, ganar y ganar.

Días después el gobierno de Morales le ratificó la “seguridad jurídica” a la corporación San Cristóbal, es decir, que no iba a ser nacionalizada.

— Los campesinos, que han recibido desde canchas con pasto sintético hasta dinero regalado, son los principales electores masistas en provincias y en puestos electorales especialmente de ciudades intermedias y áreas desconcentradas.

Una parte de la plata del Fondo Indígena fue a parar incluso a cuentas bancarias privadas.

Un ejemplo conocido confirma esta afirmación.

Melva Hurtado, dirigente indígena de Beni, confesó que alguien puso más de 22 millones de bolivianos a varias cuentas bancarias que estaban a su nombre.

Hurtado estuvo detenida un tiempo corto por presunta apropiación indebida de recursos del Estado. Nada se supo después sobre el destino de ese dinero.

Otro caso: la entonces ministra de Desarrollo Rural y Tierras, Nemesia Achacollo, agrandó sus tierras agrícolas en Santa Cruz mediante un trámite fraudulento realizado en el Instituto Nacional de Reforma Agraria.

Cuando Achacollo fue sacada del cargo, empresarios agropecuarios cruceños lamentaron públicamente esa salida.

— Se informó que hay 400.000 empleados públicos, de los cuales casi la totalidad fue contratada por el gobierno de Morales. Para conservar el trabajo, que es un derecho, la mayoría de ellos (incluidos sus familiares) ha votado por Arce-Choquehuanca.

— Los contrabandistas, “chuteros”, vendedores de ropa usada, y sus familiares, también han votado por los candidatos masistas.

Para calcular el potencial electoral de estos sectores basta citar un dato entregado por el alcalde de La Asunta (yungas paceño) hace más de un lustro. En esa localidad, productora de coca desde hace no más de 50 años, funcionaban 1.500 taxis (autos chutos) que portaban placas provisionales autorizadas por esa comuna.

— Los que creen que había que recuperar la democracia (que sigue limitada), los que dicen que con el gobierno de Morales había trabajo, plata y estabilidad política, y los indígenas y/o movimientos sociales que gobernaban con Evo Morales han votado por el binomio masista propuesto por el todavía refugiado en Argentina.

— También han votado por el MAS grupos de “izquierdistas” que aseguran que los adversarios de Arce-Choquehuanca son de la derecha.

Esos izquierdistas dicen que con su voto defendieron las conquistas de la supuesta revolución democrática y cultural; supuesta, porque desde estas páginas afirmamos que durante los casi 14 años que abarcaron los mandatos de Morales aquí hubo reformas y no revolución.

Especialmente la ruptura de relaciones diplomáticas de Bolivia con Cuba, por decisión de los gobernantes transitorios, reforzó en los votantes de izquierda por el MAS su convencimiento de que debían votar por candidatos de izquierda —por Arce, monetarista, y Choquehuanca, indigenista de centro derecha— y en contra de los contendientes electorales de la derecha y del imperialismo.

Esta columna editorial quedaría inconclusa si omitiera la sospecha sobre formas de fraude electoral al parecer cometidas por masistas; formas de fraude difíciles de comprobar, pero que han sucedido en otras elecciones y que no hay nada que demuestre que el 18 de este mes no se habrían consumado cuando menos para acrecentar la diferencia favorable al binomio vencedor respecto de los otros candidatos.

He aquí esas posibles formas de fraude electoral cometidas por los masistas y sus amigos políticos:

La votación de masistas más de una vez con las cédulas de identidad distribuidas durante la carnetización gratuita y sin la anotación en el Segip, pero que les sirvieron para inscribirse en el registro electoral.

Bolivianos que han estudiado el tema aseguran que se tiene un registro electoral inflado incluso con 1.500.000 electores que no existen en realidad.

Se produjo, asimismo, el denominado voto comunitario, el que se impone en lugares en los que no existen delegados de partidos políticos distintos al MAS.

Se conoció por medios de difusión la denuncia de un candidato a diputado por el pueblo indígena Uru Murato. Allí impidieron que el candidato opuesto al masista haga campaña electoral. El día de las elecciones, esos comunarios solo permitieron que voten los comprometidos o a los que se les impuso que voten por el candidato masista. El resultado de la consulta fraudulenta es la elección de un uru murato como diputado en la lista masista.

Los masistas han comprado votos directa e indirectamente. Se espera que más temprano que tarde se conozca cuánto habrían pagado y en qué lugares para asegurar los votos por Arce y Choquehuanca.

La compra indirecta de votos, por ejemplo, de los choferes que se han apropiado del dinero que cobraron por el peaje de la autopista La Paz-El Alto para el seguro de salud de ese sector. No se debe olvidar que uno de los dirigentes sindicales de los choferes de El Alto dijo que iba a respaldar al MAS y a Evo Morales para evitar un proceso en su contra.

Varios alcaldes y algunos gobernadores masistas, con dinero de los bolivianos, han regalado alimentos como ayuda a los receptores dentro de la campaña anticoronavirus, pero con miras electorales evidentes.

La mayoría de los electores de Arce y Choquehuanca esperan recuperar y/o mantener los privilegios concedidos por Morales presidente, razón suprema que explica la votación que ni siquiera los mismos beneficiarios esperaban.

Cuanto hagan, antes que cuanto digan los electores señalados en esta nota, nos ayudará a comprobar o desmentir lo que aquí se afirma.

El cura Camilo Torres Restrepo, caído en combate en la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN) en su natal Colombia, nos ayuda a entender mejor cuanto dijo a propósito de las elecciones: El que escruta gana.

En nuestro caso, al menos una parte de la votación para el MAS es fraudulenta, la que ha sido escrutada por ellos, aunque vaya a saberse qué porcentaje es el que los votantes masistas y sus aliados aportaron democráticamente.

Y aquí es oportuno aclarar que fraude no es necesariamente una acción relacionada con un acto electoral. Fraude, según está definido en el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española (RAE), es una “acción contraria a la verdad y a la rectitud que perjudica contra quien se comete”, es un “acto tendente a eludir una disposición legal del Estado o de terceros”, y en el ámbito jurídico es un “delito que comete el encargado de vigilar la ejecución de contratos públicos o de algunos privados, confabulándose con la representación de los intereses opuestos”. Por su parte el jurista Guillermo Cabanellas define al fraude como el engaño, abuso de confianza, acto contrario a la verdad o a la rectitud”… definiciones que dan abundantes elementos para argumentar que el largo periodo de casi 14 años del MAS fue todo un fraude.

De todas maneras, volviendo al tema electoral y para concluir, también está por verse si el electorado, además de elegir al Presidente, Vicepresidente y asambleístas, dio a la vez un respaldo social y político a Juan Evo Morales Ayma.

La vida se encargará de constatar los alcances de cuanto se dice en este editorial.

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