Jonatan Condori Roque
(AquíCom 25-05-14) La manifestación del arte no tiene reglas porque es la expresión sobre algo material o lo invisible del ser humano que tiene convicciones. Es el caso del cantautor cruceño, Aldo Peña, quien dijo que tiene los principios de “justicia social” y no de “falso socialismo”.
No hay norma para cantar o no para los “enemigos políticos”, en ese caso lo que cuenta es la convicción del artista. No es lo mismo respaldar a los autonomistas, adversarios políticos del Movimiento Al Socialismo (MAS), y luego cantar “Yo voy a votar por Evo”, aunque eso sólo sean palabras.
Algunos de los promotores de la autonomía cruceña, para quienes cantó a voz en cuello Aldo Peña, en 2006, dos años después apalearon a los indígenas y a masistas en Santa Cruz, en lo que el gobierno denominó “golpe cívico prefectural”
Pasando a la vereda del frente, también el gobierno del Movimiento Al Socialismo (MAS) sostiene procesos a dirigentes autonomistas involucrados en acciones delictivas de asalto a entidades públicas durante el “golpe cívico prefectural”, en el oriente boliviano.
El ministro de Culturas, Pablo Groux, tiene razón en decir que Peña está en “proceso de reflexión” y no lo van a condenar porque tampoco lo hicieron antes “cuando participaba de las actividades del grupo más conservador de la oposición”.
Es más, el mismo jefe de Estado pidió a sus adherentes no hacer protagonismo político en la Cumbre del G77 + China, pero fue en el mismo Seminario de Medio Ambiente, evento previo al encuentro multilateral, donde se presentó la canción de campaña electoral para la re-reelección de Evo Morales.
Son elementos que provocan desazón a ciertos admiradores del cantautor cruceño, aunque diga él que no los ha traicionado y que no ha vendido su dignidad (AquíCom 25-05-14).