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Que la ONU investigue violación de derechos de indígenas en Chaparina*

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25 de septiembre de 2013

Señora

Navi Pillay

Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos

Nueva York, EEUU.

De nuestra mayor consideración:

Nos dirigimos a usted con el propósito de hacerle conocer nuestra profunda indignación y solicitar su colaboración ante el hecho de que, transcurridos dos años de la violenta represión policial a la VII Marcha indígena ocurrida el 25 de septiembre de 2011, no sólo que no se ha hecho justicia sino que algunos de los responsables de ese hecho han sido sobreseídos y premiados con designaciones gubernamentales.

 El Sr. Sacha Sergio Llorenti Soliz, ex Ministro de Gobierno y uno de los principales responsables de la represión en la localidad de Chaparina, se encuentra hoy bajo un manto de impunidad gracias a la inexplicable exclusión del proceso judicial por estos hechos y a su posterior nombramiento como Representante Permanente del gobierno de Evo Morales ante las NNUU, cargo que ejerce desde septiembre de 2012 hasta el presente. Asimismo, el Sr. Víctor Maldonado, ex comandante policial que tuvo a su cargo la violenta represión, fue ascendido a Comandante General de la Policía Boliviana, violando las normas internas de esa institución. Consideramos que ambas acciones apuntan a una estrategia de encubrimiento, especialmente si se toma en cuenta las recurrentes evidencias de falta de independencia del poder judicial en Bolivia.

El Sr. Sacha Llorenti Soliz era, en el momento de la citada represión, Ministro de Gobierno de la administración de Evo Morales Ayma. En Chaparina, ocurrió una masiva y planificada violación de derechos humanos, en general, e indígenas, en particular, por más de 20 horas. Varios cientos de personas (la mayoría de ellos indígenas) incluyendo a niños, mujeres y ancianos, habían estado caminando pacíficamente hacia la ciudad de La Paz por más de un mes, en defensa de derechos consagrados tanto en la Constitución Política del Estado, como en el Convenio 169 de la OIT y en la Declaración de las Naciones Unidas sobre Derechos de Pueblos Indígenas y, específicamente, en contra de la construcción ilegal de una carretera por el centro vital del Territorio Indígena y de Parque Nacional Isiboro Sécure (TIPNIS). Los hombres, mujeres y niños que marchaban hacia La Paz fueron golpeados, gasificados, maniatados, e impedidos de hablar o gritar pidiendo ayuda debido a la utilización de cinta adhesiva sobre sus bocas.

Los marchistas ya apresados fueron violentamente forzados a abordar movilidades que, de acuerdo al plan gubernamental, los conducirían hasta un aeropuerto cercano para que aviones de la Fuerza Aérea los trasladen hasta Trinidad, Beni, el lugar de inicio de la larga caminata, como una forma de disolverla y evitar su arribo a La Paz. Durante este proceso varias niños y niñas terminaron separados de sus madres y padres. Algunos optaron por huir y refugiarse en la selva, quedando perdidos y desprotegidos por varias horas, siendo cobijados, más tarde, por habitantes de la zona.

El señalado plan no pudo llevarse a cabo gracias a la intervención de pobladores de San Borja y Rurrenabaque, quienes anoticiados de la situación salieron a defender a los indígenas, bloqueando el paso de las movilidades en el caso de San Borja y facilitando la liberación de su cautiverio provisional en el aeropuerto, en el caso de Rurrenabaque. 

Cabe mencionar que el brutal y sorpresivo operativo policial ocurrió a pesar de promesas públicas de las autoridades en sentido de que eso no ocurriría y de que la presencia de los policías tenía el único fin de protegerlos en contra de grupos de personas afines al Gobierno, opuestos a la Marcha y a sus reivindicaciones.

Asimismo, denunciamos, como parte de la violación de los derechos humanos, que la Marcha estuvo sin acceso a una fuente de agua fresca por cuatro días, puesto que la Policía Nacional, con la excusa de evitar un enfrentamiento entre indígenas y colonos, impidió que los integrantes de la Marcha accedan al arroyo en las cercanías del lugar.

En relación a todos estos hechos, el gobierno de Bolivia argumentó que se habría producido una “ruptura de la cadena mando” en la Policía. No obstante, esta justificación de los hechos fue desmentida por la prolongada duración de la represión, la falta de sanciones a los responsables operativos de la misma y las acciones de recompensa como el nombramiento que motiva esta misiva, así como el testimonio ofrecido durante el juicio por algunos altos oficiales de la Policía y ex funcionarios del Ministerio de Gobierno. 

Adicionalmente, el Vicepresidente Alvaro García Linera aseguró, inicialmente, que sabía quién habría dado la orden de la represión y que oportunamente haría conocer esa información, para luego incumplir esta promesa en el proceso judicial.

Hoy se cumplen dos años de la represión de Chaparina. Sin embargo, el proceso judicial no avanza. Los plazos procesales podrían ser rebasados en breve sin que se haya producido ni una sola imputación. Esta situación contrasta notablemente con la celeridad con que el sistema judicial ha operado para emitir mandamientos de apremio contra los tres principales dirigentes indígenas de tierras bajas, a raíz de las acusaciones y denuncias de un dirigente de un sindicato de cultivadores de coca cercano al gobierno. Ellos se encuentran ahora en situación de resistencia, por más de dos meses.

Por estas razones, la designación de Sacha Llorenti como Representante Permanente ante las NNUU resulta, en nuestra opinión, una afrenta a la vigencia de los derechos individuales y colectivos , así como una ofensa a la institucionalidad de las NNUU.

Ante la imposibilidad de que nuestra demanda de que se haga justicia sea atendida en Bolivia, recurrimos a su autoridad para que exija al Gobierno de Evo Morales una explicación de los hechos y para que una misión del Alto Comisionado de las NNUU investigue y realice un informe sobre los hechos denunciados, contribuyendo así a que se procese a los verdaderos responsables de esta grave violación de los derechos humanos.

*El título es de la redacción de Aquí.

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