cabecera aqui blog

Con Áñez, empresarios buscan ganar elecciones de mayo

AddThis Social Bookmark Button

Editorial de Aquí 300

La candidatura de la actual presidenta interina, Jeanine Áñez Chávez, reúne en el frente Juntos a empresarios cruceños, benianos y pandinos, especialmente, así como congrega a militantes “demócratas”, y a expresiones políticas y partidarias, tales como la de La Paz (Sol-Bo), la del actual gobernador de Tarija (Adrián Oliva) y otras instancias ciudadanas o plataformas que se movilizaron contra el régimen derrotado de Morales.

Específicamente, capitalistas como Oscar Ortiz y Rubén Costas, están entre los ganaderos que pisan fuerte en Juntos. Branco Marincovich, otrora presidente del Comité Pro-Santa Cruz y dueño de la fábrica de aceite Sabrosa y de empresas agropecuarias, es otro de los integrantes de la candidatura de J. Áñez, sumado a ese acuerdo, tras de su retorno del exilio.

Dentro de ese acuerdo, sobre todo ciertos jóvenes tratan de encubrir su inclinación hacia la derecha o su militancia formal o informal, en esa tendencia, la que existe a pesar de que no faltan los que difunden que la división entre derecha e izquierda es inexistente o que es anacrónica.

Dicho de otra forma: con Áñez se alinean, como sectores predominantes, grupos económicos, explotadores y opresores, aunque lo nieguen. Se trata, pues, de los empresarios que se reservan la mayor parte del nuevo valor producido por la fuerza de trabajo de los asalariados.

Esos grupos empresariales, se autodenominan “productores”, ante los que sí producen un nuevo valor, como son los trabajadores que viven con los ingresos, siempre disminuidos, que reciben a cambio por la venta de su fuerza de trabajo.

Se acepta también ahora, como sucedió antes, que esos grupos económicos, cruceños, accionan “las palancas de la economía” boliviana.

Y el poder económico de esos grupos genera poder político porque se sabe que la política es una expresión concentrada de la economía, y que ésta también influye sobre aquélla (sobre la política).

Esos grupos económicos cruceños, además, facilitan la transnacionalización de la economía o varias de sus empresas. Es que cada vez más acciones de esas empresas son compradas por capitalistas internacionales.

En materia política, los de Juntos se ven de cuerpo entero: aunque sus integrantes guarden silencio, tienen mucho de común con el presidente Bolsonaro de Brasil —que busca restaurar el viejo orden para la dominación en su gigantesco país— y siguen agitando que Bolivia no debe ser ni una nueva Cuba ni una nueva Venezuela.

Una materialización de ese discurso es el rompimiento de relaciones diplomáticas del régimen de Áñez con Venezuela y Cuba, como sugerencia-imposición yanqui; lo que también señala el comportamiento de los actuales gobernantes de Bolivia, respecto del gobierno de Estados Unidos.

El Comité Pro-Santa Cruz y sus seguidores, es el bastión que reivindica, en apariencia, las demandas regionales, pero sobre todo esa instancia cívica representa los intereses de los empresarios cruceños y de sus socios, incluidas las logias cruceñas. Y la gente de Juntos tiene más encuentros que desencuentros con comiteístas y las logias.

Los de Juntos, asimismo, son partidarios de la democracia actual, como régimen de dominación, aunque incluso propugnan recambios que aseguren la continuidad de la economía y de la sociedad actuales, con los ajustes que preserven su esencia.

La acción del actual régimen, encabezado por Jeanine Áñez, permite advertir lo que podría ser su gestión durante cinco años.

Lo previsible es que en materia económica, un gobierno de Juntos no modificaría nada sustancial de la economía capitalista, dependiente y atrasada de Bolivia. Ante una situación como ésa, desde el pueblo, tendría que resistirse más capitalismo, más atrasado y más dependiente que el actual.

En tal caso surgiría, a lo sumo, una administración de la economía dominante, es decir, no se generarían cambios esenciales en el modo de producir bienes y servicios ni en las formas de distribución y de apropiación del producto social.

En la sociedad, con Juntos habría reformas que preserven la dominación y la explotación imperantes, quizá actualizadas.

En el ámbito de las ideas y de la cultura, con el gobierno de Áñez transcurrirían modificaciones insubstanciales para asegurar la continuidad del sistema.

Con Juntos, desde el Palacio Quemado o la Casa Grande del Pueblo, se persistiría en una forma de gobernar para articular una respuesta al supuesto socialismo del siglo XXI, el que ni existió ni existe ni siquiera en Venezuela, lugar de su presunto origen, según confesión de Hugo Chávez Frías, su inspirador, la que podría recogerse como autocrítica del líder bolivariano, dicha en un discurso, el que se podría tomar como un testamento suyo.

Para remate: Un gobierno, encabezado por Áñez, quizá se apoye en acuerdos establecidos entre el entonces presidente Morales y el actual gobernador de Santa Cruz —Rubén Costas, para liberar al hermano de éste de cargos de separatismo— y en el entendimiento, concertado o no, entre el jefe masista y los empresarios “demócratas”, como Oscar Ortiz, para producir biocombustible, sin fijar como prioridad la alimentación de la gente, respecto de los otros intereses.

Los de Juntos son pragmáticos como ya lo vemos ahora.

Con la beniana, desde el gobierno, además, se afianzaría en nuestro país una fase estatal de capitalismo dependiente y atrasado cuando, como dicen expertos, las fuentes de energía de aquel sistema deben sustituirse con urgencia.

Síguenos a través de:

facebook icontexto inside icon  twitter-logo-enelpc

Visitas

13807262
Hoy
Ayer
Esta semana
Este mes
Total
4802
11977
57738
26103
13807262